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Conducimos el Seat León 1.5 TSI 130 CV FR: combinación ganadora

Conducimos el Seat León 1.5 TSI 130 CV FR: combinación ganadora

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Probamos la que a priori es una combinación ganadora para el Seat León: el bloque de gasolina de 130 CV con el acabado FR. Estas son nuestras impresiones al volante.

Según las mediciones de Seat y pese a la creciente demanda de alternativas electrificadas en el sector, el segmento de los compactos sigue siendo coto específico de las mecánicas de combustión y más concretamente de aquellas de entre 120 y 130 CV hasta el punto de suponer un 28% de las ventas en las carrocerías de cinco puertas y del 33% en el de los familiares. En ese territorio es donde entra el juego la versión del Seat León que nosotros hemos conducido: el 1.5 TSI de 130 CV asociado al nivel de equipamiento FR.

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Una combinación, a priori ganadora, pues aporta el magnífico empuje de un bloque de contrastado éxito y con una elevada eficiencia (del que os hablamos más adelante) al que suma un acabado tan atractivo en lo visual como completo en lo que a dotación se refiere. En este sentido, los León FR suman, entre otros y en función del subnivel escogido, selector de modos de conducción, pantalla de infoentretenimiento de 10”, llantas de 17 pulgadas, control de chasis adaptativo DCC, iluminación Full LED o un amplísimo conjunto de asistentes a la conducción. Todo ello con un sobrecoste de 1.500 euros entre el nivel FR más básico y el Style más alto.

Conducimos el Seat León 1.5 TSI 130 CV FR

La estabilidad y dinámica de conducción sigue siendo tan buena como siempre.

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A simple vista pueden parecer pocas mejoras pero son las justas para redondear un conjunto que ya es una referencia en el apartado dinámico. Combinar el Drive Profile con el DCC convierte a León en todo un traza líneas, como ya nos tiene acostumbrados. La amortiguación adaptativa consigue aportar un punto de aplomo y confianza poco vista en rivales de su mismo segmento. Si a eso le sumamos un motor de contrastado éxito como es el 1.5 TSI de 130 CV con caja manual, el resultado no puede ser más satisfactorio.

Los 130 CV surgiendo entre las 5.000 y las 6.000 rpm acompañándolo de un par máximo de 200 Nm que aparece a tan solo 1.400 vueltas y se estira hasta el rango de las 4.000. Disponible únicamente con la caja de cambios manual de seis relaciones su eficiencia viene determinada por el montaje del sistema de Gestión Activa de cilindros (ACT) que desconecta dos de sus cuatro cilindros en determinadas situaciones para ajustar el consumo. Una desactivación que es imperceptible en marcha y que, por lo comprobado, aporta un plus de ahorro en el gasto de combustible pues nos hemos movido en el entorno de los 6,5 l/100 km sin estar muy pendientes del mismo y con una ruta más enfocada al dinamismo.

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