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Prueba del Volkswagen Touareg 3.0 V6 TDi 2019

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02 de mayo, 2019

El Volkswagen Touareg se ha puesto al día y de qué manera. Tal vez algunos plásticos desmerezcan pero el interior es impresionante, su rodar muy bueno sobre asfalto y fuera de él y, además, su estética llama la atención. Te contamos todos los detalles en esta prueba exhaustiva.

Volkswagen nos sorprendió en la presentación de la nueva generación del VW Touareg con un coche muy bien hecho y soluciones como la gigantesca pantalla de su sistema multimedia en medio del salpicadero. Después de una excelente primera impresión, hemos decidido someterlo a un exigente examen para ver si realmente es tan bueno como parecía y eso es lo que veremos en esta prueba del VW Touareg 3.0 TDi V6 con el acabado R-Line.

Después de una semana de convivencia nos deja claro que es un modelo que mejora a su predecesor en todos los apartados, algo que no es nada fácil porque desde el principio, el Touareg ha sido un buen producto, aunque haya tenido sus escoyos como los tristemente famosos motores V10 TDi, formidables en cuanto a prestaciones, pero un desastre desde el punto de vista de la fiabilidad.

Su diseño es llamativo, los acabados son buenos, la tecnología es de última generación, es un coche espacioso y versátil y, con este motor diésel, sus prestaciones y consumos son muy buenos.

No estamos en el mejor momento para hablar de las bondades de los motores diésel y personalmente tampoco son santo de mi devoción  (tampoco lo son los SUV), pero sí tengo claro que, con las tecnologías actuales, la mejor alternativa para un SUV de este tamaño es una mecánica diésel como ésta.

¿Se merece un VW estar entre los SUV de lujo?

Es curioso como un cochazo como el VW Phaeton no logró abrirse un hueco entre las berlinas de lujo por llamarse Volkswagen y, sin embargo, el VW Touareg sí alcanzó ese estatus de coche premium. Si fuésemos germano parlantes tal vez habría una explicación ya que cada vez que escuchásemos Volkswagen estaríamos oyendo “coche del pueblo”, pero si no tenemos ni idea de alemán, su nombre no debería condicionarnos más allá de lo de siempre: los prejuicios.

La primera generación del Touareg era prácticamente un Cayenne, de hecho, las carrocerías del Porsche salían de la misma factoría en trenes para ser terminados en la planta de Leipzig, donde también se fabrican los Panamera, así que aunque su nombre no fuese tan premium, está claro que su tecnología y la calidad constructiva sí lo era.

En esta nueva generación del Touareg también estamos ante un coche de primer nivel en cuanto a fabricación y tecnología y puede medirse sin otro complejo más que su nombre frente a rivales como el BMW X5, el Audi Q7 o incluso el Porsche Cayenne o Mercedes GLE.

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 8

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Muy bueno en casi todo
  • Amplitud y versatilidad
  • Prestaciones

Mejorable

  • Sobriedad
  • Plásticos interiores
  • Precio de las opciones

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Apostando todo al negro

El Touareg en acabado R-Line es muy llamativo.

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El acabado R-Line le da un toque muy atractivo al Touareg gracias a las llantas y faldones que tienen un puntito muy sport, además su nivel de equipamiento también es interesante, aunque en el caso de la unidad probada se refuerza con varios extras que hacen que la factura ascienda bastante.

El Touareg que puedes ver en las fotos de la galería equipa el paquete Black que elimina los cromados del frontal y los sustituye por unas molduras en negro satinado que hacen que tenga una imagen muy sobria y rotunda, sobre todo el frontal, donde hasta los faros parecen negros desde determinados ángulos.

Precisamente es el frontal la parte que más llama la atención con unas enormes tomas de aire para la refrigeración de la mecánica y los frenos delanteros. Los faros son full led con función de luz de carretera adaptativa y su rendimiento es muy bueno. Además, la unidad de pruebas completa su dotación para conducir por la noche con una cámara de infrarrojos con función de conducción nocturna que destaca a los peatones incluso en condiciones de nula visibilidad, como la niebla más espesa.

En la vista lateral las llantas de 21 pulgadas son muy llamativas. Su diseño es robusto y, además, son fáciles de mantener limpias, algo que se agradece. Las puertas tienen un tamaño muy grande y abren casi 90º, lo que permite que tengamos un acceso muy cómodo a un interior que es muy amplio.

La parte trasera es algo anodina y me recuerda demasiado al Audi Q7, sobre todo por la forma de los pilotos traseros, también full led y con los indicadores de dirección secuenciales, tan de moda en la actualidad. El portón tiene apertura automática y es también muy amplio para facilitar la carga y descarga.

La cámara de marcha atrás ya no está escamoteada bajo la insignia de Volkswagen y siempre está expuesta a salpicaduras que podrían hacer que no se viese nada bien la imagen que capta, pero por suerte tiene un surtidor de agua para que podamos mantenerla limpia y ver bien siempre.

Los acabados y ajustes son de primera, incluso mejores que los del Audi Q8 que tuve la semana anterior. El tacto de las manillas de las puertas, el ruido que hacen al cerrarse, el alineado y encaje de los distintos paneles de la carrocería… todo ajusta correctamente. Algo que no me gusta demasiado son los enormes agujeros cuadrados en la parrilla delantera tras los que están con todo descaro los tornillos que la fijan a la traviesa delantera, sobre todo el del lado del copiloto, que parece subrayado por el logo de R-Line.

Interior: Una tele en el salpicadero

La pantalla del sistema multimedia todo el salpicadero.

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Por fin me encuentro con un coche que ha sabido solucionar bien el tema de las pantallas multimedia. Nada de complejos, han montado la más grande y además han eliminado todas las zarandajas de la consola central, que está presidida por esta enorme tele panorámica. No sólo queda bien integrada en el diseño del salpicadero, además, gracias a su tamaño las teclas de sus diferentes funciones son enormes y se pueden manejar muy fácilmente.

Por desgracia, esta pantalla ha obligado a bajar demasiado la ubicación de los aireadores centrales, pero tampoco pasa nada, porque el sistema de climatización es muy eficaz y mantiene el confort climático en el habitáculo de manera eficaz.

Otra cosa positiva que conlleva el montar esta enorme pantalla (por cierto, con un excelente recubrimiento superficial que evita dejarla llena de “dedazos”) es que no hay mucho sitio para poner el dichoso plástico “negro piano” que tanto gusta a los fabricantes, pero que sólo sirve para abaratar costes, estar siempre lleno de polvo y huellas, producir destellos cuando le da el sol y rayarse fácilmente. En el Touareg sólo tenemos que sufrir este material en las molduras decorativas de los paneles de puerta y bajo las rejillas de ventilación frente al copiloto, lugares donde no molestan demasiado.

La postura de conducción es excelente gracias a unos asientos muy confortables y unos generosos reglajes tanto de los asientos como de la columna de dirección. La mayoría de los mandos están muy accesibles, menos los que encienden las luces, muy bajos y en un plano inclinado hacia el suelo que los hace casi invisibles y poco accesibles.

En la consola central nos encontramos con los mandos que regulan la altura de la suspensión neumática y los controles del sistema de tracción y la elección de los modos de funcionamiento del cambio automático de ocho marchas. Todo fácil de manejar y de buen tacto.

Teniendo en cuenta el precio de este coche, es una lástima que Volkswagen no se haya esforzado un poco más en utilizar plásticos de mejor tacto y aspecto en algunas partes de los paneles de puerta y en la consola central, algo “cutres” para un coche de esta categoría.

Las plazas delanteras son muy confortables por espacio y por la calidad de los asientos y lo mismo sucede en las plazas traseras. Los pasajeros de esta fila disponen de banquetas regulables en longitud y respaldos que pueden inclinarse más o menos. Además de poder acomodarnos a nuestros gustos, también podemos jugar con estos reglajes para ampliar ligeramente el maletero si así lo necesitamos.

Este Touareg cuenta con una llamativa luz ambiental que podemos ajustar a nuestro gusto y que hace que sea muy acogedor y algo espectacular por la noche.

El maletero tiene una buena capacidad y un doble fondo muy espacioso al que se le puede sacar mucho partido. Si necesitamos más espacio, podemos abatir los respaldos traseros, que dejan un suelo casi completamente plano.

Para facilitar la carga y descarga, además de una cortinilla motorizada automáticamente, podemos modificar la altura del plano de carga con dos teclas que accionan la suspensión neumática para subir o bajar el plano de carga según nuestras necesidades.

Motor: Sin sorpresas

El Touareg con el motor V6 diésel tiene unas buenas prestaciones y consumos razonables.

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La mecánica empleada en este coche es el V6 diésel de 3 litros que rinde 286 CV y va asociado a la caja de cambios de 8 marchas automática con función de rueda libre, bloqueo del convertidor de par y varias leyes de funcionamiento.

Este modelo no equipa el sistema de baja hibridación del Audi Q8, así que no puede ser considerado como Eco por la DGT y tampoco apaga el motor cuando circula con la rueda libre activa, de modo que sus consumos son un poco superiores, pero no demasiado y, a cambio, nos evitamos una complicación más y una carísima batería de litio.

Las prestaciones de esta mecánica son formidables, con unas aceleraciones y recuperaciones que garantizan una seguridad excelente en los adelantamientos e incorporaciones a vías rápidas. Lo mejor es que, además, no suena apenas en el habitáculo y cuando lo hace, tampoco suena nada mal.

La caja de cambios automática manda la potencia a un sistema de tracción total inteligente con reparto de par automático entre cada rueda en función de las necesidades. Además, con la ruleta que permite seleccionar los distintos modos de funcionamiento modificamos la respuesta de este sistema de tracción total para optimizar su respuesta a la hora de circular sobre diferentes superficies.

Otra novedad presente en la nueva generación del VW Touareg es el eje trasero direccional que ayuda a mejorar la agilidad del coche. A baja velocidad reduce el radio de giro en las maniobras y elimina casi por completo el subviraje al hacer que la parte trasera nos ayude a redondear los giros. Esto lo consigue virando las ruedas traseras en sentido opuesto a las delanteras.

A velocidades superiores el objetivo es mejorar la seguridad con una menor guiñada en los cambios de carril y curvas rápidas, para lo cual ambos ejes viran en de forma paralela.

El resultado es espectacular y hace que este coche parezca más pequeño y ligero de lo que en realidad es.

Comportamiento: Su punto fuerte

El Touareg se comporta muy bien tanto en asfalto como fuera de él.

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Ya la anterior generación del Touareg daba muy buena impresión en el asfalto y, si equipabas la opción del pack offroad, también fuera de él gracias a su reductora y la eficacia de su tracción total. En esta nueva generación han eliminado la opción de la reductora, conscientes de que prácticamente nadie saca realmente estos coches del asfalto, así se ahorran kilos que es lo que importa realmente en el uso cotidiano… y para reducir las emisiones y no pagar sanciones como fabricante.

No hay sorpresas en este apartado y el Touareg también ha mejorado, sobre todo gracias a la efectividad del eje trasero direccional y las mejoras en la suspensión neumática.

En ciudad sólo su tamaño impone cierto respeto, pero luego, con el pequeño radio de giro que permite su dirección en las 4 ruedas y el buen funcionamiento de las cámaras y del asistente de aparcamiento, resulta que acabas maniobrando con más facilidad que en un Golf. El problema es bajarse de él cuando lo aparcas en batería en un parking, porque por su anchura, apenas tendrás margen para abrir las puertas. Aquí echaremos de menos la posibilidad de aparcarlo en remoto como el Audi A8 o el BMW Serie 7.

En carretera tiene un rodar muy bueno y un elevado confort. Si avivamos el ritmo en zonas reviradas el peso se atraganta bastante por las inercias del coche, pero es mucho más ágil de lo que esperas de él y en curvas lentas la ayuda del eje trasero es muy buena, reduciendo el subviraje propio de estos coches. Se agradece especialmente que, aunque pidas las llantas opcionales, las 4 ruedas tengan la misma medida de ancho y no como la moda actual de calzarlos más atrás, absurdo en un coche de estas características y con este reparto de pesos.

Donde deja claro que más eficaz es el Touareg es en autopistas y autovías. Está muy bien insonorizado, la suspensión es muy confortable y con la caja de 8 marchas podemos rodar a los máximos legales con el motor por debajo de las 2.000 rpm gastando poco y con una rápida respuesta al acelerador si lo necesitamos.

El balanceo es menor de lo que uno se espera (está disponible como opción un sistema de estabilizadoras activas que lo corrige) y en curva rápida transmite mucha confianza.

A la hora de salir fuera del asfalto el límite está en sus neumáticos, pensados para carretera al 100%, y en sus cotas. Aunque subamos la suspensión a tope, el faldón delantero queda bastante expuesto y da un poco de repelús arriesgarse a dejarlo en el suelo al atacar una pendiente.

Durante la semana de pruebas cayeron fuertes aguaceros y la mayoría de los recorridos que uso para probar los 4×4 estaban muy embarrados y con estos neumáticos es imposible meter este coche por ellos y no acabar empanzado, así que no pude someterlo a demasiadas exigencias, pero la tracción de reparto variable es rápida de reacciones, lo mismo que el control de tracción, así que no me cabe duda de que si el coche cabe por donde vayamos a pasar y convenientemente calzado, pasaría el problema.

En esta semana me fue imposible poder meter el coche en el circuito de pruebas para comprobar sus reacciones al límite y someterlo a la prueba de esquiva, pero teniendo en cuenta el buen resultado de la semana anterior con el Audi Q8 y que el Touareg no difiere demasiado de éste, supongo que la nota en cuanto a la seguridad activa de sus sistemas de frenado, estabilidad y suspensiones también obtendría una buena puntuación.

Equipamiento: Todo tiene un precio

El equipamiento del R-Line es muy completo.

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El acabado R-Line es en este momento el tope de la gama Touareg y, además, tiene disponible un pack de lanzamiento que supone un ahorro de casi 6.000 euros en extras como el techo panorámico. Lo que no incluye este pack son las llantas opcionales de 21 pulgadas que equipa la unidad probada y que suponen añadir, además, la suspensión neumática y la dirección a las 4 ruedas, lo cual implica sumar casi 4.000 euros más a la factura.

Depósito opcional de 90 litros en lugar del de 75 litros que trae de serie, paquete de asistentes a la conducción premium, cámara de infrarrojos, paquete Black Line, asientos con función de masaje y climatizados… con todos los extras incluidos, la unidad de pruebas tontea con los 100.000 euros.

Pueden parecer muchos, pero lo cierto es que todos sus rivales se mueven en esas cifras e incluso la superan con facilidad y a cambio no tenemos un coche mucho mejor que éste, aunque sí un nombre con más campanillas.

Comparado con sus rivales, el Volkswagen Touareg tiene una buena relación precio/producto. Por esa suma de dinero tenemos un coche muy bien equipado, en el que los sistemas de asistencia avanzada a la conducción están muy bien puestos a punto y apenas cometen errores, el confort es muy bueno y no echaremos nada de menos en cuanto a su equipamiento.

En materia de conectividad está también en un nivel muy elevado, aunque sigue a distancia de la más puntera en este aspecto que es Mercedes con su MBUX que ha revolucionado este apartado. Sin embargo, el Touareg cuenta con esa enorme pantalla multimedia que es una delicia de manejar y que está mucho mejor integrada que las empleadas por Mercedes, cuyo formato panorámico es menos útil que el de este Touareg.

Consumo: Mejor de lo esperado

Los consumos son razonables en un coche de este porte.

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El Volkswagen Touareg con el motor V6 de 3 litros y 286 CV logra unos buenos consumos para su tamaño, peso y potencia. Además, los valores reales están muy cerca de los datos oficiales.

El consumo real en ciudad del Touareg ha sido de 9 l/100 km, siempre con el modo eco activado y con unas condiciones climatológicas muy favorables, con temperaturas suaves que no obligan a trabajar demasiado al climatizador.

En carretera los 6,2 l/100 km se pueden obtener con facilidad, aunque lo normal si tenemos que movernos en tráfico real es que nos movamos en medias entorno a los 6,6 l/100km.

Si subimos el ritmo hasta los 120 km/h en autopista y autovías, el consumo medio sube hasta los 7,7 l/100 km, una cifra que no está nada mal.

Con estos valores un depósito de 90 litros de capacidad (opcional), el Touareg supera los 1.000 km de autonomía.

Rivales: Rivales del Volkswagen Touareg 3.0 V6 TDi 2019

Vehículo

Volkswagen Touareg 3.0TDI V6 R-Line Tiptronic 4Motion 210kW

Audi Q7 50 TDI Black line quattro tiptronic

Bmw X5 xDrive 30dA

Lexus RX 450h L Executive

Precio Desde
81.992 €
Desde
83.704 €
Desde
77.200 €
Desde
85.300 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Híbrido
Cambio 8 marchas 8 marchas 8 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 286 286 265 313
Aceleración 0-100 km/h (s) 6,1 6,3 6,5 8,0
Consumo Medio (l/100 km) 6,9 6,6 6,1 5,3
Emisiones CO2 (g/km) 173 173 159 127

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