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Prueba: Skoda Yeti Outdoor TDI 4×4 DSG

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29 de diciembre, 2014

Ya he comentado en alguna ocasión que soy "muy fan" de la marca checa. Cada vez hacen mejor sus productos, llenos de soluciones prácticas para el día a día, y este Skoda Yeti Outdoor no es una excepción. Si no eres, precisamente, un amante de su imagen, da una oportunidad a su interior: saldrás convencido.

Me gustaba la anterior generación del Skoda Yeti, me parecía que contaba con una imagen muy simpática y, sobre todo, que era un producto bien ideado: cómodo, amplio, muy utilizable. Un SUV sin pinta de SUV. Tras el cambio, su estética se vuelve algo más seria, pero sus cualidades siguen intactas.

Así, cuenta con las soluciones prácticas típicas de la marca, rueda bien en cualquier terreno y, por si fuera poco, esta versión es 4×4 y posee el cambio DSG. El manejo de esta transmisión es tan confortable que los más “perezosos” pronto se olvidarán de que la palanca está ahí (para eso se han comprado un automático, ¿no?). Los que aún quieran ciertas sensaciones o, simplemente, deseen llevar las riendas en aquellas situaciones en las que necesitemos marchas más cortas de las que sugiere el cambio podrán manejarlo de forma manual. Como es habitual en el grupo Volkswagen, para subir relaciones hay que llevar la palanca hacia la consola central, mientras que debemos tirar hacia nosotros para bajarlas. El instinto dicta justo lo contrario, no me canso de decirlo: si en los coches de carreras este sistema es al revés, por algo será…

La otra gran virtud del Yeti es su habitáculo: huecos por todas partes para dejar objetos pequeños (y no tan pequeños), un maletero con formas cuadradas y aprovechables, banquetas amplias para todos los pasajeros, un puesto de conducción más que correcto… La pregunta es: existiendo esto, ¿quién quiere un monovolumen?

Nuestra valoración: 7,7

6

8

9

9

8

6

Destacable

  • Espacio en el habitáculo.
  • Comodidad de marcha.
  • Motor.

Mejorable

  • Sistema de sujeción de la carga.
  • Consumos.

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Skoda Yeti Outdoor TDI: con otros ojos

El Skoda Yeti 2014 ha perdido esos característicos faros redondos que lucía la anterior generación y que provocaban dos reacciones: o los adorabas o no te gustaban en absoluto. Yo estaba en el primer grupo; me parecían muy distintivos, algo curioso dentro de la tónica general del segmento, aportaban personalidad (ocurre lo mismo con el Nissan Juke, por ejemplo). Estaban muy en consonancia con el talante «amable» del vehículo.

Ahora, su mirada es más “seria”, pero gana representatividad, pues desde el primer vistazo lo identificas como un Skoda. Los grupos ópticos, más cuadrados, encajan mejor con todo el diseño del modelo, robusto y musculoso, formado casi con módulos cúbicos, cajas que te dicen que en su interior vas a tener mucho espacio aprovechable. No te equivocas…

Interior: Skoda Yeti Outdoor TDI: siéntete como en casa

No me refiero sólo a la comodidad de los asientos o al confort que puede ofrecer a sus pasajeros, sino también a que es posible viajar con la casa a cuestas. Los 416 litros de capacidad de su maletero son tan aprovechables que te sobrará espacio. Una banda de plástico (muy rígida y poco «manejable») te ayudará a sujetar contra las paredes los objetos que no quieras que se muevan; la idea es buena, pero el sistema de enganche, mediante unas pestañas que entran a presión, no funcionaba muy bien en nuestra unidad de pruebas y la pieza se soltaba continuamente.

Si necesitas más amplitud, puedes abatir los asientos uno por uno mediante un sencillo movimiento gracias al dispositivo VarioFlex y configurar el habitáculo a tu antojo. Por suerte, al contar con banquetas individuales, los pasajeros de las plazas traseras aún tendrán suficiente espacio para estar cómodos. Hay centímetros para las piernas, para la cabeza… Es la cualidad que convence a todo aquel que no comulga mucho con su exterior: las formas cuadradas dan como resultado este gigantesco habitáculo.

El Yeti no sólo ofrece amplitud a sus ocupantes, sino también soluciones que hacen la “vida a bordo” más fácil (ya sabes, el “simply clever” de la marca). Me estoy refiriendo al equipamiento, claro -hablaremos de él ahora mismo-, pero también a unos materiales correctos, una consola sobria con todos los mandos perfectamente ordenados y una postura de conducción más que correcta: es posible pasar horas y horas tras el volante sin acusar la fatiga.

Motor: Skoda Yeti Outdoor TDI: 140 CV muy bien aprovechados

Siempre te he hablado muy bien de los motores turbodiésel del grupo VAG y éste no es una excepción: sus 140 CV empujan con ganas desde la parte baja del cuentavueltas y se reparten por todo el rango de revoluciones, lo que te permite contar con fuerza en cualquier momento. La elasticidad es una de sus virtudes.

Esta potencia está muy bien gestionada por la transmisión automática DSG: no permite que el propulsor “estire” demasiado las marchas para evitar un gasto de combustible excesivo, pero tampoco cambiará a una relación superior de forma innecesariamente rápida, como ocurre en muchos de sus rivales franceses. Así, la mecánica siempre parece estar cómoda, respirando con energía e impulsando el Yeti con eficacia. Si “quieres más”, aún cuentas con un motor de gasóleo de 170 CV, pero con su “hermano pequeño” te aseguro que tus necesidades están perfectamente cubiertas.

Comportamiento: Skoda Yeti Outdoor TDI: ¿hasta dónde quieres llegar?

Eso es lo que parece preguntarte este Skoda Yeti cuando se pone en marcha, ya que todo transcurre de forma tan tranquila, tan suave, que te apetecerá recorrer kilómetros y kilómetros. Estás ante un “rutero” perfecto: las suspensiones son cómodas, el sonido del motor diésel no se cuela en exceso en el habitáculo, el cambio automático DSG gestiona las marchas con suavidad y eficacia… Y, sobre todo, la tracción total te aporta un plus de confianza en las curvas que agradecerás si las condiciones se complican, por ejemplo, en un puerto de montaña.

En esas circunstancias, este Yeti demuestra por qué es tocayo del “hombre de las nieves”. No es precisamente ágil (ten en cuenta que pesa más de una tonelada y media), pero sí exhibe su dominio de la situación en todo momento. El sistema 4×4 ayuda a seguir siempre adelante en los giros más cerrados, mientras la amortiguación no permite movimientos extraños de la carrocería, pese a su altura. El aplomo es notable y no disminuye si decides dejar el asfalto y pasar a las pistas.

Aquí, el Skoda Yeti se encuentra a gusto, rueda con alegría y se agarra a la tierra con ansia para que tu excursión llegue a buen puerto. Si te atreves a ir un poco más allá, podrás aventurarte en algún camino un poco más roto o vadear algún riachuelo, pero recuerda que su altura al suelo no es excesiva. No lo hagas sufrir más de la cuenta; no es necesario para disfrutar de lo lindo.

Equipamiento: Skoda Yeti Outdoor TDI: “ojos” hasta en la nuca

El Yeti se ha convertido en el primer modelo de la marca checa que ha incorporado la cámara de marcha atrás como opción y, por supuesto, presume de ello. Así, no podía faltar en nuestra unidad de pruebas… que, además, se trata de la versión Outdoor. ¿Qué significa esto? Pues que cuenta con una serie de elementos que resaltan sus cualidades como SUV: un faldón delantero que imita un cubrecárter de aluminio, un parachoques con nervaduras más marcadas (lo que enfatiza su robustez) y unas llantas en dos tonos que lo hacen destacar.

Por si esto fuera poco, el acabado Elegance ya viene muy, pero que muy completo: cristales traseros tintados, faros antiniebla, control de velocidad, climatizador, rueda de repuesto de tamaño normal -impagable si tienes un problema serio, ya que ahí no valen de nada los dichosos “kit antipinchazos”-… Y aún puedes añadir detalles como los asientos calefactados (un extra en el que yo, personalmente, invertiría los 200 euros que cuesta sin pensármelo dos veces), el asistente de aparcamiento o el avisador de fatiga.

Lo cierto es que al tratarse de la versión más alta de la gama, no necesitas invertir mucho: con lo que trae de serie es más que suficiente; el resto son casi “caprichos” (excepto el mencionado avisador de fatiga: los 45 euros que cuesta pueden salvarte de muchos sustos). Recuerda, además, que es 4×4 y lleva el cambio automático DSG. ¿Puedes pedir algo más?

Consumo: Skoda Yeti Outdoor TDI: la autonomía es su fuerte

Con un depósito de 60 litros y un gasto medio de combustible oficial que supera por la mínima los 6 l/100 km, la teoría dice que podríamos cubrir 1.000 kilómetros sin repostar. En realidad no llegaremos a tanto, ya que el consumo es más alto de lo anunciado: en un recorrido en el que hemos mezclado las calles de la ciudad -donde no se encuentra incómodo, por cierto-, autovía y carreteras secundarias, la cifra llega a los 8,3 l/100 km.

El “problema” viene cuando sales del asfalto, ya que ahí los números empiezan a subir… pero tampoco en exceso. Nada que se escape de lo que dicta la lógica, el peso del Yeti y los kilos que añaden los sistemas DSG y 4×4. Aun así, encontrarás que es posible combinar todos los escenarios de los que te he hablado y recorrer más de 800 kilómetros si aprovechas los terrenos que le son más favorables. No vas a pasar el día angustiado por saber dónde estará la próxima gasolinera, desde luego.

Rivales

Vehículo

Skoda Yeti Outdoor 2.0TDI Elegance DSG 4x4 103kW

Kia Sportage 2.0CRDi Drive 4x4

Ford Kuga 2.0TDCi Titanium 4x4 Powershift 140

Nissan Qashqai 1.6dCi Visia 4x4-i

Precio Desde
33.190 €
Desde
30.715 €
Desde
32.850 €
Desde
27.399 €
Combustible Diésel Diésel Diésel Diésel
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 140 136 140 130
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,9 11,3 11,2 10,5
Consumo Medio (l/100 km) 6,1 5,7 6,2 4,9
Emisiones CO2 (g/km) 164 149 159 129

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Comentarios

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  • Pablo

    Hola, en algunos aspectos discrepo. En primer lugar se habla de una rueda de repuesto de tamaño normal, y solo se puede montar (en opción) una en medida inferior a las exteriores, que parece que no montaba la unidad de pruebas (al menos la de las fotos). Por otro lado, a no ser que se monten los faros de xenón (por más de 1000 euros o recurriendo al acabado superior), creo que los actuales están mejor resueltos por disponer de doble parábola, y no de parábola simple. Por último creo que la suspensión está más enfocada a sujetar la carrocería que a ofrecer comodidad. Un saludo y felices fiestas!

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