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Primera prueba de los Honda Jazz y Honda Jazz Crosstar

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08 de julio, 2020

La tercera generación del Honda Jazz llega divida en dos versiones (una de tintes aventureros) alimentadas en ambos casos por un sistema híbrido de altísima eficiencia. Nosotros ya los hemos probado por primera vez.

Hace tiempo que la palabra monovolumen pareció salir del diccionario automovilístico actual, más aún desde que los SUV lo han dominado todo. Sin embargo, todavía hay marcas que resisten la tentación de suprimir por completo este segmento de sus gamas y brindar a sus clientes una alternativa modulable a la par que atractiva y eficiente.

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Este es el caso del Honda Jazz quien, a falta de una, nos propone por primera vez dos carrocerías: una convencional y otra denominada Jazz Crosstar con un aspecto más aventurero. Opciones, ambas, que nosotros hemos tenido la oportunidad probar por primera vez.

¿Le queda algún rival al Honda Jazz?

La nueva generación del Jazz se divide en dos carrocerías.

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Inscrito en el segmento B gracias a sus 4,04 metros de largo, resulta complicado encontrarle un contendiente directo al nuevo Honda Jazz. Si somos puristas y no quisiéramos salir de la que sería su categoría real, la de los monovolúmenes urbanos, el modelo japonés se encontraría ahora mismo ‘más solo que la una’. Actualmente solo existe un modelo que por dimensiones y concepción pueda poner en aprietos al Honda Jazz: el Hyundai ix20. No obstante por modernidad, el modelo coreano nada tendría que hacer contra nuestro protagonista, amén de que el Honda Jazz se situaría un escalón superior por precio, pues su gama parte de los 21.900 € para el normal y de los 26.400 € para el Jazz Crosstar.

Hubo un tiempo en el que sí lo tuvo más complicado, cuando existían los Citroën C3 Picasso, Ford B-Max, KIA Venga… pero ahora la mayoría de ellos se ha convertido en un todocamino.

Nuestra valoración: 8,7

Diseño 8

Motor 9

Comportamiento 8

Interior 9

Equipamiento 8

Consumos 10

Destacable

  • Diseño (destaca el Crosstar)
  • Habitabilidad interna
  • Consumo medio

Mejorable

  • Precio algo elevado
  • Asiento central trasero

Diseño: Contemporáneo

De aspecto fluido, el Jazz Crosstar aumenta incluso su robustez.

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Esta nueva generación, la tercera, destaca por un mantener sus proporciones urbanas pero envolviéndolas en un diseño mucho más contemporáneo y moderno. Se ha trabajado concienzudamente en otorgarle unas formas suaves, que se integran con el frontal corto y la imagen de habitáculo adelantado característica del modelo. A los 4,04 metros de largo de su cota de longitud le acompañan una anchura de 1,69 metros y una altura de 1,52 metros.

Pero si hay un Jazz que llama la atención, ese es el Jazz Crosstar. ‘Vestido’ con el traje de moda, el de tipo crossover, el pequeño monovolumen urbano enfatiza su silueta incorporando una parrilla delantera (no la tiene su hermano), barras de techo, paragolpes específicos, llantas exclusivas (en ambos casos son de 16 pulgadas) y, claro está, la protección plástica que recubre toda la parte inferior de la carrocería con el que aumenta la robustez. La paleta de colores suma el tono exclusivo Azul Surf al tiempo que los Blanco Platino perlado, Rojo Cristal Premium metalizado y Blanco Solar Premium metalizado pueden combinarse con el techo en negro. Por último, la altura libre al suelo se incrementa hasta los 152 mm (frente a los 136 mm del Jazz ‘normal’).

Interior: Prima el espacio

Además de por moderno, el habitáculo destaca por su aprovechamiento del espacio.

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De puertas para dentro, los diseñadores de Honda han enfatizado aún más la filosofía ‘Yoo no bi’ cuyos primeros trazos ya vimos en el Honda e. De hecho, el volante que incorporan estos Jazz y Jazz Crosstar guarda grandes similitudes con el de su hermano eléctrico. El minimalismo y el orden en el salpicadero son otras de sus máximas.

Una armonía visual que rompen únicamente las molduras internas personalizables y las pantallas digitales. Hablamos en plural porque además de la central de 9 pulgadas (de serie incorpora una de cinco) cuenta con un cuadro de instrumentos digital de 7 pulgadas. En ambos casos destacamos la facilidad de manejo siendo más fluida e intuitiva la central, donde además se incorpora el asistente vocal estrenado en el Honda e que responde al comando de ‘Ok Honda’ para encontrarnos lugares de interés o cambiaros la emisora de radio (aunque es necesario en algunos casos decir el dial exacto).

La postura de conducción es cómoda y la visibilidad general, excelente gracias al finísimo pilar A que ha permitido ‘meter’ una ventanilla triangular aumentando considerablemente el ancho de mira cuando circulamos tanto por calles estrechas como por carreteras secundarias reviradas.

Pero si por algo destacan estos Jazz y Jazz Crosstar es por el aprovechamiento del espacio. Sus cotas externas son compactas pero su habitáculo es digno del mejor monovolumen de grandes dimensiones. No solo nos acomodamos en sus plazas traseras con el espacio propio de un CR-V, con más de 15 cm de hueco para las rodillas y otros 10 para la cabeza (permitiendo que se ubique alguien de 1,90 sin problemas), sino que en lo que a practicidad se refiere, es el rey.

Porque su maletero cifra 304 litros de capacidad 298 litros en el Jazz Crosstar por montar un sistema de audio premium) que si bien son seis menos que los de su predecesor, parecen estar mejor aprovechados gracias al hueco tan regular que tiene. Además, el umbral de carga se sitúa casi a ras de suelo facilitando sobremanera la carga de objetos. A todo ello se suman los ya afamados asientos traseros Magic Seat que permiten plegar el asiento hacia el respaldo (al estilo de las butacas de cine) para brindar a sus ocupantes otro hueco de carga adicional. Todo ello sin obviar los múltiples huecos portaobjetos repartidos por el salpicadero e incluso una guantera doble muy útil.

Motor: Solo con el híbrido

No hay más opción mecánica que el híbrido de 109 CV.

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La segunda generación del Jazz fue la encargada de incorporar la hibridación y tal fue su éxito que Honda ha decidido que esta tercera entrega únicamente se oferte con dicho sistema de propulsión. Bautizado como e:HV está específicamente desarrollado para los Jazz y Jazz Crosstar en la que los ingenieros han puesto especial énfasis en la conducción eléctrica.

Técnicamente, combina el motor 1.5 i-VTEC con una eficiencia térmica del 40,5% con dos motores eléctricos (un generador y otro impulsor), una transmisión fija y una batería de iones de litio que tiene algo menos de 1 kWh de capacidad. En total general 109 CV de potencia y un par máximo de 253 Nm con los que consigue acelerar de 0 a 100 km/h en 9,4 segundos y alcanzar los 175 km/h de velocidad punta (9,9 segundos y 173 km/h en el Jazz Crosstar).

Cuenta con tres modos de conducción EV, Hybrid y Motor Engine que no son seleccionables mediante un conmutador, sino a través de nuestra conducción. Cuanto más gentiles seamos con el acelerador, más fácil será circular en modo 100% eléctrico, mientras que en los momentos de fuerte aceleración (que vienen acompañados de cierto descompás sonoro por parte de la transmisión), obtendremos todo el potencial del coche.

En marcha el funcionamiento es progresivo bastante suave, primando sobre todo esa conducción eléctrica. De hecho, Honda asegura que entre 40 y 80 km/h podremos emplear el modo eléctrico durante más de la mitad del tiempo, aumentando este hasta el 86% al circula por debajo de 40 km/h. Lo cierto es que en la ruta hemos podido incluso circular a velocidades superiores a los 90 km/h viendo cómo nos movíamos en modo cero emisiones.

Comportamiento: La ciudad es suya

Es un modelo extremadamente versátil para circular tanto por ciudad como para viajar.

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Pese a su concepción de coche práctico, lo cierto es que al Honda Jazz le pesa su carácter urbano. Será por la metrópolis por donde mejor se desenvuelva haciendo gala de una agilidad excepcional para manejarse entre las estrechas calles. Su dirección es rápida al tiempo que sorprende lo directa que resulta (tiene poco más de 2 vueltas entre topes), aunque no se torna nada pesada para el entramado urbano.

El Jazz resulta ser un coche muy cómodo de llevar porque la suspensión filtra perfectamente las irregularidades, mientras que los frenos sí nos han parecido algo menos eficaces que el resto. Que tenga una clara tendencia urbana no implica que no podamos disfrutar de un viaje con él o, incluso de alguna carretera revirada. Aunque hemos querido encontrarle diferencias entre una y otra carrocería, lo cierto es que más allá del consumo (ver siguiente anexo), más desfavorable para el Jazz Crosstar y quizá una suspensión algo más firme, el resto no hay variación entre uno u otro en lo que a dinámica se refiere.

Lo que también comparten es seguridad, pues ambos van equipados con innumerables asistentes que facilitan la vida a bordo entre los que están el control de velocidad inteligente, la alerta activa de mantenimiento de carril, el reconocimiento de señales de tráfico, sistema de prevención de mitigación de impactos…

Equipamiento: Tres opciones en el Jazz, una en el Crosstar

Desde el acabado más básico el Jazz presenta un amplio equipamiento de serie.

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La gama comercial del Jazz se divide en tres niveles de equipamiento: Comfort, Elegance y Executive a las que se suma como independiente el Crosstar. De inicio, el Jazz está disponible tanto con luces diurnas LED, llantas de 16 pulgadas, freno de mano eléctrico, climatizador automático, volante regulable en altura y profundidad, pantalla central de 5 pulgadas…, así como el paquete de ayudas a la conducción Honda Sensing, todo ello por un precio que parte de los 21.900 €.

El salto al Elegance supone pagar de serie 23.100 € pero suma ya sensores de aparcamiento delanteros y traseros, sistema de infoentretenimiento Honda Connect con pantalla de 9 pulgadas y Apple CarPlay inalámbrico. En cuanto al Executive que arranca en los 24.800 € se añaden el acceso y arranque sin llave, el volante forrado en piel o el sistema de navegación Garmin. Por último, los 26.400 € de los que parte el Jazz Crosstar se justifican en parte por la estética diferenciada y por añadir frente al Executive una tapicería resistente al agua y lavable.

Opcionalmente, además de las pinturas para la carrocería (a excepción del Blanco Taffeta), con un precio que oscila entre los 600 € de la pintura monocolor y los 1.000 € de la bicolor, Honda solo oferta tres packs de color (Finesse Funcional, Fun Funcional Blanco y Fun Funcional Naranja, de 980 € el primero y 955 € los otros dos) así como un Pack Robust exclusivo del Jazz Crosstar con decoraciones inferiores delanteras y traseras que cuesta 499 €.

Consumo: Un auténtico mechero

Una de sus principales virtudes es el escaso gasto que obtiene.

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Si hay un apartado donde el pequeño modelo japonés se convierte en una referencia es en consumo. Si bien hemos rodado más tiempo con el Jazz que con el Jazz Crosstar, la tónica reinante es el ahorro. Porque en los más de 200 kilómetros realizados entre ambos, en ninguno de los casos conseguimos subir el ordenador de abordo más allá de los 5 l/100 km.

Especial mención al Jazz ‘normal’ con un gasto tanto por autovía como por ciudad de poco más de 4 l/100 km. Un valor que se acerca mucho al del ciclo WLTP donde a velocidad baja homologa 3,5 y a velocidad media 3,8 l/100 km. Por su parte, el Jazz Crosstar solo empeora la cifra en menos de un litro. Si bien ya decimos que el recorrido fue menor y bastante diferente al del Jazz, lo cierto es que finalmente acabamos marcando 4,9 l/100 km. No obstante sí descubrimos que resulta ser más sensible que su hermano a la presión del acelerador, llegando a marcar en determinados momentos valores por encima de los 6,5 l/100 km.

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