Prueba

Presentación y prueba del renovado Ford Mustang 2018

45 fotos

Ampliar

14 de marzo, 2018

El mejor Ford Mustang de todos los tiempos se pone al día con una imagen renovada y una vuelta de tuerca a sus mecánicas para ganar potencia y eficiencia. También su equipamiento es ahora todavía mejor. Éstas son las primeras impresiones tras probar el nuevo Mustang en su presentación internacional.

Ford actualiza tanto la versión coupé del Ford Mustang como el Ford Mustang Cabrio 2018 con numerosas mejoras que van mucho más allá de un mero lavado de cara estético. Aunque lo que más llama la atención es lo que se ve -y es evidente que el frontal es completamente nuevo-, las verdaderas novedades están en sus entrañas:

  • Motores profundamente actualizados
  • Suspensión MagneRide adaptativa
  • Caja de cambios automática de 10 marchas
  • Nueva instrumentación completamente digital y configurable
  • Nuevo sistema de escape con varios modos de sonoridad
  • Sistemas de asistencia avanzada a la conducción (ADAS)

Todas estas mejoras técnicas vienen de la mano de una nueva gama de colores, tanto para el exterior como para el interior, así como varios diseños de llantas disponibles y kits de personalización. Con todo esto, el deportivo más vendido en todo el mundo tiene más armas para convencer a más clientes todavía y es que, aunque su precio sube ligeramente, sigue teniendo una relación precio/producto inigualable.

No, no hay ningún coche en el mercado que ofrezca unas prestaciones similares y que, además, sea tan icónico como lo es el Mustang. Sí, un Honda Civic Type R es más rápido y eficaz en un circuito, pero el Mustang es otra cosa. Tal vez suene vanidoso, pero uno no se siente igual cuando lleva en la muñeca un Casio que con un Tourbillon, aunque el cuarzo sea infinitamente más preciso que un reloj de cuerda hecho a mano.

Gama del nuevo Ford Mustang 2018

A España llegarán dos motorizaciones del nuevo Ford Mustang: el 2.3 Turbo Ecoboost (que rebaja su potencia a 290 CV manteniendo el par de 440 Nm) y el 5.0 V8, que sube de 418 a 450 CV su potencia y con un par motor de 590 Nm. Ambas motorizaciones se pueden elegir con cambio manual de 6 marchas o con la nueva caja automática de 10 relaciones de cambio.

Si estas 4 opciones del conjunto motor/transmisión las multiplicamos por dos al ofrecerlas tanto en carrocería coupé como descapotable, el resultado es una gama compuesta por 8 versiones de Mustang, que, además, pueden personalizarse con nuevos colores y accesorios.

Tras esta toma de contacto, nos queda claro que estamos ante el mejor Ford Mustang de todos los tiempos. Su conducción es todavía más precisa y agradable, su equipamiento ha mejorado y se han añadido numerosos sistemas de seguridad activa en modo de asistentes a la conducción (que podremos desconectar si queremos).

En cuanto a la estética, esto depende más de gustos personales. Yo prefiero las nuevas luces diurnas led y el nuevo diseño del faldón delantero, pero me agradaban más los faros del modelo que ya conocíamos. Los nuevos me recuerdan a la mirada de algunos modelos de Jaguar y eso hace que pierda algo de originalidad, aunque en directo es mucho más atractivo que en foto o vídeo.

Precios del nuevo Ford Mustang 2018

  • Fastback manual 2.3 EcoBoost: 41.300 euros.
  • Fastback GT manual 5.0 V8: 49.300 euros.
  • Convertible manual 2.3 EcoBoost: 45.300 euros.
  • Convertible GT manual 5.0 V8: 53.300 euros.
  • Fastback automático 2.3 EcoBoost: 44.300 euros.
  • Fastback GT automático 5.0 V8: 52.300 euros.
  • Convertible automático 2.3 EcoBoost: 48.300 euros.
  • Convertible GT automático 5.0 V8: 56.300 euros.

Estas cifras corresponden al P.V.P. sin promociones de lanzamiento u otras ofertas; llegará en junio a los concesionarios españoles.

Vídeo del nuevo Ford Mustang 2018

 

Nuestra valoración: 7,3

Diseño 8

Motor 8

Comportamiento 8

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 6

Destacable

  • Relación precio/prestaciones/imagen
  • Equipamiento completo
  • Comportamiento dinámico

Mejorable

  • Volante saturado de mandos
  • Acceso a plazas traseras
  • Reflejos del salpicadero

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Más felino y menos equino

Del parabrisas hasta el parachoques ha cambiado por completo.

45 fotos

Ampliar

Aunque sólo parezca que cambian los faros y poco más, lo cierto es que todo el morro del nuevo Mustang es diferente. Desde el parabrisas hasta el borde del parachoques, todo cambia. Los pasos de rueda son algo más abultados, el capo tiene unas nervaduras diferentes y añade dos branquias por las que evacuar calor y parte del aire que entra por la rejilla frontal, que también cambia su entramado y su diseño.

El parachoques también es nuevo e incluye unas tomas de aire inferiores de diseño más aerodinámico y, además, se integran los nuevos indicadores de dirección con las luces diurnas led, abandonando las de incandescencia que resultaban algo anticuadas en la versión precedente.

El faldón es algo más bajo y tiene unas formas más agresivas (ver galería de imágenes) y, aunque queda bonito, no me parece muy buena idea que sobresalga más que el paragolpes.

En la parte trasera los cambios son menos evidentes. Tal vez el más llamativo sea la nueva configuración de las colas de escape, que pasan a ser cuádruples en vez de dobles en las versiones V8. El motivo, además de estético, es acústico, pues hacen falta más orificios para afinar el instrumento de viento en el que se ha convertido el nuevo escape deportivo, capaz de variar de melodía entre varios niveles. El normal suena parecido al del anterior V8.

Por encima, tenemos un modo sport que aumenta la sonoridad sin necesidad de estridencias ni de los tan de moda petardeos al reducir. La verdad es que suena francamente bien. Por debajo tenemos un modo “sigiloso” que reduce notablemente el sonido, para que no sepan los vecinos a qué horas llegamos a casa.

En la vista lateral, además de los ligeros cambios en la silueta lateral de los faros y abultamiento del capó motor, lo que más nos llamará la atención será el diseño de las nuevas llantas opcionales, que, junto con los nuevos colores y accesorios de personalización (kit aerodinámico, franjas de vinilo…), hacen que el nuevo Mustang sea mucho más adaptable a nuestros gustos.

Los nuevos colores le sientan francamente bien, tanto el naranja de nuestra unidad de pruebas (Orange Fury) como el nuevo Lightning Blue (más claro y brillante), el Magnetic (un gris metalizado muy elegante) o el Royal Crimson. Los acabados son buenos y el Mustang sigue recordando mucho al diseño original, aunque se percibe claramente como un coche moderno.

De su nuevo diseño me parece un acierto que se iluminen también en las versiones europeas las 3 branquias que van integradas en el interior de los faros, así como el nuevo aspecto del capó y las entradas de aire frontales. Sin embargo, los faros principales tienen unas formas que me recuerdan más a los de un Jaguar XJ que a los de un Mustang y, aunque confieso que me han gustado mucho más en directo que cuando vi las primeras imágenes del nuevo Mustang, echo en falta algo más de originalidad.

Con estos cambios estéticos, el Mustang se actualiza, pero también se ha mejorado algo su coeficiente aerodinámico para reducir los consumos.

Interior: Nueva instrumentación

El cambio interior más llamativo está en la instrumentación completamente digital.

45 fotos

Ampliar

En el interior no hay demasiados cambios en cuanto a diseño y materiales. Sigue siendo el Mustang que conocíamos, con una consola con teclas de tipo avión para los mandos de los diferentes modos de conducción, el ajuste de la dureza de la dirección asistida… y una pantalla táctil de buen tamaño en la que se integra el sistema SYNC-3 en su versión más actualizada y completa.

La gran novedad en el interior del Mustang nos la encontraremos en el cuadro de instrumentos. Éste abandona los relojes analógicos combinados con una pequeña pantalla para el ordenador de a bordo en favor de un display completamente digital. Esto permite que podamos configurar por completo el aspecto que más nos guste para que nos provea de la información necesaria. No sólo podemos elegir el formato de los instrumentos y su color, también la información que nos muestra, que puede ser completísima (temperatura de la culata, grado de apertura de la mariposa de admisión, temperatura del aceite…).

Un detalle que podrían haber mejorado con esta actualización del Mustang es el volante. Está repleto de teclas y su manejo es algo engorroso.

Aunque el diseño es básicamente el mismo que ya conocemos, el nuevo Mustang tiene mejor aspecto. Parte del truco está en que la pieza de plástico que enmarca la instrumentación y las salidas de aire centrales ya no es un plástico pintado intentando imitar aluminio. Sigue siendo plástico, pero no pretende ser lo que no es y su nuevo diseño es más atractivo.

Durante esta toma de contacto, pude probar una unidad equipada con los asientos Recaro opcionales y son francamente cómodos.

Los pasajeros delanteros tienen muy buen espacio, irán muy cómodos y el conductor encontrará la postura ideal para dominar el Mustang con facilidad. Atrás sigue habiendo sitio para otros dos pasajeros y, aunque el espacio es más amplio que el de otros deportivos y las puertas del Mustang son de las más largas que hay en el mercado, su acceso es angosto, en parte porque el mecanismo que abate los respaldos delanteros no está bien resuelto.

El maletero tiene una buena capacidad, pero, al igual que el acceso a las plazas traseras, su boca de carga es pequeña y habrá bultos que caben dentro pero no entran… Es una lástima que no se haya aprovechado este lavado de cara para poner un portón trasero que acabase con este inconveniente.

En resumen: aunque los cambios son pocos, sí logran que el nuevo Mustang resulte más atractivo y mejoran su imagen.

Motor: Más caballos para el V8 y una caja de 10 marchas

El V8 aumenta la potencia hasta los 450 CV.

45 fotos

Ampliar

En este apartado sí que hay numerosas novedades. Tal vez la más llamativa sea la nueva caja de cambios automática de 10 velocidades. Se trata de una transmisión automática tradicional con convertidor de par, pero con la posibilidad de bloqueo electrónico del mismo y varios programas de funcionamiento que cambian el temperamento del Mustang. Su eficacia es tan alta que es el modelo automático el que mejores prestaciones oficiales declara.

Sus reacciones son rápidas y las transiciones no se notan demasiado, pero, como tiene tantas marchas, el coche está constantemente cambiando de relación y llega a ser un poco incómodo en conducción deportiva. La solución: pasar a modo manual.

La otra gran novedad es el aumento de potencia en el motor V8 de 5 litros. No se trata simplemente de cambiar la gestión electrónica, no. También se han hecho cambios internos muy profundos. Aunque se declara la misma cilindrada de 5 litros, el diámetro de los cilindros se ha incrementado y se han añadido 8 inyectores más. Gracias a los dos inyectores por cilindro, la nueva configuración del V8 permite un ajuste de la mezcla más preciso y realizar varias inyecciones y encendidos en cada pistonada, mejorando el rendimiento.

El motor 2.3 turbo ha bajado casi 30 CV su potencia y se queda en 290 CV. Lo que no ha variado es su excelente cifra de par, que es de 440 Nm a un régimen más bajo que en el V8, de modo que el reprís inicial es casi más contundente en el motor “pequeño” que en el V8, que da el do de pecho a partir de las 4.500 rpm y lo mantiene hasta las 7.500 rpm, un régimen inusualmente alto para un motor V8 de alta cilindrada.

Además de estos cambios mecánicos, el Mustang esconde más mejoras en sus entrañas. Todas las suspensiones se han revisado en cuanto a geometrías y dimensionamiento de los silent-blocks. Incluso los rodamientos y las manguetas se han reforzado para ir acordes con la nueva amortiguación MagneRide de dureza variable. Esta tecnología ha sido heredada del todopoderoso Shelby 350 GT que no ha llegado de manera oficial a este lado del Atlántico.

Gracias a un fluido hidráulico con partículas magnéticas y unas bobinas que generan un campo magnético variable, estos amortiguadores se adaptan a los valores necesarios de dureza hasta 1.000 veces por segundo. Su funcionamiento es bueno y, pese a que en la toma de contacto no hubo tiempo de una prueba pormenorizada, sí se nota una mayor precisión y un mejor compromiso entre eficacia y confort en el nuevo Mustang.

Comportamiento: Ya partía de un nivel excelente

El Mustang incorpora la suspensión variable magnética y se revisan todas sus cotas. Ahora es más preciso.

45 fotos

Ampliar

A falta de una prueba más en profundidad del modelo, la primera impresión en esta toma de contacto del nuevo Ford Mustang 2018 es realmente positiva. El punto de partida ya era muy bueno y el Mustang ya dejaba claro que no era el vetusto deportivo americano que sólo sirve para acelerar en línea recta gracias a un motor enorme repleto de caballos. Ford tenía claro que, para desembarcar de manera oficial en Europa con un Mustang, tenía que estar a la altura.

La nueva configuración de las suspensiones ha hecho que el Mustang gane en confort y también en eficacia y, pese a ser un coche grande, pesado y potente, es facilísimo de conducir y de lo más gratificante.

Los 30 CV extra en el V8 no se notan demasiado; al fin y al cabo, apenas tiene un 8% más de potencia respecto a su predecesor. Lo que sí que notamos es un sonido mucho más agradable de la mecánica y una suspensión más confortable y precisa a la vez. Si no queremos hacer ruido y lo que nos apetece es viajar con el máximo confort, sólo tenemos que elegir el modo silencioso en el escape y la suspensión en modo normal y el Mustang se convierte en un rutero de lo más agradable.

Si queremos irnos al otro extremo, podemos elegir el modo más radical: suspensión dura, dirección dura, acelerador más sensible, sonido del escape deportivo… e incluso podemos desconectar todos los controles y ser sólo nosotros quienes dominemos esta máquina.

Entre ambos escenarios hay todo un abanico de matices intermedios que hacen que el Mustang sea capaz de adaptarse a nuestras preferencias en cada momento.

Durante esta toma de contacto, he podido probar la versión V8 y, como todavía tenía relativamente fresca la prueba realizada en septiembre del modelo precedente, me queda claro que el nuevo Mustang es más agradable todavía. El eje delantero es más ágil de lo esperable en un coche que monta un pesado V8 sobre las ruedas delanteras, los frenos Brembo de 6 pistones cumplen bien en un uso razonable de este coche.

Lo que más respeto impone cuando conduces el Mustang es su tamaño. No es excesivamente largo (es más corto que un VW Passat), pero sí que tiene un morro que desde el puesto del conductor se percibe como infinito y parece que no cabe por las carreteras de montaña que rodean Niza, entorno elegido por la marca para esta presentación. Aunque se trata de un coche de más de cuatrocientos caballos y un verdadero deportivo si así lo queremos, realmente es muy dócil y fácil de conducir en todo momento. Sólo si realmente lo provocamos (y desconectamos todos los controles), el Mustang te puede dar una coz.

 

Equipamiento: Con ADAS y un formidable equipo de sonido V8

El escape deportivo y con modos de sonido es una novedad en el Mustang V8.

45 fotos

Ampliar

La dotación de serie del Mustang ya era francamente buena teniendo en cuenta su precio, pero en esta actualización han aprovechado para darle una vuelta de tuerca más y, de paso, aprobar una asignatura pendiente. Aunque se trata de un coche deportivo y se presupone que su conductor quiere disfrutar de la conducción, Ford ha tomado buena nota del tirón de orejas que le dieron en el test EuroNCAP. En la actualidad, si quieres aspirar a tener más de 3 estrellas, no te queda más remedio que añadir ADAS, es decir, asistentes avanzados a la conducción.

Así, el nuevo Mustang incorpora elementos que antes no estaban disponibles, como el control de crucero adaptativo, la alerta de colisión con función de frenado de emergencia, el asistente de luz de carretera, la alerta de pérdida de carril con asistente de mantenimiento en el mismo… Lo único que le falta es el sensor de ángulo muerto, una tecnología que, al parecer, es incompatible con los retrovisores actuales y que no se descarta que se incorpore en un futuro con unos espejos rediseñados.

Obviamente, el buen nivel de equipamiento que ya tenía se mantiene y el Mustang cuenta con climatizador bi-zona, volante multifunción, asientos de cuero calefactados, navegador, un buen equipo de audio, suspensión adaptativa… todo de serie en toda la gama.

Sorprende que en España se hayan vendido hasta ahora prácticamente el mismo número de Mustang GT (el V8 de 5 litros) que del modelo “básico” (si es que se puede llamar así un coche bien equipado y con 320 CV). El truco es sencillo y es que la diferencia de precio entre una versión y otra no es un disparate.

El Ford Mustang nació en 1963 con la intención de ofrecer al público la posibilidad de hacerse con un coche de aspecto deportivo y buenas prestaciones a un precio rompedor y ese espíritu se mantiene en el modelo actual. No es un coche barato, pero nadie ofrece por menos de 50.000 euros un coche con este nivel de equipamiento y prestaciones y que además sea todo un símbolo del automovilismo y casi un estilo de vida en sí mismo.

La relación precio/equipamiento/prestaciones del Mustang es, simplemente, imbatible.

Comparte este artículo:

Comentarios

* He leído la Política de privacidad

  • Juan Manuel

    Hola:
    ¿Cómo puedo ponerme en contacto con un agente de ventas o con un propietario, para ver la posibilidad de adquirir un Ford Mustang nuevo o usado?
    Saludos. Y muchas gracias.

    • Rubén Fidalgo

      Lo más fácil y rápido es en un Ford Store. No todos los concesionarios Ford pueden vender los Mustang, sólo los que cumplen una serie de estándares están autorizados y se conocen como Ford Store. Hay unos 50 en toda España y en ellos te pueden facilitar toda la información.

Síguenos en las redes

Aquí está tu coche