Prueba Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV 2015

Prueba Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV 2015

Tomando como punto de partida el Mazda 2, la marca japonesa ha desarrollado un SUV de aspecto atractivo aunque poco espacioso. Sometemos a examen al Mazda CX-3 con su mecánica 1.5 diésel de 105 CV, una opción muy razonable.

Nuestra valoración: 6,8 Bastante bueno

7

7

6

7

7

7

Destacable

  • Estética atractiva
  • Acabados interiores
  • Relación consumo/prestaciones

Mejorable

  • Plazas traseras
  • Suspensión delantera blanda
  • Poca iluminación

Tras haber probado el tope de gama del Mazda CX-3 y con el buen sabor que nos dejó en su presentación, llega el momento de poner bajo la lupa la versión con la mecánica 1.5 diésel de 105 CV, un motor que destaca por su generoso par de 270 Nm y unos consumos ajustados.

La unidad de pruebas, con el nivel de acabado Style + navegador, se posiciona en la parte más accesible de la gama CX-3, con un precio de tarifa por debajo de los 22.000 euros, un precio razonable si tenemos en cuenta lo que obtenemos a cambio. Su gran rival es el Honda HR-V, tal vez menos logrado desde el punto de vista estético, pero claramente por delante en cuanto a espacio interior se refiere. En efecto, el precioso diseño Kodo del Mazda pasa factura a la hora de sacar partido de sus compactas dimensiones.

El largo capó que provoca esa sensación de línea fluida, elegante y deportiva retrasa demasiado el inicio del habitáculo, unos centímetros que nos vendrían de perlas para ofrecer más espacio a los pasajeros traseros. En cierto modo, tampoco se puede pedir mucho más. Aunque su denominación pueda sugerir que su origen está en el Mazda3, lo cierto es que este SUV nipón toma como punto de partida la plataforma del Mazda2, y eso se nota tanto en su tamaño como en su comportamiento dinámico.

Mientras no necesitemos mucho espacio interior, este Mazda puede ser una interesante alternativa, en mi opinión la más inteligente de la gama CX-3: sus prestaciones son más que suficientes, su equipamiento no nos hará echar nada en falta, sus consumos son ajustados y su silueta es tan agradecida como la de sus hermanos mejor dotados, no necesitamos nada más.

Diseño Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV: bien proporcionado

Prueba Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV 2015
El Mazda CX-3 tiene un diseño acertado.
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Aunque esto de los gustos es muy subjetivo, realmente creo que Mazda ha acertado de pleno con su línea Kodo y, pese a que todos los Mazda se parecen entre sí, han logrado un producto que se distingue claramente del resto, con un equilibrio entre elegancia y deportividad envidiable.

En el caso del CX-3, me gusta ver que no se han vuelto locos con la altura de la carrocería. Su aspecto de SUV está más logrado por las molduras de plástico negro de los pasos de rueda y los faldones que por su “estatura”. Aparcado entre los demás coches, el CX-3 no sobresale por encima de los techos de berlinas compactas, lo cual le otorga una enorme ventaja al no elevar demasiado su centro de gravedad.

El peaje a pagar por una silueta tan fluida es que el puesto de conducción queda muy retrasado y roba espacio para las piernas de los pasajeros traseros, que, además, deberán conformarse con una puerta algo pequeña para acceder a su asiento.

No cabe reproche alguno en cuanto a la calidad de los ajustes y materiales, que están en un buen nivel. También me ha gustado encontrarme con soluciones prácticas para sus propietarios, como los puntales delanteros de los largueros del chasis, que van atornillados y son fáciles de cambiar en caso de siniestro.

La unidad de pruebas no equipa los faros bi-LED delanteros, sino los halógenos. Esto supone un pequeño incordio si sueles viajar por la noche, ya que su pequeño tamaño y el grosor de la lente elipsoidal hacen que su iluminación sea claramente mejorable. Además carece de antinieblas delanteros.

Puedes ver todos los detalles en la galería de fotos del Mazda CX-3.

Interior Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV: falta espacio

Prueba Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV 2015
La calidad de materiales y la presentación son buenas, pero falta espacio.
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Aunque para tratarse de un SUV no es muy alto, el CX-3 está claramente más elevado que un Mazda2, lo cual es una ventaja para facilitarnos el acceso a su interior.

Una vez dentro, lo que nos encontramos resulta tan agradable como por fuera, con un salpicadero de formas atractivas y bien rematado (aunque la unidad de pruebas tenía un pequeño grillo en el soporte de la pantalla del sistema multimedia).

Los mandos tienen una distribución correcta y un tacto y manejo agradables. La pantalla multimedia se ve perfectamente y es fácil de manejar con los mandos de la consola central y el volante.

Las plazas delanteras son cómodas, con unos buenos asientos y una postura de conducción bien conseguida. El volante tiene un tamaño y tacto perfectos y sólo la instrumentación –sin termómetro de refrigerante y con una grafía muy pequeña (el cuentavueltas es ilegible)- queda algo pobre en medio de un salpicadero de aspecto impecable.

En la parte trasera el espacio no sobra, ni a lo largo ni a lo ancho. Teniendo en cuenta que se trata de un coche de más de 4,2 m de longitud, echo en falta que dos adultos de más de 1,7 m de estatura puedan viajar sin estrecheces en la segunda fila.

El maletero tiene una buena capacidad y unas formas muy aprovechables, si tenemos en cuenta sus dimensiones exteriores. Contamos con un doble fondo y la posibilidad de abatir los respaldos traseros por partes asimétricas.

Bajo la tablilla no hay espacio para una rueda de repuesto, hay que conformarse con un sencillo kit antipinchazos.

En definitiva, el Mazda CX-3 llama la atención en el interior por su elegante diseño y la calidad percibida, pero peca de cicatero a la hora de brindar espacio a sus pasajeros traseros.

Puedes ver todos los detalles en la galería de fotos del Mazda CX-3.

Motor Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV: interesante alternativa

Prueba Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV 2015
La mecánica diésel turbo de 1,5 litros tiene un buen rendimiento.
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La mecánica 1.5 diésel de 105 CV me ha sorprendido por su agrado de utilización. Su generoso par de 270 Nm hace que sea muy fácil de conducir y que apenas tengamos que utilizar el cambio. El truco está en su sistema de sobrealimentación y en la elaborada inyección directa de combustible.

Desde casi el ralentí hasta las 4.500 rpm hay bastante empuje y las recuperaciones son muy buenas, algo a lo que también ayuda un cambio bien escalonado y que la unidad de pruebas montaba unos neumáticos muy razonables de 215/55-16.

El tacto del selector del cambio es delicioso y da gusto utilizarlo en todo momento, con recorridos cortos y precisos. Sus desarrollos están bien adaptados a la forma tan progresiva de entregar la potencia y, sí, son algo largos, pero así ayudan a bajar los consumos y la sonoridad en autovía a velocidad constante.

Todos los datos, en la ficha técnica del Mazda CX-3 1.5 diésel Style + Navegador.

Comportamiento Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV: prima el confort

Prueba Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV 2015
Las suspensiones buscan un buen confort y sacrifican la efectividad.
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Con un centro de gravedad no muy penalizado por la altura y una medida de neumáticos muy razonable, el CX-3 de esta prueba ha resultado muy agradable de conducir en todo momento. Tal vez la suspensión delantera fuese demasiado blanda y llegase a hacer tope al pasar a alta velocidad por algún badén, lo cual resta algo de precisión, pero lo cierto es que no llega a perder la compostura.

La ventaja de este tarado de la suspensión y de contar con unos neumáticos con bastante balón es que su confort es más elevado que el de otras versiones “más equipadas” y con llantas desmesuradas y neumáticos de perfil mínimo.

El eje trasero absorbe algo peor las irregularidades y resulta algo seco al pasar por las bandas reductoras de velocidad, pero, una vez más, el colchón de aire de los neumáticos de perfil 55 es una ventaja en este sentido.

La dirección tiene un buen tacto, tanto por asistencia como por su desmultiplicación, y es bastante rápida, con un buen radio de giro.

En ciudad, sus dimensiones facilitan las maniobras y el par motor hace que sea un coche cómodo para desenvolvernos en el tráfico diario. La visibilidad en el 3/4 trasero y a través de la luneta es mejorable, pero contamos con unos generosos retrovisores exteriores que solventan el problema de una superficie acristalada más bien escasa.

En carretera, la nota predominante es el confort que ofrece a sus pasajeros, tanto por suspensiones como por la insonorización de la mecánica. Su tacto es muy coherente con el planteamiento del coche y, aunque resulta algo torpe y subvirador, no estamos ante un modelo deportivo.

Al examinar su comportamiento en el circuito de pruebas, vuelve a destacar por su nobleza. Aquí las blandas suspensiones y la deriva de sus neumáticos le restan precisión y alargan los tiempos de espera a la hora de enlazar curvas, pero el CX-3 sigue teniendo unas reacciones predecibles, progresivas y seguras.

La maniobra de esquiva a 80 km/h no supone un problema y el ESP tiene un funcionamiento muy correcto, corrigiendo los errores de forma progresiva y sin brusquedades.

En cuanto a frenos, las distancias para detenernos desde 100 km/h son correctas y, a la vista del tamaño de sus discos de freno y del peso del coche, no deberían tener problemas para aguantar bien el esfuerzo frente a la temperatura.

En definitiva, el Mazda CX-3 1.5 diésel 2WD me ha parecido un coche cómodo para el día a día, muy fácil de conducir y con unas reacciones seguras y predecibles en todo momento.

Todos los datos, en la ficha técnica del Mazda CX-3 1.5 diésel Style + Navegador.

Equipamiento Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV: completo

Prueba Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV 2015
Con este nivel de acabado no echaremos nada en falta.
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Esta versión Style con navegador tiene un nivel de equipamiento que me parece muy razonable, aunque me hubiese gustado poder incluir unos faros de mejor iluminación entre su dotación de serie. Sistema de alerta de colisión, equipo multimedia con una pantalla generosa y rápido manejo, control de crucero y limitador de velocidad, volante multifunción, aire acondicionado automático, llantas de aleación (de diseño llamativo, pero difíciles de limpiar), navegador, elevalunas eléctricos en las 4 puertas, arranque sin llave… sólo he echado de menos unos sensores de aparcamiento que me diesen más pistas de dónde acaba el morro y empieza la columna asesina.

Con este nivel de acabado, el Mazda CX-3 viene suficientemente “bien vestido” y no echaremos en falta nada de lo realmente importante (salvo la citada iluminación si sueles viajar por la noche), por lo que me parece una compra bastante razonable.

Todos los datos, en la ficha técnica del Mazda CX-3 1.5 diésel Style + Navegador.

Seguridad

Equipamiento de Serie

  • ABS
  • Testigo presión neumáticos
  • Airbags frontal, lateral y de cortina
  • DSC
  • Sistema de asistencia a la frenada en ciudad (SCBS)
  • Luces diurnas (halógenos)
  • Asistente de arranque en cuesta

Confort

Equipamiento de Serie

  • Dirección asistida
  • Volante de cuero
  • Elevalunas eléctricos delanteros y traseros
  • Llantas aleación 19´´ (225/55)
  • Asientos traseros abatibles 60:40
  • Arranque del motor por botón
  • Retrovisores exteriores calefactados, ajustables y retráctiles eléctricamente
  • Volante y palanca de cambios de cuero
  • Palanca cambios de cuero
  • Climatizador
  • Tapicería tela
  • Cierre centralizado con mando a distancia

Equipamiento Opcional

  • 450 €Pintura metalizada
  • 600 €Pintura metalizada Premium Soul Red

Multimedia y Audio

Equipamiento de Serie

  • Navegador
  • Bluetooth con audio streaming
  • Ordenador de abordo
  • Reproductor CD
  • 2 conectores USB
  • Pack Style
  • Bluetooth con audio streaming y 2 conectores USB

Consumo Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV: ahorrador

Prueba Mazda CX-3 1.5 diésel 105 CV 2015
Los consumos de esta versión son muy ajustados.
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Con un consumo medio homologado de 4 l/100 km a base de promediar los 4,4 l/100 km de consumo urbano y los 3,8 l/100 km en carretera, el motor 1.5 diésel de este Mazda tiene que vérselas con una carrocería no demasiado aerodinámica (sus proporciones “rechonchas” pasan factura al cortar el viento por su relación entre altura y longitud) y con un peso de 1.300 kg en orden de marcha.

Durante la prueba, el consumo en autovía a 120 km/h se ha quedado clavado en los 5,7 l/100 km, un valor superior al declarado, pero muy bueno si tenemos en cuenta la aerodinámica de este modelo.

En ciudad, el gasto medio también supera con facilidad los 6 l/100 km, casi dos litros más que los declarados por el fabricante.

Sólo en carretera nos acercaremos bastante a los valores oficiales y, siempre que seamos cuidadosos con el pedal del acelerador, es fácil ver consumos que apenas llegan a los 4 l/100 km.

Con estas cifras, los 48 litros del depósito de combustible dan de sobra para recorrer más de 700 km sin necesidad de una gasolinera.

Todos los datos, en la ficha técnica del Mazda CX-3 1.5 diésel Style + Navegador.

Rivales

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