Prueba

Prueba Skoda Spaceback 1.4 TSI 125 CV automático DSG

25 fotos

Ampliar

05 de enero, 2017

Encuadrado en un segmento tradicional de lo más reñido en España, Skoda nos ofrece un producto en el que encontramos espacio, confort, practicidad y un aderezo de deportividad, en este acabado Montecarlo. El motor es virtuoso; el espacio, apabullante; el comportamiento, encantador; sólo empaña el resultado final un empaque interior un paso por detrás de sus rivales.

Al hacer la prueba del Skoda Spaceback 1.4 TSI 125 CV automático DSG, nos damos cuenta de que hay muchos coches compactos en nuestro mercado, casi tantos como marcas operan en él. Skoda lleva un ritmo de crecimiento positivo y sostenido desde hace años y, con el Spaceback -llegado en 2013-, abre la puerta a un segmento en el que no había participado hasta ahora. Pues puede que sea la suerte del principiante, pero el Spaceback les ha salido redondo.

Tenemos un coche de 4,3 metros de largo en el que el aprovechamiento del espacio es apabullante, con 2,6 metros de distancia entre ejes. Esto nos ofrece dos aspectos que vamos a apreciar: buen espacio interior y buen maletero. Bien realizado y con la calidad del Grupo VW detrás, también es cierto que no vamos tener un coche especialmente confortable ni con grandes alardes en materiales o acabados. Y nos parece una compra muy inteligente si buscamos un coche práctico, bien hecho, con buen motor y un precio bajo; es decir: si nos quedamos en las versiones más bajas de la gama.

En general,  podemos decir que el Skoda Spaceback 1.4 TSI 125 CV automático DSG, nos ha gustado mucho, especialmente el motor y la caja de cambios, su habitabilidad y la facilidad de su conducción. Apuesta por la practicidad y las soluciones inteligentes para desmarcarse de un nutrido grupo de rivales que le ganan en imagen de marca y sofisticación. Nos parece que debe mejorar en el confort y el empaque interiores para, de esta manera, justificar su factura.

Si os gusta el coche, adelante; pero, y sentimos que haya un “pero”, os anunciábamos que interesaban las versiones bajas de la gama, porque, en esta versión 1.4 TSI de 125 CV con cambio automático DSG y acabado Monte Carlo, la más deportiva de la gama, tenemos un coche un poco caro con respecto a lo que nos ofrece la competencia. ¿Qué queremos decir? Que, sin ir más lejos, tenemos un Ford Focus 1.6i de 125 CV con cambio automático y acabado S-Line por el mismo precio.

Nuestra valoración: 7,7

Diseño 7

Motor 10

Comportamiento 8

Interior 5

Equipamiento 7

Consumos 9

Destacable

  • Espacio interior
  • Motor 1.4 TSI
  • Detalles prácticos

Mejorable

  • Empaque y confort
  • Precio elevado
  • Climatizador opcional

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: En busca del espacio

El Skoda Spaceback 1.4 TSI sólo está disponible con cambio automático DSG, de 7 marchas.

25 fotos

Ampliar

Con una silueta marcada por las líneas claras y un distintivo uso de las líneas rectas, el Skoda Spaceback ha sido diseñado por un equipo comandado por nada menos que el jefe de Diseño de Skoda: Jozef Kaban. No queremos elucubrar sin conocimiento, pero es posible que todos hayan hecho prácticas en la sección de cocinas de Ikea, porque, afortunadamente, han conseguido optimizar al máximo el espacio del coche.

Cierto que parten de una buena base, como es la plataforma del Rapid; han acortado 18 cm la zaga y el Spaceback ofrece 4,3 metros de largo. Lo que no está nada mal. Por citar un ejemplo, el Renault Mégane mide lo mismo y tiene muchísimo menos maletero.

En la parte frontal, el morro está presidido por una parrilla con 19 tiras verticales y con los faros y antinieblas a su alrededor en forma de trébol. En la vista lateral, el Spaceback destaca por su estilo alargado. Parece como si hubieran estirado el coche para dar el máximo de habitabilidad y eso ha traído consigo la inserción de una tercera ventanilla, antes del pilar D.

El equilibrio entre la chapa de la carrocería y el espacio acristalado es una seña de identidad del coche, lo que consigue que todos los pasajeros de las plazas laterales disfruten de un grado parecido de luminosidad y sensación de espacio.

Además, y de serie en el acabado Monte Carlo de nuestra unidad de pruebas, el Spaceback monta un enorme techo panorámico de cristal, el más grande que fabrica la marca. Sus medidas son de más de 1,7 metros de largo por más 1,1 de ancho. No es practicable, pero tiene una doble cortina que, de manera manual, accionamos desde el interior.

Tiene un buen aspecto general, moderno aunque sencillo, y encontramos que todas las puertas cierran con suficiente sensación de solidez, aunque pesan menos y no esperéis que cierren como las de un VW Golf o un Ford Focus. Y es que este coche sería perfecto si costara 2.000 euros menos que sus rivales directos.

Interior: No hace eco, pero casi

En el puesto de conducción encontramos volante, pomo y maneta del freno de mano acabados en cuero.

25 fotos

Ampliar

Con algo más de 2,6 metros de batalla, estamos ante uno de los coches con mayor distancia entre ejes de la categoría. Esto nos indica que el espacio interior, en principio, va a ser elevado. Y en el Skoda se confirma. Incluso con pasajeros delanteros de talla elevada, los de las plazas traseras van a viajar con un holgado espacio longitudinal para las piernas.

En la anchura no podemos poner ninguna pega. No es una berlina familiar, pero se acerca, y la sencilla forma de los asientos traseros contribuye a que tres adultos, de talla normal, viajen sin demasiadas estreches.

Tras ellos, encontramos un maletero de 415 litros de capacidad, el mayor de la categoría, y se puede ampliar –por mitades asimétricas- hasta los 1.380 litros dejando un espacio de carga casi plano. Además, bajo el piso, hallamos un hueco en el que va alojada la rueda de repuesto… ¡de tamaño normal!

Ya que hablamos del maletero, hay que indicar que cuenta con ganchos de grandes dimensiones para bolsas de viaje y de la compra, y con huecos para trapos, limpiacristales y demás enseres que solemos llevar en el coche.

Volvemos al interior del Skoda Spaceback y lo hacemos para fijarnos en los materiales y acabados. Está bien fabricado, no cabe duda, y encontramos salpicadero mullido y remates correctos en puertas o reposabrazos. El “pero” llega a la hora de buscar empaque. No tenemos una consola central que se alargue hasta el reposabrazos central, no tenemos un puesto de conducción especialmente integrado en el habitáculo y no tenemos un grado de confort general que sí hallamos en el Ford Focus o el Renault Mégane que, por ejemplo, estamos nombrando a lo largo de esta prueba. Y eso es una pena, porque hace caer varios enteros al coche que, por el contrario, sí que tiene el precio de aquellos.

Motor: Maravilla desde el ralentí

El motor 1.4 TSI es una verdadera joyita de suavidad, empuje y bajos consumos.

25 fotos

Ampliar

Estamos ante un motor de 4 cilindros y 4 válvulas por cilindro con doble árbol de levas que, con 1,4 litros de cilindrada con inyección directa, turbo e intercooler, entrega 125 CV. El par máximo es de, atención, 220 Nm desde, redoble de tambores… ¡¡1.500 rpm!! Y lo mantiene constante hasta las… ¡¡3.500!!. Ya que comparamos, comparamos todo: el Focus 1.6 es atmosférico y no sabe ni de qué estamos hablando a 1.500 rpm… porque apenas acaba de arrancar. Él da el par máximo a 4.000 rpm.

¡Qué motor se ha sacado Skoda de la manga! Nos ha encantado desde que hemos pulsado el botón de arranque. Apenas suena ni vibra y es un prodigio de par máximo a pocas vueltas. Esto se lleva de maravilla con la caja de cambios DSG de 7 marchas –siguiendo con el ejemplo, la del Focus sólo tiene 6- y consigue que el coche gane velocidad desde pocas vueltas y en marchas largas.

Esto significa que no está reduciendo “cada dos por tres”, sino que aprovecha la marcha insertada para ganar velocidad. Además, podemos actuar sobre ella con la palanca de cambios, subiendo y bajando de marcha según necesitemos. En este caso, nos encontramos la misma inmediatez a la que nos tiene acostumbrado el Grupo VW con su caja de cambios de embrague doble. Es muy rápida cambiando de marchas y ganamos velocidad muy fácilmente. Pero no nos gusta que no tenga función de navegación «a vela: cuando levantamos el pie del acelerador, no se desengrana dejando rodar libre al coche.

El motor da su potencia máxima a 5.000 rpm y la mantiene constante hasta las 6.000. Más de eso, mejor no buscar. Ahí gira con rabia y con ganas y tiene un sonido metálico que le da un toque deportivo muy sugerente. Pero, en el día a día, iremos entre 2.000 y 3.000 rpm, y es aquí donde el motor os va a enamorar. Con una leve insinuación del acelerador, el Skoda Spaceback gana velocidad y, si necesitamos más, pisamos a fondo, reduce las marchas que haga falta y sale con brío.

Comportamiento: Facilidad de conducción

El Skoda Spaceback 1.4 TSI sólo está disponible con cambio automático DSG, de 7 marchas.

25 fotos

Ampliar

Como decíamos al principio, el Spaceback parte de la plataforma de su hermano mayor el Rapid, que es el “Seat Toledo” de Skoda. De esta manera, nuestro protagonista monta las ruedas muy en los extremos de la carrocería, reduciendo al mínimo las inercias de los voladizos. Además, con su gran batalla –distancia entre ejes- proporciona una gran estabilidad lineal.

Cierto que las suspensiones no son de lo más elaborado, como demuestra el eje rígido en el tren trasero. El Ford Focus lleva ambos trenes de rodaje con suspensiones independiente.

Con todo, la puesta a punto llevada a cabo en esta versión Monte Carlo nos sorprende con un coche muy fácil de conducir entre curvas. El equilibrio, y la sencillez, con la que cambia de apoyo y pasa por la curva es muy encomiable. Combinado con el motor de 125 CV, es muy divertido de conducir y no os engañamos si os decimos que podemos pasar un buen rato al volante en una carretera revirada. El Spaceback muestra una gran estabilidad en cualquier tipo de curva, ya sea lenta o rápida.

Nos gusta el tacto de la dirección, porque ofrece buena información y hace que la conducción sea muy sencilla. De hecho, nos ha sorprendido el coche por lo obediente que es, lo neutro de sus reacciones y la buena estabilidad que demuestra. El tren trasero sigue al delantero sin rechistar y no tiene protagonismo, sólo ayuda al giro en un cuidado segundo plano.

Las suspensiones, un poco más firmes y 10 milímetros más bajas que el resto de la gama, ayudan a mantener un compromiso entre firmeza y confort. Los frenos, por su parte, están bien dimensionados para el peso y las prestaciones del vehículo y, sin alardear de una frenada espectacular, sí que responden a las necesidades deportivas del coche.

Equipamiento: Elevado y deportivo

Este emblema identifica a la versión más deportiva de la gama Spaceback de Skoda.

25 fotos

Ampliar

La gama del Skoda Spaceback está compuesta por 5 acabados, que, de menos a más equipado, son: Active, Ambition, Like y Style. Entre los dos últimos se sitúa el Monte Carlo, que es el que, además de equipamiento, aporta un toque deportivo en clara referencia a la mítica prueba del Campeonato Mundial de Rallies.

Desde el básico Active, encontramos elementos encaminados a proporcionar una buena seguridad, como frenos con ABS y control de estabilidad ESP, airbags frontales y laterales delanteros, anclajes Isofix en los asientos traseros, luces diurnas o 5 plazas con 5 cinturones de 3 puntos de sujeción y 5 reposacabezas. Pero, además, hallamos aire acondicionado, dirección asistida y los faros antiniebla.

Pero nosotros tenemos el Monte Carlo, que es el deportivo, entonces… ¿qué equipamiento diferencia a nuestro Spaceback? Lo primero, el mencionado techo de cristal panorámico, que es de serie. En la vista exterior, destacan los logotipos entre las puertas y las llantas de 16” acabadas en negro brillante, ventanillas y luneta traseras oscurecidas, spoiler delantero y difusor trasero.

En el interior, cuero repuntado en rojo para el volante –multifunción y de 3 radios- y el pomo del cambio –si es manual-, así como la maneta del freno de mano. El reposabrazos delantero con caja de almacenamiento es de serie y también ciertos elementos estéticos en imitación a fibra de carbono.

Más llamativos son los asientos deportivos con el reposacabezas integrado y con la tapicería en tela específica, pedales de aluminio y faros de xenón con antinieblas de led con función de giro.

Los asientos sujetan perfectamente el cuerpo y tienen un tacto de dureza muy interesante. El reposacabezas integrado no supone ningún problema por la imposibilidad de regulación, pero no monta reposacabezas activos.

Entre las opciones más destacadas encontramos el climatizador -por 460€ y que funciona muy bien-, asientos calefactados -225€ y muy recomendables-, sensores de aparcamiento delantero y trasero -680 € y 355€ sólo el trasero-. Si queremos navegador, cuesta 295 euros e incluye pantalla táctil de 6,5 pulgadas, conexión auxiliar y de USB, lectura de tarjetas USB, mapas de alta resolución, control por voz, dos altavoces traseros y sistema “sound 3D”.

Nuestra unidad de pruebas lo montaba y hemos descubierto un sistema sencillo y fácil de usar, incluso con el coche en marcha. La pantalla recoge bien el uso con el dedo y navegamos con bastante rapidez y facilidad.

Consumo: Contenidos y mejor que rivales

En la vista lateral del Skoda Spacebck podemos apreciar el equilibrio entre cristales y chapa.

25 fotos

Ampliar

Si habéis leído el resto de la prueba, ya sabréis que este motor tiene argumentos contantes y sonantes para gustarnos mucho. Llegados al apartado de los consumos, nos encontramos con la guinda del pastel. El coche corre mucho, responde bien y gasta poco.

El Skoda Spaceback tiene rivales hasta “debajo de las piedras”. Miremos al fabricante que miremos, todos tienen su rival: Toyota Auris, Citroën C4, Opel Astra, VW Golf… y así hasta que acabemos con todos. Pero, por ser dos superventas en nuestro país, hemos mencionado al Ford Focus o al Renault Mégane durante la prueba y a ellos nos referimos en este apartado y, ante ellos, el Skoda vuelve a sacar pecho.

El Renault Mégane homologa 5,3 litros a los 100, lo que es una buena cifra… pero es medio litro superior a la del Skoda, que marca unos “raquíticos” 4,8 l/100 km. Y no nos olvidamos del Focus, pero el antiguo motor 1.6 atmosférico asociado al cambio automático hace que nos llevemos las manos a la cabeza al ver que homologa 6,3 l/100 km de consumo medio.

En el uso diario, el ordenador de a bordo ha marcado entre 6,5 y 7 litros de media. Y eso que hemos viajado con cierta alegría y uso en carretera de montaña. Con los 55 litros de capacidad de combustible del modelo checo, podemos conseguir unos 650-700 kilómetros de autonomía sin muchos problemas.

Rivales

Vehículo

Skoda Spaceback 1.4 TSI Like DSG 92kW

Ford Focus Sb. 1.6 TI-VCT Business PowerShift

Renault Mégane 1.2 TCe Energy GT Line EDC 97kW

Seat León SC 1.4 TSI S&S FR 125

Precio Desde
21.350 €
Desde
24.375 €
Desde
25.660 €
Desde
23.040 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 7 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 125 125 130 125
Aceleración 0-100 km/h (s) 8,9 11,9 10,6 8,9
Consumo Medio (l/100 km) 4,8 6,3 5,4 5,2
Emisiones CO2 (g/km) 114 146 122 120

Comparte este artículo:

Comentarios

* He leído la Política de privacidad.

Guarda mi nombre y correo electrónico en este navegador para la próxima vez que comente.

Síguenos en las redes

Aquí está tu coche