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Prueba exhaustiva del Jaguar XJ 2012 3.0 diésel Premium Luxury 275 CV41

Prueba exhaustiva del Jaguar XJ 2012 3.0 diésel Premium Luxury 275 CV

5 Agosto, 2013, modificada el 9 Agosto, 2017 por

El Jaguar XJ 2012 diésel es una de las berlinas más excitantes que existen en el mercado actualmente; ha acortado de una manera espectacular la distancia que separaba la marca británica del trío intocable alemán. Este felino tiene unas prestaciones de primera, un dinamismo asombroso y gasta menos que muchos utilitarios, ésta es la prueba.

No valorado

Destacable

  • Prestaciones.
  • Dinamismo.
  • Imagen.

Mejorable

  • Peso.
  • Luneta trasera.
  • Boca del maletero pequeña.

Hay automóviles que pasarán a la historia por su dilatada trayectoria y, sin la menor duda, el Jaguar XJ es uno de ellos: ha sobrevivido nada menos que durante 45 años. Desde su nacimiento en 1968, este gato ha gastado cuatro de sus siete vidas y precisamente es el modelo de esta cuarta “reencarnación” el que hoy sometemos a examen, concretamente, la versión diésel con el motor 3.0 V6 de origen Ford/PSA y 275 CV.

El primer Jaguar XJ tiene el honor de haber sido la última creación realizada bajo la tutela del fundador de la marca, Sir William Lyons, quien estableció la compañía en 1934 con el nombre de Swallow Sidecars. Tras la Segunda Guerra Mundial, la doble Sigma de su anagrama trajo malos recuerdos a medio planeta, por lo que el señor Lyons consideró oportuno renombrar la compañía con la castiza denominación de Jaguar: la “ese ese” alada dejó paso a un esbelto felino que rendía honor a la agilidad y velocidad de sus automóviles.

Prueba Jaguar XJ 3.0d 274 CV, Cangas, Rubén Fidalgo41
El color verde sienta muy bien a este Jaguar.

Las líneas de la primera serie del Jaguar XJ fueron tan acertadas que sus trazos se han perpetuado sin apenas cambios hasta la llegada en 2009 de la cuarta generación del modelo. Ésta rompe completamente con las clásicas formas de sus antepasados y muestra un dibujo muy elegante, pero claramente más vanguardista, sobre todo en la parte trasera, con una luneta bastante peculiar (que, por cierto, es incómoda cuando miras a través del retrovisor interior) y unos originales grupos ópticos.

He de decir que desde pequeño me ha fascinado el Jaguar XJ. Había uno abandonado cerca de casa y recuerdo que me marcó aquello de ver que tenía una toma a cada lado del maletero para el llenado del depósito de gasolina (años más tarde, probé uno y descubrí que en realidad tenía dos depósitos independientes), o la entradilla de aquel programa de televisión (La Segunda Oportunidad, con Paco Costas y Alain Petit) en el que lanzaban uno a toda velocidad contra una roca… como para olvidarlo.

Prueba Jaguar XJ 3.0d 274 CV, Corullón, Rubén Fidalgo41
El color verde inglés sienta de maravilla a este Jaguar.

Aclarado este punto, vamos a la unidad que nos ocupa. La cuarta generación del XJ recibió una puesta al día a mediados de 2012 y, aunque los cambios son leves, lo cierto es que le sientan de maravilla. Me voy acercando a él y me llama la atención su frontal y lo bajo que parece. Recuerda a la forma de andar de los gatos, con la cabeza agachada y marcando las clavículas. El color verde metalizado resalta los detalles cromados que adornan su larga carrocería. Las llantas de 10 radios y los neumáticos de bastante perfil (y eso que monta unas llantas de 19 pulgadas) ponen el toque clásico.

Al abrir la puerta, te das cuenta de que estás ante un coche bien armado. El tacto del tirador augura buenas impresiones, que se confirman en cuanto metes la cabeza en el habitáculo y te encuentras con un espacio cubierto de piel de buena calidad y con un diseño que, además de llamativo, resulta muy acogedor. Me llama especialmente la atención el volante, uno de los más bonitos y perfectos (por tamaño y tacto) que he visto jamás.

Entrar en este Jaguar exige que te dejes caer en sus formidables asientos, ya que esa sensación de coche bajo es real, pero no resulta incómodo: una vez abrochado el cinturón, no querrás bajarte de él nunca más. Echamos un vistazo al manual de instrucciones para familiarizarnos con los mandos de este Lord y empezamos la prueba.

El día a día en el Jaguar XJ 3.0d

Moverse por la ciudad en este automóvil es una auténtica delicia. Los cristales laterales laminados, la suspensión neumática, el silencioso motor V6 diésel y la caja de cambios automática de 8 relaciones te llevan a todas partes con suavidad… y tan aislado del mundanal ruido que casi asusta. La visibilidad no es muy buena hacia atrás por culpa de una luneta trasera muy inclinada, y el morro tampoco ayuda a percibir las esquinas del coche, así que agradeceremos el sistema de sensores de aparcamiento.

Prueba Jaguar XJ 3.0d 274 CV, interior, Rubén Fidalgo41
El interior es elegante y acogedor.

La caja de cambios con el selector de ruleta tiene un buen funcionamiento y, una vez acostumbrado, resulta práctica, ya que no es necesario mover la palanca hacia la P para estacionar el coche: ocurre automáticamente al desconectar el encendido y soltarnos el cinturón de seguridad.

Los consumos en tráfico urbano superan los 10 l/100 km; cuesta poner en marcha dos toneladas de peso -y eso que este coche está fabricado en aluminio para eliminar kilos- tras cada parada. No es un vehículo ágil para rodar por la ciudad, pero se está tan a gusto en él que la verdad es que los atascos se llevan de otra manera: uno se recrea en el lujo y en los detalles de diseño, como las prácticas toberas de aireación o la instrumentación con relojes virtuales (no termina  de convencerme su grafía y, ya que es virtual, podrían dar a elegir 3 o 4 diseños diferentes: no cuesta nada).

El maletero tiene unas buenas dimensiones, aunque la boca de carga no es muy amplia, así que hay bultos que caben dentro, pero no “pasan por la puerta”. Para mejorar la insonorización del habitáculo y la rigidez estructural, los respaldos traseros no son abatibles: al fin y al cabo, este tipo de coches no es para llenarlo con cajas de Ikea...

Prueba Jaguar XJ 3.0d 274 CV, Ponferrada, Rubén Fidalgo41
La parte trasera es la más personal del XJ.

La gente se queda mirando el Jaguar XJ cuando para en los semáforos y los niños lo señalan con el dedo al pasar. No cabe duda de que es un coche que llama la atención, pero es fuera de la ciudad donde realmente se disfruta: viajar en él es un verdadero placer. El motor V6 tiene bastante fuerza y los adelantamientos se hacen en un pestañeo. Conviene anticiparse y bajar dos o tres marchas antes de salir al carril contrario, así haremos la maniobra más suave y con mayor rapidez.

Con la caja de 8 marchas, a 120 km/h el motor apenas supera las 1.500 rpm. El gasto medio de carburante a lo largo de los 600 km de viaje (con 3 puertos de montaña) no llega a 6 l/100km… no me lo puedo creer: estoy viajando en un coche de lujo de más de dos toneladas de peso, con 275 CV relinchando bajo el pie derecho, esperando a que les clave las espuelas y …¡¡¡el trayecto me va a salir más barato que en la mayoría de utilitarios del mercado!!!!. Tenía razón Groucho Marx: “El dinero no da la felicidad. Hay otras cosas, pero son tan caras…“.

Abandono la autovía para hacer algunas fotos y, de paso, compruebo cómo se comporta este felino cuando el asfalto se retuerce: ¿se incomodarán mis pasajeros o seguirán durmiendo plácidamente? El tamaño impone bastante respeto a la hora de rodar por carreteras comarcales, también las inercias, pero lo cierto es que el coche es de lo más obediente y sorprende por su agilidad. Me gustaba algo más el tacto del Jaguar XF Sportbrake, menos subvirador, pero lo achaco a que este XJ lleva ruedas más grandes detrás que delante y eso lo vuelve algo menos ágil, aunque en ningún caso es torpe.

Prueba Jaguar XJ 3.0d 274 CV, instrumentación, Rubén Fidalgo41
La instrumentación es virtual.

Puedo poner el cambio de marchas en modo Sport, lo que eleva el régimen al que sube una marcha y hace que retenga más el motor al detectar que estamos en una pendiente. La verdad es que, salvo para las maniobras de adelantamiento o si queremos divertirnos un poco, el resto del tiempo no tiene sentido utilizar el modo manual.

También hay una tecla con una bandera a cuadros en la consola central. En este caso, además de teñir de rojo la instrumentación, lo que modificaremos es el trabajo de la suspensión neumática (que, como todas ellas, se encuentra más cómoda por ciudad o autovía que en carreteras de montaña). Las curvas enlazadas acaban volviendo loco al sistema, que tiene que estar recalibrando las presiones de los “colchones de aire” continuamente… Aun así, para notar este efecto hay que ser muy “quisquilloso”.

El Jaguar XJ 3.0d, en la pista de pruebas

Aún conservaba el buen sabor de boca que me había dejado el Jaguar XF Sportbrake, con la misma mecánica, pero en su versión “descafeinada” -con 240 CV, en lugar de los 275 CV del coche de la prueba de hoy-. Tenía ganas de probar cómo afectaría la diferencia de potencia y de “calzado” (el XJ monta neumáticos 3 cm más anchos en el eje trasero respecto al delantero, mientras el XF tenía la misma medida en ambos trenes) al comportamiento del coche al límite.

Prueba Jaguar XJ 3.0d 274 CV, A Pastoriza, Rubén Fidalgo41
Con el ESP desconectado es divertidísimo.

Lo primero que me llama la atención es que, pese a tratarse de un vehículo con una carrocería fabricada completamente en aluminio, supera las dos toneladas, por lo que las inercias son las que son. Pero, aunque no es un peso pluma, dista mucho de parecer un luchador de sumo.

Una vez más, queda demostrado que una buena suspensión no necesita ser incómoda para llevar el coche por donde le pedimos. En este Jaguar se va como en una alfombra y, aunque tiene unos tiempos de espera algo elevados (normal, no es un deportivo) es sorprendentemente ágil y te deja conducirlo… Una gozada.

Los controles se desconectan en dos fases. Una pulsación corta desactiva el control de tracción, mientras que si mantenemos pulsada la tecla más de 10 segundos, anularemos por completo todas las asistencias excepto el ABS, y es entonces cuando este cochazo te demuestra que es un felino auténtico.

La dirección es bastante rápida y tiene un buen radio de giro, la suspensión mantiene en todo momento las ruedas contra el asfalto y el motor empuja con decisión: lo tiene todo. Puestos a ser puntillosos, la caja de cambios se encuentra incómoda en un uso tan radical, pero su programación es acorde con el planteamiento de este coche.

Vídeo de la prueba del Jaguar XJ 3.0d

Conclusión

Hay vida más allá de las tres marcas alemanas. Este Jaguar XJ es la prueba de ello: es un coche excelente, tiene personalidad, unas prestaciones de primera, consume poco y posee ese “no sé qué” que hace que uno se sienta integrante de la élite. Para colmo, si quieres, puede ser divertidísimo.

Prueba Jaguar XJ 3.0d 274 CV, Cangas, Rubén Fidalgo41
La parrilla delantera es muy racing.

No tiene nada que envidiar a lo más selecto del mercado y satisface a los más “clásicos” por su porte y su interior tan acogedor, pero también a los que les gusta tener “lo último de lo último”, pues combina a la perfección clasicismo y tecnología.

Por desgracia, nadie es perfecto y este vehículo tiene un “pero” -aunque no es realmente culpa suya, sino de una sociedad llena de prejuicios-: su tremenda depreciación como vehículo usado, mayor que la de muchos de sus oponentes… Aunque lo cierto es que las berlinas de lujo adolecen siempre de este problema.

Resumiendo, si quieres un buen coche, en el que viajar sea un verdadero placer y que también lo sea mirarlo, pero estás aburrido de ver siempre los mismos modelos en el club de golf, este Jaguar XJ es una excelente opción. Te enamorará si lo pruebas, seguro; a mí ha sido uno de los vehículos que más pena me ha dado devolver a la marca.

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Rubén Fidalgo

1 Comentario

Rubén Fidalgo 5 Agosto, 2013

El Jaguar XJ me ha sorprendido por sus bajos consumos y su capacidad para dejarte una sonrisa en la cara cada vez que te subes a él.

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