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Prueba del Kia Sportage GT Line gasolina: ¿merece la pena?

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24 de diciembre, 2019

Ensayamos uno de los topes de gama de uno de los modelos más vendidos de Kia: el Sportage con el motor de gasolina y acabado GT Line que, en esta versión de cambio manual, ofrece unas prestaciones más que honestas.

Kia cuenta con un buen arma para defenderse de la legión de rivales que cada vez abundan más en el segmento C-SUV, el Kia Sportage. Después de haberlo probado con las mecánicas diésel y mild hybrid, llegó el momento de ver cuánto da de sí la versión más prestacional, con el motor 1.6 TGDi de 177 CV y nos ha dejado muy buena impresión.

Aunque no es la versión más demandada por el mercado, todos sus rivales ofrecen versiones en el entorno de los 180 CV, así que no se podía dejar ese peldaño desocupado.

Con esta mecánica, las prestaciones son buenas y los consumos no son peores que los de las versiones de baja hibridación de 48 voltios, mucho más complejas técnicamente.

En qué es mejor el Kia Sportage que sus rivales

Al Kia Sportage de esta prueba le han salido recientemente duros rivales. Tal vez el mejor de ellos es el Mazda CX-30, que tiene una calidad percibida superior a la del modelo de Kia, que saca ventaja frente al Mazda en el apartado de garantía ofrecida al cliente y también en el espacio para las plazas traseras.

El otro duro rival es el VW T-Roc, tal vez el rey de la categoría. Frente a él, el modelo de Kia tiene un interior con mejores materiales y más espacio, pero el alemán dispone de detalles más tecnológicos como el cuadro de instrumentos virtual o el sistema de infoentretenimiento más completo.

El tercer rival que se me viene a la mente es el Honda HR-V Sport, con una mecánica de prestaciones similares y también una concepción del vehículo muy similar. El Kia tiene un diseño del interior más logrado, pero el Honda saca ventaja en versatilidad gracias a detalles prácticos como los Magic Seats.

Nuestra valoración: 7,0

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 8

Equipamiento 7

Consumos 6

Destacable

  • Imagen de moda
  • Interior bien acabado
  • Relación precio/producto

Mejorable

  • Iluminación escasa
  • Autonomía
  • Pérdidas de tracción

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Con un toque sport

El Kia Sportage ha sido un acierto en esta generación estéticamente.

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Esta generación del Kia Sportage ha sido todo un acierto desde su lanzamiento y apenas ha necesitado leves retoques para mantenerse al día frente a la nueva competencia que ha llegado, poco más que los pilotos y nuevas llantas y colores cambian en el nuevo año modelo.

El frontal destaca por la peculiar forma de los faros antiniebla formando una matriz con 4 luces cuadradas, lo mismo que los 4 puntos de luz que rodean el faro principal y que recuerdan a la forma de las luces de marcha diurna empleadas por Porsche.

Como los grupos ópticos van montados muy altos, parece más estrecho de lo que en realidad es. La iluminación full led proporciona una buena luz para viajar por la noche, aunque el asistente de luz de carretera no detecta demasiado bien el tráfico contrario y deberemos bajar nosotros a cruce para evitar deslumbramientos.

En la vista lateral llama la atención de la forma de la puerta trasera con un gran cristal de custodia y rematada casi en vertical, algo que agradeceremos a la hora de acceder a las plazas traseras.

En la parte trasera tenemos los pilotos principales en una posición alta con las luces de posición y freno, pero los indicadores de dirección están muy bajos en el parachoques. Además de poco visibles, están muy expuestos a golpes en las maniobras de estacionamiento.

El portón trasero es amplio y deja un cómodo acceso al maletero, que tiene unas formas cúbicas muy utilizables.

Los acabados y ajustes de las piezas de la carrocería son buenos y el Kia Sportage da una buena sensación de calidad desde el primer golpe de vista, mejor que la media del segmento.

Interior: Entre los mejores del segmento

Los materiales, ajustes y diseño del Sportage convencen nada más abrir las puertas.

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Si la primera impresión al acercarnos a él es muy positiva, cuando abrimos las puertas se reafirma esa idea gracias a un interior de buen aspecto, con unos asientos pintones, un salpicadero de diseño moderno y unos materiales que dan buena imagen.

Las plazas delanteras son muy cómodas y rápidamente encontramos la postura ideal gracias a los reglajes generosos de los asientos y de la columna de dirección regulable en altura y profundidad.

Los manos están bien distribuidos y tienen buen tacto, lo mismo que el volante y el pomo del cambio, detalles que contribuyen a reafirmar esa sensación de calidad general. Se agradece que no se haya abusado demasiado del plástico negro «madera de piano».

La instrumentación es muy completa gracias al display digital en el que se puede mostrar mucha información sobre diversos apartados, desde el ordenador de viaje hasta los sistemas ADAS (asistentes avanzados a la conducción) activados.

Las plazas traseras tienen un buen espacio para las piernas y en anchura no están mal, aunque tres adultos no viajarán cómodos, pero es un mal generalizado en el mercado actual.

El maletero tiene unas formas regulares y la tablilla se puede colocar en dos posiciones para dejar un doble fondo o bajar más el plano de carga. Si necesitamos más espacio, podemos poner los respaldos en una posición más vertical o incluso abatirlos por completo.

Motor: Buen rendimiento

El motor turbo de gasolina tiene unas buenas prestaciones.

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El motor de esta versión es el conocido 1.6 TGDi con una potencia de 177 CV gracias a la sobrealimentación mediante turbocompresor. Además de la cifra de potencia, que es notable, destaca por su elasticidad al disponer de un par motor generoso desde apenas 2.000 rpm, de forma que tiene un rango de utilización muy amplio. A partir de esas 2.000 rpm hasta bien superadas las 5.000 tenemos un gran empuje.

La caja de cambios manual de 6 marchas tiene un buen escalonamiento, claramente enfocado para reducir los consumos, con unos desarrollos tirando a largos, coherente con el tipo de coche, ya que no estamos en un deportivo, aunque sus prestaciones son buenas.

Para reducir algo el consumo urbano homologado dispone de sistema start & stop, pero no tiene hibridación de ningún tipo.

El tacto de esta mecánica es agradable y las aceleraciones son buenas gracias al par disponible, de modo que los adelantamientos se pueden hacer de forma segura y podemos coronar los puertos de montaña con el coche cargado sin necesidad de recurrir a marchas muy cortas y el motor revolucionado como una metralleta.

Comportamiento: Fácil y predecible

El Sportage es un coche de respuestas fáciles y predecibles.

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Este Kia Sportage tiene una conducción muy agradable en la que todo sucede de forma bastante natural y con un confort correcto, aunque algo penalizado por un eje trasero algo rebotón, sobre todo cuando la suspensión se estira después de comprimirse. Esto hace que pasar sobre bandas reductoras de velocidad o pasos de cebra elevados no sea su especialidad.

En ciudad es un coche fácil de llevar porque vamos algo elevados y vemos mejor el tráfico y el motor tiene una buena respuesta en baja y a medio régimen, de forma que no tenemos que estar muy pendientes de usar el cambio. La dirección es correcta y tiene un radio de giro normal, no es de los mejores de la categoría, pero no se atragantan las maniobras como en generaciones anteriores que sí tenían un radio de giro algo elevado.

En carretera sus reacciones son muy predecibles y es un coche con el que se pueden afrontar largos viajes con seguridad. No es un coche especialmente ágil o divertido, pero cumple su misión y, aunque menos eficaz que un Ceed, no va nada mal para tratarse de un SUV.

En autopista y autovía traza las curvas rápidas con buen aplomo, aunque los rebotes del eje trasero no tranquilizan mucho cuando pasas por un badén o una junta de dilatación en pleno apoyo. Pese a ello, no hay brusquedades y no se perciben reacciones extrañas.

En el circuito de pruebas la maniobra de esquiva a 80 km/h la salva gracias al eficiente trabajo del control de estabilidad, que frena bastante el coche pero al menos lo mantiene en la trayectoria durante la maniobra.

La frenada de emergencia desde 140 km/h también logra unas buenas distancias de detención y no se alargan demasiado tras los sucesivos intentos, demostrando un buen aguante a la temperatura.

En definitiva, el Sportage tiene un comportamiento en carretera sano y resulta fácil para la cualquier conductor, con una respuesta que no nos pone en aprietos.

Equipamiento: Un tope de gama

El equipamiento del acabado GT Line es muy completo.

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El GT Line es un tope de gama y el nivel de equipamiento es muy completo, no echaremos nada de menos. En materia de seguridad viene bien servido, especialmente en el apartado de ADAS (asistentes avanzados a la conducción) con elementos como el asistente de mantenimiento en el carrik, el control de crucero adaptativo, asistente de luz de carretera, alerta de colisión con frenado de emergencia, alerta de tráfico cruzado trasero… no está nada mal, aunque empieza a ser ya un estándar en el mercado.

En cuanto a confort tenemos uno asientos de cuero calefactados, volante calefactado, climatizador de doble zona, elevalunas de un solo toque… tampoco va mal servido, lo mismo que en lo referente al sistema multimedia, donde nos encontramos con una pantalla táctil de buenas dimensiones y rápida de respuesta.

La conectividad está garantizada al disponer de Android Auto y Apple Car Play y el equipo de sonido tiene una calidad de audio más que correcta.

Como puedes ver en la ficha técnica, el equipamiento es muy completo, aunque los rivales europeos ofrecen más variedad a la hora de personalizar el vehículo.

Consumo: Falta autonomía

Los consumos son correctos, pero mayores que en un Ceed.

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Los consumos medidos durante la prueba han sido mayores que los declarados por el fabricante, pero no demasiado. Con los 62 litros de capacidad del depósito de combustible, este Sportage tiene una autonomía que supera por poco los 600 km, con una reserva de apenas 40 km.

En ciudad el consumo homologado es de 9,6 l/100 km, cifra que sube hasta los 10,4 l/100 km según nuestras mediciones y que está dentro de lo razonable en un coche como éste.

En carretera, el valor declarado por el fabricante es de 6,3 l/100 km, una cifra que podemos llegar a ver en el ordenador si nos empeñamos en ello, pero lo normal en tráfico real, con cruceros entre 70 y 90 km/h y teniendo que hacer algún adelantamiento es que nos movamos en los 6,8 l/100 km siendo suaves con el acelerador.

La cifra sube hasta los 7,5 l/100 km en autopista al subir la velocidad de crucero hasta los 120 km/h.

Rivales: Rivales del Kia Sportage GT Line de gasolina 2019

Vehículo

Kia Sportage 1.6 T-GDi GT Line Essential Plus 4x2 177

Honda HR-V 1.5 i-VTEC Sport

Volkswagen T-Roc 1.5 TSI Sport DSG7

Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-X Zenith Safety 2WD Aut 132kW

Precio Desde
31.050 €
Desde
31.450 €
Desde
29.746 €
Desde
36.875 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 7 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 177 182 150 180
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,2 7,8 8,4 8,8
Consumo Medio (l/100 km) 7,5 5,9 5,3 5,2
Emisiones CO2 (g/km) 168 135 121 118

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