Prueba e historia: Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ

Prueba e historia: Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ

20 octubre, 2015

Es difícil encontrar rivales en el mercado actual para un automóvil como el Alfa Romeo 4C, un deportivo radical, sin compromisos, así que ¿qué mejor rival que su propio antecesor en el cargo?. Aquí tienes el Alfa Romeo SZ frente a frente con su vástago.

Nuestra valoración: 8,0 Notable

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Destacable

  • Diseño.
  • Deportivo puro.
  • Peso.

Mejorable

  • Adictivo.
  • Carnet por puntos.
  • Volante no redondo.

Hay quien presume de tradición e historia y hay quienes de verdad las atesoran. Si hay una marca en el mercado que pueda presumir de pedigrí, sin duda es Alfa Romeo. Sus estanterías están llenas de leyendas y momentos épicos, desde Ugo Sivocci hasta los Alfa Romeo-Brabham BT46B (apodados “la aspiradora”) que fueron prohibidos en Fórmula 1 por su supremacía aerodinámica, pasando por la huida de Mussolini y Clara Petacci a bordo del espléndido Alfa Romeo 6C de 1939.

La prueba de hoy va de eso, de historia. Poco hay que añadir a todo lo descrito sobre el Alfa Romeo 4C en la vídeo prueba de Autocasion.com, así que, en lugar de arañar décimas al segundo en un circuito, esta vez me he salido por la tangente y he enfrentado al último superdeportivo italiano al que es considerado por muchos como su progenitor: el Alfa Romeo SZ, un deportivo radical fabricado en serie limitada entre 1989 y 1991 y que fue el canto del cisne de la marca hasta la llegada del 4C, un modelo que reivindica todo lo que se merece Alfa Romeo y le ha sido arrebatado de manera injusta.

La marca del biscione vuelve dispuesta a brillar de nuevo con el esplendor de antaño. Nada mejor para hacerlo que estrenando su nuevo museo “La Macchina del Tempo” de Alfa Romeo y un modelo tan exclusivo y atípico como el 4C.

Diseñado como un deportivo sin concesiones, no es fácil encontrar rivales para él. Desde luego, el que busque una especie de Porsche Cayman en el Alfa Romeo 4C se equivoca de plano. El latino ofrece mucha más exclusividad, todo lo que uno espera de una escultura italiana y más adrenalina y emociones de las que un alemán es capaz de soportar.

Para saberlo todo sobre el Sprint Zagato, visita la prueba del Alfa Romeo SZ en el Blog de Rubén Fidalgo

Diseño Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ: la bella e "Il Monstro"

Prueba Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ, Robledo de Chavela, Rubén Fidalgo
El Alfa Romeo SZ era conocido como "Il Monstro".
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Si es verdad que todos tenemos grabada en el subconsciente la marca “Made in Germany“, no es menos cierto que el “Designed in Italy” es también todo un sello de garantía. A lo largo de la historia, los carroceros italianos (Pininfarina, Bertone, Bertoni, Ital Design, Ghia, Frua, Touring…) han sido los más prolíficos a la hora de crear obras de arte sobre ruedas, y estos dos modelos de la prueba de hoy lo son, sin duda.

Entre ambos diseños han pasado 25 años y se notan, sobre todo, en las proporciones. Las longitudes son casi idénticas (3,99 m el 4C y 4,05 m el SZ), pero la anchura (más de 2 m el 4C y apenas 1,8 m el SZ) y sobre todo la altura (1,20 m el 4C frente a 1,3 m el SZ) varían por completo. El Alfa Romeo 4C parece un bólido de carreras preparado para cortar el aire con la máxima eficacia, mientras que el SZ, con un frontal masivo y casi vertical, parece querer demoler la barrera del viento de un mazazo.

En el 4C hay detalles de estilo que recuerdan a las preciosas carrocerías de modelos como los Alfa Romeo Sprint Zagato y TZ 1 y TZ 2 de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, especialmente en la forma del frontal con las tres aberturas para la entrada del aire, que debe refrigerar el radiador de la mecánica.

El SZ tiene en sus 6 faros cuadrados y el capó delantero sus señas de identidad principales, muy originales en la época y que han sido reinterpretados en modelos recientes de Alfa como los 159 y Brera.

Visto lateralmente, el 4C tiene unas proporciones que dejan claro que se trata de un deportivo de motor central, con el puesto de conducción muy centrado. En él veo guiños a uno de los deportivos más bellos jamás fabricado, el Lancia Stratos, del que toma soluciones como la forma de las ventanillas y las puertas, así como el parabrisas delantero casi panorámico. El SZ es más original y no se parece a ningún otro modelo, sólo al SZ y al RZ (la variante roadster descapotable, de la que se fabricaron menos de 300 unidades).

La trasera del Alfa Romeo SZ es contundente y radical. Sus aristas y ángulos rectos, el alerón de fibra de carbono, la forma en la que abre la portezuela del maletero (que no lo es, pues el equipaje va en donde estarían los asientos traseros) y los grupos ópticos le valieron el apodo de “il monstro” en su día. El Alfa Romeo 4C es todo lo contrario. Las líneas parecen fluir de manera continua y su descomunal anchura y el difusor aerodinámico de la parte baja le dan un aspecto de auténtico coche de carreras.

No cabe duda de que, pese a sus diferencias evidentes, ambos modelos llaman la atención. El SZ es más práctico gracias a sus puertas de mayores dimensiones, que dejan un mejor acceso tanto al interior como a la mecánica. En el 4C el capó delantero es fijo, lo que obliga a hacer malabarismos para rellenar el líquido lavaparabrisas, por ejemplo (ver galería de fotos), que exige el uso de un embudo y un trozo de manguera.

No te pierdas todas las fotos del Alfa Romeo 4C frente al Alfa Romeo SZ en la galería de Autocasion.com

Interior Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ: dignos de un rey

Alfa Romeo 4C, interior, Rubén Fidalgo
El interior del 4C es el de un deportivo puro y duro.
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Concretamente del rey Leónidas, el rey de los espartanos. Dos son las premisas principales en el desarrollo del Alfa Romeo 4C: un peso mínimo y el máximo nivel de pilotaje. Ambas son incompatibles con un interior repleto de detalles. Tampoco es que el SZ sea un prodigio en este apartado, pese a tener un peso de 400 kg más, pero sí está más elaborado.

El acceso es mucho más cómodo en el SZ, con unas enormes puertas que dan paso a un interior espacioso, tanto como para que un conductor de más de 2 m de altura se pueda poner a sus mandos. Entrar en el 4C exige cierta agilidad. Uno se tiene que tirar al suelo. Literalmente, llevamos el trasero a 10 cm del asfalto y los gruesos pontones laterales del chasis de fibra de carbono tampoco facilitan entrar y salir de él.

Una vez dentro del Alfa Romeo 4C, no se está nada mal. Hay espacio suficiente y, pese a medir 1,20 m de alto, hay mucho espacio para la cabeza, aunque nosotros rocemos los 2 m. El salpicadero no está cubierto de cuero como en el SZ, pero el material tiene buen tacto y no hay ni un solo grillo en el interior, algo que sí sucede en su predecesor, en el que las piezas de fibra de carbono del tablero han ido cogiendo holguras y repiquetean en cada bache.

La postura de conducción en ambos es muy similar, con las piernas casi estiradas y horizontales. El SZ es cómodo, pero el 4C se ajusta a uno como un traje de neopreno gracias al reglaje del asiento y de la columna de dirección (aunque a mí me vendría bien algo más de ajuste en altura para que el volante no me tapase la parte superior de la instrumentación). Una lástima que en el SZ no contemos con este ajuste, porque el volante queda bastante alejado del conductor, si queremos que nos quepan bien las piernas.

El maletero del 4C está tras la mecánica. Sus formas son bastante aprovechables y su capacidad es la normal en este tipo de deportivos, que, normalmente, no son para viajar. El SZ reserva el espacio para las plazas traseras para unas maletas hechas a medida en cuero y sujetas por unas cintas. Lo que sería el maletero es en realidad el hueco para la rueda de repuesto, la batería y la bomba hidráulica que permite variar la altura del coche para no dejar el faldón delantero en cada rampa. Por cierto, la rueda de repuesto procede directamente del Ferrari 288 GTO, al igual que sus preciosos retrovisores.

En el 4C también encontraremos algunos detalles de Ferrari, en el selector del cambio de marchas secuencial de doble embrague, compuesto por 4 teclas:

  • 1 para iniciar la marcha hacia delante.
  • R para la marcha atrás.
  • N para el punto muerto.
  • A/M para cambiar del accionamiento automático al manual mediante las levas en el volante.

No hay palanca de cambios, y casi mejor, porque, con el poco espacio que hay dentro, es posible que el copiloto le diese un golpe sin querer… o nosotros a él.

Si entrar en el 4C es difícil, salir lo es más todavía por dos motivos: siempre es más difícil levantarse que agacharse y uno está tan a gusto conduciendo este coche que no querrás bajarte nunca de él.

No te pierdas todas las fotos del Alfa Romeo 4C frente al Alfa Romeo SZ en la galería de Autocasion.com

Motor Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ: cuando los motores tenían nombre

Prueba Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ, Robledo de Chavela, Rubén Fidalgo
Mientras en el SZ se apostaba por la cilindrada, en el 4C manda la sobrealimentación.
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Si por fuera las diferencias son evidentes, mecánicamente más todavía. El Alfa Romeo SZ dispone de un potente motor V6 de 3 litros de cilindrada montado justo sobre el eje delantero. Para equilibrar el reparto de masas, la caja de cambios y el diferencial se montan sobre el eje trasero, de tipo De Dion. Caja de cambios manual de 5 velocidades (de accionamiento y desarrollos perfectos) y los discos de freno a la salida del diferencial para reducir las masas suspendidas y que la suspensión trabaje de forma más eficaz.

Sus 210 CV son una delicia y una genialidad de su diseñador, Giusepe Busso. Este motor puede ser pura seda, con un sonido fino y delicioso, o convertirse en una máquina de acelerar en cuanto superamos las 4.000 rpm. Su diseño es tan bueno que se mantuvo vigente durante 3 décadas, hasta que en 2006 las normas antipolución y el downsizing lo extinguieron de la gama Lancia/Alfa Romeo.

No se conoce el nombre del ingeniero que desarrolló el 1.7 turbo de 240 CV del 4C, principalmente porque no fue uno solo. Su complejidad técnica es infinita al lado de la del V6. En el 4C el reparto de pesos perfecto se logra montando el motor en posición central trasera (totalmente por delante del eje trasero) y transversal. Para sacar 30 CV más con la mitad de cilindrada, recurre al turbo, lo que también le proporciona una cifra de par excepcional de 320 Nm casi constantes entre 2.000 y 5.000 rpm.

Su respuesta al acelerador es formidable. Con sólo 890 kg de peso, no hay ningún otro coche en el mundo con una relación peso/par motor como la de este Alfa Romeo. Esto se traduce en una capacidad de recuperación y unos adelantamientos de auténtico dragster. Para sentir una aceleración así en otros coches del mercado, deberemos apuntar a modelos con más de 500 CV, y ni siquiera.

La caja de cambios TCT de 6 relaciones tiene una buena respuesta, aunque es algo ruda. Si seleccionamos el modo Race, los cambios son muy rápidos, más que cualquier piloto profesional. El problema viene por las levas fijas al volante y de tamaño pequeño, un detalle imperdonable en un coche de carácter tan sport.

El sonido del 4C es contundente y pone los pelos de punta, pero, a diferencia del V6, no es natural y se logra a base de un elaborado sistema de escape afinado como un instrumento de viento para lograr esa sonoridad. A 4.000 rpm a punta de gas, el motor tiene un aullido que recuerda al V8 de Maserati, considerado el motor con el sonido más bonito del planeta.

Aquí tienes todos los datos técnicos del Alfa Romeo 4C en Autocasion.com.

Comportamiento Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ: sólo para expertos

Prueba Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ, Robledo de Chavela, Rubén Fidalgo
El 4C hace valer su formidable relación peso/potencia.
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Ni la velocidad, ni el mal estado de las carreteras, ni la veteranía del parque móvil… la principal causa de accidentes de tráfico son las distracciones al volante y en ninguno de estos dos vehículos hay lugar para ellas. Si estás buscando un coche del estilo de un Porsche Cayman o un Mercedes SLK, no te confundas, el Alfa Romeo 4C es un deportivo con mayúsculas y sin concesiones. Sólo un piloto experto será capaz de sacarle la quintaesencia al 4C, mientras que casi cualquiera podrá ir a velocidades absurdas con los otros dos modelos citados, pero sin sentir ni la décima parte de lo que el 4C es capaz de transmitir.

Acostumbrado a los elefantes actuales, me ha encantado volver a sentarme en un coche de menos de una tonelada, sin inercias de ningún tipo. Ya sea para acelerar, frenar o cambiar de trayectoria, el Alfa Romeo 4C se comporta como una mosca en el aire, capaz de driblar y realizar cualquier maniobra en centésimas de segundo.

La unidad de pruebas estaba algo desalineada de dirección, con las ruedas algo abiertas, lo que le restaba algo de precisión y hacía que el eje delantero fuese demasiado “buscón”, pero aun así su agilidad es estratosférica.

En parado, la falta de asistencia es un problema que se agrava con un volante plano en la parte baja, difícil de coger para girar en las maniobras, pero, una vez en marcha, tiene un tacto excelente y transmite todo lo que está pasando entre las ruedas y el asfalto.

En ciudad resulta incómodo por lo bajos que vamos sentados y la cantidad de SUV que circulan y nos limitan poder ver lo que pasa un coche por delante del nuestro. Claramente se siente uno como un gato encerrado.

En autovía es muy nervioso, algo que achaco al comentado problema de alineado, y en carreteras viradas hay que estar atento a todo lo que hagamos, pero no me parece un coche traidor en absoluto, simplemente hay que saber qué es lo que se hace con él, nada de frivolidades y, por supuesto, las dos manos en el volante permanentemente, como Dios manda.

El motor es una auténtica catapulta en cuanto pasamos de las 4.000 rpm. Si somos de los típicos que creen que el acelerador es un “todo/nada”, estaremos perdidos. El 4C pide dosificar el gas de forma progresiva a la vez que abrimos dirección al salir de las curvas. Es un coche eficaz y pide lo mismo de las manos y pies que lo lleven. Los frenos tienen un trabajo fácil para parar una masa que es prácticamente la mitad de la de un compacto actual. Detienen al 4C en unas distancias asombrosas y aguantan el trabajo duro de manera excelente.

Las suspensiones son excelentes, con una geometría perfecta. Sus recorridos son cortos y no hay mucha goma para amortiguar los baches ( neumáticos 235/35-19 detrás y 205/40-18 delante), pero absorben bien las bandas reductoras de velocidad. El problema lo notaremos al circular por carreteras con el asfalto muy rugoso, donde las vibraciones de alta frecuencia nos repercutirán bastante en la espalda pese a los excelentes asientos, algo lógico en un coche de estas características.

El sistema DNA de Alfa Romeo cuenta con 4 modos de funcionamiento en el 4C:

  • Dynamic: el cambio es más rápido y en modo manual se queda con la marcha elegida sin pasar a la superior al llegar al corte de encendido. También es más sensible el pedal del acelerador.
  • Natural: es el modo normal.
  • Allweather: el pedal del acelerador es menos sensible y la caja de cambios elige la marcha más alta posible para reducir el par en las ruedas y evitar pérdidas de motricidad en condiciones de baja adherencia.
  • Alfa Romeo Race: si, tras elegir el modo Dynamic, mantenemos pulsada la tecla DNA más de 5 segundos, se activa este modo. En él se desconecta por completo el ESP, el cambio TCT es mucho más rápido y el gas aún más sensible, convirtiendo al 4C en un auténtico coche de carreras. En ese sentido, no me ha gustado demasiado que anule el pedal del acelerador en cuanto tocamos el freno, lo que limita bastante el poder conducir con el pie izquierdo, para lo cual deberemos levantar antes de frenar el gas y volverlo a pisar una vez tengamos presión sobre el freno.

El SZ es también un coche muy eficaz. Sus suspensiones fueron puestas a punto por el departamento de Alfa Corse y procedían directamente de la competición en circuitos. Su reparto de pesos casi perfecto y unas geometrías de suspensión afinadas al máximo permitían registrar aceleraciones laterales de 1,4 g con el coche pegado al asfalto. El modelo que ves en las fotos aún lleva los neumáticos de serie, unos Pirelli PZero que ya han tenido mejores momentos y, aunque la profundidad de su dibujo es perfecta, su goma ya no está para apuradas. Pese a ello, su comportamiento es una auténtica delicia.

Si el Alfa Romeo 4C es una suegra (es la madre de la mujer con la que vas a pasar el resto de tu vida, pero no te perdonará ni una y te reprochará todos tus fallos, que irá apuntando en su libreta), el SZ es mucho más permisivo, pero no nos equivoquemos: tiene su temperamento y no podemos olvidar que aquí no hay más electrónica que la del ABS.

No sabría con cuál de ellos quedarme, ambos me han sorprendido y han sido dos de los coches que más me ha costado tener que devolver a sus dueños tras haberlos podido probar. Lo que sí tengo claro es que, si te gusta conducir (y sabes hacerlo) y puedes permitírtelo, no hay nada en el mercado como el Alfa Romeo 4C.

Equipamiento Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ: mejor en el SZ

Prueba Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ, Puebla de Sanabria, Rubén Fidalgo
El equipamiento del 4C es digno del Rey Leónidas, espartano.
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Sorprende encontrar en un deportivo de hace 25 años elementos como la suspensión de altura variable. En ese sentido, pese al espartano aspecto del SZ, su equipamiento era muy completo, ofreciendo aire acondicionado, elevalunas eléctricos, asientos de cuero (de calidad extraordinaria, por cierto), diferencial autoblocante, frenos con ABS, dirección asistida, cristales tintados… el 4C está en el extremo opuesto. Para mantener el peso a raya, se ha prescindido de elementos como la dirección asistida o el climatizador automático (sí tiene aire acondicionado manual). Incluso se han montado los peculiares faros (muy criticados estéticamente) con varias ópticas sobre una carcasa de fibra de carbono en lugar de integrados en una única pieza para ahorrar 2 kg en cada faro.

En este sentido, me sorprende que hayan instalado elevalunas eléctricos. En cualquier caso, no me parece justificado, en nombre del ahorro de peso, montar unos pulsadores para los elevalunas con un tacto algo pobre. Unos de mejor calidad no tendrían por qué añadir peso.

Aunque la falta de asistencia en la dirección ha sido muy criticada, a mí me encanta; es más, echo de menos que no hayan sido más coherentes con esa radicalidad y hayan eliminado los alzacristales y montado una luna trasera de lexán en lugar de vidrio. El interior del Alfa Romeo te dice claramente que aquí hemos venido a conducir, y punto.

Puede que más de 66.000 euros parezcan muchos para un coche con tan poco equipamiento, pero aquí se pagan otras cosas. El Alfa Romeo SZ fue muy criticado en su día porque costaba más de 10 millones de pesetas (60.000 euros), lo mismo que un Porsche 944 Turbo Cup. Hoy en día el SZ se cotiza en el entorno de los 50.000 euros, mientras que hay 944 Turbo por la décima parte. La exclusividad tiene un precio y a la larga compensa. Todo parece indicar que el 4C va camino de convertirse en un clásico del futuro, al igual que el SZ, o lo es ya, sin apenas haber superado la barrera de los 25 años.

Aquí tienes todos los datos técnicos del Alfa Romeo 4C en Autocasion.com.

Seguridad

Equipamiento de Serie

  • Airbag frontal conductor y acompañante
  • Sistema de control de la presión de los neumáticos
  • Control presión neumáticos
  • Pilotos traseros LED
  • ABS, ASR, CBC, Hill-holder

Confort

Equipamiento de Serie

  • Espejos exteriores eléctricos
  • Cierre centralizado mando a distancia
  • Elevalunas eléctricos
  • Levas de cambio de marcha en el volante
  • Llantas aleación 17´´-18´´ (delante-atrás)
  • VDC Control electrónico de estabilidad con Q2 Electrónico
  • Mandos del cambio en el volante
  • Dirección asistida
  • Alfa DNA (Selector control dinámico del vehículo)
  • Tapicería tela negra con costuras rojas
  • Asientos deportivos en tejido negro
  • Volante en piel

Equipamiento Opcional

  • 250 €Cruise control
  • 425 €Pintura pastel Extra: Rojo Alfa
  • 1500 €Pintura tricapa metalizada: bianco madreperla
  • 1500 €Tapicería en piel roja
  • 200.01 €Bolsillo portaobjetos en piel negra
  • 800 €Spoiler color carrocería
  • 100 €Alfombrillas específicas 4C
  • 1500 €Pintura tricapa metalizada: rosso competizione
  • 525.01 €Pintura metalizada: gris basalto
  • 3700.01 €Pack Racing
  • 400 €Llantas aleación 17´´-18´´ (delante-atrás) con tratamiento negro diamante
  • 100 €Espejos retrovisores cromo satinado
  • 300 €Pack interno bi-color rojo-negro
  • 1500 €Tapicería en piel negra
  • 425 €Pintura pastel Extra: blanco

Otros

Equipamiento Opcional

  • 200.01 €Extintor
  • 3700.01 €Pack Luxury
  • 375 €Pinzas de freno pintadas en negro
  • 375 €Pinzas de freno pintadas en rojo
  • 149.99 €Kit primeros auxilios
  • 400 €Maleta - troley
  • 200.01 €Mantenedor de batería
  • 50 €Segunda llave con mando
  • 375 €Pinzas de freno pintadas en amarillo
  • 300 €Protector instrumentación en fibra de carbono
  • 300 €Funda protectora
  • 50 €Triángulos emergencia

Consumo Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ: cifras de híbrido

Prueba Alfa Romeo 4C vs Alfa Romeo SZ, Robledo de Chavela, Rubén Fidalgo
El Alfa Romeo 4C tiene unos consumos ridículos gracias a su escaso peso.
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A velocidades legales, uno no se puede creer los consumos que registra el ordenador de a bordo del Alfa Romeo 4C, pero tienen toda la lógica del mundo si tenemos en cuenta que pesa sólo 890 kg (casi la mitad que un compacto actual con techo panorámico) y su motor cubica sólo 1,7 litros de cilindrada.

Con unas cifras homologadas de 6,8 l/100 km de consumo medio tras ponderar los 9,8 l/100 km de gasto en ciudad y los 5,8 l/100 km en carretera, los valores reales se aproximan muchísimo a los declarados por Alfa Romeo.

A lo largo de la prueba, el consumo urbano ha sido de 9,7 l/100 km, mejor incluso que el homologado (también es cierto que no hubo demasiado tráfico durante la prueba). En carretera, con cruceros entre 70 y 100 km/h, también se pueden mejorar los valores declarados, con una media real de 5,6 l/100 km, un valor que sube hasta los 6,6 l/100 km si vamos por autovía a 120 km/h y con 3 puertos de montaña en el recorrido. No hay ningún deportivo con esta capacidad de aceleración capaz de ahorrar combustible de esta manera, aunque lógicamente no es éste su entorno natural. El caso es que, aunque avivemos el ritmo, los consumos no se disparan en exceso y nos mantendremos siempre en cifras asombrosas para un superdeportivo.

El SZ no puede competir en este apartado. Llenar sus 6 cilindros con casi el doble de cubicaje y mover sus 1.300 kg de masa pasan factura y es del todo imposible bajarlo de los 10 l/100 km en el caso más favorable, superando los 13 l/100 km en ciudad.

Aquí tienes todos los datos técnicos del Alfa Romeo 4C en Autocasion.com.

Rivales

4C 1.7 Tbi TCT 240

Desde
53.990 €

Gasolina

Automático
marchas

Elise 1.8 S Club Racer

Desde
47.675 €

Gasolina

Manual
6 marchas

220

4,6

7,5

175

Abarth 695 Biposto

Desde
41.300 €

Gasolina

Manual
5 marchas

190

5,9

6,2

145

AeroMax

Desde
193.222 €

Gasolina

Manual
6 marchas

367

5,5

12,6

299

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Roberto 22 octubre, 2015

Podíais currároslo mejor en los vídeos, que parece que lo graba mi abuela…

Rubén Fidalgo 22 octubre, 2015

Hola Roberto, tomo nota de tu apreciación y te pido disculpas. Un saludo.

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