Prueba Seat Ibiza 1.0 TSI, de Giugiaro a Barcelona58

Prueba Seat Ibiza 1.0 TSI, de Giugiaro a Barcelona

19 Octubre, 2017 por

Probamos la última generación del Seat Ibiza. El utilitario español crece en anchura, que no en longitud, ganando habitabilidad y aplomo en carretera. Seat ha querido realizar una apuesta segura, evolucionando un diseño atractivo y tomando lo mejor de sus modelos actuales.

Nuestra valoración: 7,3 Notable

Diseño 9

Sobresaliente

Motor 6

Bueno

Comportamiento 6

Bueno

Interior 6

Bueno

Equipamiento 9

Sobresaliente

Consumos 8

Notable

Destacable

  • Imagen atractiva
  • Tecnología
  • Facilidad de uso

Mejorable

  • Sistema de Infoentretenimiento
  • Ajustes iluminación LED
  • Guarnecidos puerta maletero

Esta generación de Seat Ibiza es la quinta del modelo más vendido de la marca española durante más de 25 años. En los últimos tiempos, este honor ha recaído sobre el Seat León. Ahora, la marca española toma los rasgos de diseño más llamativos de ambos compactos para hacer evolucionar al Ibiza y que retorne al lugar que merece dentro de la gama de Martorell.

El nuevo Ibiza es un compacto del segmento B que parece un vehículo mayor. Mantiene ciertas características de los utilitarios, como materiales económicos o una gama de motores que no brilla por su potencia. Su apariencia es buena y su funcionamiento, correcto. Lo que menos me ha gustado ha sido el motor tricilíndrico de 115 CV, porque es algo ruidoso al arrancar y el acabado FR, que aporta una imagen más atractiva, lo hace a costa de disminuir su nivel de confort.

Seat Ibiza, dinamismo para el segmento B.58
Seat Ibiza, dinamismo para el segmento B.

La generación precedente se hizo famosa por romper con las curvas impuestas por Walter da Silva (diseñador de Italdesign y Lamborghini). El resultado fue el cambio de un coche en el que dominaban las líneas curvas a otro en el que las aristas eran las protagonistas. La nueva generación quizá no tenga unos orígenes, como la primera (Giugiaro) o la tercera, pero toma los rasgos definitorios del modelo y los acentúa, al tiempo que los actualiza para lograr un vehículo de apariencia moderna, limpia y tecnológica.

He podido observar que los ajustes de todas las piezas de la carrocería están montados con márgenes menores que en la generación anterior, lo que favorece, entre otras cosas, la insonorización. Pero -siempre existe un pero, y este no es pequeño- el portón del maletero deja un espacio muy grande entre los pilotos y la chapa, a veces, incluso dudas de si has cerrado bien el maletero. A esto se suma el hecho de haber eliminado el guarnecido del portón, dejando la chapa vista en alguna de sus zonas desde el interior.

Las cuatro puertas del Ibiza de última generación consiguen un buen acceso al habitáculo gracias a un ángulo de apertura grande. Además, ninguna de las puertas es demasiado pesada y transmiten un buen tacto cuando las abrimos y cerramos. La pega, en caso de contar con acceso y arranque sin llave, es que sólo podremos utilizar esta cualidad al abrir o cerrar el coche desde la puerta del conductor.

El portón trasero continúa sin incorporar los pilotos, ni parte de ellos, en la hoja. Aun con ello, se ha logrado una boca de carga amplia, no demasiado alta y que da acceso a un espacio cómodo, con formas regulares y fácilmente aprovechable, en el que cabrá el equipaje de cuatro ocupantes para un fin de semana sin problemas.

El Seat Ibiza de quinta generación impresiona a primera vista, aparenta ser “más coche” que su predecesor. El nuevo modelo ha crecido en anchura pero no en longitud, lo que mejora notablemente su imagen sobre el asfalto.

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Carlos Pascual

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