Prueba del Hyundai i30 CW 1.0 T-GDi: polivalencia ¿compacta?36

Prueba del Hyundai i30 CW 1.0 T-GDi: polivalencia ¿compacta?

10 Octubre, 2017 por

Probamos el nuevo Hyundai i30 CrossWagon en su versión de acceso de 120 CV, un coche bastante funcional que, además, ofrece un comportamiento ágil y de fácil manejo.

Nuestra valoración: 7,8 Notable

Diseño 8

Notable

Motor 9

Sobresaliente

Comportamiento 8

Notable

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 8

Notable

Destacable

  • Comportamiento
  • Volumen del maletero
  • Respuesta del motor 1.0 T-GDi

Mejorable

  • Pantalla multimedia pequeña
  • Volante algo grande
  • Equipamiento escaso

En esta ocasión hemos elegido poner a prueba la variante Cross Wagon del compacto i30 que se presentó en el pasado Salón de Ginebra. Sus dimensiones, con 4,6 metros de longitud, casi distan de incluirlo en el segmento C. Sin embargo, con este Hyundai i30 Cw podemos disfrutar de una funcionalidad envidiable por algunos de sus competidores y de un comportamiento dinámico de absoluto compacto. Y eso es lo que más nos ha gustado, que es también lo que buscan sus clientes: amplitud y facilidad de conducción en todos los entornos. Este aspecto, sumado al competitivo precio, hace que sea una de las mejores alternativas en su categoría para una familia pequeña que se vaya a mover tanto en autovías como en zonas rurales o convencionales y que no está dispuesta a pagar los más de 6.000 euros de diferencia que cuesta un i40 Cw -su hermano mayor, mejor equipado y con algo más de habitabilidad- o un 308 SW,  algo superior en cuanto a precio.

En esta planta de la República Checa se fabrica el Hyundai i30 Cw

El generoso voladizo trasero intuye el amplio maletero que tiene este i30 Cw.36
El generoso voladizo trasero intuye el amplio maletero que tiene este i30 Cw.

La principal cualidad del i30 Cw es la sensatez, resultado de ser práctico y dócil. Esa cordura se hace apreciable desde un primer momento mirando el exterior. Se nota el modelo al que pertenece esta carrocería alargada; de hecho, el frontal es exactamente calcado al del modelo hatchback y la zaga, con excepción del portamatrículas y el umbral del maletero, que en el familiar es más bajo, también. Se basa en general en una línea sencilla orientada a ofrecer practicidad sin florituras estéticas.

Como resulta evidente, donde más se nota la diferencia entre una y otra versión es en la vista lateral. Este coche es 100 mm más largo (4.585 mm), una longitud que va en su totalidad al voladizo trasero, ya que la batalla es la misma que la de su antecesor -el i30 Cw de 2013- (2.650 mm), y 20 mm más alto; la anchura queda intacta. Realmente ha sido una buena solución por parte de Hyundai centrarse en aumentar el maletero, puesto que de amplitud las plazas traseras van correctas como un compacto que es.

Le hacía falta más capacidad en el voladizo trasero para aumentar dicho maletero y competir así más de igual a igual en este aspecto con sus rivales. Las llantas de la unidad de pruebas, con el acabado Klass Max, son de 15 pulgadas y montan neumáticos Hankook Kinergy Eco2 con medidas 195/65 en las cuatro ruedas, pero en acabados superiores puede llegar a equipar llantas de 16 y 17 pulgadas. Además, estos retrovisores exteriores cuentan con intermitentes de led y son electrónicos.

En cuanto a los acabados, a primera vista causan bastante buena impresión. Es cierto que, si nos fijamos más profundamente en las partes protectoras de plástico que nos encontramos en la carrocería, podemos apreciar que no están pintadas de manera exacta con el mismo color que las metálicas, pero no es algo perceptible de una forma aparatosa ni da una sensación de una calidad inferior a la que realmente tienen los materiales. Por otra parte, las terminaciones de los paragolpes y demás ranuras confluyen y se unen muy bien.

Las puertas tienen un grado de apertura correcto, algo inferior a los 90 grados, y posibilitan la fácil entrada y salida de los ocupantes, tanto en las plazas delanteras como en las traseras. El marco de acceso es bastante amplio y deja una considerable altura para no preocuparnos por pegar con la cabeza en el techo. Además, esos vanos de las puertas, a diferencia de loS que nos podemos encontrar en otros modelos, están muy bien cuidados y perfectamente pintados acorde al color de la carrocería.

En el caso del portón trasero, el cerco de carga es ya de por sí grande con la bandeja extendida, pero, si la recogemos, se hace inmenso. El umbral del maletero, por el contrario, podría haber ganado una posición un pelín más baja comiendo algo de lugar al paragolpes trasero. No obstante, no se encuentra en un lugar alto que pueda dificultar la carga de objetos relativamente abultados, como puede ser una maleta para dos; el cargamento se lleva a cabo con total naturalidad y sin necesidad de sobresfuerzos.

En el tema de iluminación, el coche tiene faros halógenos con un haz de luz correcto. Las luces diurnas, al igual que los intermitentes del retrovisor, son de led y, como solución para próximos cambios, estaría bien otorgar de mayor protagonismo a los antiniebla, ya que su función queda algo limitada por su reducido tamaño (sucede algo parecido en la gama de Mazda): sí que alumbran de forma adecuada los laterales, pero no tiene demasiada proyección frontal.

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Christian García

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