Prueba

VÍDEO| Probamos el Renault Arkana E-Tech: abriendo camino

31 de mayo, 2021

Renault se embarca en una nueva aventura al poner en liza su primer SUV compacto coupé. Con una longitud y una habitabilidad superior a la de un Kadjar emplea la misma plataforma y tecnología híbrida que el Captur. Nosotros lo hemos conducido.

Pocos caminos hay que se le resistan a los SUV. La polivalencia con la que nacieron hace más de dos décadas se ha ido, poco a poco, transformando en diseño y deportividad. Si bien BMW fue la primera que se atrevió a combinar las siluetas de todocamino y coupé, pocos son los modelos de corte generalista que ofrecen dicha combinación. Ahí es donde Renault quiere captar clientela con el nuevo Arkana, un C-SUV coupé que se sitúa como única alternativa de su categoría.

Porque si bien muchos pueden pensar en un Toyota C-HR e incluso en un Cupra Formentor, ambos modelos se quedan por debajo en lo que a tamaño se refiere. A esa exclusividad, súmale ahora el componente 100% híbrido para darte cuenta que no hay rival que le tosa actualmente al Arkana E-TECH que hemos conducido actualmente.

Éxito previo

Quizá ese haya sido uno de los ingredientes para que Renault haya recibido ya nada menos que 2.000 peticiones de reserva. Una cifra que podría ser poco representativa cuando en realidad es todo lo contrario ya que se ha dado en un periodo de tan solo dos meses y sin haber sido siquiera publicitado.

De momento, un tercio de esas reservas se corresponden con clientes de la propia Renault que se han sentido atraídos por él cuando han acudido a revisiones o han visitado la concesión y han decidido que era hora de despedirse de su Scénic o de su Kadjar para tener un modelo tan llamativo. Los otros dos tercios son de conquista absoluta, de clientes que eran fieles a marcas como Toyota, Peugeot, Citroën y el Grupo Volkswagen, quienes han visto en su diseño, sus líneas y su precio una oportunidad para tener un coche diferente.

Porque otro de los valores de este Arkana es, precisamente, el precio. Tarifas que te detallamos a continuación y que incluyen el 5% de descuento comercial impuesto por la marca:

  • Renault Arkana Intens TCe 140 CV EDC MHEV: 25.750 euros
  • Renault Arkana Zen TCe 140 CV EDC MHEV: 27.750 euros
  • Renault Arkana R.S. Line TCe 140 CV EDC MHEV: 30.250 euros
  • Renault Arkana Intens E-TECH 145 CV: 27.100 euros
  • Renault Arkana Zen E-TECH 145 CV: 29.100 euros
  • Renault Arkana R.S. Line E-TECH 145 CV: 31.600 euros

No obstante, Renault también propone una modalidad de crédito multiopción en la que aportando una entrada y pagando 179 € al mes durante 48 meses te puedes llevar un Arkana a casa. Una vez acabado dicho periodo puedes pagar una cuota final o cambiar de modelo.

Nuestra valoración: 8,7

Diseño 9

Motor 9

Comportamiento 8

Interior 8

Equipamiento 8

Consumos 10

Destacable

  • Diseño exterior
  • Habitabilidad interior y maletero
  • Consumo medio

Mejorable

  • Respuesta del cambio en modo Sport
  • Precio del acabado R.S. Line
  • Sin programa off road

Diseño: Más grande que el Kadjar

Tiene la base de un Captur y mide 4,57 metros.

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Lo primero que llama la atención del Arkana E-TECH es sin duda, lo largo que parece. La pronunciada caía del techo, seña de identidad del modelo le confiere una longitud visual elevada. Ahora bien, parece grande porque en realidad es grande. Hablamos de un coche que mide 4,57 metros de largo por 1,82 de ancho y 1,58 de alto. Cotas que le sitúan por encima del Kadjar y por debajo del Koleos. Un hecho que sorprende aún más cuando conoces que se sostiene sobre la plataforma CMF-B, la misma que el Captur y el Clio.

En lo que a diseño se refiere, adquiere los típicos patrones de Renault, sobre todo en lo relativo a la iluminación, con unos faros de LED diurnos en forma de C y unos traseros, también de LED que casi se conectan. El resto varía en función del acabado escogido. En nuestro caso se nos brindó la oportunidad de probar el acabado R.S. Line que viene acompañado de una estética más deportiva con elementos como las llantas diamantadas de 18 pulgadas, los diferentes elementos en negro o unos paragolpes más marcados y con embellecedores que simulan dos salidas de escape en la zona trasera. Un detalle común a todos los Arkana es una generosa altura libre al suelo de 20 cm que le permitirá sortear con más solvencia terrenos no asfaltados.

Interior: Amplísimo

El maletero cubica 480 litros en el híbrido y 513 litros en el MHEV.

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Una vez accedemos al interior lo primero que vemos es que el puesto de conducción es un calco del ofrecido por el Captur o el Clio. A destacar el cuadro digital de 10,25 pulgadas y el monitor central vertical de 9,3 pulgadas con un funcionamiento intuitivo y muy rápido. Una ligera diferencia es, quizá, la colocación del pomo del cambio, situado ligeramente más abajo que en el Captur y sin disponer de hueco inferior.

En el caso del acabado R.S. Line destacan igualmente las costuras en rojo y blanco de los asientos (tapizados en cuero) así como las molduras en imitación de fibra de carbono que le aportan un toque más exclusivo. En cuanto a la calidad percibida, me ha parecido que está un puntito por encima en comparación tanto con el Kadjar como con el Captur o el Clio.

Pero lo más noticiable es que pese a tratarse de un SUV coupé ofrece una habitabilidad excelente. Parte de culpa la tiene, por un lado, los 2,72 metros de batalla que, para que os hagáis una idea implican ser 7,5 cm más que en un Kadjar. De esta forma los ocupantes traseros gozan de un espacio para las piernas como para la cabeza. De hecho con el asiento del piloto colocado para un adulto de 1,80 metros tenemos casi 10 cm de espacio para las piernas y otros 7 para la cabeza.

Ahora bien, el mejor dato es, sin duda, el relativo al maletero ya que los Arkana microhíbridos parten con un volumen de 513 litros mientras que el Arkana E-TECH rebaja dicha cifra a los 480 litros por la colocación de la batería. Para que tengas una referencia, el Kadjar parte de los 472 litros. No hay apertura eléctrica y cuenta con pocos elementos de organización (argollas, ganchos…) pero sí ofrece una boca de carga amplísima y un hueco muy regular.

Motor: Sin diésel y todos ECO

Todas las versiones tienen cambio automático.

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En el apartado mecánico la gran novedad es que el Arkana prescinde por completo tanto del diésel como de las transmisiones manuales. En su defecto propone una dupla micro-híbrida de 140 y 160 CV (este último llegará tras el verano) a partir del 1.3 Turbo al que se le suma un sistema de hibridación ligera de 12 voltios. Lucen la etiqueta ECO, la misma que el Arkana E-TECH que hemos probado nosotros y que corresponde con el full Hybrid.

En este caso, la base es ya conocida pues emplea la misma que el Clio E-TECH que probamos hace unos cuantos meses. Así combina el 1.6 atmosférico de cuatro cilindros con dos motores eléctricos para dar una potencia conjunta de 143 CV (140 CV en el Clio). El encargado de gestionar dicho potencial y de elegir qué motor mueve en cada momento al Arkana es una caja multimodo con tecnología derivada de la Fórmula 1 que propone hasta 15 relaciones. Con ella acelera de 0 a 100 km/h en 10,8 segundos y alcanza una punta de velocidad de 172 km/h.

Comportamiento: Bien afinado

Dinámicamente es un coche muy equilibrado.

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Según Renault, si se le deja, el Arkana E-TECH puede circular hasta un 80% del tiempo en modo 100% eléctrico aunque si quieres forzarlo también puedes activar el entramado eléctrico mediante el botón EV situado bajo la pantalla central. Con todo, el coche arranca siempre en modo eléctrico para ahorrar combustible (su dato homologado es bajísimo) mientras que en su funcionamiento prima la suavidad.

Ofrece tres modos de conducción (a partir del Zen): My Sense (individual), Sport y Eco, careciendo en este caso de cualquier programa off road. En todos se prioriza muchísimo el uso del motor eléctrico para así contener el consumo de combustible. En marcha, el empuje de 1.6 es bastante progresivo y, en ocasiones puede resultar hasta lento, pero la incidencia del motor eléctrico le permite tener ese punch del que carece.

La caja de cambios trabaja con suavidad e, igualmente, con progresividad, pero es al intentar exprimirla al máximo (principalmente con el modo Sport) cuando se deja notar en exceso y su sonoridad se eleva peligrosamente. La diferencia respecto a una de tipo CVT es que el empuje sí está relacionado, al menos, con el sonido que desprende.

En el aspecto dinámico, los ingenieros de Renault nos han asegurado que han revisado ciertos puntos de la puesta a punto en comparación incluso con los del Arkana MHEV de 140 CV. No podemos hacer una comparativa de entonces y ahora porque no asistimos a la convocatoria en aquel momento, pero sí podemos confirmar que tanto la suspensión como la dirección sacan buena nota. La primera es firme y confortable al mismo tiempo mientras que la segunda, aunque podría ser un pelin más informativa, ofrece un tacto bastante directo.

En circulación urbana, el trabajo del cambio permite que nos movamos con bastante soltura mientras que en zonas reviradas el conjunto propone una pisada aplomada y bastante equilibrada. Ojo, no es un derroche de dinamismo pero sí se muestra bastante ligero.

Equipamiento: R.S. Line, la opción más llamativa

Un tercio de las ventas van destinadas a este nivel.

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La oferta comercial se estructura en tres niveles: Intens, Zen y el comentado R.S. Line de nuestra unidad. Renault destaca que en los 2.000 pedidos realizados hasta ahora, un tercio correspondían con este nivel deportivo. No es para menos pues además de ofrecer un diseño más llamativo cuenta de serie con elementos como las llantas diamantadas, la tapicería de cuero, la pintura metalizada, los asientos calefactables o el asistente de aparcamiento Easy Park.

Ahora bien, desde el nivel más básico, el Intens, propone llantas de aleación de 17 pulgadas, faros LED, sensores de aparcamiento, cámara de visión trasera, sistema multimedia con pantalla táctil de 7 pulgadas y cuadro digital de 7 pulgadas. Para optar por el de 10,25 pulgadas y el monitor de 9,3 pulgadas habrá que dar el salto ya al Zen, que además suma el selector de modos Multi-Sense o la carga inductiva.

Consumo: Un mechero

Con el modo ECO es sencillo llegar al dato homologado.

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Ahora bien, si hay un apartado en el que sobresale este Arkana E-TECH ese es el consumo. Porque durante la ruta hemos cifrado un gasto medio cercano a los 6 l/100 km realizando una conducción tirando a lo eficiente que puede rebajarse en casi un litro si nos movemos de manera Eco por ciudad. Renault homologa un gasto medio de 4,9 l/100 km que no nos parece descabellado conseguir. Ahora bien, en el momento en el que seleccionamos el modo Sport y dejamos que funcionen conjuntamente todos los motores, el gasto se moverá ya en torno a los 7,5-8 l/100 km. Unido a un depósito de combustible de 50 litros (el mismo que en el MHEV), se podría conseguir una autonomía de hasta 1.000 kilómetros.

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