Renault Mégane Sport Tourer 165 CV: el familiar sport

Renault Mégane Sport Tourer 165 CV: el familiar sport

El Renault Mégane Sport Tourer con el motor de 165 CV diésel y el cambio automático EDC sorprende por su excepcional comportamiento en carretera, aunando un gran confort de rodadura con una eficacia y seguridad absolutas. Aquí te contamos todos sus detalles.

Nuestra valoración: 7,8 Notable

Diseño 8

Notable

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 9

Sobresaliente

Interior 8

Notable

Equipamiento 8

Notable

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Comportamiento dinámico
  • Confort
  • Equipamiento

Mejorable

  • Ruido de la mecánica
  • Algunos grillos interiores
  • Lentitud start & stop

Después de la breve toma de contacto durante la presentación de la carrocería familiar del Renault Mégane, llega el momento de examinar a fondo el Renault Mégane Sport Tourer, en este caso la versión tope de gama diésel, con el motor 1.6 dCi de 165 CV asociado al cambio EDC de 6 marchas, mecánica que sólo está disponible con el acabado GT.

Renault ha visto claro que el mercado de este tipo de berlinas busca más un coche versátil -para, por ejemplo, practicar deportes al aire libre- que por necesidades de espacio como vehículo familiar o el clásico coche de viajante. Por ello, han cambiado la denominación de las siluetas “familiares”, han pasado de términos como Station Wagon o Break y han añadido la palabra Sport. Realmente, cuando uno ve el nuevo Mégane Sport Tourer al lado del Mégane, sí que aprecia una línea más deportiva en el modelo de la prueba de hoy, en gran medida gracias a la marcada línea ascendente de su cintura, que hace que el techo parezca ir muy tendido en la parte trasera. Además, su proporción entre longitud y altura hace que parezca más estilizado, bajo y aerodinámico.

Si, además, añadimos el acabado GT, que sólo está disponible con la mecánica de 204 CV de gasolina y este dCi de 165 CV con el cambio EDC del Renaul Mégane Sport Tourer dCi GT, el resultado es redondo y nos encontramos con un coche que entra por los ojos, de diseño atractivo y que, además de un interior más versátil y práctico que el del compacto, añade un comportamiento de primera. Gracias a su sistema de dirección a las 4 ruedas 4Control y a su buena puesta a punto del chasis, el Mégane Sport Tourer es capaz de aunar un gran confort de marcha y un dinamismo digno de llevar el apellido GT.

Frente a sus rivales, este francés destaca por el confort de marcha, así como por su capacidad para maniobrar en espacios reducidos, su nivel de equipamiento y el disfrute que ofrece a quien lo conduce. Donde está algo por detrás de modelos como el Opel Astra Sport Tourer o el Peugeot 308 SW es en la calidad percibida de los materiales del interior, con unos plásticos en la consola central y algunos grillos en el interior que restan puntos a un coche que, por lo demás, constituye  una alternativa muy recomendable.

4Control: mucho más que dirección en las ruedas traseras

El Mégane es un coche de reacciones seguras.
El Mégane es un coche de reacciones seguras.
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Renault lleva ya algunos años apostando por esta tecnología de eje trasero direccional -que la marca denomina 4Control- que no es nada nuevo pero sí es poco frecuente. Aunque en la década de los ochenta marcas japonesas como Honda o Mazda incluían esta complicación en sus modelos, en la actualidad sólo vehículos de muy alta gama como las versiones más deportivas del Porsche 911, las series 5 y 7 de BMW o el nuevo Lexus LC 500 lo equipan. En este sentido, Renault se desmarca de sus rivales ofreciendo esta característica diferenciadora y que es realmente efectiva.

Su funcionamiento es espectacular (puedes verlo en detalle en la vídeo prueba del Renault Espace 2015 ) y hace que el Mégane GT pueda ser un coche realmente ágil en zonas viradas sin recurrir a suspensiones como tablas. También aporta mucha seguridad en los cambios de carril a alta velocidad en autopista y a la hora de tener que maniobrar en espacios reducidos, facilitando un radio de giro mínimo.

Diseño Renault Mégane ST: azul Francia

La línea lateral es más deportiva que la de la berlina.
La línea lateral es más deportiva que la de la berlina.
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En la actualidad, las versiones “familiares” cada vez ganan más adeptos, incluso en España, que sigue siendo uno de los países de Europa con menor volumen de ventas de estas siluetas, mientras que en otros, como Suiza, son más vendidos que las berlinas.

Gran parte de este incremento en las ventas de las siluetas como la de este Sport Tourer se debe a que los fabricantes han cedido algo de practicidad para ganar atractivo. Se acabaron las lunas traseras completamente verticales o los enormes cristales laterales. Ahora la zaga va muy tendida, la cintura sigue un trazo ascendente muy marcado que hace que “la tercera ventana” se reduzca drásticamente y se añaden bordes cromados y molduras para hacer que la vista lateral sea mucho más estilizada, hasta el punto de resultar más elegante, proporcionada y deportiva que la de la berlina de la que derivan.

En el caso del Mégane Sport Tourer de la prueba de hoy, ese toque “sport” (valga la redundancia) se ve remarcado por el acabado GT, que añade elementos como los siguientes:

  • Carcasas de los retrovisores a juego con las llantas y barras del techo.
  • Faldón delantero más bajo y con tomas de aire laterales.
  • Entramado de la rejilla delantera deportivo.
  • Paragolpes trasero con difusor inferior pintado.
  • Salida de escape deportiva.
  • Llantas de aleación de 17 pulgadas (con neumáticos 225/45-17).
  • Spoiler sobre la luneta trasera.
  • Anagramas GT Sport en el frontal, laterales y trasera.

El color azul, que la mayoría ya asociamos con las versiones deportivas de Renault, también contribuye a darle ese aspecto más dinámico, y la verdad es que este Mégane entra por los ojos. Los acabados son buenos y se ve cuidado en los detalles a la hora de combinar colores, por ejemplo, haciendo coincidir en tonalidad las llantas, las barras del techo, el faldón trasero y las carcasas de los retrovisores. En otros rivales, unas cosas van en negro satinado, otras en gris, otras en el color de la carrocería… y al final tienes una carrocería “tutti frutti” demasiado recargada.

Otro elemento con el que juega Renault para darle personalidad a sus diseños son los pilotos traseros led (que, además de atractivos, son muy visibles) y la firma de las luces diurnas delanteras. Un buen detalle es que en este coche los pilotos traseros también se encienden con las luces de marcha diurna, lo que hace que el Mégane siga siendo visible aunque su conductor entre en el túnel con las luces apagadas, un error que se está haciendo muy frecuente en la actualidad, pues el brillo de las luces diurnas delanteras hacen pensar al conductor que lleva las luces de cruce encendidas cuando en realidad no es así.

Ya que hablo de las iluminación, los faros de esta versión son full led. Su luz es buena pero tampoco es de las mejores del mercado, incluso hay rivales con faros bi-xenón con mejor luz (hasta el Renault Clio que probé hace unos meses iluminaba más la calzada). Lo que no funciona muy bien es el asistente de luz de carretera. En la unidad de pruebas dejaba más veces de lo deseable conectadas las largas, lo que provocaba deslumbramientos al resto del tráfico.

Las puertas son amplias y dejan un acceso muy cómodo al interior, lo mismo que el portón trasero, que abre hasta el borde de la defensa y permite un umbral de carga muy bajo.

Interior Familiar sport

El puesto de conducción es bueno.
El puesto de conducción es bueno.
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Al abrir las puertas, también nos encontramos con detalles diferenciadores del acabado GT. Tal vez el más visible sean los asientos deportivos, que, además de recoger el cuerpo a la perfección y resultar muy cómodos, cuentan con los pespuntes en color azul, a juego con la decoración del interior y las molduras del acabado GT.

Los asientos pueden resultar demasiado calurosos en verano. Su mullido es blando y “nos abrazan” con demasiado entusiasmo, lo que, unido al tejido poco transpirable de la tapicería, hará que sudemos bastante a bordo del Mégane.

Las citadas molduras azules, los umbrales de puerta, el pedalier y el volante deportivo rematan esta configuración, que resulta atractiva y logra dar ese aspecto “sport” al habitáculo de este Mégane.

Una gran ventaja del Sport Tourer frente al Mégane “normal” es que tiene 7 cm más de distancia entre ejes. Esta cota extra hace que se ganen unos 4 cm entre la banqueta trasera y el respaldo de los asientos delanteros. Puede que 4 centímetros nos parezca poco, pero, en mi caso, supone la diferencia entre que mis pies (calzo un 44) entren bien por la puerta y me sienta cómodo al sentarme detrás en este coche o que entre con dificultad y me canse a los pocos kilómetros.

El diseño del interior es atractivo y está bien resuelto desde el punto de vista de la ergonomía, pero en Renault “han apurado demasiado los costes” y montan unos plásticos cuya calidad aparente es algo escasa en la mitad inferior del salpicadero y en la consola central, justo donde roza la rodilla del conductor.

Aunque antes decía que la ergonomía era buena en líneas generales, algunas cosas se pueden mejorar, como la ubicación de la tecla que conecta el control de crucero/limitador de velocidad (no sé por qué insisten en montarlo junto al botón del freno de estacionamiento) o que las teclas para moverse en el menú del sistema multimedia sean lisas. Un pequeño relieve que ayude a identificarlas sería de agradecer. En Renault defienden este diseño diciendo que, para subir y bajar el volumen, ya están los mandos en el satélite de la columna de dirección, pero es que a veces lo que quiero es ir al menú principal para seleccionar, por ejemplo, la desconexión del asistente de pérdida de carril, y eso sólo lo puedo hacer en la pantalla central.

Las plazas traseras son buenas para dos pasajeros. Tres podrán viajar, aunque irán algo apretados. Lo que no caben son tres sillas de seguridad infantiles en la banqueta trasera.

El maletero tiene unas formas muy aprovechables y buena capacidad. Podremos configurar si lo queremos con doble fondo o bajar a tope la tablilla del “suelo” para usar todo el espacio disponible. La cortinilla trasera es de las mejores que hay en el mercado, fácil de manipular y de buena calidad; además, hay un hueco para guardarla cuando no la necesitamos.

Si necesitamos abatir los respaldos traseros, basta con tirar de unas palancas en los laterales del maletero y dejamos un suelo completamente plano en apenas dos segundos. También tenemos una toma de corriente de 12 voltios, soluciones prácticas para sujetar la carga y rueda de repuesto de emergencia.

Motor Un 1.6 dCi de 165 CV

El motor tiene una respuesta agradable.
El motor tiene una respuesta agradable.
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La mecánica 1.6 dCi de 165 CV es la más potente que se ofrece en la gama diésel del Mégane. Su rendimiento es bueno, pero decepciona un poco, porque no transmite la sensación de empuje que uno espera de un motor con 165 CV y 380 Nm de par.

Pese a ello, su tacto me resulta mucho más agradable que el de la versión de 130 CV, que tiene un “carácter turbo” mucho más marcado. Mientras que en el 130 CV no hay nada por debajo de 1.700 rpm y luego llega todo de golpe, en el de 165 CV la respuesta es mucho más progresiva y tenemos más par desde casi el ralentí.

La caja de cambios automática de 6 marchas EDC de Renault resulta muy cómoda en modo automático. Es suficientemente rápida y las transiciones de una marcha a otra pasan bastante inadvertidas. En modo manual/secuencial, tenemos unas levas enormes fijas a la columna de dirección que son perfectas, pero el cambio es algo remolón en este modo; claramente está pensado para que lo llevemos en automático y sólo usemos las levas para anticiparnos en determinadas maniobras, sobre todo adelantamientos.

Los desarrollos del cambio son correctos para las prestaciones del motor y, en general, su uso es agradable, siempre y cuando nos olvidemos del apellido GT y de la palabra Sport en la denominación del coche.

Como ya es característico en Renault, el Mégane cuenta con varias personalidades que podemos elegir con una tecla en la consola central (que en Renault llaman Multi Sense). Estas opciones modifican la respuesta del pedal del acelerador, de la caja de cambios, la dureza de la dirección asistida y las reacciones del sistema 4Control, además de cambiar la tonalidad de la iluminación ambiental y el diseño de la grafía del cuadro de mandos.

Comportamiento Formidable 4Control

El sistema 4Control dota de una agilidad impresionante al Mégane.
El sistema 4Control dota de una agilidad impresionante al Mégane.
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El sistema de dirección a las cuatro ruedas 4Control de Renault marca por completo el dinamismo de este Mégane. Durante la toma de contacto de la carrocería familiar, hace unos meses, tuve oportunidad de probar una unidad sin este sistema y su comportamiento era totalmente diferente.

Gracias al eje trasero direccional, el marcado subviraje del Mégane desaparece en curvas lentas, donde este GT sorprende por su agilidad.

En ciudad es una gozada en las maniobras de aparcamiento y para movernos en zonas poco espaciosas, con un radio de giro mínimo. Gracias a ello podemos aparcar en espacios que apenas miden un palmo más que el coche.

La medida de las ruedas es muy razonable. No han recurrido a llantas de 18 o 19 pulgadas y se agradece cada vez que queremos aparcar o al pasar por badenes y cambios de asfalto. También la suspensión es suave, en parte porque el sistema 4Control ofrece mucha agilidad sin tener que recurrir a tarados demasiado radicales. Los tiempos de espera aquí se reducen, porque el coche reacciona muy rápido a la dirección al virar delante y detrás, no porque los elementos elásticos sean demasiado rígidos.

En autovía tiene un tacto muy agradable, tal vez filtre demasiado las irregularidades y transmita poca información a las manos del conductor, pero lo cierto es que el Mégane Sport Tourer GT tiene un rodar típico de berlina de lujo, pisa bien y las irregularidades del asfalto o las juntas de dilatación de los puentes no repercuten en movimientos parásitos del coche.

A velocidades por encima de 60 km/h, la dirección del eje trasero vira en el mismo sentido que el delantero. Esto provoca que el coche, en lugar de “rotar” para cambiar de carril, se traslade lateralmente. Al desaparecer ese “efecto de guiñada”, el Mégane lo hace con mucha estabilidad y con poco balanceo lateral sin necesidad de usar estabilizadoras muy gruesas o amortiguadores muy duros.

En curvas lentas, el eje trasero vira en sentido inverso al delantero. Es como si el coche se articulase por la mitad y se amoldase a la forma de la curva. Cuanto más despacio vamos, más ángulo giran, de modo que da una sensación de falso sobreviraje en las zonas más lentas. En cuanto te acostumbras a estas reacciones, puedes ir a un ritmo muy vivo de forma fácil y con total seguridad. Otra ventaja de este sistema es que, como no necesitamos mucho ángulo de dirección en el eje delantero (porque nos ayuda el trasero), no llevamos tan saturados de adherencia los neumáticos delanteros y podemos empezar a acelerar mucho antes a la salida de las curvas sin perder motricidad.

Este Mégane Sport Tourer GT resulta tan ágil y gratificante en zonas viradas que al final acabas rodando a un ritmo elevado sin darte cuenta… hasta que acabas oliendo a freno chamuscado… Y es que sus discos y pastillas no aguantan el ritmo que es capaz de alcanzar el resto del chasis.

En el circuito de pruebas también son todo ventajas con el 4Control. La maniobra de esquiva a 80 km/h es mucho menos brusca gracias a la dirección del eje trasero, de forma que el control de estabilidad no tiene que intervenir.

Si forzamos las cosas en las curvas para hacer saltar el ESP, sus reacciones también son mucho más progresivas y eficaces, algo lógico si tenemos en cuenta que el control de estabilidad tiene otra herramienta más con la que corregir nuestra trayectoria.

Los frenos son capaces de detener el coche en unas distancias correctas, pero, tras el tercer intento, empiezan a alargarse más de lo deseable las distancias, lo que evidencia que o no se refrigeran correctamente o los compuestos de las pastillas y los discos no aguantan lo que deberían.

En definitiva, el Mégane Sport Tourer GT es un coche que enamora por lo fácil que es de conducir, por su maniobrabilidad y porque puede combinar unas suspensiones confortables con un dinamismo de lo más divertido.

Equipamiento Tope de gama

Detalle del acabado GT.
Detalle del acabado GT.
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El acabado GT es el más alto de la gama y, como tal, su dotación es muy completa. Cierto que el precio de partida es elevado (casi 27.000 euros), pero, si tenemos en cuenta todo lo que nos ofrece a cambio, al final nos daremos cuenta de que es un buen precio en comparación con sus rivales. Tenemos un cambio automático, un motor de buena potencia, pintura metalizada, llantas de 17 pulgadas, sensores de aparcamiento delante y detrás, cámara de marcha atrás, llave inteligente, control de crucero, sensor de lluvia y luz, faros full led delante y detrás, asientos deportivos, sistema de dirección en las 4 ruedas, climatizador bi-zona, cuadro de intrumentos TFT de 7 pulgadas, sistema R-Link multimedia…

La unidad de pruebas añade algunos extras, como el R-Link 2 de pantalla vertical de 8,2 pulgadas (312 euros), el head up display (364 euros), o el pack Safety, con control de crucero adaptativo, frenada de emergencia asistida y alerta de colisión (por 623 euros).

El control de crucero adaptativo tiene un buen funcionamiento y no da falsas alarmas, pero no reacciona bien cuando un coche se atraviesa bruscamente en nuestra trayectoria y no frena, ya que simplemente nos alerta con un pitido, mientras que otros rivales sí frenan.

En total, con un precio de tarifa de 29.000 euros, tenemos un coche realmente bien equipado y con elementos que no están disponibles en otros rivales, como su sistema de dirección a las cuatro ruedas.

En definitiva, si tenemos en cuenta su precio y su equipamiento, la versión GT es de las más rentables de la gama, aunque se mueve en un rango de precio en el que ya podemos considerar la posibilidad de dar el salto a una categoría superior y optar por un Talisman más básico.

Seguridad

Equipamiento de Serie

  • ABS
  • Control de Tracción TCS
  • Airbag doble
  • Encendido automático faros
  • Detector de presión de neumáticos
  • Cambio automático de las luces de carretera/cruce
  • Ayuda al aparcamiento delantera y trasera + cámara de visión trasera
  • Alerta por exceso de velocidad con reconocimiento de la señales de tráfico (con R-Link)
  • Luces antiniebla
  • Asientos delanteros específicos con reposacabezas integrados
  • Airbag pasajero desconectable
  • Reposacabezas delanteros regulables altura
  • Alerta por cambio involuntario de carril
  • Faros Full Led
  • Ayuda al aparcamiento trasera
  • Luces de día delanteras LED y forma de C
  • Luces traseras 3D LED

Equipamiento Opcional

  • 623.56 €Pack Easy Parking
  • 480 €Ayuda al aparcamiento delantera, trasera y lateral + cámara de visión trasera + Easy park assist
  • 623.56 €Pack Safety

Confort

Equipamiento de Serie

  • Dirección asistida
  • Volante cuero
  • Banqueta 1/3 - 2/3
  • Iluminación suelo integrado puertas
  • Asiento conductor reglaje lumbar
  • Regulador y limitador de velocidad
  • ESP y ayuda de arranque en cuesta (HSA)
  • Climatización automática bizona
  • 4Control (Sistema de 4 ruedas directrices)
  • Volante de cuero sport con reposapulgares
  • Llantas aleación 17´´
  • Embellecedores exteriores lineas de ventana
  • Botón de acceso directo a MULTI-SENSE en consola central
  • Banqueta trasera con reposabrazos y 2 portavasos
  • Diseño paragolpes delantero sport
  • Levas en el volante
  • Renault MULTI-SENSE (5 modos de conducción) Acceso a través de R-Link sin botón en consola central
  • Cristales sobretintados
  • Chasis sport
  • Cierre centralizado
  • Asiento pasajero regulable en altura
  • Sensor de lluvia
  • Barras de techo (longitudinales)
  • Elevalunas eléctricos delanteros
  • Kit reparación neumáticos
  • Asiento conductor regulable altura
  • Retrovisores exteriores abatibles eléctricamente
  • Toma trasera 12V
  • Barras de techo longitudinales
  • Elevalunas eléctricos traseros
  • Consola central cerrada con reposabrazos
  • Iluminación interior en consola central
  • Asiento conductor con función masaje
  • Difusor trasero
  • Decoración interior específica
  • Rejilla delantera sport específica
  • Carcasas retrovisores color específico
  • Tapicería tejido GT Line & GT

Equipamiento Opcional

  • 311.78 €Asientos delanteros calefactables
  • 498.84 €Negro brillante
  • 467.66 €Llantas aleación 18´´
  • 1351.03 €Asientos Alcántara con bandas negras laterales y pespuntes azules
  • 498.84 €Gris Titanium
  • 706.69 €Blanco Nacarado
  • 831.41 €Azul Rayo
  • 103.92 €Rueda de repuesto de emergencia
  • 124.71 €Red retención equipajes
  • 935.33 €Techo eléctrico panorámico
  • 1351.03 €Asientos Alcántara con bandas azules laterales y pespuntes azules
  • 498.84 €Gris Platino
  • 706.69 €Rojo Deseo
  • 464.89 €Azul Berlín

Multimedia y Audio

Equipamiento de Serie

  • Freno de parking asistido
  • Pantalla cuadro instrumentos TFT 7´´
  • Bose Sound System
  • Radio con pantalla táctil 7´´
  • R-Link 2 pantalla vertical 8

Equipamiento Opcional

  • 311.77 €R Link 2 con pantalla vertical de 8,7´´
  • 363.74 €Head-up display
  • 831.41 €R Link 2 con pantalla vertical de 8,7´´ & Radio con Sound Bose System

Consumo Gota a gota

El Mégane ST es un buen coche para viajar en familia.
El Mégane ST es un buen coche para viajar en familia.
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Como de costumbre, los consumos reales medidos durante la prueba difieren bastante de los declarados por el fabricante, aunque la verdad es que no tanto como en otras ocasiones.

Renault homologa un consumo urbano de 7,1 l/100 km, mientras que el gasto real en ciudad ha sido de 7,9 l/100 km. El sistema Start & Stop no me ha convencido por lo lento que reacciona a la hora de poner de nuevo en marcha el motor.

En carretera, el consumo homologado es de 4,9 l/100 km, un valor que sólo podremos lograr si no hay el más mínimo desnivel en el recorrido y no hay tráfico. Sin embargo, en una conducción natural, teniendo que hacer algún adelantamiento y con pendientes (tanto a favor como en contra) en el recorrido, lo normal es que nos movamos en cifras en el entorno de los 5,5 l/100 km.

En autopista, con el control de crucero fijado a 120 km/h, el consumo se estabiliza en los 6,2 l/100 km, una cifra que no está mal.

Aunque los consumos son aceptablemente buenos, la autonomía de este Mégane es algo escasa debido a un depósito de combustible muy pequeño: sólo 47 litros de capacidad, cuando los rivales se mueven entre los 50 y los 55 litros. Con esta cantidad de combustible, el Mégane apenas llega a 700 km de autonomía.

Ficha Renault Mégane Sport Tourer dCi 165 CV automático

Carrocería

  • Largo 4.626 mm
    Ancho 1.814 mm

    Alto
    1.449 mm

  • Batalla (mm)
  • Capacidad del maletero min/max (l) /
  • Peso (kg)1.952
  • CarroceríaStationwagon
  • Número de puertas5
  • Número de plazas5

Motor

  • CombustibleDiesel
  • Cilindrada (cm3)1.598
  • Número de cilindros4
  • SobrealimentaciónTurbo

Transmisión

  • TracciónTracción delantera
  • Tipo de transmisiónAutomática secuencial
  • Número de marchas6

Prestaciones

  • Potencia (kW)121
  • Potencia (CV)165
  • Par (Nm)320
  • Velocidad máxima (km/h)215
  • Aceleración 0-100 km/h (s)8,5

Consumos y emisiones

  • Urbano (l/100 km)7,1
  • Carretera (l/100 km)4,9
  • Medio (l/100 km)5,7
  • CO2 (g/km)124
  • Depósito de combustible (l)47

Rivales Rivales del Renault Mégane Sport Tourer dCi 165 CV automático

Mégane S.T. 1.6dCi Energy GT EDC 121kW

Desde
32.990 €

Diesel

Automático
6 marchas

165

8,5

5,7

124

León ST 2.0TDI CR S&S Xcellence DSG 150

Desde
29.160 €

Diesel

Automático
6 marchas

150

8,6

4,5

117

308 SW 2.0 BlueHDi GT Line EAT6 150

Desde
31.400 €

Diesel

Automático
6 marchas

150

8,9

4,3

112

Astra ST 1.6CDTi S/S Excellence 160

Desde
27.025 €

Diesel

Manual
6 marchas

160

0,0

4,1

109

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