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Prueba del Volkswagen Polo GTi 2019

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06 de junio, 2019

Tiene el tamaño del primer VW Golf GTi pero casi el doble de potencia. Así de brutal es el nuevo VW Polo GTi actual en cifras, pero, ¿realmente es uno de los mejoes GTi del mercado? Vamos a verlo a lo largo de esta prueba.

Dicen que Volkswagen inventó el concepto de GTi con el Golf hace más de 40 años, pero su compacto ha crecido y engordado tanto con los años, que la verdad es que este Volkswagen Polo que probamos aquí es el verdadero sucesor de aquela idea.

Con unas medidas ligeramente mayores que las del primer Golf, el nuevo Volkswagen Polo también pesa casi 400 kg más que aquel, de modo que, aunque sus 200 CV parecen muchos más que los 112 del primer Golf GTi, su relación peso/potencia es muy similar y las sensaciones al volante se parecen mucho más que cuando te subes en un Golf actual.

Con un precio de algo más de 22.000 euros es uno de los modelos del segmento B más caros, sale mucho más barato que un Seat Arona FR y a cambio tenemos un coche mucho mejor, más divertido y seguro.

Su conducción es adictiva y, aunque menos apasionante que el Fiesta ST (que tiene un chasis más reactivo en el que es más fácil provocar al eje trasero para que nos ayude), se puede ir muy rápido con unas reacciones de lo más nobles, siempre que conservemos algo de cerebro, claro.

¿Es el Polo GTi el mejor de su categoría?

La respuesta a esta pregunta es complicada. Con el cronómetro en la mano es probable que el Peugeot 208 GTi by Peugeot Sport le arañe algunas décimas gracias a su diferencial autoblocante que permite abrir gas con menos mimo al salir de los giros y un eje trasero más reactivo.

El Fiesta ST es algo más divertido porque se insinúa más, pero eso no quiere decir que sea más eficaz, incluso al contrario.

Frente al Clio RS hay una diferencia de potencia considerable y una puesta a punto dinámica más radical en el francés, pero es que el concepto de GTi no es el de un coche de circuito sino el de un coche de uso diario que te haga sonreír cuando lo conduces y te permita disfrutar como un loco cuando quieras y en eso el Polo GTi está muy bien porque es muy equilibrado.

Su puesta a punto hace que no sea un coche demasiado incómodo y, aunque sus suspensiones son duras, no te acuerdas de la familia del que puso esos muelles y amortiguadores en cada bache. Es mucho más cómodo que un Seat Ibiza FR, por ejemplo, y todo ello siendo, además, más eficaz.

Si te gustan las sensaciones fuertes hay mejores opciones en el mercado, pero el Polo es perfecto por su compromiso entre coche de uso diario y deportivo.

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 7

Motor 8

Comportamiento 8

Interior 6

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Prestaciones
  • Comportamiento
  • Imagen de marca

Mejorable

  • Sobriedad
  • Carnet por puntos
  • Plásticos interiores

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Más lobo de lo que parece

El frontal es la parte en la que más se diferencia el GTi del resto de la gama.

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A muchos les decepciona el Polo GTi porque lo encuentran soso y poco diferenciado respecto a sus hermanos de gama menos potentes. Personalmente me gusta la discreción y los “lobos con piel de cordero”.

El frontal sí cambia casi por completo gracias a un paragolpes diferente en el que nos encontramos con un faldón más bajo, unas entradas de aire mayores y que se prolongan más horizontalmente para que parezca más ancho y pegado al asfalto y esa franja roja que se prologa de esquina a esquina incluso por dentro de los faros. Por supuesto, no puede faltar la plaquita con las míticas siglas GTI, también en rojo.

En la vista lateral la única nota de color la tenemos en las llantas, que gracias a dios no se han vuelto locos en pulgadas y han montado unas razonables ruedas de 215 mm de ancho y 17 pulgadas de diámetro. Pinzas decoradas en rojo y los embellecedores sobre los pasos de rueda delanteros con la denominación del modelo y listo.

La trasera tampoco tiene alerones prominentes ni nada similar. Sólo un parachoques con un amago de difusor inferior, una doble salida de escape y los grupos ópticos oscurecidos. No hace falta nada más, mejor, menos peso.

Los ajustes son correctos y aunque los retoques de maquillaje son sutiles, sí es cierto que logran darle un aire con más empaque. Lo tienes delante y te das cuenta de que no es un Polo como otro cualquiera, pero no sabrías decir muy bien por qué.

Interior: Un toque de color

El color rojo del salpicadero evoca a los primeros Golf GTi.

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Si fuera no hay muchos alardes, tampoco dentro. Sólo unos asientos más envolventes, un volante deportivo y esa decoración colorada en las molduras del salpicadero descubren que estamos a punto de entrar en el Polo más especial de todos.

El volante es lo que menos me gusta de esta personalización. Es absurdo poner un volante achatado en un coche en el que damos más de media vuelta hacia cada lado de dirección y en el que el espacio para las piernas no es tan escaso como para que quitar diámetro al aro del volante en la parte baja facilite el acceso de forma notable. Puede que a algunos les parezca que le da un toque muy sport y que es precioso, pero para conducir es un verdadero incordio cuando vas atacado y la mano no encuentra el aro donde se lo espera…

Los asientos son cómodos y sujetan bien el cuerpo, al menos los delanteros porque los traseros son normales. La postura de conducción es fácil de acomodar a nuestro antojo y los mandos están distribuidos de forma razonable, así que pronto te haces con él como si fuese tu coche de toda la vida.

En las plazas traseras el espacio es el que uno espera en un coche de este tamaño, no hay milagros y el Polo mide lo que mide.

Aunque los acabados y ajustes son buenos, algo que no me gusta nada en los coches actuales (se está generalizando demasiado, como si fuésemos tontos) y sobre todo entre las marcas alemanas, es que los materiales que rodean a los pasajeros de las plazas delanteras no tienen nada que ver con los de atrás, como si nuestros compañeros de viaje no mereciesen el mismo cariño que nosotros.

Esto es especialmente escandaloso en los paneles de puerta. Mientras que las delanteras tienen unos plásticos de buena calidad, molduras decorativas e incluso una iluminación led muy acogedora, atrás nos encontramos con unos plásticos como los de un Dacia, nada de molduras decorativas y, por supuesto, nada de luz.

En cuanto al maletero, tiene unas buenas dimensiones para el tamaño del coche y, sobre todo, sus formas son muy aprovechables porque son muy cúbicas. Como de costumbre, podemos ampliar el espacio de carga abatiendo los respaldos, pero no dejan un suelo plano al tumbarlos.

Motor: Su verdadera arma

El motor de 200 CV es una delicia por tacto y prestaciones.

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Bajo el capó delantero de este Polo nos encontramos con un motor de 2 litros de cilindrada que se acomoda fácilmente en el hueco delantero, que es idéntico al de un Golf e incluso al de un Passat, puesto que la plataforma MQB-A0 es idéntica a la de esos modelos (MQB) hasta el pilar B. Sí, el radiador está algo más pegado al bloque motor, pero no han tenido que romperse mucho la cabeza los alemanes para meter en el morro de un pequeño Polo un motor más propio de un Passat, los anclajes de la mecánica están en el mismo sitio en ambos chasis.

Este motor destaca por estar repleto de potencia en toda la gama de revoluciones de modo que no necesitamos hacerlo aullar arriba de todo para sentir que empuja.

En esta unidad los 200 CV se transmiten al suelo a través de una caja de cambios DSG de 6 marchas que tiene un buen funcionamiento y que en modo manual es bastante obediente. Es una lástima que no tenga diferencial autoblocante para sacarle más partido a su brutal forma de entregar potencia, pero haciendo las cosas bien y teniendo paciencia a la hora de clavarle las espuelas, su motricidad es mejor de lo que esperaba y, además, sin el autoblocante tenemos menos interferencias en la dirección.

Con el Drive Mode podemos elegir entre 4 modos de funcionamiento que varían la sensibilidad del acelerador, la respuesta del control de tracción y estabilidad, la asistencia de la dirección, la reacción de la caja de cambios y la dureza de los amortiguadores.

Comportamiento: Fácil y rápido

El terreno predilecto son las carreteras secundarias y tramos de montaña.

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Mis riñones todavía se acordaban del Seat Ibiza FR, así que fue una grata sorpresa sentarme en el Polo GTi, iniciar la marcha y comprobar que, pese a ser un deportivo con casi un 60% más de potencia resulta que es mucho más cómodo y es que, salvo que vayas a ir a un circuito, unas suspensiones duras como tablas sólo sirven para complicar las cosas, hacer más incómodo el coche, que salgan grillos por todas partes y, además, que tenga menos adherencia y un peor paso por curva.

En la puesta a punto del Polo han tenido claro que era mejor olvidarse de modas y peticiones de tuneros y hacer un coche que de verdad vaya como tiene que ir, así que nada de suspensiones como tablas ni llantas de 18 pulgadas (se conforma con unas 215/45-17), gracias.

Conducirlo en ciudad es más agradable de lo que uno espera de un GTi. El cambio automático nos quitará mucho estrés, las dimensiones del coche hacen que las calles parezcan más anchas y las suspensiones tienen un confort razonable.

En autopista sorprende que con sus dimensiones se sienta tan aplomado en curva rápida, donde inspira mucha confianza incluso al pasar por cambios de asfalto, juntas de dilatación o pequeños badenes, de los que se recompone sin aspavientos.

Donde de verdad se disfruta este coche es en zonas reviradas, puertos de montaña y carreteras secundarias, donde agradeceremos su peso contenido y su equilibrada puesta a punto. La dirección tiene un tacto correcto y los frenos también, aunque el coche corre tanto y va tan bien que los acabaremos castigando bastante si nos emocionamos.

El eje delantero obedece rápidamente a nuestras órdenes y no es demasiado subvirador salvo que seamos unos tuercebotas y nos pongamos a dar gas como locos antes de tiempo o intentemos entrar completamente pasados. Ambas situaciones no son culpa del coche sino de un mal conductor.

Como tiene un peso relativamente contenido es fácil controlar sus inercias y jugar con los pesos para que la parte trasera nos ayude a girar un poco, algo que se consigue fácilmente ahuecando un poco o rozando el freno dulcemente con el morro apoyado. La zaga empieza a deslizar de forma progresiva y todo ocurre con bastante naturalidad.

Sorprende que pese a la generosa entrega de potencia del motor tengamos tan buena motricidad. Parte del truco está, precisamente, en que las suspensiones no son muy rígidas, tienen un recorrido correcto y tampoco las estabilizadoras son excesivas.

Por desgracia, en esta ocasión no tuve oportunidad de meterlo en el circuito para sacarle todo el partido, y mira que me quedé con las ganas, porque este Polo enamora a la hora de disfrutar de la conducción.

Equipamiento: Casi todo lo que importa

El GTi es un tope de gama y, como tal, viene muy bien equipado.

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El GTi es un tope de gama y pasa claramente de 20.000 euros, así que no es ninguna sorpresa que esté equipado hasta las trancas, como se suele decir.

Climatizador de doble zona, pantalla táctil, navegador, volante de cuero, asientos deportivos, cámara de marcha atrás, faros full led… todo esto uno ya se lo espera en casi cualquier coche del mercado, así que no merece la pena insistir más en ellos.

Los dos apartados que más importancia están cobrando en la actualidad son los asistentes avanzados a la conducción (asistente de mantenimiento en el carril, alerta de colisión frontal con frenado de emergencia…) y la conectividad y en ambos va sobrado, aunque con matices en el segundo campo.

Poco a poco se van estandarizando cosas como el control de crucero adaptativo, o los sistemas de alerta de ángulo muerto, etc. Lo que sigue siendo poco frecuente en esta categoría es contar con la alerta de tráfico cruzado que incluso nos frena en seco el coche si detecta que algo se acerca transversalmente a nosotros, por ejemplo, cuando salimos de la puerta del garaje.

En materia de conectividad tenemos Apple Car Play y Android Auto, varias Apps, Bluetooth… esto también es ya poco menos que un estándar, pero es una pena que no integre el VW Connect que, por ejemplo, sí está disponible para el VW T-Cross.

Consumo: Tan bueno como sus prestaciones

Los consumos son muy buenos para un coche de estas prestaciones.

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Está claro que un motor de alto rendimiento no tiene por qué ser tragón y que es clave el peso del coche más que el hecho de ser potente. El Polo ha dejado unos buenos registros de consumo durante la prueba, calcando los datos homologados, salvo en ciudad, donde los 5,9 l/100 km declarados se han ido hasta los 6,6 l/100 km durante la prueba.

En carretera es fácil conseguir los registros de 4,9 l/100 km sin demasiados problemas y, aunque el tráfico esté algo complicado, mientras no pasemos los límites legales en carretera nos moveremos en el entorno de los 5,1 l/100 km.

Si subimos el ritmo hasta los 120 km/h en autovía y autopistas, el consumo asciende hasta los 5,7 l/100 km, un buen valor.

En conducción deportiva la cosa sube algo, pero en ningún caso asustan los valores que se pueden ver en el ordenador.

Gracias a estos consumos, aunque en su depósito caben sólo 40 litros, es fácil hacer 600 km sin que la luz de la reserva de combustible nos moleste.

Rivales: Rivales del Volkswagen Polo GTi 2019

Vehículo

Volkswagen Polo 2.0 TSI GTI

Ford Fiesta 1.5 Ecoboost ST

Peugeot 208 1.6 GTi by Peugeot Sport

Renault Clio 1.6 Energy SL RS 18 EDC 162kW

Precio Desde
25.304 €
Desde
26.965 €
Desde
27.800 €
Desde
30.260 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 200 200 208 220
Aceleración 0-100 km/h (s) 6,7 6,5 6,5 6,7
Consumo Medio (l/100 km) 5,9 6,0 5,4 5,9
Emisiones CO2 (g/km) 142 136 125 135

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Comentarios

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  • Francisco

    Yo tengo uno, y los consumos que dices no los he visto ni estando el coche aparcado todo el día

    • Rubén Fidalgo

      Hola, lógicamente yendo al ritmo que pide este coche los consumos son mas altos. Yo para medir los consumos y que sea algo comparativo con el resto de coches que pruebo lo hago en los mismos recorridos, a la misma velocidad y con una conducción suave y son los valores que he podido medir.

  • Paquito Expósito

    La plataforma MQB-A0 (2.Generación) como tal, no la comparte ni el Golf ni el Passat como se comenta en este artículo. Solo la comparten por el momento: Polo, T-Cross, A1, Arona y Scala. El Golf y el Passat son MQB “a secas”, sin el “A0” (1.Generación).

    • Rubén Fidalgo

      Hola, lamento el malentendido pero no digo que el Passat emplee la plataforma MQB-A0, digo que la parte delantera del MQB-A0 es la misma, por eso se llama MQB, hasta el pilar B son básicamente la misma plataforma y lo que varía es la parte trasera, principalmente los anclajes de la suspensión y el hueco posterior. A lo que me refiero es a que los vanos donde van montados los motores en la parte delantera son básicamente el mismo. Un saludo.

      • Paquito Expósito

        Correcto esta puntualización. Por cierto, y sin ánimo de ser puntilloso, comentas que este Polo GTI tiene el tamaño “ligeramente superior” al del primer Golf GTI. Yo más bien diría que supera “ampliamente” al primero y al segundo y “ligeramente” al tercero. Supera a las tres primeras generaciones del Golf GTI en longitud, anchura, altura y vías delantera/trasera. Este Polo GTI MK6 por tamaño se sitúa más bien a caballo entre Golf III y Golf IV. En este video alemán se hace muy visible la enorme diferencia de tamaño con respecto por ejemplo al Golf II (minuto 11:04): https://www.youtube.com/watch?v=ad3k64ML508

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