Prueba Ford Mustang GT Cabrio 5.0 V8 2015

Prueba Ford Mustang GT Cabrio 5.0 V8 2015

2 diciembre, 2015

El Mustang es una marca en sí mismo. Tanto es así que el único logo que verás de Ford en su carrocería está disimulado en su parabrisas. Aquí tienes la prueba completa de este icono del "American Way of Life". Tan americano como la coca-cola, pero por fin a la venta en Europa.

Nuestra valoración: 6,7 Bastante bueno

Diseño 7

Bastante bueno

Motor 8

Notable

Comportamiento 6

Bueno

Interior 6

Bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 6

Bueno

Destacable

  • Relación precio/potencia.
  • Icono.
  • Aislamiento de la capota.

Mejorable

  • Calidad de los plásticos.
  • Manejabilidad.
  • Maletero.

Además de la omnipresente bandera con las barras y las estrellas, hay varios símbolos que uno identifica de manera instantánea con el “American way of life” (el estilo de vida americano): la botella de coca-cola, la comida rápida, los autocines… y, por supuesto, el Ford Mustang, todo un icono y prácticamente una marca en sí mismo, hasta el punto de que en el modelo de la prueba de hoy (un Ford Mustang GT 5.0 V8 descapotable con cambio manual), no aparece el óvalo azul con el apellido de su fundador por ninguna parte, sólo en un discreto serigrafiado del parabrisas.

Aunque su nombre tiene origen español (los mustangos o mesteños son una raza de caballos salvajes de Norteamérica descendientes de los caballos que llevaron los conquistadores españoles a América en el siglo XVI) y pese a tratarse de un automóvil que nació hace 51 años, es la primera vez que la marca americana lo ofrece en su red de concesionarios oficial en Europa. Hasta ahora, los modelos que se podían ver a este lado del Atlántico provenían de importadores independientes. Ford ha hecho un gran trabajo para lograr que el último Mustang cumpla de sobra con lo que un europeo espera de un automóvil con estas prestaciones y, por fin, sale de fábrica con un eje trasero de suspensión independiente. Este elemento supone una diferencia tan increíble en su comportamiento que para las generaciones anteriores se ofrecen varias preparaciones no oficiales con un eje trasero multibrazo para sustituir al eje rígido original, robusto, pero arcaico e inapropiado para un coche capaz de rodar a las velocidades que este “muscle car” permite.

Es difícil definir este coche sin caer en tópicos, pero más todavía lo es encontrar rivales. Los descapotables que se acercan a su potencia no ofrecen 4 cómodas plazas. Tampoco hay muchos coches con más de 400 CV por los 50.500 euros que cuesta este Mustang y, sobre todo, no existe ningún coche en el mercado que resulte tan llamativo y no cueste prácticamente el doble.

Por supuesto, este precio sale de alguna parte. Sus acabados interiores son algo pobres, sus consumos en ciudad hacen que uno comprenda por qué en el retrovisor del copiloto hay un aviso escrito en árabe (los dueños de las principales reservas de petróleo del planeta) y carece de algunos refinamientos técnicos frecuentes en nuestro mercado. Todo eso se perdona en cuanto uno abre la capota (cuyo aislamiento es destacable) y puede disfrutar del paisaje que se ve al final de su interminable capó, del sonido de su V8 y de la incomparable banda sonora de Lalo Schifrin a través de su formidable equipo de audio. En dos palabras: “im-prezionante

Vídeo prueba del Ford Mustang Cabrio

Diseño Ford Mustang Cabrio 2015: barras y estrellas

Prueba Ford Mustang V8 5.0 Cabrio 2015, Caión, Rubén Fidalgo
El diseño del Ford Mustang es un icono como la botella de coca-cola o los pantalones Levi´s.
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Confieso que, como amante de los clásicos originales, me rechinan un poco las reediciones que algunos fabricantes hacen de sus modelos más emblemáticos, especialmente aquellas que hablan de tradición cuando dilapidan todo su patrimonio real, pero éste no es el caso de Ford ni del último Mustang. En mi vida he podido conducir 3 modelos de 3 generaciones distintas del Mustang, desde un “modesto” 6 cilindros original de 1965 hasta el modelo de hoy, y puedo asegurar que me ha parecido el mejor, incluso a nivel estético.

Aunque pensemos que el Mustang ha sido como el Porsche 911, que ha permanecido invariable en sus trazos originales, la tercera y la cuarta generación del Ford Mustang fueron coches completamente contemporáneos en sus épocas, por lo que ahora son los menos valorados. Ford comprendió que tenía que volver a sus orígenes en su quinta generación (presentada en 2005) y lo ha sublimado 10 años después con el lanzamiento del modelo que puedes ver en esta prueba. Pese a que uno ve un coche moderno- incluso futurista en detalles como los caballos iluminados que proyecta sobre el suelo al abrir las puertas– al primer golpe de vista, cualquiera que conozca el modelo original presentado en 1964 reconoce todos sus genes en el Ford Mustang 2015, pero interpretados de manera sutil y exquisita.

Por ejemplo, las tres hendiduras que imitan a las branquias de un tiburón en la coraza de los faros del primer Mustang son ahora tres trazos luminosos en los modernos faros (de excelente luz pese a no ser direccionales) del actual. Las luces traseras formando tres líneas verticales, la forma del radiador, la zaga… el nuevo no tiene nada que ver con el antiguo, pero uno reconoce de inmediato su ADN en ambos.

Aunque es más corto que un Mazda6, por ejemplo, (mide 4,78 m de largo), sus proporciones hacen que parezca un coche enorme. Su frontal es interminable y, además, es más bajo en la base del parabrisas que en el morro, por lo que parece todavía más largo. Si a esto unimos sus descomunales llantas de 19 pulgadas (necesarias para dejar espacio a unos brutales, e imprescindibles, discos de freno firmados por Brembo y con pinzas de 6 pistones), su capota y su color azul metalizado, el resultado es un coche que es un imán para las miradas. La gente no sólo se gira cuando pasamos para mirarlo, también antes de llegar para saber qué es lo que produce ese impresionante sonido que se acerca por su espalda.

Los pilotos traseros, además de recrear magistralmente las formas del original, tienen una iluminación excelente que hace que seamos muy visibles sin resultar molestos ni deslumbrar.

La capota es un punto crítico en un cabrio: tanto su estética cuando lo capotamos como su mecanismo de cierre y ajuste deben cumplir y, en el caso del Mustang cabrio, lo hacen de sobra. Cierto que para accionarla tendremos que estar completamente parados (algo normal si tenemos en cuenta su tamaño, es una vela enorme) y que para tapar sus articulaciones una vez descapotados tendremos que colocar manualmente unas tapas (ver vídeo), pero su cierre es excelente y aísla muy bien tanto del ruido como del frío o el calor exterior, algo difícil de conseguir en un coche abierto de este tamaño.

La rigidez del chasis es otro punto crítico cuando le quitamos el techo a una estructura con esta distancia entre ejes y esta potencia. No es el descapotable con menos torsiones que he probado, pero sí que es el más grande que menos se retuerce, por lo que se merece un sobresaliente también en este apartado. Eso sí, para lograrlo, el angelito se va por encima de los 1.800 kg en orden de marcha, y eso que Ford ha empleado mucho aluminio en su último Mustang.

Puedes ver todos los detalles del exterior del Mustang en la galería fotográfica.

Interior Ford Mustang Cabrio 2015: plásticos evidentes

Prueba Ford Mustang GT V8 5.0 Cabrio 2015, Barrañán, Rubén Fidalgo
El interior del Mustang 2015 es una recreación perfecta de la del clásico de 1964.
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Si por fuera impresiona por su estampa y me parece que han logrado que recuerde al clásico de manera formidable, su interior me deja con dos sentimientos encontrados. Por un lado, me parece una maravilla cómo han conseguido también reinterpretar al clásico con un diseño que no parezca desfasado (al contrario, se ve moderno) y sus asientos resultan comodísimos. Por otro, la calidad de los plásticos que cubren casi todas las superfices a la vista y el tacto de algunos mandos son claramente mejorables.

El espacio disponible en las plazas delanteras es formidable y el Mustang resulta un coche increíblemente cómodo para viajar, uno no se espera que un descapotable de 418 CV y de aspecto deportivo sea capaz de proporcionar semejante nivel de confort a sus pasajeros. Las plazas traseras (dos) también son bastante cómodas, aunque su acceso con la capota cerrada se ve muy limitado por unos asientos delanteros que no desplazan su banqueta hacia delante, sólo el respaldo (por cierto, el mando que los abate está en una posición poco intuitiva, en mitad de la parte trasera en vez de en el lateral).

Los ajustes tampoco son los mejores y el volante (de excelentes proporciones) tiene un cuero con un tacto algo pobre y unos mandos muy abigarrados y de difícil identificación, pero la postura de conducción es perfecta y hace que uno disfrute como un enano del viaje.

La instrumentación es muy legible y completa. No me gusta mucho su iluminación en rojo, que hace que destaquen poco los indicadores de emergencia, pero tiene un detalle que me ha gustado mucho y es que el cuentavueltas aumenta la intensidad de su iluminación cuando nos acercamos al corte para avisarnos de que cambiemos de marcha.

El maletero tiene una boca de carga pequeña (algo lógico en un descapotable) y un volumen correcto, pero resulta poco aprovechable por sus proporciones, con mucho fondo hasta los respaldos traseros pero poca altura. Eso sí, su volumen no varía y no tendremos que tirar la mitad del equipaje si queremos viajar descapotados o capotados.

Bajo la alfombra, aunque hay espacio para una rueda de emergencia, encontraremos el típico kit anti pinchazos.

Puedes ver todos los detalles del interior del Mustang en la galería fotográfica.

Motor Ford Mustang Cabrio 2015: más que par tiene trío

Prueba Ford Mustang V8 5.0 Cabrio 2015, motor, Rubén Fidalgo
El motor V8 tiene un tacto delicioso.
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En esta ocasión me enfrento a uno de los motores más grandes que he probado jamás (el récord lo tiene el Hispano Suiza H6B con un motor de 6 cilindros en línea de 8 litros de cilindrada) y me ha sorprendido muy gratamente. Los motores de 8 cilindros americanos tienen un sonido muy peculiar provocado por su orden de encendido (1-3-7-2-6-5-4-8). Este orden de sus pistonadas hace que resulten mucho más roncos, con una música más grave que el aullido de los V8 italianos, por ejemplo el del Maserati Quattroporte (cuyo orden de encendido es 1-8-4-2-7-3-6-5). El motivo es que los golpes de gas entran de distinta manera y con resonancias distintas en sus líneas de escape (una para cada bancada). Aunque el aullido de los italianos pone los pelos de punta, el ronquido de este Mustang resulta de lo más sugerente y, además, parece que estás a bordo de una máquina irrompible.

La tecnología empleada está a la última y, aunque su potencia específica no es muy elevada ( 418 CV con 5 litros de cilindrada), su par motor sí es enorme en todo el rango de revoluciones, con un valor de 530 Nm. Esto hace que resulte un coche muy fácil de conducir. Casi te puedes olvidar de usar la caja de cambios. Puedes ir tranquilamente en sexta a 60 km/h con el motor apenas rozando las 1.000 rpm y escuchando su rotundo gorgoteo en los escapes al pisar el acelerador, o bajar tres marchas y salir catapultado al menor roce con el pie derecho, lo cual me ha sorprendido, porque, hasta ahora, los V8 yankis que he probado son muy remolones por encima de las 5.500 rpm. Este, en cambio, sube como un torbellino hasta el corte, algo por encima de las 6.500 rpm, un régimen muy alto para un motor con unos pistones como pucheros.

Otro estereotipo que se desvanece en este Mustang es la afirmación de que los americanos no saben hacer cajas de cambios manuales. Ésta es excelente, tanto por su exquisito tacto (el selector tiene unos recorridos mínimos y una precisión fantástica) como por su buen escalonamiento. Las 5 primeras marchas están muy cerradas y el Mustang se las traga una tras otra a un ritmo frenético, dejando la sexta muy descolgada, con un desarrollo larguísimo para bajar el consumo. El resultado es que podemos ir en cuarta callejeando a punta de gas apenas a 30 km/h o volar en un tramo usando el cambio, que es una delicia de accionar, salvo por el embrague.

Debido al par motor disponible y el peso de esta mole, el embrague es como el de un camión y su accionamiento, duro. Además, probablemente para evitar que los conductores inexpertos lo dejen deslizando demasiado y lo castiguen en exceso, el final del recorrido es muy brusco para que la maza y el disco se acoplen rápidamente y no podamos “picar embrague”. Los primeros minutos haremos sufrir a las cervicales tras cada cambio de marcha, pero, en cuanto le cogemos el punto, es una delicia.

Puedes ver todos los datos de este Ford Mustang en su ficha técnica.

Comportamiento Ford Mustang Cabrio 2015: primero sin eje rígido

Prueba Ford Mustang GT V8 5.0 Cabrio 2015, Baiona, Rubén Fidalgo
El comportamiento del Mustang 2015 es bueno, pero su peso es excesivo.
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El comportamiento de este coche me ha gustado. No se ajusta a mi estilo personal, pero reconozco que va francamente bien y llega a sorprender en cuanto te acostumbras a sus enormes inercias. Pese al buen trabajo de su suspensión trasera independiente (la primera vez que Ford la emplea en un Mustang), sus anchos neumáticos (de 255 mm de ancho delante y 275 mm detrás) y un eficaz diferencial trasero autoblocante, la energía cinética que tienen que contener en curva es considerable. Aun así, Ford promete que es capaz de soportar aceleraciones laterales de 0,98 g, lo cual es un valor formidable para un mastodonte que roza las dos toneladas de masa.

Sus frenos Brembo son una maravilla, aunque hay que acostumbrarse a su tacto, algo difícil de dosificar por lo sobreasistido que está. Lógicamente, con el peso que hay que contener y la capacidad de aceleración que ofrece su V8, es fácil acabar con ellos por calentamiento, pero a un ritmo de auténtico descerebrado en carretera abierta.

El Mustang cuenta con 3 niveles de asistencia en la dirección (Normal, Sport y Comfort). En mi opinión el más acertado es el Sport, que proporciona más precisión a una dirección bastante rápida gracias a que el enorme V8 va colocado casi por completo por detrás del eje delantero, lo que proporciona un reparto de masas muy equilibrado.

Además de poder variar el tacto de la dirección, Ford ofrece 4 personalidades para el Mustang: Normal, Deportivo+, Pista y Lluvia. En modo normal el control de tracción y el de estabilidad nos frenarán a la mínima brusquedad con el pie derecho. Por el contrario, si activamos el modo Pista, el pedal del acelerador gana en sensibilidad y desconectaremos por completo tanto el control de tracción como el de estabilidad. Hay que tener manos (y una pista muy ancha) para llevar al límite en estas condiciones a un coche con esta potencia y esta inercia, aunque reconozco que me ha sorprendido por su nobleza. Intentar contener dos toneladas lanzadas en desbandada exige nervios de acero y una velocidad de manos notable. Personalmente me ha encantado en modo Deportivo+, suficientemente divertido pero sin provocar taquicardias.

El modo Lluvia reduce el par motor quitando sensibilidad al acelerador y haciendo mucho más intrusivo el control de tracción y estabilidad. De paso se consiguen unos consumos algo más bajos, ya que el V8 no succiona tanta gasolina al mínimo roce sobre el pedal.

En el circuito de pruebas queda patente que el Mustang es un coche grande y pesado. La maniobra de esquiva no supone un problema en condiciones normales. El ESP es muy intrusivo, pero no le queda más remedio que cortar las cosas antes de que sucedan que intentar remediar un “desmadre” con semejante peso. Si desconectamos los controles y examinamos su reacciones, el Mustang destaca por su nobleza, pero, entiéndeme, es un aparato de más de 400 CV, con mucho par y pesado; cero bromas.

En ciudad resulta muy cómodo por suspensiones y asientos, pero sus dimensiones (especialmente su anchura) hacen que no se desenvuelva con demasiada naturalidad. Además, su enorme morro tiene algunos problemas para maniobrar en las retorcidas rampas de acceso a los parkings españoles, con estándares de Seat 600 en sus radios de giro y tamaño de plazas de aparcamiento.

En carretera vuelve a destacar por su confort. Realmente es una máquina para viajar placenteramente, con unas suspensiones confortables y una capacidad para adelantar camiones pasmosa.

Lo que más me ha gustado de este coche es lo fácil que resulta de conducir para cualquiera. Pide un ritmo tranquilo y sacar partido de su enorme par motor, pero, si queremos subir un poco las pulsaciones, el V8 de este Ford nos pondrá a tope desde el oído hasta los pies.

Puedes ver todos los datos de este Ford Mustang en su ficha técnica.

Equipamiento Ford Mustang Cabrio 2015: un precio imbatible

Prueba Ford Mustang GT V8 5.0 Cabrio 2015, Baiona, Rubén Fidalgo
Nadie ofrece tantos caballos por este precio.
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Siempre que pruebo un coche americano me queda claro que son coches pensados para viajar las enormes distancias que tienen en su país con unas velocidades máximas muy bajas. Los viajes allí se hacen eternos y, para hacerlos más llevaderos, siempre equipan unos sistemas de audio formidables y unos asientos comodísimos. Estos dos apartados se cumplen a rajatabla en el Mustang. Su equipo de música es una maravilla e impresiona cómo es capaz de llenar de sonido el habitáculo incluso cuando circulamos descapotados.

Sistema Sync en el equipo multimedia, climatizador bi-zona, cámara de marcha atrás, volante multifunción, asientos calefactados y ventilados, dirección con asistencia variable, navegador, capota eléctrica, espejos con plegado automático… el equipamiento de este Mustang es muy completo y, además, incluye de serie algo que en otros coches se paga con cifras casi un 100% superiores a las de este descapotable: exclusividad. Por 50.500 euros no hay ningún coche en el mercado que lo iguale en potencia, equipamiento y poder de atracción, y menos todavía que sea capaz de llevar a 4 pasajeros al aire libre.

Puedes ver todos los datos de este Ford Mustang en su ficha técnica.

Seguridad

Equipamiento de Serie

  • ABS + EBD
  • Asistente de arranque en pendiente (HLA)
  • Cámara de visión trasera
  • Sensor de presión de neumáticos
  • Airbag frontal para el conductor
  • Airbag lateral del conductor y acompañante
  • Faros HID automáticos
  • Asistencia de emergencia
  • Sistema de protección para conductor y pasajero
  • Control electrónico de estabilidad Advance Trac
  • Faros antiniebla delanteros LED
  • Paquete Visiblidad
  • Control de Tracción TCS
  • Tercera luz de freno
  • Airbag de rodilla conductor
  • Luces traseras LED
  • Anclajes ISOFIX traseros (2 plazas)
  • Airbag frontal para el acompañante
  • Asistente de frenada de emergencia
  • Sistema activo anti robo con alarma perimetral
  • Fijaciones Isofix
  • Paquete Seguridad

Confort

Equipamiento de Serie

  • Asientos delanteros deportivos
  • Luneta trasera térmica
  • Cierre centralizado con control remoto
  • Kit antipinchazos
  • Dirección asistida eléctrica (EPAS)
  • Control de velocidad
  • Elevalunas eléctricos traseros
  • Pomo de la palanca de cambios forrado en piel
  • Ajuste eléctrico conductor 6 posiciones y ajuste lumbar
  • Asientos traseros plegables
  • Limpiaparabrisas con sensor de lluvia
  • Retrovisores exteriores termoeléctricos, color carrocería e intermitentes integrados
  • Elevalunas eléctricos delanteros un toque
  • Climatizador bizona
  • Retrovisor interior autocrómico
  • Volante de 3 radios forrado en piel
  • Asientos de piel
  • Llantas aleación 19´´
  • Apertura y arranque sin llave
  • Ajuste eléctrico pasajero 6 posiciones
  • Capota de tela con triple capa

Equipamiento Opcional

  • 500 €Franjas deportivas en negro
  • 2700 €Paquete Premium
  • 2450 €Paquete Premium Performance
  • 2450 €Paquete 2017 Edición Limitada Emblema del 'Poni!' en la parrilla delantera y Badge de 5
  • 800 €Pintura metalizada
  • 1400 €Pintura Amarillo Sport/ Blanco Platino
  • 1400 €Pintura Amarillo Sport

Multimedia y Audio

Equipamiento de Serie

  • Sistema de conectividad de control por voz SYNC-2, con pantalla táctil color 8´´
  • Ordenador de a bordo
  • Mandos en el volante
  • Radio DAB CD MP3

Otros

Equipamiento de Serie

  • Sistema de repostaje sin tapón Easy fuel
  • Protección de peatones

    Consumo Ford Mustang Cabrio 2015: sensible al peso del pie

    Prueba Ford Mustang V8 5.0 Cabrio 2015, Vigo, Rubén Fidalgo
    El V8 es tragón en ciudad, pero en carretera soprende.
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    Con un motor de 8 cilindros en V y una cilindrada 2,5 veces mayor que la de la mayoría de motores que se comercializan en Europa, no se pueden pretender unos consumos de récord. Reconozco que las cifras en uso urbano pueden llegar a asustar, pero en carretera, a los máximos legales, me ha sorprendido el rendimiento de este impresionante V8 de 5 litros de cilindrada.

    Ford homologa unos consumos de 9,8 l/100 km en carretera; 20,1 l/100 km en ciudad y una media de 13,6 l/100 km. Las cifras son elevadas y son sinceras, incluso pesimistas.

    Los valores reales que he medido a lo largo de la prueba calcan el valor del consumo en ciudad, con una media de 20 l/100 km. En autopista, con el control de crucero a 120 km/h, el consumo medio ha sido de 9,8 l/100 km con la capota cerrada y de 10,4 l/100 km si vamos descapotados. Sin embargo, en carretera, con cruceros entre 70 y 100 km/h, es fácil conseguir medias por debajo del valor homologado si sacamos partido del par motor y evitamos la tentación de apurar las marchas para oír bramar sus 8 cilindros, con medias reales de 8,5 l/100 km, más de un litro menos que el del valor homologado.

    Con estas cifras y con un depósito de sólo 60 litros de combustible (espero que en la Ruta 66 abunden las gasolineras), la autonomía apenas supera los 450 km en la mayoría de los casos.

    Puedes ver todos los datos de este Ford Mustang en su ficha técnica.

    Rivales

    Ford Mustang Convertible 5.0 Ti-VCT GT

    Desde
    51.350 €

    Gasolina


    6 marchas

    418

    0,0

    13,6

    306

    Chevrolet Camaro 6.2 Cabrio

    Desde
    51.899 €

    Gasolina


    6 marchas

    426

    5,4

    14,1

    329

    Chevrolet Corvette Stingray Cabrio 6.2 V8

    Desde
    83.590 €

    Gasolina


    7 marchas

    450

    4,0

    13,6

    321

    Jeep Grand Cherokee 6.4 V8 Hemi SRT

    Desde
    98.800 €

    Gasolina


    8 marchas

    468

    5,0

    13,5

    315

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    Ernesto Domínguez 4 diciembre, 2015

    En Abril del año 1973 el importador oficial de Ford en las Islas Canarias, “Lenflor” importó de manera oficial el Mustang, Llegaron los modelos del 73 y del 74, que si no fuera por la crisis del petróleo de final de ese año, otro camino hubiese seguido el pony car.
    Recordar que en esa misma fecha llegaron los primeros coches japoneese, Toyota y Datsun (hoy Nissan) que si emprendieron un camino extraordinario.

    Rubén Fidalgo 4 diciembre, 2015

    Hola Ernesto, desconocía ese dato, muchas gracias por abrirnos los ojos y hacernos ver que las Islas Canarias también existen y son europeas, aunque tienen un régimen especial con el tema de las importaciones, por eso tenéis la suerte de tener algunos coches clásicos imposibles de ver por la península. Muchas gracias por contarnoslo. UN saludo.

    Pablo 23 diciembre, 2015

    Estoy completamente de acuerdo, un coche muy bonito, que encaja perfectamente por diseño como un mondeo cupé (descapotable en este caso), lo que es por chasis, como con la saga mustang, lo que es por conjunto motriz. Siguiendo con lo que dice Ernesto Domínguez, en Canarias era muy habitual ver modelos como la Hilux, Dyna e Hiace con 20 años (o más) a sus espaldas dando guerra. Cada vez menos por la edad que van cumpliendo.

    Rubén Fidalgo 23 diciembre, 2015

    Hola Pablo, como aficionado a los clásicos que soy, doy gracias por las importaciones que llegaron a Canarias, por suerte es posible encontrar coches que no llegaron a la península de forma oficial y, muchos clásicos nacionales, tienen placas de GC o TF. Un saludo y gracias por tu comentario.

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