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Prueba: Mini Cooper D 116 CV 2014

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25 de agosto, 2014

Para muchos "integristas", John Newton Cooper se retorcería al ver su apellido asociado a una mecánica diésel, pero lo cierto es que el Mini Cooper D de la prueba de hoy se puede medir sin complejos con su hermano de gasolina.

Pese a que para nostálgicos no hay nada como el modelo original, lo cierto es que el Mini es uno de los coches con más carisma y personalidad del mercado. Se agradece en un momento en el que los distintos modelos se parecen más y más, sobre todo ahora que todas las marcas están decididas a reducir al mínimo el número de plataformas.

El nuevo Mini lleva poco más de medio año en el mercado y, lógicamente, ya no sorprende tanto como lo hizo en el 2001 su predecesor, pero aun así sigue siendo llamativo y la gente se queda mirando, más aún si se elige la opción del techo y los retrovisores en contraste como los de la unidad de pruebas.

Confieso que estéticamente no me termina de convencer el “gigantismo” que padecen algunos elementos, como los grupos ópticos traseros, y encontraba más fino y logrado el diseño del modelo anterior, pero el salto en calidad del nuevo Mini es tan grande que en cuanto me siento en él se me olvida por completo su predecesor.

En esta nueva era para el Mini por fin hay una mecánica diésel con un buen rendimiento tanto como para ser digna de acompañar el apellido Cooper, como en el caso de la unidad de pruebas.

No cabe duda de que es un coche de capricho: este ejemplar tiene un precio que supera los 33.000 €. A diferencia del modelo anterior, uno no tiene la sensación de meterse en un coche de juguete en el nuevo Mini: los materiales y ajustes han mejorado mucho y la presentación es más acorde con el importe que hay que pagar por este vanidoso automóvil.

Nuestra valoración: 7,0

6

8

7

7

7

7

Destacable

  • Imagen atractiva.
  • Prestaciones y consumos.
  • Mejora respecto a su predecesor.

Mejorable

  • Habitabilidad.
  • Precio.
  • Visibilidad.

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Mini Cooper D 2014: pura coquetería

El diseño del Mini original buscaba obtener el mayor espacio interior con unas dimensiones exteriores lo más compactas posible. Sir Alec Isigonis lo consiguió (de hecho, se mantuvo como el automóvil con mayor relación volumen/tamaño hasta finales de los años 90) con una carrocería muy personal que pronto se ganó los corazones de los personajes más ‘chic’ de su época. Famosos como Peter Sellers o los mismísimos Beatles no dudaban en presentarse a diversos eventos públicos a bordo de sus Mini.

El nuevo Mini no logra, ni lo pretende, acercarse a su ancestro en cuanto al aprovechamiento del espacio, pero sí iguala al original en cuanto a la simpatía que irradia. Asimismo, consigue que un coche pequeño sea considerado un lujo.

El Mini Cooper D 2014 cuenta con un diseño muy llamativo y bien realizado, aunque para mi gusto el excesivo crecimiento de algunos elementos ha hecho que pierda parte de su encanto, como por ejemplo los pilotos traseros, más parecidos a los de un Countryman.

En un coche de este estilo es importante contar con un amplio catálogo de posibilidades de personalización, algo en lo que Mini es un verdadero especialista. La unidad de pruebas cuenta con una preciosa pintura verde metalizada bicapa (700 euros) que combina de maravilla con el techo y los retrovisores en blanco, las molduras cromadas y las llantas opcionales de 17 pulgadas.

Interior: Mini Cooper D 2014: mini space

El interior del Mini es puro diseño, la funcionalidad ha tenido poca cabida, especialmente en cuanto a espacio para los pasajeros se refiere.

Al abrir la puerta, me encuentro con un habitáculo que conserva elementos del modelo anterior, como el gran módulo redondo en la consola. En la unidad de pruebas -equipada con navegador, etc- se ve complementado por una luz en su perímetro que nos sirve para varias cosas:

  • Cuentarrevoluciones: a medida que subimos de vueltas se va ampliando el tamaño del sector blanco.
  • Temperatura del climatizador: cada vez que variamos la temperatura interior, el perímetro de luz nos lo indica con tonos azules o rojos.
  • Sensor de aparcamiento: además de los pitidos y la cámara de marcha atrás, estos LED van cambiando de color, del verde al rojo.
  • Modo de funcionamiento: este Mini puede equiparse con suspensión adaptativa con 3 posiciones (Normal, Sport y Green) que varían la dureza de la suspensión, de la dirección y la sensibilidad del pedal del acelerador. El cerquillo iluminado lo indica durante unos segundos emitiendo una luz roja, amarilla o verde.
  • Equipo de sonido: al variar el volumen también se indica mediante esta luz.
  • Ordenador de a bordo: para cada función del sistema multimedia se ha elegido un color (azul para el navegador, rojo para la radio, naranja para el teléfono…). Según lo que tengamos seleccionado, el bisel se ilumina en rojo, azul, verde…

Lo cierto es que no tiene mucha utilidad más allá de la estética, pero es que precisamente ése es el fin principal del Mini.

La tapicería de cuero en color vainilla supone un importante desembolso, pero merece la pena a tenor de cómo cambia el aspecto del Mini. La calidad de la piel es buena y los asientos son confortables… siempre que vayamos en las plazas delanteras. Detrás -si los pasajeros delanteros rondan el metro ochenta- hay apenas sitio para dos niños, como puedes ver en las fotos de la galería.

El maletero tampoco es muy amplio que digamos y, aunque aprovechemos el doble fondo, el espacio no abunda, aunque por lo menos se puede ampliar abatiendo los respaldos traseros.

Lo que más me gusta del interior del nuevo Mini (diseño aparte) es que ha dado un salto cualitativo muy importante respecto a su predecesor, también muy bonito, pero claramente más pobre en materiales elegidos.

El tacto de los mandos es bueno y, en general, uno tiene la impresión de ir en un coche de calidad y muy moderno.

Motor: Mini Cooper D 2014: buenas sensaciones

El nuevo motor diésel del Mini Cooper D es todo un alarde tecnológico que busca obtener el máximo rendimiento partiendo desde la base. Así, se ha decidido que el cubicaje unitario de cada uno de sus tres cilindros sea de medio litro, el ideal teórico (y práctico). Lograr que un propulsor de 3 cilindros no vibre ni sea tosco es un trabajo muy delicado; si además se trata de una mecánica de gasóleo, esto se convierte en una quimera.

Para conseguirlo, el Mini Cooper diésel cuenta (además de con un sofisticado sistema de inyección capaz de generar varias inyecciones por “pistonada”) con un gran volante de inercia que conlleva ciertas peculiaridades en el tacto de la mecánica: cuando funciona el start & stop, el motor da varias vueltas antes de apagarse por completo. Pero lo cierto es que sí han logrado un tacto muy agradable de este motor.

El sonido es el característico de un 3 cilindros, pero no resulta molesto o excesivo ni fuera ni dentro del Mini.

Además de los consumos, lo que más seduce de este propulsor es su agradable respuesta al acelerador, con una zona pletórica de par desde poco más allá del ralentí hasta rozar las 4.000 rpm. A diferencia de otros motores de gasóleo de menos de 2 litros de cilindrada, su par natural es generoso (gracias a su gran cubicaje unitario) y por lo tanto no tiene el defecto típico de los diésel sometidos al “downsizing”, que son fáciles de calar al salir desde parado.

La caja de cambios de 6 marchas tiene un escalonamiento muy correcto para el carácter del tricilíndrico diésel y un tacto realmente bueno, con recorridos cortos y que deja claro cuándo está engranada la marcha. No me termina de gustar el tacto del pedal de embrague, con demasiado recorrido: obliga a acercar mucho el asiento para no estirar la pierna cada vez que pisamos a fondo al cambiar de marcha.

Comportamiento: Mini Cooper D 2014: divertido y seguro

Divertido por fuera, por dentro y también a sus mandos. El Mini es un modelo con el que se disfruta al conducir.

En ciudad, el motor diésel tiene mucho par. Resulta muy cómodo movernos en el tráfico urbano gracias al tamaño compacto del coche y a una dirección muy rápida. Lo único criticable es la visibilidad. El parabrisas delantero va muy vertical, lo que hace que el retrovisor nos tape casi el 20% de la superficie total por la que podemos ver. Esto provoca que tengamos dificultades ante los semáforos, etc.

Las suspensiones resultan demasiado duras incluso en el modo ‘Green’, que es el más suave.

En carreteras viradas es un coche muy ágil y divertido gracias a su chasis y, sobre todo, a una dirección muy directa, con apenas dos vueltas entre topes. Este hecho hace que tengamos la sensación de que el Mini gira muy bien.

Con el eje delantero y el trasero casi fuera de la carrocería, el aplomo en línea recta no está mal y las reacciones del Mini son muy seguras. Soluciona sin el menor inconveniente tanto la maniobra de esquiva como la frenada de emergencia.

Gracias a los 116 CV de su mecánica (que parecen más) es una gozada perderse por carreteras secundarias y disfrutar a sus mandos.

Los adelantamientos son seguros aunque tengamos seleccioando el modo Green, pues cuando pisamos con contundencia el acelerador, se desconecta momentáneamente y nos ofrece su máxima aceleración.

En definitiva, el Mini es un automóvil muy agradable de conducir y con unos buenos niveles de seguridad activa. No vendría mal contar con una posición más blanda de la amortiguación para rodar más cómodo entre los pasos de cebra elevados, registros de alcantarilla, etc., que provocan que circular por ciudad sea una especie de prueba todo terreno.

Equipamiento: Mini Cooper D 2014: muy personalizable

Las opciones disponibles para el nuevo Mini son muy extensas, de modo que prácticamente puedes configurarlo a tu gusto. Eso sí, prepara la tarjeta de crédito porque hay muchos elementos y muy caros.

Un “pero” en esta unidad ha sido el sistema de control de crucero adaptativo, que a lo largo de la prueba se desconectaba en cuanto el sol bajaba y nos daba de frente. Es como si se “deslumbrase”; hasta que cambiábamos de orientación respecto al astro rey o llegábamos a una zona sombría no podíamos volver a conectarlo.

La dotación de serie es suficientemente completa: no echaremos nada importante en falta, aunque el Mini es uno de esos coches en los que (precisamente por ser un modelo tan llamativo) las versiones básicas tienen un aspecto algo “pobre”. No es lo mismo meterse en el vehículo de la prueba de hoy, que en uno con tapicería velour y con el gran ordenador redondo de la consola central dotado de una pantalla más pequeña y monocroma.

Al tratarse de un modelo de reciente lanzamiento al mercado, los últimos sistemas de asistencia a la conducción están disponibles, como el citado control de crucero adaptativo, el sensor de ángulo muerto, faros bi-xenón con luz dinámica de curva, etc.

Consumo: Mini Cooper D 2014: gota a gota

El nuevo motor 1.5 diésel ofrece unas cifras de consumo muy aceptables, más aún si tenemos en cuenta la alegría con la que nos podemos mover en el Mini.

Las llantas opcionales de esta unidad equipan unos neumáticos algo grandes (205/45-17), pero sin excesivas exageraciones, por lo que en este sentido no suponen un lastre importante en cuanto a los consumos.

En ciudad, el Mini Cooper D se mueve con cifras que apenas rozan los 6 l/100 km, lo cual está bastante bien aunque parezca excesivo si lo comparamos con los datos oficiales.

En carretera, con cruceros entre 70 y 90 km/h es fácil ver el ordenador por debajo de los 5 l/100 km, y eso que nos permitimos ciertas “alegrías” en algunos tramos virados.

La aerodinámica del Mini, con un parabrisas tan vertical y una zaga también muy recta, penaliza bastante los consumos en cuanto superamos los 100 km/h, pero aun así el motor del Cooper D deja el ordenador estabilizado en los 5,7 l/100 km a ritmo constante por autovía.

Con estas cifras, es fácil recorrer más de 800 km pese al pequeño depósito de combustible del Mini, una autonomía que no es muy frecuente en su segmento.

Rivales

Vehículo

Mini Mini Cooper D

Audi A1 2.0TDI Ambition

Citroen DS3 1.6e-HDI Ultraprestige 115

Fiat 500 1.3Mjt S&S by Diesel 95

Precio Desde
23.649 €
Desde
23.990 €
Desde
26.400 €
Desde
18.649 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 5 marchas
Potencia (CV) 116 143 114 95
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,2 8,2 9,8 10,7
Consumo Medio (l/100 km) 3,5 4,1 4,2 3,9
Emisiones CO2 (g/km) 92 108 109 104

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Comentarios

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  • Juan Pablo

    Por ese precio me compro un Mini de los de verdad para cada día de la semana… ¡qué locura!

  • Pablo

    Hola Rubén, ¿por qué dices que el medio litro es la cilindrada unitaria ideal?, por otro lado observo una curiosa tendencia, en primer lugar se le reduce la relación de compresión para que sea más fácil de arrancar, pero cómo eso reduce el rendimiento, se le quita un cilindro para que las fricciones sean menores y se desperdicie menos energía; aunque cómo la regularidad cíclica de un 3 cilindros es peor se necesita un volante motor mayor, que genera más inercias y (entre otros defectos) hace que sea más difícil arrancar. En el interior es curioso cómo ha pasado de el mejor aprovechado a uno de los peores en este aspecto, además con unas plazas traseras tan simples para un coche de más de 30.000 y de 4 plazas (sin un simple apoya brazos central), además de detalles como la mini-guantera superior las veo un poco inútiles por lo reducido de su espacio interior y la complejidad que añade.

  • Pablo

    Un Saludo y gracias por seguir dándome la oportundidad de leer y comentar/criticar buenas pruebas con su redactor.

  • Rubén Fidalgo

    Hola de nuevo Pablo!, termodinámicamente los un cilindro con medio litro de cilindrada es el volumen ideal. Menos cilindrada hace que las fricciones sean proporcionalmente muy altas respecto a la fuerza de la explosión. Si el cilindro es más pequeño, la explosión es más débil y se pierde más en rozamientos. Con cilindradas más altas, el problema es que es complicado llenar todo el volumen de la cámara con la mezcla de aire combustible correctamente, las paredes del cilindro se enfrían demasiado y se producen microcondensaciones de la nube de combustible, perdiendo rendimiento. Con medio litro de cilindrada unitaria estás en un punto de equilibrio ideal. Es pura física (y química para la combustión). Además, con cilindradas unitarias muy grandes entran en juego otros factores como la masa de los pistones, bielas, etc… que hacen que sea más complicado que el motor gire…

  • Rubén Fidalgo

    …alto de vueltas de forma fiable. Respecto al tema del espacio interior, totalmente contigo, es de los coches peor aprovechados en proporción a su tamaño, y eso que la carrocería tampoco es la de un afilado coupé o un descapotable.
    Los motores de 3 cilindros no son cosa moderna, por desgracia en la posguerra la gente tuvo que usar la imaginación mucho para salir adelante en una época en la que todo escaseaba. Muchos de los \\\”inventos\\\” modernos no son más que ideas de aquellos años pero mejoradas gracias a la ingeniería de materiales y a la electrónica. Cualquier día reinventan el gasógeno… tenemos un reportaje que seguro que te gusta al respecto: https://www.autocasion.com/actualidad/reportajes/125598/algunas-novedades-en-los-coches-tienen-casi-100-anyos/
    En fin, encantado de disertar contigo una vez más, seguimos en contacto!.

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