Prueba del Tesla Model X P100D

Prueba del Tesla Model X P100D

Examinamos todos los detalles del Tesla Model X. Aunque se trata de la versión más potente de la marca americana, no son sus prestaciones lo que más nos sorprenden. Aquí tienes todos los detalles de este modelo absolutamente fuera de lo normal y que ha logrado romper con casi todos los prejuicios sobre el coche eléctrico.

Nuestra valoración: 7,0 Bastante bueno

Diseño 6

Bueno

Motor 8

Notable

Comportamiento 7

Bastante bueno

Interior 6

Bueno

Equipamiento 9

Sobresaliente

Consumos 6

Bueno

Destacable

  • Prestaciones
  • Único en el mercado
  • Facilidad de uso

Mejorable

  • Poco desarrollado
  • Calidad de acabados
  • Climatización pobre

Hay quien reniega de los coches eléctricos: que si son fríos y no trasmiten sensaciones, que si el sonido es poco evocador… La verdad es que, en parte, me siento identificado con estos gustos (estoy enamorado de los coches clásicos), pero, cuando oigo esos comentarios negativos, me dan ganas de sentar a quienes dicen  tales cosas en una carreta y hacerlos viajar aguantando las salpicaduras de los cascos del caballo que tira de ella (por cierto… ya sabes por qué se le llama salpicadero a esa parte del coche, en honor a la tabla que en los carros impedía que el barro – y otros “proyectiles”- salpicasen al cochero). En mi opinión, el gran logro de Tesla es haber conseguido borrar este estigma sobre los coches eléctricos y que, al decirle a alguien que te vas a comprar un coche eléctrico, no tengas que aguantar una sonrisa burlona. Ahora el coche más deseable para mucha gente es un Tesla; hablando en plata, por fin un coche eléctrico mola mucho.

El Tesla Model X es un modelo que en la actualidad no tiene rivales. Sí, hay otros coches eléctricos; también hay SUV de 7 plazas e incluso modelos de este tamaño y prestaciones, pero no hay ninguno que meta en un solo saco todas estas cualidades. Por esta razón, verás modelos tan dispares en la lista de rivales que indicamos más abajo.

Para la prueba del SUV de Tesla, hemos contado con la versión más potente (y cara) del Model X, la versión P100D (donde P significa Prestaciones, 100 son los kWh almacenados en sus baterías y D, de dual, hace referencia a los dos motores que incorpora). Confieso que, en cierto modo, me ha encantado porque por fin me he enfrentado a un coche que realmente aporta algo novedoso y se sale de lo corriente, nunca mejor dicho.

El Tesla ofrece a sus clientes elementos que no poseen sus rivales.
El Tesla ofrece a sus clientes elementos que no poseen sus rivales.
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Aunque en el fondo el coche eléctrico no sea nada nuevo (tiene más de 100 años de historia), sólo un puñado de coches han sobresalido en su día del resto por la cantidad de elementos innovadores que incorporaban. En pocas palabras, desde que se lanzó el Citroën DS en 1955, ningún fabricante ha sido realmente tan revolucionario como lo está siendo Tesla y, para colmo, es una marca que ha surgido prácticamente de la nada (como te contamos en este reportaje sobre Tesla).

La valoración tras haberlo probado es muy positiva. Realmente es un coche eléctrico perfectamente utilizable y con más limitaciones psicológicas respecto a su autonomía que reales, por lo que podría ser el único coche familiar (aunque quien tiene capacidad para comprarse un Tesla es muy probable que tenga más vehículos en su garaje). Además, es diferente, cómodo, seguro, rápido (si queremos)…

En cuanto a lo de ser ecológico, sinceramente, creo que las cosas dejan de ser ecológicas en el momento que pasan por un proceso industrial y requieren de más procesos industriales para su funcionamiento. La ecología es algo más que tener un coche eléctrico. Lo que sí tengo claro es que, si no te gustan los coches eléctricos, es mejor que te vayas acostumbrando, porque, ya sean con pilas de combustible, por inducción o filoguiados, son el futuro.

Futuro, eso es precisamente lo que menos me ha gustado de este Tesla, ya que le ha pasado lo mismo que a todos los coches que han nacido anticipándose a su tiempo. En este automóvil uno siente que ha habido más preocupación por incorporar multitud de gadgets, sistemas pioneros, crear tendencias… que de meditar sobre su producción. Esto hace que muestre algunos fallos de juventud en calidad (ajuste de piezas, gomas, montaje…), soluciones poco meditadas (un parabrisas panorámico sin cortinilla y con unos aireadores para la climatización ridículos para un coche con semejante volumen interior…).

Hay un proverbio chino que dice que el clavo que sobresale recibe un martillazo, y este coche sobresale mucho y algún martillazo seguro que le cae, pero la mayoría son por pura envidia.

Vídeo prueba del Tesla Model X P100D

Diseño Tiene alas, pero no es un ángel

El Model X carece del estilo proporcionado y elegante del Model S.
El Model X carece del estilo proporcionado y elegante del Model S.
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El Model X es algo así como “el SUV del Model S” o al menos así es como muchos lo denominan. A su lado veo cualquier cosa menos un SUV y me recuerda más a una especie de monovolumen galáctico, lo que no es ni mejor ni peor que parecer un SUV. Con 5,04 metros de largo, casi 1,7 de alto y más de 2 metros de ancho, el Tesla Model X es un coche muy grande y es difícil disimular su tamaño.

Para ofrecer al cliente capacidad hasta para 7 pasajeros, hay dos alternativas: hacer un coche de formas muy cúbicas o hacerlo muy, muy largo. En Tesla han querido ser originales también en esto y salirse del camino marcado, lo que ha llevado a este diseño que logra darle cierto aspecto deportivo al coche, con una línea de cintura muy alta y un techo muy tendido en la parte trasera, estilo fastback.

En el frontal llama la atención la casi total ausencia de parrilla delantera. Al no tener un motor de combustión tras ella, las necesidades de refrigeración (y “respiración”) son mínimas, de modo que se puede hacer un morro muy aerodinámico y con unos faros (full led, por supuesto) rasgados que le dan un toque sport.

El resultado es bueno y el Tesla Model X se puede considerar proporcionado y atractivo, lo cual no es nada fácil con estas dimensiones y teniendo que dejar espacio para 7 pasajeros. Para darle un toque más espectacular y tecnológico, los diseñadores de Tesla se han complicado la vida con las puertas traseras, que denominan “falcon wings” (alas de halcón) y que son una complejidad que se paga muy cara, tanto a nivel productivo como funcional.

Las puertas traseras se han convertido en la seña de identidad del Tesla Model X, para bien y para mal. Son espectaculares hasta el punto de que los dentistas infantiles deberían utilizarlas; es imposible que un crío se quede con la boca más abierta que cuando ve cómo se despliegan las puertas del Model X. Hacerlas ha requerido del desarrollo de multitud de patentes, integrar decenas de sensores y calculadores para que se abran y cierren correctamente… Son un auténtico espectáculo, pero constituyen más un reclamo que una ventaja real.

Para poder hacer unas puertas que ocupan alrededor del 30% de la estructura del coche, el Tesla Model X está prácticamente partido en 3 trozos. Tenemos una carlinga delantera que se acaba justo en la espalda del conductor. Tras su cabeza, hay un enorme arco que forma un anillo hasta el suelo. A ese arco se ata un grueso larguero que es lo que une la estructura delantera a la trasera, que empieza por delante del eje trasero. Entre esas dos estructuras están las enormes puertas articuladas y motorizadas.

Podría decirse que el Tesla Model X es básicamente un coche targa, sólo que el techo abrible está sobre las cabezas de los pasajeros traseros y no de los delanteros.

Las puertas del Tesla son tan complicadas que su ajuste no las deja completamente enrasadas.
Las puertas del Tesla son tan complicadas que su ajuste no las deja completamente enrasadas.
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Si un deportivo (ligero y mucho más compacto) ya padece muchísimas torsiones cuando le cortamos el techo y lo dejamos con un simple puntal central, imagínate una mole de 5 metros, que tiene un suelo en el que van alojadas unas baterías que pesan casi una tonelada y encima haces que tiren de él más de 600 caballos, como es el caso del P100D. Cuando aceleras a fondo en este coche, llegas a oír cómo se retuerce la estructura… y es normal si ves cómo es.

¿Qué ventaja aportan estas puertas? Pues que puedes entrar y salir del coche de pie y que dejan un acceso enorme. Para mí esto no es una diferencia muy positiva, porque hay monovolúmenes con puertas correderas que permiten un acceso al interior más cómodo y diáfano, incluso que se pueden adaptar para que  entren personas con movilidad reducida y sillas de ruedas. Para mí la gran ventaja de estas puertas es que puedes estar abrochando el cinturón de tu hijo o la silla infantil mientras diluvia sin mojarte.

Para todo lo demás, estas puertas sólo tienen inconvenientes. Son caras, pesadas, con el coche con una rueda subida a la acera (lo cual retuerce la estructura) a veces no cierran correctamente y se quedan entalladas, tienen una hermeticidad muy complicada con multitud de gomas que habrá que ver cómo envejecen y se desgastan… En fin, son un escaparate caro y poco práctico, pero no cabe duda de que son todo un reclamo.

Mientras que el Tesla Model S me causa una excelente impresión al verlo desde fuera, el Model X me decepciona un poco. Las mastodónticas puertas son una pesadilla para su ajuste y no quedan bien enrasadas ni en el techo ni en los laterales, lo mismo que la ranura que deja el portón trasero con los costados laterales.

Hay tres puntos clave para que un coche nos parezca que está bien fabricado y que es de calidad:

  1. Superficies: que los distintos paneles queden perfectamente enrasados
  2. Juegos: que las ranuras de las puertas, capós, parachoques… sean lo más finas y paralelas posible
  3. Aspecto:  que la pintura tenga un tono homogéneo y sensación de volumen

Salvo la pintura (que sí tiene un aspecto impecable), el Tesla Model X pincha en las otras dos, por lo que no me ha causado una buena impresión, aunque reconozco que tiene detalles estéticos muy elegantes y cuidados, como la base de los retrovisores, el logo de Tesla que hace de repetidor de los indicadores de dirección tras los pasos de rueda delanteros, etc.

Al releer este texto, reconozco que la imagen mental que me hago es la de un coche mal acabado, cuando realmente no es así. Hay coches en el mercado en los que las puertas no ajustan al milímetro, las molduras no quedan perfectamente enrasadas o el portón trasero y el capó delantero dejan ranuras de mayores dimensiones, pero es que ninguno cuesta 185.000 euros como éste, y el rasero debe ser otro.

Interior Minimalismo máximo

El interior del Tesla Model X está condicionado por la enorme pantalla que lo controla todo.
El interior del Tesla Model X está condicionado por la enorme pantalla que lo controla todo.
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El Tesla Model X tiene un detalle en su exterior muy llamativo (las falcon wings), pero, por lo demás, en su diseño predomina la discreción y la sutileza. Pues dentro es lo mismo, y eso me gusta, porque le da homogeneidad al coche y creo que demuestra buen gusto y mimo al hacer las cosas. Salvo la enorme pantalla central, el resto del interior del Model X es muy minimalista y elegante. Aparte de los pulsadores para los elevalunas y los mandos del volante y la columna de dirección, sólo hay otros dos botones a la vista en el Tesla: el de los intermitentes de emergencia (por favor, diseñadores, es un elemento de seguridad, dejad de esconderlo) y el que abre la guantera.

El cuero de los asientos es de buena calidad, lo mismo que el recubrimiento del salpicadero, que, además, no provoca reflejos en el parabrisas. La postura de conducción es buena gracias a la multitud de reglajes de los asientos y columna de dirección, así como por unos pedales de buenas dimensiones y bien posicionados.

Una de las ventajas de ser un coche eléctrico es que sus conjuntos mecánicos son muy compactos. No hay que dejar espacio para una timonería para la caja de cambios, ni para una transmisión que invade la consola central… Se puede diseñar un interior perfectamente cúbico y ubicar cada cosa donde quieran los diseñadores.

La sensación de amplitud interior es enorme gracias al parabrisas panorámico y a que las puertas traseras también tienen una claraboya, pero tampoco aquí casan bien “forma y función” y aparece otro error de concepción: es un invernadero. Los diseñadores del Tesla Model X quieren ocultar todo y, en ese afán, no han dejado hueco para unas salidas de aireación de buen tamaño. Tampoco es que la “televisión” que llevamos en la consola central deje mucho espacio para ellas.

Aunque el parabrisas (el más grande del mercado) tiene un tratamiento atérmico, no evita que lo atraviese toda la radiación (y la que no lo atraviesa lo calienta, de modo que también transmite calor al interior, aunque por convección en vez de radiación) y el Model X se recalienta bastante en el interior.

Para evitarlo, una solución -que vuelve a parecerme más a un apaño que un diseño bien pensado y ejecutado- es poner el parasol que hay en el maletero delantero, como el que se pone en el parabrisas cuando aparcas el coche al sol, pero sólo para la parte superior de éste, de modo que podemos ver perfectamente la carretera.

Con un parabrisas panorámico, claraboyas en las plazas traseras y unas salidas de aireación pequeñas (aunque las hay incluso en la tercera fila de asientos), el Tesla Model X no es capaz de gestionar el clima en su habitáculo cuando el sol da de pleno en carretera, y es que el interior de este coche tiene un gran volumen de aire que enfriar… o calentar.

También en el interior nos encontramos con algunos detalles de acabado que, sin ser malos en absoluto, son mejorables en un coche de este precio. La consola central tiene unos plásticos pobres y sus tapas dejan juegos y ajustes que están mejor resueltos en rivales de su categoría.

La usabilidad de los menús y la infografía de Tesla son un ejemplo a seguir.
La usabilidad de los menús y la infografía de Tesla son un ejemplo a seguir.
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En lo que el Tesla arrasa absolutamente a todos los demás coches del mercado actual es en la usabilidad de la infinidad de elementos que pone a disposición de sus pasajeros, todo un ejemplo a seguir. Pese a lo complicado que es este coche y todo lo que tiene, en media hora lo dominas.

El truco está en la enorme pantalla central, pero no porque sea la más grande del mercado o la de mejor calidad y definición, sino porque sus menús e infografías son perfectos, con iconos de buen tamaño y muy intuitivos. No hay nada igual en el mercado, así de tajante.

Además de esta “tele”, el conductor del Tesla tiene ante sí otra pantalla en la que se muestra la información básica para la conducción. Ésta no me ha parecido tan bien resuelta. Su calidad no admite crítica, es la mejor también, pero su grafía y sus menús desconciertan y hay tantas cosas moviéndose que acaban distrayendo.

Vas conduciendo y un icono muestra la silueta del vehículo, ves cómo se encienden las luces de freno o los intermitentes en él, ves cómo detecta los vehículos alrededor, cómo varía la velocidad memorizada… no hace falta tanta información, salvo que la pidas por algo concreto. En este punto, sí creo que hay campo de mejora por parte de Tesla. Se puede dar mucha información, pero sin que ésta llame nuestra atención salvo que sea necesario hacerlo.

En cuanto a las plazas traseras del Tesla Model X, los tres pasajeros de la segunda fila disfrutan de buen espacio. Los de los laterales tienen más altura disponible por el hueco que deja sobre sus cabezas la claraboya de las puertas, mientras que el pasajero central tiene que lidiar justo con la espina dorsal que une la parte delantera del techo con la trasera. Aun así, una persona de 1,8 m de estatura no roza con la cabeza en el techo en la plaza central y tres adultos pueden viajar con un gran confort.

Los de la tercera fila cuentan con un acceso mejor que en otros modelos de 7 plazas gracias a que se pueden incorporar antes al llevarse el techo consigo las puertas. Sin embargo, el espacio para las piernas y la altura no las hace recomendables para personas corpulentas o de más de 1,7 m de estatura. Por cierto, el Model X se puede configurar como un 5 plazas (2+3) 6 plazas (2+2+2) o 7 plazas (2+3+2).

El maletero tiene una buena capacidad y sus formas son muy cúbicas. Si no nos llega con el espacio en la parte trasera, también podremos meter un par de maletas en el cofre que hay donde la mayoría de los coches tienen el sucio y contaminante motor de combustión.

Motor Póngame dos

Esta versión es la más potente de Tesla.
Esta versión es la más potente de Tesla.
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El nombre de P100D de esta versión hace referencia a la capacidad de almacenar energía de sus baterías (100 kWh), a sus prestaciones y a que lleva dos motores, uno en cada eje. Realmente no hay nada revolucionario en este apartado en el Tesla. Sí, es capaz de acelerar como un superdeportivo, aunque pesa casi el doble que ellos y tiene más del doble de autonomía que cualquier coche eléctrico, pero su truco, aunque podamos pensar lo contrario, no es la alta tecnología sino el tamaño.

En el fondo, no puede negar su origen y a los americanos siempre les han gustado los motores de gran cilindrada y el rugir de los V8; pues al Tesla le pasa más o menos lo mismo: dos motoracos eléctricos y las baterías más grandes del mercado, así de simple o así de complejo, que tampoco es fácil hacerlo todo a lo grande, aunque seas de Bilbao.

Tendemos a pensar que Tesla (la marca, no el inventor de quien toman el nombre) han inventado algo revolucionario en el mundo del coche eléctrico y en realidad no es así, lo que pasa es que han apostado por él antes que ningún rival y lo han hecho en serio y sin complejos. Nada de “vamos a ver cuál es la distancia media diaria que recorre un usuario medio y vamos a dimensionarlo todo para que…”. No, aquí han dicho que hay que hacer un coche que rinda como uno de combustión y han dimensionado en base a eso.

Todo el suelo del Tesla es una especie de sandwich en el que las rebanadas de pan son el suelo plano y aerodinámico del exterior del coche y el de los pasajeros, mientras que el jamón y el queso son las baterías más grandes del mercado. Esta estructura es muy simple y origina un centro de gravedad bajísimo que no ocupa espacio y logra una buena rigidez torsional.

Unas baterías grandes permiten usar unos motores potentes. El P100D monta un motor eléctrico en el eje delantero y otro en el trasero con una potencia conjunta de 612 CV, una cifra espectacular pero que queda ridícula comparada con los brutales 967 Nm de par. Una de las grandes ventajas de los motores eléctricos es que la potencia la dan desde el mismo momento en el que empiezan a girar, de modo que no necesitan una caja de cambios, les basta con un grupo reductor que permita que las ruedas giren a distintas revoluciones que el motor, aunque la relación entre las rpm del motor y las de las ruedas sea constante.

Este par tan brutal y el hecho de que no haya que cambiar de marcha es lo que hace que el Tesla Model X impresione por sus aceleraciones y recuperaciones. Seguramente que has oído hablar del “turbo lag” o retraso de respuesta de turbo. Se debe a que desde que pisamos el acelerador hasta que los gases tienen energía como para que el turbo “empuje” pasa un tiempo. Bueno, pues podríamos decir que todos los motores de combustión tienen un retraso respecto a los eléctricos.

En un motor de combustión, nosotros damos una orden con el acelerador y una unidad de control tiene que mandar una orden a una serie de piezas para que produzcan una reacción química. Esa reacción tiene lugar y se transforma en un movimiento de giro que se transmite a las ruedas. Sí, todo ese proceso se hace en centésimas de segundo, pero requiere de un tiempo aunque sea mínimo.

En un motor eléctrico la respuesta es instantánea. En cuanto pisamos el acelerador, le llega más energía al motor y punto, no hay una reacción química que provocar ni nada de eso, sólo es crear un campo magnético de una determinada manera a base de electricidad… y los electrones se transmiten más rápido por un cable que la gasolina por un tubo.

Eso sí, mientras que en un motor de combustión la potencia crece a medida que sube de revoluciones hasta que deja de poder respirar, en un motor eléctrico sucede al contrario y, a medida que se embala, el par cae tan bruscamente que, aunque las revoluciones suban, no lo hacen lo suficiente como para compensar la pérdida de par tan brusca, de modo que su potencia decae con las revoluciones. Esto hace que las aceleraciones de 0 a 100 km/h del Tesla Model X no tengan rival en el mundo, mientras que de 100 a 200 km/h (que sigue siendo asombroso) ya empiezan a morderle la oreja otros rivales.

En las recuperaciones tampoco tiene rival debido, principalmente, a que no hay caja de cambios ni cambio que realizar, todo es más instantáneo.

Comportamiento Pesa, pero cómo se mueve..

Gracias a su bajísimo centro de gravedad, su comportamiento es mejor de lo esperable.
Gracias a su bajísimo centro de gravedad, su comportamiento es mejor de lo esperable.
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Aunque con un peso en orden de marcha de 2.500 kg (algo más en esta versión a tope de equipamiento con el Pack Premium) y que, con una altura como ésta, uno se espera un coche torpe, la verdad es que el Model X me ha dejado un buen sabor de boca y se lleva mucho mejor de lo esperado, aunque lo saquemos de su hábitat. El truco está en que su centro de gravedad está muy abajo, de modo que apenas tiende a inclinarse en las curvas incluso yendo muy rápido.

No podemos verlo como un coche deportivo aunque lo anuncien como capaz de batir a un Porsche en aceleración, tampoco como un SUV (ni su altura libre, ni sus neumáticos, ni unas baterías muy caras que podemos dañar si golpeamos los bajos en conducción offroad son compatibles con la conducción fuera del asfalto de este coche), sino como una berlina de superlujo, con buenas prestaciones y un confort asombroso, y en eso es muy buena, de las mejores.

En ciudad impone su tamaño. Con estas dimensiones no es el coche ideal para el tráfico denso, calles estrechas o parkings, pero la verdad es que los atascos se viven de otra manera en el Tesla. Lo primero que es una gozada es meterse en él y no tener que hacer nada más que pisar el freno, poner la palanca en D o en R (según queramos ir hacia delante o atrás) y ya está. No hay que encender nada ni hacer nada de nada, siempre está listo para iniciar la marcha cuando queramos, y siempre en absoluto silencio.

La suspensión es neumática con altura regulable manual o automáticamente. El confort es absoluto, ningún ruido nos perturba (ni producido por nuestro coche ni por el de al lado) y el asistente de conducción en atascos evita que nos despistemos, o mejor dicho, corrige nuestros despistes e inicia la marcha cuando lo hace el de delante y se para antes de darle, aunque nos quedemos embelesados con cualquier distracción.

El radio de giro es bueno, pero es un coche con más de 2 m de ancho, de modo que los lugares estrechos no son lo suyo.

En carreteras secundarias y reviradas se notan mucho las torsiones de la carrocería, provocadas por la falta de rigidez estructural que imponen las puertas falcon y el peso y dimensiones de este coche. Sin embargo, las suspensiones trabajan bien y el coche no necesita unas estabilizadoras muy duras ni suspensiones radicales para no balancear, de modo que las ruedas pisan bien siempre y copian perfectamente las irregularidades del asfalto.

Como las baterías son enormes y los motores potentes, además de unas aceleraciones brutales, también tiene muy buen freno motor. No tendremos que abusar mucho de los discos y el sistema hidráulico, que aguantan mejor el trabajo duro de lo que me esperaba en un coche de este tamaño y capacidad de aceleración.

El Model X tiene básicamente 3 modos de conducción. El normal se llama Sport, es el punto de partida. Por encima de él hay un modo denominado “Ludicrous” que es un nombre sacado de la película de “La Loca Historia Las Galaxias” (“Space Balls” , originalmente) en la cual la nave espacial tenía una velocidad más allá de la velocidad de la luz que se llamaba así “Ludicrous Speed”. En este modo el coche ofrece unas aceleraciones más contundentes al pisar el acelerador y se hace más sensible.

Si mantenemos pulsada esta tecla unos segundos, la pantalla hace como una especie de visión túnel y aparece un simpático aviso en ella en el que nos pide que confirmemos la orden de querer ir más allá. Si aceptamos, el Tesla prepara las baterías para ponerlas a la temperatura óptima de trabajo, alrededor de los 50 ºC, lo cual le lleva unos 20 minutos.

Un display en el cuadro nos indica que ya han alcanzado esa temperatura y entonces el Tesla Model X es una verdadera catapulta. La entrega de potencia es brutal y el pedal del acelerador ultrasensible, hasta el punto de resultar incómodo para conducir de manera sport, porque todo llega demasiado brusco y es difícil dosificar la aceleración que queremos para trazar la salida de la curva y enfilar la siguiente recta, que se acaba en un pestañeo.

Lo más impresionante de este modo son los adelantamientos, no te lo puedes creer y no hay nada comparable en el mundo a día de hoy.

La dirección es buena y suficientemente rápida y obediente, aunque no transmite mucha información en los dedos de lo que está pasando entre la goma y el asfalto, pero es que este coche no está pensado para ir con un tiralíneas en las curvas.

En autovía está claramente en su salsa. El control de crucero adaptativo es de los mejores que he probado y el confort de marcha, sobresaliente. A 120 km/h el ruido en el interior del Model X es de apenas 68 dB, cuando sus rivales se mueven en el entorno de los 72 dB.

En curvas rápidas se oyen algunos crujidos de la estructura del coche cuando pasas por una junta o badén, lo mismo que cuando aceleras a fondo con el modo de máximas prestaciones activado.

La verdad es que conducir este coche es toda una experiencia. Más que las prestaciones o aceleraciones (que te dejan loco, sinceramente), lo que me ha parecido más destacable es que es facilísimo de conducir y que, pese a ser algo completamente diferente a todo lo demás que hay en el mercado, te acostumbras a él más rápido de lo que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h.

Equipamiento La suscripción gratuita a Spotify más cara del mundo

El Tesla Model X cuenta con elementos que sus rivales no ofrecen.
El Tesla Model X cuenta con elementos que sus rivales no ofrecen.
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La unidad de pruebas contaba con el pack Premium, que añade a una dotación ya abrumadora gadgets como el equipo de sonido Premium (aquí tienes el análisis del equipo de sonido del Tesla Model X), los asientos calefactados y ventilados o las espectaculares puertas con apertura y cierre automático, y no nos referimos a que el pestillo se abra al acercarnos y se cierre al alejarnos, no. Este Tesla te abre la puerta por completo cuando te aproximas y la cierra cuando te sientas en él.

Para hacer esto, Tesla ha tenido que registrar más de 17 patentes. Cada puerta cuenta con varios sensores de ultrasonidos para detectar la presencia de objetos (los bolardos de las aceras, la pared del garaje, el coche de al lado, un niño, nosotros mismos…) y determinar dos cosas: si se puede abrir y hasta dónde puede hacerlo. Si por cualquier motivo detecta que hay peligro de darnos un golpe a nosotros, no se abrirá ni se cerrará automáticamente y, si hay una pared o cualquier otra cosa en su trayectoria, se quedará a unos 10 cm de ella.

Realmente es impactante verlas en acción, aunque no sé muy bien hasta qué punto son algo práctico para el día a día o fuegos artificiales, pero ole por Tesla, han conseguido algo que los demás no han podido o no han querido hacer.

El Pack Premium incluye el espectacular sistema de apertura y cierre automático de puertas.
El Pack Premium incluye el espectacular sistema de apertura y cierre automático de puertas.
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Climatizador automático (algo escaso para el volumen del habitáculo), faros con encendido automático y asistente de luz de carretera, asientos con reglaje eléctrico en todas las plazas, techo panorámico, pintura metalizada, tapicería de cuero… Obviamente todo esto viene de serie en este coche. Para hacernos una idea, Tesla incorpora en sus coches todo lo que tienen sus rivales de serie y como opción le añade cosas que nadie más tiene, como la suscripción de por vida a Spotify.

Preguntar si tiene Wifi este coche es como preguntarle a Michael Phelps si sabe lo que es una piscina. El Tesla Model X está permanentemente conectado a la red, incluso cuando no estamos en el coche. Uno de los apartados que más caracteriza a esta marca es que continuamente está desarrollando mejoras, se parece más a un smartphone que a un coche.

Cuando una de esas mejoras la tienen absolutamente comprobada, la envían al coche de forma gratuita para sus clientes, que lo reciben con ilusión en modo de un icono amarillo en la pantalla que lo controla todo. Otro “move your mind” (como decían en Saab). A todos los conductores tradicionales nos aterra que se encienda una luz amarilla en el cuadro, sobre todo si pone “check engine”. Digamos que esas llamadas hasta ahora eran para decirte que te iban a quitar dinero del bolsillo, mientras que en el Tesla significan que te van a regalar algo y que tu coche va a ser mejor día a día.

El Tesla está repleto de detalles que hacen evidente que detrás de su desarrollo hay una componente muy importante de las tendencias actuales con las nuevas tecnologías. Buena muestra de ello son los llamados “huevos de pascua”: pequeños trucos que los programadores dejan en el software a modo de broma con el usuario.

En el Tesla hay varios con los que puedes convertir la pantalla del sistema multimedia en un panel de dibujo, que el navegador muestre la superficie de Marte en vez de la de la Tierra y cosas así, no tienen una utilidad más allá de crear un vínculo mayor entre sus desarrolladores y sus clientes, una especie de broma entre colegas, una diferenciación más.

En el apartado de sistemas de asistencia a la conducción y de seguridad, el Model X está en cabeza. El control de crucero adaptativo funciona de maravilla y sin falsas alarmas y el que nos mantiene en el carril también nos guía a los máximos legales de forma precisa y suave, no como otros rivales que lo que hacen es llevarnos en el carril con pequeños bandazos de una línea a la otra.

Una de las ventajas de tener un coche que está tan conectado es que hay muchas funciones que todos los modelos tienen pero a las que aquí se les puede sacar una utilidad. Por ejemplo: todos los coches actuales tienen ESP, muchos tienen suspensiones adaptativas y GPS y, cada vez más, tienen Wifi. En el Tesla se combinan estos elementos para memorizar los baches.

Si en tu recorrido diario pasas por un badén o un paso de cebra elevado, el coche memoriza esa posición y las reacciones que ha provocado en sus sensores. La siguiente vez que circules por ese punto, automáticamente adaptará la altura de la carrocería y la dureza de la suspensión para pasarlo con el mayor confort y seguridad posible, además de reducir la velocidad si vas con el control de crucero inteligente.

En fin, no sólo es el equipamiento del Tesla Model X lo que sorprende, también todos los servicios que ofrece, es otro mundo, literalmente. Por ejemplo, la garantía de las baterías es de 8 años SIN LÍMITE DE KM NI DE RECARGAS, la garantía total del coche es de 4 años y, aunque recomiendan una revisión anual, NO ES OBLIGATORIO PASAR LAS REVISIONES PERIÓDICAS. De nuevo, Tesla ofrece algo que nadie más en el mundo hace.

Seguridad

Equipamiento de Serie

  • ABS ESP TCS
  • 9 Airbags

    Confort

    Equipamiento de Serie

    • Keyless Go
    • Dirección asistida
    • Elevalunas delantero eléctricos
    • Llantas de aleación de 17´´
    • Climatizador Automático

    Equipamiento Opcional

    • 3450 €Interior de 6 asientos
    • 4000 €Interior de 7 asientos

    Multimedia y Audio

    Equipamiento de Serie

    • Radio CD MP3

      Consumo Como un bloque de viviendas

      Los modelos de Tesla tienen varias posibilidades de carga.
      Los modelos de Tesla tienen varias posibilidades de carga.
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      En el mundo de la electricidad no hay trucos. Para lograr autonomía hay que tener unas baterías grandes y, para cargarlas, hace falta un grifo lo bastante grande como para llenarlas. En el caso del Model X P100D, hay cuatro modos posibles de recarga. Uno de ellos son los famosos supercargadores Tesla, capaces de cargar el 80% de la batería en apenas 20 minutos. Están pensados para que podamos hacer viajes largos con el coche con paradas razonables para tomar un café, etc. Suelen estar a las afueras de las ciudades y en puntos estratégicos, aunque en España la mitad oeste está totalmente despoblada, de modo que es imposible ir de Galicia (donde se vendió el primer Tesla Model X en España) a Madrid, al menos por ahora. La marca promete pasar de los 11 supercargadores actuales a 24 antes de que acabe 2017.

      La segunda forma más rápida de cargar el Tesla es en los cargadores tipo CHAdeMO, que son capaces de suministrar hasta 200 km de autonomía en una hora de recarga.

      La tercera forma es a través de un wallbox que ellos denominan “Carga en Destino“. Cargar este Model X en este tipo de cargadores lleva unas 9 horas, dependiendo de la intensidad que sea capaz de suministrar la red.

      La cuarta forma es a través de un enchufe normal doméstico con toma de tierra. En ellos la recarga total del Model X lleva unos dos días y medio.

      Sí, ya sé que asusta pensar en que recargar el coche lleva dos días y medio, pero hablo de cargar el coche por completo. ¿Cuándo llenas el depósito a tope del coche? Lo normal es que circulemos en nuestro día a día con el depósito entre el 25 y el 50% de su capacidad, nos llega de sobra para nuestro uso diario.

      Sólo lo llenamos cuando vamos a salir de viaje o cuando hay guerra en Irak y anuncian que el petróleo va a subir una barbaridad. Pues aquí lo mismo, sólo necesitaremos llenar las baterías del Model X cuando vayamos a salir de viaje con él o cuando la energía eléctrica es más barata, lo cual suele suceder en las horas nocturnas, mientras dormimos.

      Tenemos que cambiar un poco el chip con el tema del coche eléctrico. Vamos a darle la vuelta al razonamiento. Podemos recargar el Tesla en nuestra casa o en cualquier enchufe. ¿Puedes echar gasolina en casa o en el parking del hotel o del restaurante? Pues eso.

      En cuanto a autonomía, esta versión tan potente tienen un consumo más elevado, de modo que no puede ofrecer los más de 600 km que ya ofrecen algunos modelos de Tesla. En un uso real razonable su autonomía está en el entorno de los 400 km, pero, si abusamos de sus prestaciones y del modo “Ludicrous”, es fácil acabar con las baterías en la mitad de distancia, como con cualquier coche de estas prestaciones.

      Ficha Ficha técnica del Tesla Model X P100D

      Carrocería

      • Largo 5.035 mm
        Ancho 1.999 mm

        Alto
        1.684 mm

      • Batalla (mm)
      • Capacidad del maletero min/max (l) /
      • Peso (kg)2.439
      • CarroceríaTodo Terreno
      • Número de puertas5
      • Número de plazas5

      Motor

      • CombustibleCorriente eléctrica
      • Cilindrada (cm3)0
      • Número de cilindros0
      • Sobrealimentación--

      Transmisión

      • TracciónTodo terreno tracción total permanente
      • Tipo de transmisiónDirecto, sin caja de cambios
      • Número de marchas1

      Prestaciones

      • Potencia (kW)450
      • Potencia (CV)612
      • Par (Nm)967
      • Velocidad máxima (km/h)250
      • Aceleración 0-100 km/h (s)3,1

      Consumos y emisiones

      • Urbano (l/100 km)0,0
      • Carretera (l/100 km)0,0
      • Medio (l/100 km)0,0
      • CO2 (g/km)0
      • Depósito de combustible (l)0

      Rivales Rivales del Tesla Model X P100D

      Model X P100D

      Desde
      157.450 €

      Eléctrico

      Automático
      1 marchas

      612

      3,1

      0,0

      0

      Cayenne Turbo S Aut.

      Desde
      196.934 €

      Gasolina

      Automático
      8 marchas

      570

      4,1

      11,5

      267

      Bentayga 6.0 7 plazas

      Desde
      241.540 €

      Gasolina

      Automático
      8 marchas

      608

      4,1

      13,1

      296

      XC90 T8 Twin Inscription AWD 407

      Desde
      85.180 €

      Híbrido

      Automático
      8 marchas

      407

      5,6

      2,1

      49

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