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Primera prueba del nuevo Toyota Aygo: rey de la ciudad

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07 de junio, 2018

Te contamos cuáles han sido nuestras impresiones en la primera toma de contacto con el nuevo Toyota Aygo, cuyo 'restyling' conocimos oficialmente durante el pasado Salón de Ginebra.

Hemos volado hasta Copenhague (Dinamarca) para conocer todo lo relacionado con el último lavado de cara al que se ha cometido el nuevo Toyota Aygo. Como vamos a ver ahora, trae cambios estéticos, mecánicos y referentes al equipamiento que, en conjunto, lo hacen ser un coche más atractivo, potente y conectado. De este modo, la marca japonesa se asegura de que sus principales clientes, los millennials, tengan lo que demandan.

¿Qué representa el Aygo para Toyota?

La segunda generación del modelo supuso para el fabricante, a nivel mundial, una cuota del 6,6% de ventas durante 2017. Ciñéndonos sólo a las cifras del mercado español, el Aygo se posiciona como el 5º modelo más vendido de la gama Toyota y el 4º del segmento A en nuestro país, por detrás de los Fiat 500 y Panda y del Ford Ka+. Un segmento, el urbano, que pese a la interminable moda SUV sigue manteniendo un cupo del 4% del mercado total de turismos desde hace ya una década.

Según las estimaciones niponas, los interesados en estos tipos de coches urbanos cada vez tienen más en cuenta el factor emocional: del 70/30 se ha pasado a un 65/35 en relación factor racional/factor emocional. Obviamente, siguen siendo fundamentales los aspectos de funcionalidad, seguridad o precio, pero otros agentes como el diseño o el equipamiento han ido ganando terreno. Por ello, la actualización de este nuevo Aygo se ha centrado en un nuevo look, en ser más divertido, seguro y conectado. ¡Vamos a verlo más en profundidad!

Nuestra valoración: 7,7

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 8

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 9

Destacable

  • Consumos ajustados
  • Estética 'cool'
  • Mejoras en suspensión

Mejorable

  • Sin navegador integrado
  • Sin versión ECO en España

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Más musculado y cool

El nuevo Aygo se aprecia algo más musculoso en este restyling.

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La esencia del exterior del Aygo, como ocurre en su hermano Yaris, sigue siendo la arquitectura “X” en 3D. La forma de la equis es claramente apreciable en el frontal, pero también en la zaga, donde los pilotos y los paragolpes dan énfasis a esa forma al mismo tiempo que dan una sensación de cabina compacta. El paragolpes delantero también es algo más agresivo. Las ópticas delanteras ha sido rediseñadas y en ellas se han incorporado unas luces diurnas de led que antes se situaban en los extremos del parachoques.

Las llantas, de 15 pulgadas en todos los acabados que llegan a España, cuentan con nuevos diseños y hasta numerosas opciones de personalización, como en el caso de los embellecedores que tapan los tornillos.

En cuanto a colores de carrocería, se ofrecen seis distintos que podrán combinarse con un techo en contraste e, incluso, retráctil: blanco, gris, plata, negro, azul y rojo. Además, en exclusiva para la edición especial X-Cite, se ha lanzado el llamativo Magenta Splash (berenjena).

Interior: Personalización y conectividad

El interior puede resultar más fresco con la opción de personalizar algunas molduras.

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En el interior llama la atención un cierto toque de mayor frescura que se puede conseguir gracias a la opción de personalizar, a juego con el color exterior de carrocería, algunas molduras del salpicadero, las salidas de aireación o los paneles de las puertas.

Los asientos son completamente nuevos, tienen un aspecto deportivo y, aunque en la zona lumbar pueden resultar algo duros, no acelerarán la fatiga mientras hacemos nuestra ruta urbana. La posición de conducción es buena, desde un punto más bien alto obtenemos una visibilidad genial, tanto frontal como trasera. También se capta bastante bien toda la información del cuadro de instrumentos, que cuenta con algunas mejoras en sus gráficos. Eso sí, el gran velocímetro redondo que tenemos enfrente obliga a que el tamaño del volante no sea muy pequeño que digamos. En cualquier caso, la ergonomía en todo el habitáculo es buena. Por poner alguna pega, diríamos que la columna de la dirección carece de ajuste en profundidad, pero lo cierto es que cuando logremos acoplarnos no lo echaremos en falta, ya que el recorrido que queda a los pedales es también correcto.

La pantalla central táctil de siete pulgadas -sin navegación integrada- ha mejorado en sistemas de conectividad: ahora, gracias a Pioneer, cuenta con Android Auto y Apple Car Play desde el acabado más básico.

Todos los plásticos tienen un aspecto bueno y los ajustes son positivos, algo que lo sitúa quizá un peldaño más por encima de la media del segmento. Además, los ingenieros han trabajado en un mejor aislamiento sonoro del habitáculo.

En las plazas traseras el espacio que hay, teniendo en cuenta el tipo de coche sobre el que estamos hablando, es sorprendente, hasta el punto de que dos adultos o tres pequeños podrán desplazarse sin que les parezca un suplicio… siempre y cuando los asientos delanteros no estén en el tope de profundidad trasera.

Por último, el maletero no ha cambiado en sus cotas y sigue manteniendo también unas formas aprovechables, aunque, como sabemos, en este tipo de coches es un espacio de pura ficción.

Motor: Un poco más de potencia

El motor tricilíndrico declara ahora 72 CV.

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La única versión disponible sigue siendo el motor 1.0 tricilíndrico de gasolina (sin turbo), pero ha sido levemente modificado para que declare 72 CV de potencia a 6.000 rpm, en lugar de los 69 CV de antes. Rinde 93 Nm de par a 4.400 vueltas que, si bien no es una cifra muy alta, sí notamos esa buena respuesta cuando le exigimos subir de vueltas con cierta contundencia. Además, también se ha mejorado el rendimiento en el bajo régimen del cuentarrevoluciones.

Hay que decir que, para tener tres cilindros y ser un motor tan compacto, no se transfiere mucho ruido del motor dentro del habitáculo. Como decíamos antes, este aspecto es otro de los que se han mejorado en este restyling.

El bloque se puede asociar a un cambio manual de cinco velocidades o a uno automático X-Shift. Para este último, el sobrecoste es de 1.000 euros.

Comportamiento: El rey de la ciudad

El Toyota Aygo se desenvuelve de cine por el centro urbano.

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Las principales novedades que apreciamos en el comportamiento dinámico están relacionadas con la suspensión y con la dirección. En el primer caso, recibe una nueva configuración (lo hemos podido notar algo más suave, sobre todo, cuando rebasamos badenes, guardias tumbados o peraltes.) Con respecto a la dirección, han actualizado el software para que se consigan unas reacciones más rápidas que mejoren las sensaciones mientras callejeamos.

Durante nuestra prueba, hemos circulado por autovías anexas a Copenhague y por el propio centro de la capital danesa. Los primeros trayectos nos sirvieron para corroborar que el Aygo puede cumplir incluso en alguna que otra escapada. Los ruidos exteriores de rodadura y aerodinámica, aunque siguen algo presentes (normal, por otra parte) se han reducido de manera notable. También apreciamos el buen funcionamiento del tricilíndrico cuando le subimos de las 4.000 rpm; en vías rápidas se estira francamente bien. No obstante, su hábitat natural son las ciudades y ahí este pequeño se comporta como pez en el agua. Además, se nota como decíamos una mejora en la respuesta del motor a bajas vueltas, el ámbito que más vamos a usar en este contexto.

Durante todo un día de pruebas, el consumo mixto no pasó de los 5,2 litros. Es una muy buena cifra teniendo en cuenta que en algunos ciclos de la jornada la exigencia fue mayor y el consumo no se vio afectado o penalizado.

Equipamiento: Más conectividad, seguridad y varias versiones especiales

El nuevo Aygo incorpora Android Auto y Apple Car Play en cualquiera de sus acabados.

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Desde ya mismo, el nuevo Aygo está disponible con tres niveles de acabados: el X-Play (más básico), una edición especial llamada X-Cite y el tope de gama X-Wave. A partir de finales de año se incorporará a la gama una nueva edición especial que en períodos de cuatro o seis meses se irá renovando por otra nueva para mantener siempre el concepto fresco.

Desde el X-Play, a la venta por 13.400 euros, ya tenemos de serie elementos como la pantalla de siete pulgadas con conectividad (Android Auto y Apple Car Play), la cámara de visión trasera, llantas de 15 pulgadas, aire acondicionado y luces diurnas de led. El Toyota Safety Sense, en principio, se ofrece en opción. De este nivel se esperan unas ventas en torno al 55-60% del total de la gama. El X-Play ya es ampliamente personalizable y se le puede incorporar, por 1.500 euros más, el techo retráctil.

La edición especial X-Cite ofrece en exclusiva el color Magenta Splash (berenjena), además de detalles exteriores en negro brillante, carrocería bitono, molduras interiores en color, climatizador automático y el paquete de seguridad Toyota Safety Sense, con sistema de precolisión y asistente de cambio involuntario de carril. Este nivel tiene un precio de partida de 14.600 euros (manual).

Por último, el más equipado incorpora a lo anterior techo retráctil, tapicería de cuero, sistema de acceso y arranque sin llave y sensor de iluminación. Su precio es de 15.900 euros.

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