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Examinamos el nuevo Mazda MX-30: ¿habrá vuelto a acertar Mazda?

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29 de octubre, 2020

El Mazda MX-30 acaba de llegar al mercado de los coches eléctricos con un planteamiento muy original. Lo hemos probado y examinado a fondo y éstas son nuestras conclusiones. ¿Se habrá arriesgado demasiado Mazda con este enfoque?...

Mazda siempre ha destacado por interpretar el automóvil a su manera y la verdad es que casi siempre ha dado en el clavo. Acertó cuando se negó a seguir la moda del downsizing, acertó cuando resucitó el concepto de roadster con el MX-5, y ahora falta ver si acertará con el planteamiento del nuevo Mazda MX-30, su primer eléctrico.

En lugar de limitarse a electrificar el Mazda CX-30, en su primer eléctrico han realizado muchos cambios, entre ellos las llamativas puertas con la apertura como las del mítico Mazda RX-8. Una de las mayores críticas hacia el MX-30 es su escasa autonomía de sólo 200 km cuando sus rivales más directos están por encima de los 350 km.

La explicación de Mazda es bastante razonable, aunque está llena de incoherencias. La realidad es que hoy por hoy los coches eléctricos de baterías no son una alternativa realista para realizar viajes de larga distancia. Son una solución ideal para el día a día de la inmensa mayoría de conductores, que no realizan más de 100 km diarios. ¿Para qué arrastrar unas baterías enormes, pesadas y desperdiciar un recurso tan escaso como el litio absurdamente si en tu día a día no las necesitas?. Para el uso realista de un coche eléctrico a día de hoy, con las baterías de sólo 35 kWh de capacidad y los 200 km de autonomía que anuncia Mazda para el MX-30 tienes más que de sobra para el día a día.

Estoy absolutamente de acuerdo con Mazda. Ahora bien, si queremos ser coherentes, ¿es un SUV el vehículo ideal para el día a día en ciudad?, ¿tiene algún sentido el peso extra que generan las peculiares puertas y los necesarios refuerzos que precisan?.

A lo largo de esta prueba examinaré a fondo cada apartado para ver hasta qué punto el Mazda MX-30 puede ser un acierto.

Mazda MX-30: sus rivales

Entre los rivales del Mazda MX-30 hay modelos muy diferentes. Por un lado he querido poner el Honda e porque me parece el eléctrico que hoy por hoy tiene el planteamiento más coherente. Es un coche ideal para el uso realista de un eléctrico de baterías, compacto, muy maniobrable y con soluciones ideales para los que hasta ahora no querían tener coche. Frente a él, el Mazda sólo gana en un maletero algo más espacioso y en que es un SUV, que es lo que el público quiere. Sin embargo, no es más cómodo entrar en él, ni más espacioso en las plazas traseras pese a sus mayores dimensiones y en cuanto a calidad de materiales, ambos están a un nivel excelente.

El otro rival es el VW ID.3, con un planteamiento más razonable que el del Mazda, pero con unas calidades muy inferiores. El Mazda MX-30 está mejor fabricado, sus materiales son de mayor calidad y el diseño es más llamativo. El VW en cambio lo supera en prestaciones y en habitabilidad.

El tercero en discordia sería el Mini Cooper SE. También juega la baza del diseño y el aspecto más lúdico del coche. El interior es muy llamativo, pero las calidades de materiales siguen siendo mejores en el Mazda MX-30. Aquí la habitabilidad anda muy pareja y también los datos de autonomía, aunque el Mini tiene mejores prestaciones.

En definitiva, de los cuatro modelos comparables el que me parece más consecuente es el Honda e, el más práctico el VW ID.3, el de más calidad el Mazda MX-30 y el Mini el que lo apuesta todo a sus fieles admiradores.

Nuestra valoración: 7,0

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 6

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Diseño
  • Calidad
  • Imagen de marca

Mejorable

  • Plazas traseras
  • Acceso a las plazas traseras
  • Peso

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Con genes de CX-30 y RX-8

El diseño es una de las bazas del MX-30.

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Salta a la vista que el diseño ha sido uno de los pilares del proyecto del Mazda MX-30, hasta el punto de que en él se han sacrificado aspectos prácticos. Aunque algunos detalles nos recuerdan al CX-30 (como la mala ubicación de los intermitentes delanteros, tan bajos en el faldón que se ven muy mal), en realidad se trata de un modelo completamente distinto.

La vista frontal es muy llamativa y con la personalidad de los modelos de Mazda, aunque su gran calandra delantera aquí se ve reducida al mínimo para mejorar la aerodinámica de un vehículo que no necesita tanta refrigeración como sus hermanos con motores de combustión. Sus faros son full led y con una correcta iluminación de la carretera por la noche.

En la imagen lateral lo más llamativo está en sus puertas, que abren como en su día lo hacían las del Mazda RX-8, con las traseras a contramarcha y sin pilar central. Cuando las abres parece que el acceso al interior va a ser muy cómodo al ver un hueco tan grande, pero lo cierto es que no es así.

Las puertas delanteras abren 90º y permiten un acceso al interior muy cómodo. Otra cosa es luego alcanzar el tirador de la puerta cuando nos sentamos, ya que nos quedará muy lejos al estar tan abierta. El problema es sentarse en las plazas traseras. Las puertas traseras, además de abrirse, deberían retroceder un poco, algo parecido a como en su día hacían las puertas del Renault Avantime. Tal y como abren, el culo nos estorbará para sentarnos atrás y tendremos que acceder a una banqueta que queda muy retrasada desde una posición muy adelantada, ya que la puerta es pequeña pero muy gruesa (lógico porque su marco tiene que ser muy rígido para hacer de pilar B cuando está cerrada).

Para acceder cómodamente tendremos que desplazar los asientos delanteros hacia delante, algo que se hace tirando de un estrobo en el asiento del copiloto y con unos pulsadores eléctricos en el respaldo del asiento del conductor. Al final, para entrar cómodo es como hacerlo en un coupé, obligando a los pasajeros delanteros a bajarse.

La parte trasera tiene unos ángulos desde los que me recuerda al BMW i8 por cómo han resaltado los de Mazda los marcos del pilar C y cómo sobresalen respecto a los pilotos traseros, que también son muy llamativos y con unas formas redondas tubulares que recuerdan a ciertos modelos de Ferrari.

El portón trasero carece de apertura eléctrica, algo lógico en un coche en el que se debe reducir el consumo eléctrico a lo imprescindible y, honestamente, poco aporta la apertura eléctrica, más allá de tener que bailar una muiñeira cada vez que quieres activarla pasando los pies por el faldón en los que tienen la función manos libres.

Los acabados y ajustes son de gran calidad, pero las puertas son un elemento más estético que práctico y que, además, han añadido bastantes kilogramos debido a los refuerzos necesarios en la puerta trasera y en el marco de la carrocería para eliminar el pilar central de la estructura y ponerlo en la puerta.

Interior: Buenos materiales y diseño sencillo

El interior es acogedor y el acceso muy llamativo, pero poco práctico.

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También en el interior se ha puesto empeño en que el diseño sea uno de sus atractivos y se ha conseguido, además, con unos materiales que lo hacen bastante acogedor (salvo el tapizado del techo, que parece la moqueta de un maletero) y con mucho mejor aspecto y calidad que en rivales como por ejemplo el VW ID.3.

Sin duda la calidad de los materiales y acabados del Mazda MX-30 está por encima de la media y se puede medir sin complejos con marcas como Audi o BMW. En cuanto al diseño, se ha buscado hacer un interior muy cálido y acogedor, pero sin estridencias. El diseño es elegante y logra esa misión de hacer que nos encontremos cómodos en él, por lo menos los pasajeros delanteros. Los traseros echarán de menos más espacio para las piernas y algo más de luminosidad. Los cristales están muy oscurecidos y no son muy grandes, lo que unido al color negro de los paneles y techo, hace que parezca todavía más pequeño de lo que es.

Los asientos tienen un diseño y una textura muy agradables y son muy cómodos, la postura de conducción es muy buena y el volante tiene un tamaño y tacto perfectos. Los mandos principales están muy bien distribuidos y hay detalles que a mí me han gustado, como los acabados en corcho en la consola central y en los tiradores para cerrar las puertas. Sin embargo, a mi pareja no le ha gustado la textura de este corcho, así que es cuestión de cada uno. Al menos es un material natural, cálido y un excelente aislante sonoro y térmico.

Precisamente uno de los apartados que más me ha gustado del Mazda MX-30 es el aislamiento acústico. En los eléctricos, al no haber sonido del motor, se maximizan otros ruidos como el de la rodadura de los neumáticos o la aerodinámica. Puedo asegurar que el Mazda MX-30 es uno de los coches más silenciosos que he probado. Excelente, como diría el Sr. Burns.

Es una pena que en medio de este silencio tan confortable le hayan puesto un sonido artificial en el interior para que ruja como una especie de motor deportivo cuando aceleramos. No sé el motivo por el cual lo han puesto, pero todavía entiendo menos que no se pueda desconectar. Es como si inventasen un aspirador que por fin no hiciese nada de ruido y luego le pusieras uno artificial… no tiene sentido.

Otro elemento que no me ha gustado mucho es la climatización. El día que lo probé llovía bastante y el climatizador era incapaz de secar el habitáculo y mantener desempañados los cristales. El parabrisas y la luneta sí, pero las ventanillas seguían empañadas. En un coche eléctrico la climatización es un apartado crítico y en el Mazda MX-30 ha quedado claro que se queda escaso en algunas situaciones.

En cuanto al maletero, el espacio no sobra pero tampoco está mal y podemos abatir los respaldos traseros para ganar litros si lo necesitamos.

Motor: Apostar por baterías pequeñas

El planteamiento técnico es bastante coherente.

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En Mazda creen, y confieso estar absolutamente de acuerdo con ellos, que los coches eléctricos de baterías son a día de hoy una alternativa válida sólo para desplazamientos cortos/medios, pero no para largas distancias. Con esto en mente, es absurdo lastrar un coche con cientos de kilos de baterías para conseguir autonomías de más de 400 km cuando el día a día son desplazamientos de poco más de cien para la mayoría de usuarios.

Con esto en mente, en lugar de montar baterías de más de 50 kWh de capacidad como hacen casi todos sus rivales, en el Mazda MX-30 las baterías son de 35,5 kWh, de las más pequeñas del mercado de vehículos eléctricos. Esto limita su autonomía a 200 km homologados, aunque, como examinaré en el apartado de consumos, es difícil llegar a ellos.

Estas baterías tienen que suministrar hasta 355 voltios a una buena intensidad para alimentar el motor eléctrico que va en el eje delantero de 105 kW (unos 143 CV) y que es muy compacto y con suficiente potencia como para mover con la soltura necesaria al MX-30. Eso sí, este motor no me ha parecido muy eficiente, con unos consumos altos para el peso del coche (que no es ligero) y el calzado que lleva, que no es exageradamente ancho.

Aunque el Mazda MX-30 tiene una de las baterías más pequeñas del mercado (y, por lo tanto, ligeras), la realidad es que es un coche pesado, algo en lo que han tenido responsabilidad algunos caprichos como las puertas sin pilar B que necesitan de importantes refuerzos en la estructura. En orden de marcha estamos en un coche de 1,8 toneladas, cuando un Mazda CX-30 de dimensiones similares pesa prácticamente 400 kg menos.

En cuanto al sistema de carga de las baterías, el Mazda MX-30 tiene un cargador integrado de corriente alterna que admite cargas de hasta 6,6 kW de potencia. Si sus baterías son de 35,5 kWh de capacidad, el tiempo de carga es de unas cinco horas y media como mínimo, llegando hasta las 22 horas en el caso de enchufarlo a una toma tipo schuko doméstica.

Si usamos una carga rápida con corriente continua, el Mazda MX-30 admite una potencia de carga de hasta 50 kW, suficientes como para recuperar el 80% de la carga en una media hora.

Comportamiento: Se nota el peso

La conducción del MX-30 es muy agradable.

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Aunque 143 CV no parezcan muchos para un coche de 1,8 toneladas, la verdad es que se mueve muy dignamente y tiene unas aceleraciones y recuperaciones muy buenas. La conducción no es la que esperamos de un Mazda, que es una marca que sobresale en cómo hace sentir al conductor que es el protagonista, pero es muy agradable y fácil. El Mazda MX-30 es un coche que nos quita mucho estrés cuando lo usamos, sobre todo en ciudad. Todo es muy fácil, no hay cosas raras, enseguida te encuentras en él como en tu coche de toda la vida, pero mucho más silencioso.

En ciudad el mayor inconveniente es la visibilidad. Los cristales son pequeños y hacia atrás vemos muy poco y también por los laterales, pero por lo demás es muy sencillo de conducir y confortable, con unas suspensiones suaves. Ojo porque el peso es considerable y al pasar por los pasos de cebra elevados y bandas reductoras de velocidad, aunque la suspensión es cómoda, le pegamos un buen golpe al ir con tanta masa encima.

La dirección tiene muy buen tacto y, como el motor es muy compacto y deja mucho espacio para los pasos de rueda, tiene un radio de giro muy bueno que facilita las maniobras. El freno también responde bien y tenemos unas levas en el volante con las que podemos aumentar el freno motor y que el coche retenga más. De este modo aumentamos la cantidad de energía que recuperamos en las frenadas y retenciones para recargar las baterías.

En autopista se mueve con suficiente agilidad y la única limitación es la distancia de nuestro viaje por la escasa autonomía. A 120 km/h sostenidos el consumo eléctrico es de 26 kWh, lo que significa que agotaremos las baterías a este ritmo en apenas 130 km. La velocidad, las aceleraciones y el comportamiento a esa velocidad no son un problema para el Mazda MX-30, que transmite seguridad en todo momento.

En carreteras secundarias se nota el peso. Cierto que el centro de gravedad está muy bajo y balancea poco pese a la suavidad de las suspensiones, pero las inercias son considerables y claramente no es un coche que pida ir vivo sino viajar tranquilamente y con un mínimo gasto de energía.

En resumen, el Mazda MX-30 es un coche muy fácil y agradable de conducir y en el que uno se siente seguro y cómodo.

Equipamiento: Bueno para su precio

Los marcos de la luneta trasera tienen un aire al BMW i8.

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Con un precio de partida en el entorno de los 34.000 euros, el Mazda MX-30 es un coche de capricho, si tenemos en cuenta que no podemos plantearlo como coche único para una familia en la mayoría de los casos, ni por habitabilidad ni por autonomía.

Evidentemente, el equipamiento en un coche así tiene que ser completo, y lo es. Disponemos de un buen lote de sistemas de seguridad y ADAS (asistentes avanzados a la conducción) como el asistente de mantenimiento en el carril, alerta de colisión con frenado de emergencia, asistente de aparcamiento con cámaras, etc. Nada que objetar en el apartado de seguridad.

También está bien servido en el campo del confort, aunque como decía antes, el climatizador se queda justo en algunas situaciones como la descrita. Como en todos los eléctricos, podemos programar la climatización para que el coche esté a la temperatura de confort cuando lo vayamos a coger y climatizarlo así usando la energía eléctrica de la red, de modo que luego no tengamos que tirar tanto de las baterías.

La conectividad y el infoentretenimiento también son correctos y disponemos de Android Auto y Apple Car Play, navegador integrado, un buen equipo de audio con buena calidad de sonido, etc. Sin embargo, aunque no está mal, se queda bastante atrás respecto a muchos de sus rivales. El VW ID.3 dispone de un asistente virtual tipo Alexa que hace mucho más cómodo el manejo de determinadas funciones, como introducir una búsqueda en el navegador, seleccionar una canción concreta, etc. Aquí es donde Mazda, y los japoneses en general, se han dejado comer terreno por los alemanes. No porque no tengan la tecnología, en parte porque ellos no comulgan mucho con estas ideas, y con razón, porque consideran que quitan más atención al conductor.

Consumo: Poca eficiencia

Los consumos son algo elevados.

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Los consumos medidos durante esta prueba me han parecido elevados, sobre todo en ciudad, que es donde los eléctricos hacen gala de la máxima eficiencia. En defensa del MX-30 debo aclarar que las mediciones las he hecho en Vigo, una ciudad en la que abundan las fuertes pendientes. También es cierto que, lo mismo que aumento el consumo cuando las subo, recupero más energía cuando las bajo, por lo que el neto no debería haber subido tanto.

En un coche de estas características daría por bueno un consumo eléctrico en uso urbano en el entorno de los 14 kWh/100 km, pongamos 15 kWh/100 km por el factor de la peculiar orografía de Vigo. Sin embargo, durante la prueba el consumo ha sido de 17 kWh/100 km. Esto significa que la autonomía de 200 km es muy complicada de cumplir incluso en el terreno más favorable para un eléctrico, que es la ciudad.

En carretera, con una conducción tranquila y cruceros entre 70 y 90 km/h el consumo ha sido de 18,5 kWh/100 km, lo que significa que en esas circunstancias la autonomía sería de 191 km.

En autopista a 120 km/h sostenidos, el consumo medido ha sido de 26 kWh/100 km, lo que implica una autonomía de apenas 130 km.

Conviene aclarar que, aunque el día de pruebas llovía, la temperatura era de 17ºC, un valor muy favorable para un coche eléctrico. Con temperaturas más bajas, esos consumos y autonomías empeorarían entorno a un 20%.

Rivales: Rivales del Mazda MX-30 2020

Vehículo

Mazda MX-30 e-Skyactiv 100 Aniversario 105kW

Volkswagen ID.3 Style

Honda Honda e Advance Llantas 17

Mini Mini Cooper SE

Precio Desde
40.950 €
Desde
41.225 €
Desde
38.600 €
Desde
33.950 €
Combustible Eléctrico Eléctrico Eléctrico Eléctrico
Cambio - marchas 1 marchas 1 marchas 1 marchas
Potencia (CV) 143 204 154 184
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,7 7,3 - 7,3
Consumo Medio (l/100 km) - - - -
Emisiones CO2 (g/km) - - - -

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