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Primera prueba del nuevo Mazda3 2019: ¿el mejor coche compacto?

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27 de febrero, 2019

Ya está aquí la nueva generación del Mazda3, uno de los compactos que más dará que hablar por su atractivo diseño, su calidad de fabricación y su motor con una tecnología única. Ya hemos podido probarlo y éstas son nuestras primeras impresiones de este nuevo modelo.

El 2019 va a ser el año de uno de los modelos más importantes para Mazda. Con la llegada al mercado de la nueva generación del Mazda3 con carrocería de 5 puertas, la marca inicia un proceso de renovación al que pronto se sumará la versión sedán (prevista para esta primavera) y la revolucionaria mecánica Skyactiv X con su tecnología de encendido por compresión controlado por chispa (que llegará en verano).

La nueva generación del Mazda3 que hemos tenido ocasión de probar en esta toma de contacto, es también la primera piedra de un proceso de renovación de toda la gama de Mazda, iniciando una nueva etapa de su línea de diseño Kodo, en la que todavía se estilizan más sus formas y se mejoran los acabados y diseño del interior con una clara intención: afianzarse como una marca premium y, además, buscando que sus modelos sean la referencia en sus distintos segmentos.

La primera impresión tras esta primera toma de contacto no puede ser mejor. El nuevo Mazda3 impresiona en todos los aspectos: entra por los ojos con una carrocería de lo más seductora, su interior pone contra las cuerdas a sus rivales por su calidad de materiales, acabados y aspecto y su conducción enamora. Sólo hay un aspecto en el que el Mazda3 podría decirse que no está a la altura de sus rivales y es que la gama está limitada a sólo tres motorizaciones (dos por ahora, pues para la tercera deberemos esperar al verano) con un rango de potencias que van desde los 116 CV del Mazda3 Skyactiv D con motor diésel y los 181 CV del Mazda3 Skyactiv X, mientras que en marcas como Audi, Mercedes o BMW nos encontramos con mucha más variedad.

Pese a esta limitación, la verdad es que hay que reconocer que, en realidad, la gama que propone Mazda para su compacto está muy bien estructurada y realmente ofrece una alternativa en el rango donde más demanda hay. Además, todos sus modelos de gasolina consiguen la etiqueta Eco de la DGT gracias a su tecnología de baja hibridación de 24 voltios, una importante ventaja administrativa.

Precios y gama del nuevo Mazda3 2019 en España

Hasta la llegada de la carrocería sedán (que se espera para dentro de un par de meses) y del nuevo motor Skyactiv X (que llegará en verano y contará con versiones de tracción total AWD), la gama disponible del nuevo Mazda3 se ciñe a la carrocería de 5 puertas con un motor diésel de 116 CV y otro de gasolina de 122 CV (éste último con cambio manual o automático) y 3 niveles de acabado (Origin, Evolution y Zenith) con los siguientes precios:

  • Nuevo Mazda3 Skyactiv-G Origin con el motor 2.0 de gasolina de 122 CV y cambio manual desde 23.415 euros
  • Nuevo Mazda3 Skyactiv-G Evolution con el motor 2.0 de gasolina de 122 CV y cambio manual desde 24.315 euros
  • Nuevo Mazda3 Skyactiv-G Zenith con el motor 2.0 de gasolina de 122 CV y cambio manual desde 26.115 euros
  • Nuevo Mazda3 Skyactiv-G Zenith con pack Safety y con el motor 2.0 de gasolina de 122 CV y cambio manual desde 27.115 €
  • Nuevo Mazda3 Skyactiv-G Zenith con pack Safety Black y el motor 2.0 de gasolina de 122 CV y cambio manual desde 28.915 €
  • Nuevo Mazda3 Skyactiv-G Evolution con el motor 2.0 de gasolina de 122 CV y cambio automático desde 26.115 euros
  • Nuevo Mazda3 Skyactiv-G Zenith con el motor 2.0 de gasolina de 122 CV y cambio automático desde 27.915 euros
  • Nuevo Mazda3 Skyactiv-G Zenith con el pack Safety y el motor 2.0 de gasolina de 122 CV y cambio automático desde 28.915 €
  • Nuevo Mazda3 Skyactiv-G Zenith con el pack Safety Black y el motor 2.0 de gasolina de 122 CV y cambio automático desde 30.715 €
  • Nuevo Mazda3 Skyactiv-D Origin con el motor 1.8 diésel de 116 CV y cambio manual desde 25.415 euros
  • Nuevo Mazda3 Skyactiv-D Evolution con el motor 1.8 diésel de 116 CV y cambio manual desde 26.315 euros

La pintura metalizada tiene un sobreprecio de 500 euros, salvo los colores Machine Gray y Soul Red Crystal, que suman 650 y 800 euros respectivamente.

Nuestra valoración: 8,0

Diseño 9

Motor 7

Comportamiento 9

Interior 9

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Diseño
  • Comportamiento dinámico
  • Calidad en el habitáculo

Mejorable

  • Poca variedad de mecánicas
  • Acceso a las plazas traseras
  • Ruido de la mecánica (en el automático)

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Sublimando el concepto Kodo

El Mazda3 es uno de los compactos más atractivos que llegan al mercado este año.

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Si te gusta lo que ves en las imágenes espérate a verlo en directo porque el nuevo Mazda3 todavía es más bonito “en carne y hueso” que en las fotografías o vídeos. Los escultores de Mazda han plasmado unas formas en la nueva carrocería que no necesita florituras ni marcadas aristas para llamar la atención. Nada de molduras, spoilers, ni cosas similares, todo es muy sutil y elegante.

Lo primero que veo al acercarme al coche es su lateral. Me gustan sus proporciones, los relieves y curvas de sus formas y como todo se ve muy fluido y armónico. Todos los modelos presentados equipan las llantas más grandes disponibles, que montan unos neumáticos con una sección muy razonable de 215 mm de ancho para no penalizar demasiado los consumos y sobrecalzar demasiado el coche, algo que agradeceremos en el apartado de comportamiento dinámico que analizamos más adelante. La medida es un poco rara, con neumáticos 215/45-18, cuando lo normal en este diámetro de llanta es irse a anchuras por encima de los 235 milímetros.

La vista frontal es muy atractiva y, aunque mantiene el aire de familia de Mazda, lo evoluciona. La versión de 5 puertas del Mazda 3 renuncia a los cromados (el único que encontraremos es el que enmarca la línea de cintura que delimita la zona acristalada en la vista lateral) y perfila su coraza con molduras acabadas en negro satinado que se prolongan hacia los faros. La idea es darle un aspecto más juvenil y deportivo, mientras que el sedán que llegará en unos meses sí contará con la parrilla cromada y, además, un faldón algo diferente.

La parte trasera personalmente es la que más me gusta y, aunque me recuerda en sus proporciones a las del Alfa Romeo Giulietta o la primera generación del Seat León, la encuentro original y hace que el Mazda3 parezca más grande de lo que es. Los pilotos traseros tienen unas formas muy llamativas y los intermitentes me recuerdan a las formas de las piezas de Lego, con esos 4 cilindros en relieve.

La calidad de acabados es muy buena. Las puertas están perfectamente alineadas, las ranuras entre los distintos paños de la carrocería, paragolpes, portón, capó y puertas son muy ajustadas y todo transmite una sensación de calidad de primera, desde el tacto de las manillas al abrir las puertas hasta el sonido que hacen al cerrarlas.

Interior: Poco espacio atrás

Los materiales y los acabados están en lo más alto del segmento.

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Si por fuera gustan las formas y los acabados del nuevo Mazda3, lo que nos encontramos al abrir las puertas es realmente impresionante. El diseño del salpicadero, paneles de puerta y asientos puede gustar más o menos (a mí personalmente me encanta), pero en lo que no hay duda es que la calidad de los materiales empleados es excelente y está incluso por encima de la que nos encontramos en el Mercedes Clase A, Audi A3, etc.

Se ha cuidado muchísimo el tacto de todos los materiales, incluso el flocado (el flocado es un acabado superficial que consigue un tacto y aspecto parecido al terciopelo)del interior de la guantera o la calidad de los plásticos de las zonas más bajas del salpicadero o de los paneles de puerta traseros, detalles en los que sus rivales escatiman más porque saben que los clientes no suelen fijarse tanto.

La postura de conducción es perfecta y todos los mandos tienen un tacto excelente, especialmente el volante (de dimensiones ideales y forrado en una buena piel con un acabado y costuras impecables) y el selector del cambio. La instrumentación es muy completa y legible, con una pantalla digital en la parte central donde se muestra el velocímetro o diferentes formatos de información. En la anterior generación del Mazda3 no me gustaba nada el Head Up Display sobre una pequeña pantalla de plástico que, además de unos dígitos muy pequeños, vibraba al circular sobre malos asfaltos y se veía mal. Ahora tenemos un HUD de verdad, proyectado sobre el parabrisas y con iconos grandes y gran contraste.

La consola central está muy bien pensada. Tiene muchas salidas de aireación y no está recargada con demasiadas teclas ni con molduras de negro piano, un material que no me gusta nada porque provoca destellos cuando conduces, se raya fácilmente y no hay manera de tener limpio más de dos segundos, pero que está de moda. Aquí sólo lo encontraremos en la  parte donde está el selector del cambio y los mandos que controlan el sistema multimedia.

Los asientos son muy confortables y delante se viaja realmente cómodo y todo lo que vemos resulta agradable y bien integrado.

Las plazas traseras son más cómodas que en la generación anterior y hay algo más de espacio para las piernas. La banqueta trasera está bastante alta (aun así queda mucha altura para las cabezas) y permite ver hacia delante a los pasajeros que vayan en ellas. Esto reduce la posibilidad de marearse. Sin embargo, atrás resulta demasiado oscuro. El techo tapizado en negro, el pequeño tamaño de las ventanillas y luneta trasera y el tintado tan oscuro de los cristales hace que la sensación sea la de ir demasiado encerrado. Entrar y salir de los asientos traseros tampoco es demasiado cómodo. Las puertas son amplias y abren un buen ángulo, pero la altura del umbral de acceso y la poca distancia al asiento delantero hace que meter y sacar los pies sea incómodo (calzo un 44).

El maletero del nuevo Mazda3 tiene unas buenas dimensiones y además es muy cúbico y con un portón que deja un acceso muy cómodo, así que resulta muy práctico y utilizable.

La conclusión es que el nuevo Mazda3 está en lo más alto del segmento en este apartado, sobre todo por la calidad percibida de los materiales y los acabados y por la excelente ergonomía del puesto de conducción. Es un coche en el que apetece estar.

Motor: Diésel y gasolina a la vez

Por ahora llegan un motor de gasolina y uno diésel al que se sumará el Skyactiv X en julio.

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De momento la oferta mecánica se ciñe a dos motores: el Skyactiv-D que es un diésel de 1,8 litros de cilindrada y 116 CV y el Skyactiv-G que es un gasolina  de 2 litros de cubicaje y 122 CV. Mientras que el diésel está disponible sólo con cambio manual de 6 marchas, el de gasolina puede elegirse también con un cambio automático de 6 marchas.

En esta toma de contacto he tenido ocasión de probar las tres alternativas y la que más me ha gustado es la de gasolina con el cambio manual, pero también recomiendo el automático, que no me gustó en un principio pero que me acabó encantando a medida que hice kilómetros con él y me fui acostumbrando a sus reacciones.

Aunque el diésel me gusta por tener un mayor empuje en la zona intermedia gracias al turbo y es un motor muy fino que no suena ni vibra demasiado, el motor de gasolina me resultó más agradable y con una mayor finura de funcionamiento. Aunque 122 CV atmosféricos puedan parecer escasos en un mercado en el que sus rivales se mueven en el entorno de los 150 CV, la verdad es que el Mazda3 se mueve con bastante alegría y además tenemos la ventaja de la etiqueta Eco de la DGT, que se consigue gracias a la intervención de un sistema de baja hibridación de 24 voltios, un truco gracias al cual Mazda ha logrado que sea homologado como si fuese un auténtico híbrido.

Esta tecnología elimina el motor de arranque y el alternador y los sustituye por una máquina reversible que es capaz de encender el motor cuando recibe energía de la batería (hace de motor de arranque) y que carga la batería cuando es arrastrado por una correa por el giro del motor (hace de alternador) y que funciona a 24 voltios, aunque el resto de la red de a bordo del Mazda3 es de 12 voltios como en cualquier turismo.

Este sistema ahorra peso y es más eficiente ya que puede activarse sólo cuando es necesario y permite aprovechar mejor las fases de deceleración para cargar la batería, aprovechando la inercia del coche. También optimiza la respuesta del start & stop.

Comportamiento: Sensacional

El Mazda3 también sobresale en este apartado.

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El nuevo Mazda3 puede presumir de un excelente comportamiento en carretera, que es impecable, pero lo más destacable es que es muy agradable de conducir.

La dirección es muy directa y tiene un nivel de asistencia ideal además de un volante perfecto, el selector del cambio manual es una delicia por precisión, recorridos y tacto, las suspensiones tienen un compromiso entre confort y eficacia muy bueno y todo está muy equilibrado.

Pese al bajo perfil de los neumáticos (todas las unidades de pruebas montaban las llantas de 18 pulgadas), los baches, el asfalto en mal estado y los guardias tumbados y pasos de cebra elevados no resultan demasiado incómodos. Por suerte, los de Mazda también han sido muy inteligentes montando un ancho de neumático muy razonable en lugar de sobrecalzar demasiado el coche.

Confieso que en los primeros kilómetros no me gustó demasiado el cambio automático. Se trata de una caja de cambios de convertidor de par que tiene dos modos de funcionamiento (normal y sport) y la posibilidad de cambiar de marcha mediante unas levas en el volante o con toques en la palanca de cambios, por cierto, como dios manda, reduciendo empujándola hacia delante y subiendo marchas tirando de ella hacia atrás. En modo manual es obediente (de hecho no salta a la siguiente marcha y se queda en el corte de encendido hasta que le pedimos otra más) y suficientemente rápida, pero, como la gente que compra un coche automático es para no usar el cambio, prefiero probarlos en modo completamente automático.

Aquí el cambio es un poco lento y, sobre todo, las relaciones de cambio son muy abiertas, con mucho salto de revoluciones entre cada marcha, más que en el manual. Esto no se lleva muy bien con un motor atmosférico que tiene el par máximo a 4.000 rpm y la potencia máxima apenas 2.000 vueltas más arriba. El resultado es que, para que al cambiar a la siguiente el motor siga en la zona buena de par, el cambio automático apura demasiado las marchas cuando pisamos el acelerador a fondo al hacer un adelantamiento. Pasa a la siguiente casi al corte de encendido por encima de las 6.000 rpm (con bastante ruido de la mecánica, por cierto) cuando en las últimas 500 rpm ya no sacamos nada de él y, además, es algo lento de reacciones cuando las órdenes se las damos con el pedal. Lo ideal es anticiparse con las levas y bajar las marchas que sean necesarias antes de iniciar el adelantamiento, así ganamos tiempo.

Sin embargo, a medida que me iba acostumbrando a su funcionamiento y a sus reacciones y aprendí cómo darle las órdenes con el acelerador, terminó gustándome bastante más y no cabe duda de que en el uso diario es mucho más cómodo y fácil olvidarse del cambio, aunque Mazda consigue que sus cambios manuales sean una delicia por su manejo.

La agilidad del Mazda3 es muy elevada. Aunque para hacer su conducción más fácil se ha buscado que sea ligeramente subvirador, el morro es muy obediente y rápidamente inicia el giro en cuanto se lo pedimos con el volante. El chasis trabaja de maravilla conteniendo las inercias y hace que los cambios de apoyo sean rápidos y que el coche se asiente enseguida en las zonas de curvas enlazadas. Además, también responde muy bien a los cambios de masas y la parte trasera nos ayuda algo a girar si se lo pedimos descargándola un poco de peso, todo de forma muy progresiva y sin malos gestos.

Lo mejor de todo es que esta agilidad la han logrado sin necesidad de recurrir a una puesta a punto radical. Ni las suspensiones son demasiado duras ni las estabilizadoras muy rígidas. El truco está en una elevada rigidez de la estructura de la carrocería, un centro de gravedad bajo y un buen reparto de masas. Con estas premisas no necesitas solucionar inconvenientes metiendo una amortiguación anormalmente dura ni excesiva estabilizadora. El resultado es que las ruedas copian muy bien la superficie del asfalto y consiguen muy buena adherencia aunque éste esté rizado o te encuentres con un badén o un cambio de asfalto en pleno apoyo y, además, es más confortable.

Los frenos tienen un buen tacto y son muy fáciles de dosificar y, aunque en la toma de contacto no ha habido ocasión de probarlos al límite, no parece que respondan mal en ningún momento ni que vayan a desfallecer por temperatura.

En definitiva, el Mazda3 resulta muy agradable de conducir. Tiene un rodar de coche de lujo, es fácil de conducir y sus respuestas son seguras en todo momento e incluso es divertido si lo apuras en una conducción un poco alegre.

Equipamiento: Casi todo de serie

El equipamiento es muy completo y correcto para su precio.

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Hasta ahora la nota que ha ido obteniendo el Mazda3 es muy alta en todos los apartados y también en éste logra posicionarse por encima de la media de segmento. Su equipamiento es muy completo en dos apartados clave en la actualidad: los asistentes avanzados a la conducción (ADAS por sus siglas inglesas) que mejoran la seguridad activa del coche y la conectividad, Se ha mejorado la respuesta del sistema de control mediante comandos de voz, aunque está muy lejos de la referencia del mercado en este aspecto, que es el Mercedes Clase A con su sistema MBUX.

El Mazda3 se ofrece en nuestro mercado en tres niveles de acabado, partiendo en la versión básica de un equipamiento ya muy competo. En concreto, el acabado Origin monta de serie:

  • Llantas de aluminio de 16 pulgadas
  • Faros delanteros y traseros LED
  • Luces diurnas halógenas
  • Pantalla multimedia de 8,8 pulgadas
  • Head Up Display proyectado en el parabrisas
  • Cuadro de instrumentos con pantalla digital de 7 pulgadas
  • G-Vectoring Control +
  • Sistema de detección de peatones con frenado de emergencia
  • Control de ángulo muerto
  • Alerta de tráfico cruzado trasero
  • Detector de fatiga
  • Sistema de reconocimiento de señales de tráfico
  • Sistema de mantenimiento en el carril
  • Alerta de colisión con frenado de emergencia
  • Control de crucero adaptativo
  • Sensor de aparcamiento trasero
  • Asistente de luz de carretera
  • Climatizador bizona
  • Encendido automático de luces y limpiaparabrisas
  • Equipo de audio con 8 altavoces
  • Navegador
  • Apple Car Play y Android Auto

Por 900 euros más subimos un peldaño hasta el acabado Evolution que añade a lo anterior:

  • Cristales traseros tintados
  • Sensor de parking delantero
  • Cámara de visión trasera
  • Llave inteligente
  • Retrovisores fotocromáticos

Y ya, para terminar, por otros 900 euros más llegamos al Zenith, el tope de gama, que añade:

  • Llantas de aleación de 18 pulgadas
  • Faros full led adaptativos
  • Firma lumínica led delantera y trasera
  • Espejo interior sin marco
  • Sistema de sonido Bose con 12 altavoces

Teniendo en cuenta el equipamiento y, sobre todo, la calidad de materiales y acabados que ofrece, el nuevo Mazda3 se alza como uno de los compactos más interesantes del mercado: bien equipado, con un elevado nivel de calidad y un diseño muy atractivo.

 

Consumo: Valores oficiales

Los consumos tendremos que medirlos con calma cuando dispongamos de una unidad de pruebas, pero no deberían sorprender ni positiva ni negativamente.

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En estas tomas de contacto en las que apenas hay demasiadas cosas que probar en poco tiempo y no conoces bien el recorrido elegido para la ruta no es fácil tomar una medida correcta de los consumos, de modo que no hay mucho que añadir a los valores oficiales que os mostramos en las fichas técnicas adjuntas, donde están las 3 posibles variantes (el diésel, el gasolina automático y el gasolina manual).

Teniendo en cuenta que ya se ha homologado bajo el ciclo WLTP, no debería haber demasiada diferencia respecto a esas cifras oficiales y los valores reales, que mediremos en cuanto tengamos ocasión de probar una unidad con la calma requerida.

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Comentarios

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  • jcl

    pues si bonito coche…en algún sitio he leído lo mismo que dices: que atrás es angosto y que al tener las ventanillas altas parece que vas encajado….no se, me parece que el maletero es tirando a pequeño mucho menos que por ejemplo un buen Renault megane con sus 410 litros medidos según norma vda….a ver si lo probáis en condiciones y se mide el consumo de su motor gasolina de 120 cv que supongo que con esa cilindrada y atmosférico será muy fiable y eterno….un saludo.

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