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Prueba Volkswagen T-Cross 1.0 TSi DSG 2019

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05 de noviembre, 2019

El Volkswagen T-Cross es uno de los candidatos en el segmento más reñido del mercado en la actualidad y tiene armas para estar entre los favoritos. ¿Realmente es uno de los mejores SUV pequeños en la actualidad?. Vamos a verlo.

Volkswagen tiene un nuevo superventas en el segmento B y el principal enemigo del Polo: el VW T-Cross. Lo pudimos probar en su presentación y en su lugar de nacimiento (se produce en la factoría de Landaben, en Pamplona), pero ahora llega el momento de examinar en profundidad este VW T-Cross 1.0 TSi de 115 CV con cambio DSG.

Durante esta semana de convivencia nos han gustado mucho sus soluciones prácticas y la versatilidad que ofrece, mayor que la de un Polo. Sin embargo, sus consumos son mayores y también perdemos algo de confort frente a él debido a unas suspensiones más duras de lo deseable, aunque entrar y salir de él es más cómodo gracias a la mayor altura al suelo.

Esta versión con el motor de un litro de cilindrada y 115 CV con cambio DSG se posiciona en la parte alta de la gama y su nivel de prestaciones es más que suficiente, además de destacar por la facilidad de conducción gracias al cambio automático.

El VW T-Cross frente a sus rivales

Obviamente, sus dos principales rivales son, precisamente, los de casa: el Skoda Kamiq y el Arona. Habiendo podido probar los dos, el T-Cross lo posicionaría justo en medio. El que más me ha gustado es el Kamiq, que ofrece mucho más espacio en las plazas traseras y un diseño algo más atractivo y con una mejor calidad aparente de los plásticos en el interior.

El tercero en discordia sería el Ford Fiesta Active, un planteamiento diferente. En vez de ser un SUV puro, el Fiesta Active es un concepto más parecido al del extinto Polo Cross, que simplemente añadía unas molduras negras a los pasos de rueda y unas suspensiones algo más elevadas a un Polo normal.

Frente a él, el T-Cross gana en la facilidad de acceso al interior, pero dinámicamente es más agradable de conducir el Fiesta Active, con unas reacciones más naturales y un mejor compromiso entre eficacia y confort. En cuanto a consumos, el motor 1.0 TSi del grupo VAG tiene mejor rendimiento que el de Ford, mucho más sediento en cuanto subimos la velocidad, aparecen las cuestas o cargamos el coche.

Nuestra valoración: 6,5

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 6

Interior 6

Equipamiento 7

Consumos 6

Destacable

  • Banqueta trasera corredera
  • Prestaciones
  • Facilidad de acceso

Mejorable

  • Confort de suspensión
  • Calidad de los plásticos
  • Opciones caras

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Con algo de Polo y Tiguán

El VW T-Cross es el típico coche de la marca. Su diseño no sobresale especialmente, pero por eso seguramente guste a un espectro muy amplio de clientes potenciales. Lo que está claro es que sus diseñadores han tenido muy en cuenta cuál es el segmento de moda y lo que más buscan los posibles compradores: unas líneas que den la sensación de robustez, un aire moderno y juvenil y aspecto de todo terreno.

Gracias a una carrocería más alta que la de un Polo, el T-Cross gana al utilitario en la facilidad de acceso a sus plazas, ya que el asiento nos queda más cerca de la cadera y no tenemos que agacharnos para entrar y salir de él. Además, una vez dentro vamos más erguidos, de modo que también da más sensación de amplitud y también araña unos litros más en el maletero.

El frontal recuerda mucho al de su hermano mayor, el T-Roc, sobre todo por la forma de los faros antiniebla y del faldón delantero. Este T-Cross equipa faros halógenos y, aunque no son LED ni Xenón, su luz es muy buena gracias a unos proyectores de buen tamaño y bien diseñados.

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En la vista lateral nos encontramos con bastantes nervaduras que dan rigidez a la chapa y que también consiguen que parezca más estilizado pese a que sus proporciones son muy cuadradas. Me gusta que no lleve montadas unas llantas con una medida absurda. Las que equipa de 16 pulgadas puede que no sean tan llamativas como unas de 17 o 18 pulgadas tan de moda, pero se estropean menos al aparcar, se limpian fácilmente y hacen que el comportamiento del coche y los consumos sean mejores, por no hablar de lo económico que resulta montar unos buenos neumáticos en ellas.

En la parte trasera es una lástima que, ya que tenemos una franja que recorre el portón de extremo a extremo, no tengamos unos pilotos más grandes. Esa franja no va iluminada, es un simple catadióptrico.

Los acabados y ajustes son buenos y también la calidad de la pintura, algo que no es fácil en un coche de color negro, un tono que resalta todos los posibles defectos.

Interior: Soluciones prácticas

El interior es práctico, pero los plásticos son indignos de un coche con este precio.

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Al abrir las puertas del T-Cross la primera impresión es buena. El diseño es algo sobrio pero no tiene nada que no encaje y, aunque soso, gusta. Los asientos tienen una ergonomía correcta y el espacio que ofrece a sus pasajeros está bien aprovechado. La nota cae a la hora de analizar los materiales. Su aspecto es bueno, pero el plástico duro del salpicadero y especialmente, el de la consola central y paneles de puerta tienen un tacto algo cutre que uno no espera en un coche de Volkswagen y que no es barato comparado con sus rivales.

La ergonomía del puesto de conducción es buena. Todos los mandos están a mano y distribuidos con bastante lógica, encontraremos las cosas donde nos esperamos. La instrumentación es muy legible y bastante completa y la pantalla del sistema multimedia responde bien a las órdenes táctiles.

Los dos pasajeros delanteros viajarán con bastante holgura aunque superen el metro ochenta de estatura y la visibilidad es buena. Lo que resta confort es la suspensión, demasiado dura y con unos rebotes muy molestos del eje trasero a la hora de pasar por las bandas reductoras de velocidad y pasos de cebra elevados, y eso que este ejemplar lleva unas ruedas con bastante balón.

Las plazas traseras no están mal. Dos adultos viajarán con buenas cotas de confort y tres pueden ir, aunque bastante apretados. Lo que sí que no podremos poner son 3 sillas infantiles, pero eso no se puede en ningún modelo de la categoría.

El maletero tiene una buena capacidad y el T-Cross tiene buenas soluciones prácticas como el poder ubicar la tablilla del suelo a diferentes alturas, abatir los respaldos traseros o jugar con la banqueta trasera corredera para ganar algo de espacio para el equipaje o para los pasajeros. Esto está bien porque, por ejemplo, cuando llevamos niños no necesitamos dejar mucho espacio para sus piernecitas, pero sí en el maletero para que quepa toda la intendencia (pañales, sillita…).

Otra solución práctica está en el respaldo del asiento del copiloto, que se puede abatir para transportar bultos largos en el interior del T-Cross, como estanterías o una tabla de surf.

Motor: Voluntarioso

El T-Cross con el motor 1.0 TSi tiene unas prestaciones alegres.

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El motor de este T-Cross es un viejo conocido que se monta en muchos modelos del grupo VAG. Se trata del 3 cilindros de 1.000 cm3 que, con esta configuración y turbo, rinde 115 CV. En esta ocasión lo hemos probado asociado a la caja de cambios DSG de 7 marchas y su respuesta es más que correcta, con un buen nivel de prestaciones y una relajante facilidad de uso.

Gracias a la sobrealimentación, este pequeño motor ofrece un empuje muy agradable que garantiza maniobras seguras de adelantamiento o incorporaciones a la autopista, además de permitir que coronemos los puertos sin necesidad de llevar el motor demasiado alto de vueltas.

La caja de cambios de 7 marchas automática tiene una buena respuesta y sólo es criticable a la hora de realizar maniobras de aparcamiento en la ciudad, especialmente en calles en pendiente, donde resulta muy brusca a la hora de “soltar el embrague”.

Pese a ser un motor de 3 cilindros, no resulta muy ruidoso ni transmite apenas vibraciones al interior, de modo que su manejo resulta muy cómodo.

Comportamiento: Demasiado duro

Las suspensiones son demasiado duras y restan confort.

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Cómo me alegro de que este coche tenga unos neumáticos en una medida racional. Cada vez que pruebo este chasis MQB-A0 con unas llantonas de 17 o 18 pulgadas acabo decepcionado por unas reacciones poco progresivas, incómodo y, en ocasiones, incluso poco seguras.

Con las 205/60-16 de esta unidad de pruebas el comportamiento es mucho más homogéneo, el nivel de agarre correcto y, además, ganamos en confort y en consumos.

La dirección tiene un buen tacto y es suficientemente rápida con apenas 3 vueltas de volante entre topes. Su radio de giro es bueno, lo que unido a unas dimensiones compactas y a la facilidad de uso del cambio automático, hacen que el T-Cross sea un coche que se encuentra cómodo en ciudad.

Su “kriptonita” está en los pasos de cebra elevados, bandas reductoras de velocidad, tapas de alcantarilla… situaciones en las que maldeciremos unas suspensiones tan rígidas y, sobre todo, los molestos rebotes del eje trasero.

Para contener el balanceo de la carrocería pese a tener un centro de gravedad más alto que un Polo, se han endurecido las suspensiones y las estabilizadoras respecto a éste y perdemos confort.

A la hora de salir de viaje no hay problema y el T-Cross afronta la ruta con solvencia. En autopista y autovía en curva rápida no va mal. Sólo debemos ser cuidadosos con el viento lateral y es que, por sus proporciones, ofrece mucha superficie a modo de “vela”.

En zonas viradas es ágil y sus reacciones son predecibles y suficientemente progresivas.

En la pista de pruebas la maniobra de esquiva a 80 km/h la supera gracias al trabajo del control de estabilidad, que prácticamente nos para el coche para mantenerlo en la trayectoria.

La frenada de emergencia desde 140 km/h la salva con unas distancias de detención correctas y un buen aguante a la temperatura, sin demasiadas desviaciones en las sucesivas intentonas. De nuevo el control de estabilidad hace un buen trabajo evitando zigzagueos del eje trasero cuando lo llevamos casi de puntillas al echar todo el peso en el morro al frenar a fondo.

En resumen, el VW T-Cross es un coche que resulta fácil de conducir y el único punto realmente mejorable es el del confort debido a unas suspensiones demasiado rígidas.

Equipamiento: No falta nada importante

Aunque no son LED, sus faros halógenos proporcionan una buena luz para viajar.

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La unidad probada no añade demasiados extras a su equipamiento de serie (que puedes ver en la lista de la ficha técnica adjunta con todo detalle) y la verdad es que no echaremos en falta nada importante.

En materia de seguridad activa y ADAS (asistentes avanzados a la conducción por sus siglas en inglés) está bien dotado y disponemos de elementos como la alerta de colisión con frenado de emergencia, asistente de mantenimiento en el carril o el control de crucero adaptativo, todos ellos de buen funcionamiento y con apenas falsas alarmas.

A la hora de juzgar el apartado multimedia, los más “digitales” echarán en falta más funciones “conectadas” como las últimas Apps que permiten una mayor interacción con el vehículo (consultar la autonomía, abrir y cerrar las puertas desde el móvil, etc.), pero disponemos de Apple Car Play y Android Auto y una pantalla táctil de buen tamaño.

Si te gusta escuchar música te recomiendo que te rasques el bolsillo y pases al siguiente nivel en el sistema de audio. El que trae no va mal, pero los más aficionados lo encontrarán algo “justito”.

En materia de confort no echaremos tampoco nada en falta. Tenemos un sistema de climatización de doble zona muy eficaz, encendido de luces automático, volante forrado en piel… no está mal.

Consumo: Sensible al pie

Los consumos son correctos si somos cuidadosos con el acelerador.

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Como suele suceder con estos motores de 3 cilindros de poco cubicaje que consiguen buenas prestaciones a base de turbo, los consumos de este T-Cross pueden ser muy buenos, pero también elevados, dependiendo de cómo conduzcamos.

En cualquier caso, incluso siendo cuidadosos resulta muy difícil igualar las cifras oficiales, especialmente en ciudad, donde los 5,6 l/100 km son inalcanzables y lo normal es que nos movamos en el entorno de los 7 l/100 km.

En carretera, para conseguir los 4,5 l/100 km debemos esforzarnos mucho en realizar una conducción ultra eficiente. Lo normal, con cruceros entre 70 y 100 km/h, una conducción tranquila pero con tráfico real y algún adelantamiento, el consumo del VW T-Cross 1.0 TSi durante la prueba ha sido de 5,6 l/100 km.

Si subimos hasta 120 km/h en autopista y autovía, el consumo medido ha sido de 6,7 l/100 km, un valor que no está mal.

Eso sí, si cargamos el coche o si avivamos el ritmo, lo normal es que veamos medias mucho más elevadas. Estos motores son muy sensibles a la carga con la que les hagamos trabajar.

Con estos valores de consumo y un depósito de 40 litros, la autonomía del VW T-Cross es de poco más de 500 km.

Rivales: Rivales del VW T-Cross 1.0 TSi DSG 2019

Vehículo

Volkswagen T-Cross 1.0 TSI Advance DSG7 85kW

Skoda Kamiq 1.0 TSI Sport DSG 85kW

Seat Arona 1.0 TSI Ecomotive S&S Style DSG7 115

Ford Fiesta 1.0 EcoBoost S/S Active 125

Precio Desde
22.856 €
Desde
25.389 €
Desde
21.530 €
Desde
19.195 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 7 marchas 7 marchas 7 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 115 116 115 125
Aceleración 0-100 km/h (s) 10,2 10,0 10,0 9,9
Consumo Medio (l/100 km) 4,9 5,0 5,0 4,3
Emisiones CO2 (g/km) 112 112 114 113

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