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Prueba: VW Passat 2.0 TDi DSG R-Line de 140 CV

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05 de mayo, 2014

El Volkswagen Passat R-Line cuenta con un equipamiento bastante completo que lo convierte en una opción interesante. En esta prueba, examinamos la versión más atractiva para el mercado español, con el motor 2.0 TDi de 140 CV y el cambio de doble embrague DSG de 6 relaciones.

El Volkswagen Passat R-Line cuenta con un aire deportivo muy sutil que no resta ni un ápice de elegancia al modelo. Un pequeño spoiler sobre la tapa del maletero, unas atractivas llantas de 17 pulgadas (aunque la unidad de pruebas equipa las opcionales de 18, excesivas), suspensiones rebajadas y algo más duras, paragolpes delantero y trasero más agresivos, asientos deportivos y detalles en aluminio en el interior configuran una berlina muy interesante.

Para la prueba de hoy hemos elegido la versión más atractiva para el mercado español, tan aficionado a las mecánicas diésel, con el motor 2.0 TDi de 140 CV acoplado al cambio de doble embrague DSG de 6 velocidades.

Gracias a sus buenos asientos, la cómoda postura de conducción y su silencioso habitáculo, este Passat es un gran coche para realizar viajes con un elevado confort y sin preocuparnos demasiado por una posible escasez de gasolineras en nuestra ruta, pues con un sólo depósito de combustible es muy fácil superar los 1.000 km de autonomía.

Para los trayectos familiares, el único «pero» lo encontraremos en una tapa del maletero algo pequeña, que no permite sacar todo el partido de su enorme capacidad interior, con un umbral algo elevado que hace incómodo meter y sacar cosas del maletero.

Con un precio de partida de 34.000 euros no hablamos de un coche barato, pero lo cierto es que la versión R-Line cuenta con un equipamiento bastante completo, que hace que el importe no resulte tan desproporcionado. Eso sí, la lista de opciones disponibles es elevada… y cara.

Nuestra valoración: 7,2

7

7

8

7

7

7

Destacable

  • Imagen de marca.
  • Silencio de marcha.
  • Calidad percibida.

Mejorable

  • Boca de carga del maletero pequeña.
  • Precio de opciones.
  • Interior muy oscuro.

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: VW Passat R-Line 2.0 TDi DSG 140 CV: sutil deportividad

El acabado R-Line es atractivo.

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Gracias a los parachoques específicos, la suspensión algo más baja y el pequeño spoiler trasero, el aspecto del VW Passat R-Line resulta muy atractivo y resta algo de seriedad a esta berlina alemana. La unidad de pruebas equipa las llantas opcionales de 18 pulgadas, muy llamativas, pero excesivas para la potencia de esta versión de 140 CV, algo que se nota en unas aceleraciones y consumos bastante penalizados por el enorme tamaño del neumático.

Las luces traseras LED y los faros delanteros con unos grupos ópticos en el faldón (para los antiniebla y las luces de curva) casi tan grandes como los principales, le dan un toque moderno a este Passat.

Volkswagen sigue sin dar con una parrilla que los distinga del resto de modelos del grupo. En los últimos años han variado con cada restyling y nueva generación sus frontales; en ese sentido, creo que lo ha solucionado mejor Skoda, con un capó más redondeado y una coraza que hace más fácil identificarlos y diferenciarlos. En la vista frontal, es complicado distinguir el Passat de un Golf o de un Jetta.

En conjunto, el Passat es una berlina muy equilibrada, con unas buenas proporciones entre anchura, altura y longitud y unas líneas que le dan un aire robusto y elegante.

Interior: VW Passat R-Line 2.0 TDi DSG 140 CV: ergonomía germana

El salpicadero tiene unas formas elegantes y está bien rematado.

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El interior es el típico de las berlinas alemanas, con un diseño sobrio, pero con todo en su sitio y buenos materiales y acabados. Lo que no termina de convencerme es la insistencia en utilizar guarnecidos de color negro para el tapizado del techo, pues oscurece mucho el habitáculo y da la sensación de ser más pequeño de lo que en realidad es.

Los asientos tienen unas formas que recogen muy bien el cuerpo y un mullido perfecto para resultar cómodos y no fatigar la espalda, algo que nos vendrá bien si tenemos en cuenta que podemos hacer más de 1.000 km sin parar a repostar.

La iluminación es correcta, con unos buenos faros bi-xenón con luz de curva y luces diurnas LED que ya son características de Volkswagen.

El maletero es muy amplio, con unas formas cuadradas y la agradable sorpresa de una rueda de repuesto de las mismas dimensiones que las otras 4. Sin embargo, la portezuela que da acceso al espacio de carga es pequeña, dejando además un umbral bastante alto desde el suelo del maletero hasta la boca, lo que obliga a levantar demasiado los bultos; resulta algo incómodo a la hora de cargar y descargar.

Los asientos traseros se pueden abatir en proporción 60/40 gracias a dos cómodos tiradores que hay en el borde del maletero, lo que facilita la tarea de sacar aún más partido a su generosa capacidad.

Motor: VW Passat R-Line 2.0 TDi DSG 140 CV: el clásico TDI

El motor 2.0 TDi de 140 CV es ya todo un clásico.

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El motor 2.0 TDi de 140 CV ofrece un buen nivel de prestaciones, aunque en los adelantamientos echaremos en falta algún caballo más, pero lo cierto es que el Passat se mueve con soltura y en medio de un silencio notable.

El matrimonio con la caja de cambios de 6 velocidades y doble embrague DSG es casi perfecto, con un buen escalonamiento de las distintas relaciones muy compenetrado con el tacto de la mecánica, que muestra una zona baja e intermedia llenas de fuerza. No compensa insistir en las marchas cortas, pues el par y la potencia caen bruscamente por encima de las 3.700 rpm, por lo que no tendría sentido montar la caja de 7 relaciones.

La sexta tiene un desarrollo tirando a largo, de modo que a 120 km/h apenas superamos las 2.000 rpm, lo cual reduce el ruido y los consumos.

La rueda libre funciona muy bien en este coche. En cuanto levantamos el pie del acelerador, la transmisión se desacopla de la mecánica y deja rodar el Passat con una gran inercia y sin apenas consumo. En cuanto tocamos el freno, la rueda libre se desconecta y acopla la transmisión para que tengamos freno motor. La transición se nota, pero está muy bien realizada, sin golpes ni brusquedades.

Por algún motivo, la rueda libre no está disponible con el control de crucero activado, lo cual hace que no podamos sacar partido de las ventajas de este dispositivo para reducir el consumo si circulamos con el control de crucero conectado.

Comportamiento: VW Passat R-Line 2.0 TDi DSG 140 CV: una berlina para viajar

El color azul metalizado resulta muy elegante, pero sucio.

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Las suspensiones rebajadas y algo más rígidas de esta versión otorgan más precisión al bastidor del Passat; además, lo consiguen sin reducir demasiado el confort general de esta berlina. Es más, puede que en determinados recorridos por carreteras viradas y con buen firme resulte más confortable, al disminuir el balanceo.

La postura de conducción es la típica de Volkswagen, muy cómoda para todas las tallas gracias a los generosos recorridos de regulación del volante y asiento. La visibilidad es buena y el sistema de asistencia al aparcamiento facilita las maniobras pese a que las esquinas no se aprecian muy bien desde el puesto de conducción (y el Passat es más grande de lo que parece). Además, el dispositivo permite aparcar de forma automática tanto en hilera como en batería.

En ciudad, el cambio automático es definitivo para reducir el nivel de estrés en los atascos. El Passat es muy «sigiloso» (y eso que la mecánica diésel suena bastante desde fuera) y, como el motor es suave y los cambios pasan totalmente inadvertidos, uno se mueve con agilidad en medio del tráfico y envuelto por un confortable silencio.

Si salimos a carretera, el VW Passat sigue siendo una madre que lo perdona todo, con un chasis muy fácil de conducir para cualquiera.

En la pista de pruebas, la maniobra de esquiva se solventa sin el menor incidente, con un aplomo y una estabilidad notables y sin que el ESP tenga que trabajar con el asfalto seco. Si forzamos las cosas y hacemos actuar el control de estabilidad, éste demuestra una buena puesta a punto y devuelve las cosas a su sitio sin demasiadas brusquedades.

Las distancias de frenado son buenas; el equipo muestra un buen aguante a la temperatura.

En definitiva, el Passat es un una berlina muy correcta y homogénea, con la que se pueden hacer viajes muy confortables con total seguridad.

Equipamiento: VW Passat R-Line 2.0 TDi DSG 140 CV: opciones caras

Las llantas opcionales de 18 pulgadas son atractivas, pero excesivas.

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La dotación de serie en el acabado R-Line es muy completa, sin lagunas reseñables. El problema viene cuando nos encaprichamos con alguna opción de entre las innumerables disponibles en el catálogo de accesorios de Volkswagen, porque la factura final empieza a crecer bastante. En el caso de la unidad de pruebas, al precio de partida de 35.600 euros hay que sumar los 535 euros de la pintura metalizada, otros 535 euros de las llantas de 18 pulgadas, 1.240 euros del control de crucero adaptativo, 385 euros de la cámara de marcha atrás, 220 euros del ordenador de viaje en color, el paquete de asistencia al conductor por 1.950 euros… Con todo ello, la factura final de la unidad de pruebas llega a los 42.120 euros.

En cuanto al control de crucero adaptativo, no me gusta demasiado su funcionamiento, con falsas alarmas cuando circulamos ya por el carril izquierdo y por el derecho va un camión trazando una curva a la izquierda: el radar ubicado tras el logo de VW en el frontal lo detecta como si estuviese en nuestro carril y da un frenazo innecesario. Mi consejo es que vayas con el pie en el acelerador en esas circunstancias.

Consumo: VW Passat R-Line 2.0 TDi DSG 140 CV: más de 1.000 km sin repostar

El motor 2.0 TDi es ahorrador.

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Gracias a la eficiencia de su mecánica y a su generoso depósito de combustible -con casi 70 litros de capacidad-, es fácil recorrer más de 1.000 km sin repostar, sin necesidad de afinar nuestra conducción ni apurar la reserva.

Los consumos en carretera son bastante buenos, con medias alrededor de los 6 l/100 km si circulamos con cruceros entre 70 y 100 km/h.

En autopista y autovía, con el control de crucero a 120 km/h, la cosa sube hasta los 6,7 l/100 km. Ambas son cifras buenas para una berlina de este tamaño, pero no están entre las mejores. Probablemente, con las llantas de 17 pulgadas puedan rebajarse unos 0,5 l/100 km.

En ciudad, pese al buen trabajo del Start & Stop, que enciende con celeridad el motor en cuanto aflojamos la presión sobre el pedal de freno, el gasto de carburante sube hasta los 7,3 l/100 km.

Teniendo en cuenta el peso y las dimensiones del Passat no son malos datos, pero la competencia está afinando mucho sus propulsores y el 2.0 de 140 CV comienza a ceder terreno frente a sus rivales en este apartado.

Rivales

Vehículo

Volkswagen Passat 2.0TDI R-Line BMT DSG

Citroen C5 2.0HDI Exclusive Aut. 160

Hyundai i40 1.7CRDI Tecno Xenon Aut. 136

Opel Insignia 2.0CDTI Sportive Aut. 4x4 163

Precio Desde
37.190 €
Desde
35.470 €
Desde
31.540 €
Desde
36.465 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 140 163 136 163
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,8 10,0 11,6 10,5
Consumo Medio (l/100 km) 5,2 6,2 6,0 6,2
Emisiones CO2 (g/km) 135 163 159 164

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Comentarios

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  • Carlos

    El coche tiene muy buena pinta. Me encanta esa pintura azul metalizada, aunque le falta algún detalle cromado para terminar de ser elegante.

  • Nico

    Impresionante la cantidad de Passat que ves en las calles. Me da la impresión que esta comiendo mucho mercado al A4, serie 3…
    Personalmente el ranchera me parece muy practico y amplio.

  • Rubén Fidalgo

    A mí me parece incluso más atractivo estéticamente el Variant que la berlina, pero en España seguimos sin bajarnos de la burra. Los coches familiares nos parecen de profesionales, funerarias y viajantes, sin embargo los SUV los vemos como algo chic y no como el coche de un mercenario en sudáfrica.

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