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Prueba del Volkswagen Passat Variant GTE: perfecto en casi todo

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18 de junio, 2020

Aunque nos sea imposible pensar en la perfección, hay modelos que se acercan muy mucho a ella. Uno de ellos es este Volkswagen Passat Variant GTE que aquí probamos y que ha aumentado considerablemente su carácter eléctrico.

El Passat es una de las referencias de Volkswagen tal y como demuestran las más de 30 millones de unidades comercializadas en toda su historia colocándose solo por detrás del Golf en ventas, que se dice pronto, más aún cuando el segmento de las berlinas no pasa por su mejor momento por ‘culpa’ de los SUV.

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Sin embargo, este tipo de carrocerías sigue siendo muy demandada por un tipo de cliente muy concreto y, sobre todo, por el canal de empresas y por los B2B quienes siguen viendo a las berlinas como las portadoras de la distinción y la elegancia dentro de sus respectivas marcas. En este sentido, el Passat siempre ha gozado de buena fama convirtiéndose además en el eslabón perfecto entre los modelos generalistas y los Premium, aunque con el paso de los años, su acercamiento a la segunda categoría sea hace más palpable, tal y como demuestra esta octava generación que aún sigue vigente.

Una entrega que recibió a mediados del año pasado la pertinente actualización de mitad de vida comercial con el objetivo de mantenerse vigente otros cuatro años más y, sobre todo, de aguantar el asedio de los todocaminos.

Pionero electrificado

El Passat fue una de las primeras berlinas en ofrecer una variante híbrida enchufable.

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Antes de entrar en materia retrocedamos un instante al tema de los alquiladores y los B2B pues dichos canales han visto modificada igualmente su tendencia adquisitiva en los últimos años. Ahora el patrón que les guía no es otro que el de la eficiencia, determinada esta por la electrificación de los mismos, ya sea mediante una hibridación convencional o, como ocurre en este caso, mediante la hibridación enchufable.

Sí, porque el Passat Variant GTE que protagoniza esta prueba fue uno de los encargados de abrir el camino de la hibridación enchufable junto con el Volvo V60 PHEV y el Mercedes-Benz Clase C 350 e o Kia Optima PHEV. Una contienda limitada a menos de cinco rivales que, durante este 2020, se verá ampliada a más de una decena gracias a la llegada de algunos como el Audi A6 55 TFSIe, los BMW 330e y 530e iPerformance, el Mercedes-Benz Clase E 300 de, el Peugeot 508 Hybrid o el Skoda Superb iV, entre otros. Frente a ellos, el Passat GTE mantiene los mismos argumentos de compra que el resto de versiones, calidad, amplitud y buen rodar a los que ahora se añade una carga tecnológica  muy abundante.

Todo ello marcado por un precio que se mantiene en esa tierra intermedia entre las berlinas generalistas y las Premium al partir de los 44.020 € con descuentos (campaña y financiación) para la carrocería berlina, o los 45.380 € para nuestro Passat Variant GTE.

Nuestra valoración: 8,2

Diseño 7

Motor 8

Comportamiento 8

Interior 9

Equipamiento 7

Consumos 10

Destacable

  • Calidad de rodadura
  • Autonomía eléctrica real
  • Habitabilidad y maletero

Mejorable

  • Precio de partida
  • Consumo en 'modo' gasolina
  • Necesidad de tener un punto de carga

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Cambia lo justo

Frente a otro Passat solo se le distingue por los detalles en azul.

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Este Passat Variant GTE mantiene los 4,77 metros de longitud de su carrocería y al tratarse de una actualización de mitad de vida comercial, los cambios estéticos apenas son influyentes, pero si comentables. Aunque hereda las modificaciones introducidas en paragolpes, llantas e iluminación, posee detalles específicos que lo hacen ser reconocible al primer golpe de vista.

El más aparente, el de las luces de conducción diurna adicionales situadas en la paragolpes delantero complementando así a la tira que se inscribe en el faro principal. Los logos GTE en azul de las aletas delanteras así como el colocado en el portón también avisan de que llevamos una variante más eficiente. Por último, el detalle en azul de las pinzas de freno sirve para conseguir delatar su naturaleza eléctrica además de dotarle de un aspecto un tanto rácing.

¿Y la toma de carga?, te estarás preguntando. Pues Volkswagen mantiene su discreción ocultándola en la parrilla, al lado del logo frontal, resultando ser tan complicada de ver a la primera como de abrirla.

Interior: Gana en pantallas

La calidad general interna sigue siendo muy sobresaliente.

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En el habitáculo, el Passat Variant GTE también se beneficia de los cambios del resto de Passat, siendo el más notorio el nuevo panel de instrumentos digital de 10,25 pulgadas que se oferta de serie y que sirve como complemento perfecto al monitor central de 9,2 pulgadas que también forma parte de la dotación estándar. Pantalla, esta última que además mantiene la función gestual en algunos menús permitiéndonos pasar de pantalla con más fluidez que antes al realizar un simple gesto de izquierda a derecha o viceversa.

No hay casi peros en lo que a ergonomía y calidad de fabricación se refiere. Los materiales blandos recubren el salpicadero y la sensación de solidez es máxima. Por su parte, los asientos ergoComfort de nuestra unidad con un tapizado en tela y tramado azul nada tienen que envidiar a los de cuero. Eso sí, la regulación eléctrica solo contemplaba en los nuestros la inclinación del respaldo y el ajuste lumbar, el desplazamiento horizontal era manual.

La visibilidad general es muy buena mientras que la disposición de los mandos se encuentra muy a mano. El túnel central sigue aglutinando gran parte de los comandos, incluyendo el relativo a los modos de conducción (Mode) y los exclusivos del rodaje eléctrico: E-Mode y GTE. Aquí sí encontramos una pega pues aunque Volkswagen afirme haberlos simplificado, como veremos más adelante, para hacer uso del denominado Battery Hold (mantenimiento de la carga) como del Battery Charge (carga en marcha) será necesario pulsar el comando y luego dirigirnos a la pantalla central para mover la flecha que indique el nivel de carga que queremos mantener/cargar.

Por lo demás, como decimos nada cambia frente a otro Passat Variant a excepción, eso sí, de la capacidad del maletero. Si en condiciones normales contaríamos con nada menos que 650 litros, en este Passat Variant GTE perdemos 167 litros, llegando así a los 483 litros registrados. El responsable no es otro que la batería, que elimina por un lado la opción de contar con un doble fondo y por otro, de disponer de una rueda de repuesto. Ahora bien, sí nos brinda un pequeño compartimento bajo el suelo de carga que resulta ideal para guardar algún enser personal valioso o, para tener controlado tanto el cable de carga como los elementos de señalización. En caso de requerir más espacio, siempre podemos abatir los respaldos traseros y hacer uso de los 1.613 litros.

Motor: Dice más de lo que da

El rendimiento conjunto del motor es de 218 CV aunque en marcha parece tener algo menos.

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Bajo el capó este Passat Variant GTE tampoco ofrece novedades significativas pues su sistema híbrido, en términos de motorizaciones, es el mismo que ya conocíamos. El motor térmico es el 1.4 TSI de gasolina que desarrolla 156 CV y 250 Nm al que se le une otro eléctrico síncrono de imanes permanentes con 116 CV y 330 Nm de par. Por separado mueven con calma a un Passat engordado por culpa, entre otros, de la batería ya que en total cifra 1.760 kilos de peso.

Decimos esto porque cuando circulamos únicamente con el propulsor eléctrico, carecemos de esa contundencia típica de los modelos eléctricos al arrancar y aunque somos capaces de rozar los 140 km/h de velocidad máxima, su rodar es más bien tranquilo.

Algo similar ocurre, sorprendentemente, al desatar todo el potencial mecánico del que hace gala. Porque al combinar ambos propulsores este Passat Variant GTE entrega 218 CV y 400 Nm de par. Buenas cifras, sin duda, causantes de que pase de 0 a 100 km/h en 7,4 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 222 km/h. Sin embargo, en marcha y al activar el modo GTE, tampoco es que tengamos la sensación de tener dicho caballaje bajo nuestro pie derecho. El único escenario en el que sí hemos visto su potencian es en el adelantamiento de 80 a 120 km/h donde hemos contabilizado menos de 5 segundos para realizarlo.

Comportamiento: Predomina el eléctrico

Suave y aunque algo torpón en marcha, destaca por el gran uso del motor eléctrico.

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Por el contrario, donde sí ha cambiado este Passat Variant GTE es en lo referente a su autonomía eléctrica. Aquí la berlina familiar enchufable alemana mejora sustancialmente al montar ahora una batería de mayor capacidad. Se pasa de una de 9,9 kWh y 26 Ah a otra de 13 kWh y 37 Ah con la que ahora homologa 54 km de recorrido eléctrico en WLTP y casi 70 en NEDC, cuando antes el mejor dato eran los 50 km del ciclo NEDC.

Pero lo que es más sorprendente es que a poco que seamos gentiles con el acelerador y sepamos usar bien su entramado híbrido, seremos incluso capaces de cubrir la distancia eléctrica cifrada. Porque tras una noche de carga (tarda poco más de cinco horas en llenarse desde cero en una toma doméstica con 3,4 kW de potencia) el ordenador de abordo marcaba 57 km y en un recorrido principalmente por autovía empleamos el motor eléctrico en casi 50 km.

Para conseguirlo lo mejor será dejar que el coche haga su propio uso del sistema, es decir, dejando activado el modo Hybrid. Solo si vamos a estar mucho tiempo rodando por zona urbana o si nos aproximamos a ellas, será conveniente activar el programa e-Mode. Cualquiera de los dos puede combinarse igualmente con los modos de conducción predefinidos (Eco, Normal, Sport e Individual) aunque ciertamente no tiene mucho sentido unir el modo eléctrico con el Sport, pero la opción queda ahí.

En cuanto a los comentados sub-modos Battery Hold y Battery Charge, son especialmente útiles si vamos a entrar en una zona urbana de bajas emisiones y queremos disponer del máximo de carga. Con el primero se mantiene un nivel de carga deseado y con el segundo podremos ir recargando la batería mientras circulamos, a costa eso sí de aumentar el consumo de carburante. El último programa es el comentado GTE con el que este Passat Variant GTE consigue sus mejores registros y hace uso, en todo momento, de los dos motores.

Por lo demás, dinámicamente este Passat se comporta como cualquier otro. Cómodo en carretera y noble en vía secundaria, sí se deja notar el extra de peso del sistema híbrido en zonas serpenteantes donde tiende a balancear más que cualquier otro de sus hermanos. Todo sin obviar un tacto del pedal del freno típico de los híbridos, más esponjoso. En relación a esto último, comentar igualmente que existe una posición en la palanca de cambios que incrementa la intensidad de la frenada regenerativa. Es la B y con ella la frenada aumenta sobremanera permitiéndonos detener el coche sin tocar el freno, aunque no llega a ser tan brusca como la de otros híbridos enchufables.

Equipamiento: Bien dotado pero con muchos extras

La dotación de serie en este Passat GTE es amplia, pero necesita ser completada en materia de seguridad.

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Dado que sumar las siglas GTE supone un incremento de precio frente a un Passat convencional (cuesta 9.790 € más que un 2.0 TSI de 190 CV y 3.880 € menos que un 2.0 TDI también con 190 CV), Volkswagen ha querido dotarle de un equipamiento de serie más completo.

Entre otros suma llantas de 18 pulgadas sobre neumáticos en medida 235/45 R18, barras de techo en negro, pinzas de freno en azul, volante deportivo multifunción, cuadro de instrumentos digital y sistema multimedia Discover Pro con pantalla de 9,2 pulgadas y control gestual, climatizador de tres zonas, App Connect Wireless para Apple CarPlay, freno de estacionamiento eléctrico con Auto-Hold, acceso y arranque sin llave…

A todo ello se suman varios elementos de ayuda a la conducción tales como el detector de fatiga, el control de velocidad de crucero adaptativo con función Stop&Go, asistente de frenada de emergencia en ciudad. Ahora bien, gran parte de los sistemas más novedosos que se incluyen en este renovado Passat se pagan aparte.

Divididos en paquetes, están el Hola Seguridad, que cuesta 1.705 € e incluye aparcamiento asistido, asistente de cambio de carril Side Assist, asistente de salida del aparcamiento, asistente manos libres para atascos, Emergency Assist y seguridad proactiva de los ocupantes; o el Hola Tecnología, que por 2.810 € suma con faros iQ.Light Matrix LED con Dynamic Light Assist, Head-up Display, portón eléctrico, cubierta del maletero automatizada o pilotos traseros LED con intermitentes dinámicos.

También es posible sumar el equipo de sonido DYNAUDIO Confidence con 10 altavoces y una potencia de 700W (1.530 €), el tapizado de cuero (2.725 € para el Nappa y 4.060 € para el Vienna), el paquete deportivo R-Line con suspensión adaptativa DCC (1.480 €), la cámara de visión periférica (285 €) o el gancho de remolque plegable con desbloqueo eléctrico (985 €), entre otros, y que harán que la factura final roce los 60.000 €.

Consumo: Poco para lo que es

Es posible realizar consumos muy contenidos con este Passat Variant GTE.

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Con 218 CV de potencia, 4,77 metros de carrocería y casi 1.800 kilos de peso, uno podría esperar poco de su consumo. Nada más lejos de la realidad y aunque en un uso continuado nos será difícil (que no imposible) lograr el 1,4 l/100 km que homologa, lo cierto es que en los más de 350 km realizados el gasto medio fue muy notable: 4 l/100 km de combustible y 7,9 kWh/100 km de electricidad.

Ahora bien, estas cifras irán variando en función del uso que le demos. En autovía y haciendo un uso intensivo del modo Hybrid, podremos ver valores cercanos a los 2 l/100 y 12,7 kWh/100 km, con casi un 65% del tiempo empleando el motor eléctrico y circulando en modo cero emisiones; mientras que en ciclo urbano, con la batería  a tope de carga además de conseguir un evidente gasto cero de combustible, nos moveremos en aproximadamente 20 kwh/100 km. Aquí será indispensable el uso de la posición B del cambio para recuperar la máxima energía en las frenadas y alargar nuestra autonomía.

Ahora bien, si el trayecto aumenta su distancia y la batería pierde toda su carga, será fácil ver cómo el gasto de combustible supera los 7 l/100 km con facilidad, mientras que en el caso de que tengamos que ir cargándola con el motor de combustión, la cifra podrá rozar con facilidad los 10 l/100 km.

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