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Prueba Ford Fiesta ST Line de 140 CV: ¿uno de los mejores coches urbanos?

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26 de febrero, 2019

Nos ponemos a los mandos del Ford Fiesta más potente de toda la gama a excepción, claro, de la radical versión ST de 200 CV. Potente, cómodo y bien equipado, este Fiesta se posiciona como una de las mejores alternativas en el segmento B.

El Ford Fiesta es uno de los modelos más longevos de la marca americana en nuestro mercado y, junto al Opel Corsa o el Seat Ibiza, también uno de los más populares en el segmento B. La última generación, la octava, que aterrizó en el mercado en 2017, ha supuesto un salto de calidad notable respecto al modelo precedente, con un interior de mejor calidad y más tecnológico. Además, el último Fiesta ha añadido a su gama el lujoso acabado Vignale y otro de aspecto crossover (Prueba del Ford Fiesta Active), al tiempo que ha mantenido los acabados de acceso Trend y Trend+ y la equipada línea Titanium (Prueba del Ford Fiesta 1.5 TDCi 120 CV Titanium). La gama se completa con un acabado de corte más deportivo, que es el vamos a analizar en esta prueba del Ford Fiesta ST Line 1.0 Ecoboost de 140 CV.

La anterior generación del Ford Fiesta ya se caracterizaba por su afinado comportamiento, más dinámico que el de la mayoría de alternativas presentes en el mercado. La octava generación del Ford Fiesta mantiene ese buen feeling y, con el acabado ST Line, lo incrementa aún más, con una suspensión un poco más firme y que rebaja la altura en 10 milímetros.

Acompañado del motor tricilíndrico de gasolina 1.0 Ecoboost de 140 CV, el Ford Fiesta ST Line me parece una alternativa excelente para quien busque un coche potente y con buena repuesta en carretera, sin necesidad por ello de acudir a versiones tan radicales como el Ford Fiesta ST o el Opel Corsa OPC.

Con un precio oficial de partida que se sitúa en torno a los 19.000 euros, los principales rivales del Ford Fiesta ST Line de 140 CV son el Suzuki Swift Sport y el Opel Corsa GSI.

Nuestra valoración: 7,5

Diseño 8

Motor 8

Comportamiento 8

Interior 8

Equipamiento 6

Consumos 7

Destacable

  • Comportamiento y prestaciones
  • Estética ST Line
  • Calidad interior

Mejorable

  • Consumo urbano
  • Llantas de 18" excesivas
  • Equipamiento de serie

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: el acabado ST Line le sienta muy bien

La parrilla en negro y con patrón de nido de abeja es propia del acabado ST Line.

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Al igual que ha hecho con el Focus, Ford ha creado, a través de distintas líneas de acabado, cuatro personalidades muy distintas para el Fiesta. De entre todas ellas, la más atractiva es la ST Line, aunque esto, claro, es solo una opinión personal.

Gracias este acabado, el Fiesta potencia su imagen deportiva, ya que entre los elementos que caracterizan a esta versión nos encontramos un parachoques delantero de líneas más agresivas, taloneras específicas y una cola de escape cromada. Las lunas tintadas y el pequeño y atractivo alerón de la zaga forman parte del equipamiento opcional, pero su sobrecoste no es demasiado elevado. La parrilla, en color negro y con patrón de nido de abeja, es muy similar a la de su hermano mayor, el ST de 200 CV, y realmente le sienta muy bien.

La unidad de pruebas de Ford Fiesta ST Line montaba unas llantas en color oscuro de 17 pulgadas y con neumáticos 205/45 que forman parte del equipamiento de serie. En opción, hay disponibles unas de 18 pulgadas que, sinceramente, son totalmente prescindibles. Las de 17 pulgadas ya me parecen excesivas en un coche del segmento B, ya que encaren el mantenimiento, empeoran las prestaciones y están muy expuestas a los temidos “bordillazos”.

En los últimos tiempos, los fabricantes están prescindiendo, tanto en el segmento B como en el C, de las carrocerías de tres puertas. Ford sigue ofreciéndola en la nueva generación del Fiesta y, aunque es un punto a favor disponer del mayor número de opciones posibles, me quedo con la carrocería de 5 puertas de la unidad de pruebas. No se pierde mucho estéticamente y a cambio ganamos mucho en practicidad y comodidad.

En cuanto a calidad de acabados se refiere, no hay reproche posible con el nuevo Ford Fiesta. Todas las piezas de la carrocería parecen estar bien encajadas, la pintura es uniforme, el tacto de las manetas de apertura transmite buenas sensaciones… En definitiva, al acercarnos a un Ford Fiesta ST Line tenemos la sensación de estar ante un producto bien fabricado, sólido y sin fallos evidentes.

Interior: un enorme salto de calidad

El interior del Ford Fiesta transmite buenas sensaciones.

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El interior del Ford Fiesta ST Line ha cambiado de forma radical respecto al de su predecesor tanto en diseño como en calidad de acabados y materiales.

Al igual que en el exterior, el acabado ST Line aporta un toque más de picante: pedalera de aluminio, molduras que simulan la fibra de carbono, umbrales de puerta plateados, volante más grueso y achatado en su parte inferior y asientos específicos más envolventes y con tapizado mixto en tela y piel. Lo único que me chirría un poco son los detalles en amarillo. Si tuviéramos, por ejemplo, pinzas de freno o costuras en contraste en amarillo, lo entendería. En este caso, lo detalles del salpicadero y las puertas no concuerdan con nada.

En cuanto a ergonomía y disposición de los mandos, Ford ha rediseñado por completo el interior del Fiesta, con la eliminación de muchos botones y la colocación en la parte superior del salpicadero de la pantalla del sistema multimedia. En el caso de la unidad de pruebas, contábamos con la de mayor tamaño, que es de 8 pulgadas y cuenta con una resolución y respuesta al tacto muy buenas. Además, los menús están bien diseñados, consiguiendo que navegar entra las distintas funciones sea sencillo y rápido. Asimismo, Ford ha dejado una serie de botones físicos para controlar algunas funciones, como el volumen de la radio o el sistema de climatización, lo que bajo mi punto de vista es un acierto. Concentrar todo en la pantalla, como sucede, por ejemplo, en el Citroën C4 Cactus, es poco práctico.

El panel de instrumentos cuenta con dos esferas digitales y una pantalla central a color que ofrece abundante información y lo hace, además, de forma clara y precisa. La tonalidad azul escogida por Ford para la iluminación resulta atractiva y lo diferencia del resto de fabricantes.

Pese al aumento de dimensiones exteriores (el Ford Fiesta es, con 4,04 m de longitud, uno de los modelos más largos de la categoría), el espacio interior es prácticamente idéntico al del modelo precedente. En la plazas delanteras, se siente más amplitud gracias a que ahora la consola central no es tan invasiva, mientras que en la banqueta trasera dos adultos de en torno a 1,8 m de estatura viajarán con suficiente comodidad.

El maletero del Ford Fiesta tiene 303 litros de capacidad, lo que lo sitúa en la media del segmento. Además, cuenta con una tablilla que se puede colocar en dos alturas distintas, quedando en una de ellas el suelo de carga en el mismo plano que el umbral de carga.

Motor: buenas prestaciones

Con el motor de 140 CV, el Ford Fiesta acelera de 0 a 100 km/h en 9 segundos.

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El Ford Fiesta ST Line está disponible con un motor de gasolina 1.0 EcoBoost que desdobla su oferta en tres niveles de potencia: 100, 120 y 140 CV. Para esta prueba, hemos contado con la variante más potente, la de 140 CV, que tiene un sobrecoste de 450 euros respecto a la versión de 120 CV. La diferencia de precio es escasa, por lo que nos decantaríamos por esta versión. Siempre se agradecen unos caballos más para presumir con el vecino.

A pesar de la elevada cifra de potencia, estamos ante un motor de tres cilindros y un litro de cubicaje que, algo poco habitual en este tipo de mecánicas tricilíndricas, ofrece un sonido bastante atractivo cuando circulamos en la parte alta del cuentavueltas. Las vibraciones, otro de los puntos críticos en los tres cilindros, no resultan significativas en el Fiesta.

En cuanto a prestaciones, el Ford Fiesta ST Line 1.0 de 140 CV declara un 0 a 100 km/h en 9,0 segundos, con una velocidad máxima de 202 km/h. Las cifras se corresponden con las sensaciones que tenemos al volante. Este Fiesta se percibe como un coche rápido, con buena respuesta en las recuperaciones y con un margen de seguridad más que razonable para realizar adelantamientos en vías de un solo carril por sentido.

Las buenas prestaciones se ven respaldas por un funcionamiento suave y silencioso, con una entrega de potencia progresiva. El motor empieza a empujar con fuerza desde las 1.500 rpm, llegando al corte de inyección a las 6.700 rpm, aunque no merece la pena estirar más allá de las 5.500/6.000 rpm.

El Ford Fiesta ST Line de 140 CV, al igual que el resto de motores, solo está disponible con una caja de cambios manual. En este caso, era de seis velocidades y su funcionamiento nos ha parecido francamente bueno, ya que, aunque resulta algo suave, cuenta con unos recorridos de palanca tirando a cortos y una precisión correcta a la hora de insertar las marchas.

Comportamiento: entre los mejores

El equilibrio entre confort y eficacia del Ford Fiesta es muy acertado.

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El comportamiento dinámico del Ford Fiesta es excelente, ya lo era en la anterior generación y lo sigue siendo en esta. Hay modelos en la categoría que pueden resultar más cómodos, como el Opel Corsa o el Hyundai i20, pero a costa de ser menos eficaces. El Fiesta, sin embargo, resulta, sin que la pérdida de confort sea un factor determinante, más ágil y seguro enlazando curvas en un tramo revirado. En definitiva, Ford ha logrado un buen compromiso entre confort y eficacia.

El acabado ST Line no es meramente estético, ya que la suspensión tiene un tarado ligeramente más firme que, además, rebaja la altura libre al suelo en 10 milímetros, reduciendo de esta manera el centro de gravedad del coche. A pesar de esa mayor rigidez, la perdida de confort que siempre lleva aparejada una suspensión más firme no es extraordinaria respecto al resto de la gama.

En ciudad, resulta un coche cómodo y muy maniobrable gracias a la buena respuesta de la dirección. El único punto débil en este apartado es la visibilidad, con unos marcos muy gruesos que restan campo de visión en los cruces.

En vías rápidas, el Ford Fiesta destaca por la elevada seguridad que transmite en las curvas rápidas, con una buena estabilidad y un chasis que no se descompone al pasar por las junta de dilatación o similares. Además, el silencio de marcha es bueno, con poco ruido aerodinámico y de rodadura.

En carreteras secundarias y plagadas de curvas, el Ford Fiesta destaca por su agilidad. Con un chasis muy reactivo, una suspensión bien calibrada que sostiene los balanceos de la carrocería y una dirección precisa y de buen tacto, el Fiesta  se rebela como de los mejores modelos del segmento B, con una respuesta segura y, si así lo queremos, hasta divertida.

Con este chasis y su potente motor de 140 CV, el Ford Fiesta nos parece una excelente alternativa para quien busque un coche con tacto deportivo, pero usable también el día a día.

Equipamiento: Justo

La pantalla de 8″ ofrece una buena respuesta y el diseño de los menús es muy acertado.

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El Ford Fiesta ST Line 1.0 EcoBoost de 140 CV tiene un precio de partida de 19.895 euros, pero que, con los descuentos actuales que ofrece la marca, se queda en 14.423 euros. El precio es atractivo, pero habrá que acudir a la lista de opcionales para añadir algunos elementos.

En este sentido, el equipamiento de serie del Ford Fiesta nos ha parecido algo justo, ya que, pese a no ser la ST Line una línea de acabado de acceso, tenemos que acudir a los extras para contar, por ejemplo, algo tan básico como los elevalunas eléctricos traseros. Tampoco es de serie el climatizador automático, el reposabrazos central, las luces de circulación diurna led o los cristales traseros oscurecidos.

El equipamiento de seguridad y asistentes a la conducción tampoco es generoso. De serie, los más destacables son el asistente de cambio involuntario de carril y la frenada automática de emergencia en caso de detectar una posible colisión. El resto de sistemas, como el control de crucero adaptativo, el detector de vehículos en el ángulo muerto, la alerta de tráfico cruzado, el asistente de precolisión o la cámara trasera y sensores de aparcamiento posteriores, son elementos opcionales.

En este sentido, lo único positivo es que el precio del equipamiento extra está bastante ajustado.

Consumo: elevado en ciudad

Es díficil que el consumo en ciudad baje de 8 l/100 km.

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Ford homologa un consumo de 6,3 l/100 km en ciudad, de 4,6 l/100 km en carretera y de 5,2 l/100 km en ciclo mixto. Como ya nos tiene acostumbrados la marca en sus motores EcoBoost, las cifras son demasiado optimistas.

La diferencia más notable la encontramos en ciudad, donde el consumo real del Ford Fiesta 1.0 EcoBoost de 140 CV no baja de 8 l/100 km. En carretera, sin embargo, la cifra está más próxima, con un consumo, circulando a 120 km/h, de 5,8 l/100 km.

En cualquier caso, el consumo de este motor es muy sensible al tipo de conducción realizado, por lo que reducir las cifras dependerá en gran medida de la pericia del conductor.

Por su parte, el sistema Strat&Stop funciona con suavidad tanto al arrancar como al detener el vehículo.

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