Prueba del Smart Brabus Fortwo Cabrio: el urbanita rebelde47

Prueba del Smart Brabus Fortwo Cabrio: el urbanita rebelde

7 Septiembre, 2017 por

¿Existe algún coche más urbano que el Smart Fortwo? Es el mejor aliado para aparcar en el centro de las ciudades, pero ni en estos particulares entornos es necesario renunciar a la deportividad. Por eso, hemos querido poner a prueba el Smart Brabus Fortwo Cabrio, que monta un pequeño motor de nada menos que 109 CV. Os detallamos nuestras sensaciones.

Nuestra valoración: 7,3 Notable

Diseño 8

Notable

Motor 8

Notable

Comportamiento 9

Sobresaliente

Interior 6

Bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 6

Bueno

Destacable

  • Conducción urbana
  • Sonido del motor
  • Cambio de doble embrague

Mejorable

  • Subwoofer en el maletero
  • Habitáculo poco aislado
  • Bandeja del maletero

En los tiempos que corren, parece una contradicción comprarse un coche absolutamente urbanita y que su mecánica no sea 100% eléctrica. Sí, es cierto que se benefician de grandes ventajas; sin embargo, todos sabemos que hay mucha gente a la que no le gusta renunciar ni un ápice a la deportividad y al dinamismo, ni siquiera en un coche destinado sólo a moverse por ciudad. Y, claro, prefieren la gasolina a la electricidad…

Hemos puesto a prueba al más pequeño del Grupo Daimler, pero en su versión más gamberra. Este Smart Brabus Fortwo (biplaza) Cabrio es perfecto para ese nicho de personas que citábamos antes. Y, además, lo es también para esas épocas del año previas o posteriores a los meses de julio y agosto y sus 40 grados a la sombra. Así no sufrirás una insolación al doblar la lona…

Por dimensiones, la maniobrabilidad del Smart en entornos urbanos está mucho más que conseguida. Además, el motor 0.9 turbo de 109 CV y la transmisión automática de doble embrague hará que la movilidad sea muy divertida. El asombro empieza con solo girar la llave: un bonito y bronco sonido emana de su doble salida de escape, situada casi en el respaldo del asiento.

Es evidente que, si hay algo que un coche urbano tiene que consumar, son los aspectos de fácil manejo y de reducidos consumos. El primer concepto lo supera con la máxima nota; el segundo, ya no tanto. Es normal, para eso hay otras alternativas. No obstante, al usuario de este coche -generalmente, jóvenes con exigencias de movilidad en ciudad y con espíritu deportivo- eso no le importará demasiado. Vamos a “destriparos” todo el análisis que hemos hecho a este pequeñín realmente indomable.

Smart BRABUS Fortwo Cabrio, el urbanita rebelde.47
Su estética cuenta con detalles más deportivos que la versión básica, pero sabes que no estás ante un Smart cualquiera cuando arrancas su motor; el Brabus brama.

La esencia de un coche de ciudad es que su tamaño sea pequeño, así nos garantizamos un fácil aparcamiento y la posibilidad de realizar de manera sencilla todo tipo de maniobras. El Smart Fortwo es la definición exacta y más concreta de ello.

Con unas dimensiones de 2.740 mm de largo (45 mm más que el cabrio básico), 1.663 mm de ancho y 1.543 mm de altura (9 mm más bajo), se hace difícil no encontrarle rápidamente un lugar de estacionamiento en ciudad. Además, con un radio de giro reducidísimo con algo más de vuelta y media de volante, las maniobras se realizan en un santiamén.

El peso de esta versión se fija en 1.040 kg, 45 kg más liviano que el Smart eléctrico y exactamente el mismo número más pesado que la variante Brabus con techo duro. En delgadez todavía le gana su hermano Fortwo más recatado. A pesar de ser una cifra que haría ganar a otros modelos el adjetivo de ligero, sorprende que pase de la tonelada en este biplaza que no llega ni a los tres metros de longitud. Es, más o menos, lo que da en la báscula un Citroën C4 Cactus con caja de cambios manual y con casi metro y medio más de largo. Esto se debe, en gran parte, al sistema de capota que, como decimos, aumenta el peso en 45 kg más y a otros elementos que también añaden peso, como la caja de cambios automática de doble embrague, la suspensión deportiva, el chasis especial y la caja de seguridad o el escape Brabus.

Es evidente que, sólo con ver el exterior de este coche, sabemos que no estamos ante un Smart normal. Se diferencia de la versión de acceso por varios detalles dinámicos que pasamos a describir.

En primer lugar, por las pequeñas tomas de aire situadas sobre los pasos de rueda traseros para refrigerar el motor; también por las llantas específicas para la serie Brabus, de nombre Monoblock IX, que montan neumáticos Yokohama con diferentes medidas en el eje delantero y en el trasero: 185/50 R16 y 205/40 R17, respectivamente.

La pintura Gris Titanio en mate de la parte delantera de la carrocería y de las puertas, que tiene un sobrecoste de 562 euros, combina con otro gris mate “Graphite Grey” para la llamada célula de seguridad -que comprende el pilar C y el suelo del coche y que es el protector del motor, por así decirlo-, cuyo precio de 284 euros se paga también aparte, le dan un toque especial. Ambos tonos no son exactamente iguales y se nota a simple vista. Gran parte de la carrocería está compuesta por absoluto plástico para aligerar peso, de tacto suave y con buenos acabados, pero blando y hundible en los voladizos y en el capó a la hora de apretar.

Estamos, como sabéis, ante la versión descapotable. Mediante un simple botón con dos funciones (abrir y cerrar capota), la lona se pliega hasta su totalidad en dos fases. La primera recoge la lona de la parte superior, lo que sería todo el techo dejándolo al aire libre; la segunda, volviendo a accionar el botón, baja la parte superior de la zaga hasta la altura del portón del maletero, haciendo descender el pequeño spoiler hasta el punto que podéis ver en las imágenes.

El frontal no cambia con respecto a sus hermanos de gama excepto por los antiniebla, opcionales en la mayoría de versiones, y por la zona baja de los paragolpes, que cuenta con los extremos salientes, algo que dota al Smart de una imagen más agresiva. Un aspecto a mejorar sería el sistema de apertura y cierre del capó. Con solo presionar las dos pestañas que están insertas en la parrilla, todo aquel que desee abrir el capó podrá hacerlo. Y eso, en un coche que va a pasar muchas horas en la calle, no lo veo demasiado bien… ¿Quién te asegura que no va a haber un listo que te vierta cualquier tipo de líquido en el depósito de los frenos o los limpiaparabrisas o que, simplemente, te robe la batería? Al abrirlo, la pieza quedará colgando sobre el frontal por medio de dos cintas algo pobres. Además, la maniobra de cierre no es menos incómoda, ya que puede llevarte minutos conseguir un correcto ajuste del capó.

Para terminar, llegamos a la parte trasera. Es, sin ninguna duda, la perspectiva más radical que vamos a tener del Smart, gracias a su escape deportivo con doble salida. El sonido que sale de él es francamente bonito. El acceso al maletero, teniendo en cuenta que no hay demasiado maletero y que no es un coche pensado para transportar más que algunas bolsas o una maleta no muy grande -si superpones una encima de otra, te tapará la visión trasera-, tiene el hándicap de que está bastante limitado. Esto es así, al menos en esta versión descapotable, porque el propio portón del maletero es ancho pero muy reducido en altura. Se puede conseguir algo más de espacio desplegando una parte de la capota mediante el simple accionamiento de dos clavijas.

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Christian García

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