Prueba del Tesla Model X P100D77

Prueba del Tesla Model X P100D

27 Julio, 2017, modificada el 31 Julio, 2017 por

Examinamos todos los detalles del Tesla Model X. Aunque se trata de la versión más potente de la marca americana, no son sus prestaciones lo que más nos sorprenden. Aquí tienes todos los detalles de este modelo absolutamente fuera de lo normal y que ha logrado romper con casi todos los prejuicios sobre el coche eléctrico.

Nuestra valoración: 7,0 Bastante bueno

Diseño 6

Bueno

Motor 8

Notable

Comportamiento 7

Bastante bueno

Interior 6

Bueno

Equipamiento 9

Sobresaliente

Consumos 6

Bueno

Destacable

  • Prestaciones
  • Único en el mercado
  • Facilidad de uso

Mejorable

  • Poco desarrollado
  • Calidad de acabados
  • Climatización pobre

Hay quien reniega de los coches eléctricos: que si son fríos y no trasmiten sensaciones, que si el sonido es poco evocador… La verdad es que, en parte, me siento identificado con estos gustos (estoy enamorado de los coches clásicos), pero, cuando oigo esos comentarios negativos, me dan ganas de sentar a quienes dicen  tales cosas en una carreta y hacerlos viajar aguantando las salpicaduras de los cascos del caballo que tira de ella (por cierto… ya sabes por qué se le llama salpicadero a esa parte del coche, en honor a la tabla que en los carros impedía que el barro – y otros “proyectiles”- salpicasen al cochero). En mi opinión, el gran logro de Tesla es haber conseguido borrar este estigma sobre los coches eléctricos y que, al decirle a alguien que te vas a comprar un coche eléctrico, no tengas que aguantar una sonrisa burlona. Ahora el coche más deseable para mucha gente es un Tesla; hablando en plata, por fin un coche eléctrico mola mucho.

El Tesla Model X es un modelo que en la actualidad no tiene rivales. Sí, hay otros coches eléctricos; también hay SUV de 7 plazas e incluso modelos de este tamaño y prestaciones, pero no hay ninguno que meta en un solo saco todas estas cualidades. Por esta razón, verás modelos tan dispares en la lista de rivales que indicamos más abajo.

Para la prueba del SUV de Tesla, hemos contado con la versión más potente (y cara) del Model X, la versión P100D (donde P significa Prestaciones, 100 son los kWh almacenados en sus baterías y D, de dual, hace referencia a los dos motores que incorpora). Confieso que, en cierto modo, me ha encantado porque por fin me he enfrentado a un coche que realmente aporta algo novedoso y se sale de lo corriente, nunca mejor dicho.

El Tesla ofrece a sus clientes elementos que no poseen sus rivales.77
El Tesla ofrece a sus clientes elementos que no poseen sus rivales.

Aunque en el fondo el coche eléctrico no sea nada nuevo (tiene más de 100 años de historia), sólo un puñado de coches han sobresalido en su día del resto por la cantidad de elementos innovadores que incorporaban. En pocas palabras, desde que se lanzó el Citroën DS en 1955, ningún fabricante ha sido realmente tan revolucionario como lo está siendo Tesla y, para colmo, es una marca que ha surgido prácticamente de la nada (como te contamos en este reportaje sobre Tesla).

La valoración tras haberlo probado es muy positiva. Realmente es un coche eléctrico perfectamente utilizable y con más limitaciones psicológicas respecto a su autonomía que reales, por lo que podría ser el único coche familiar (aunque quien tiene capacidad para comprarse un Tesla es muy probable que tenga más vehículos en su garaje). Además, es diferente, cómodo, seguro, rápido (si queremos)…

En cuanto a lo de ser ecológico, sinceramente, creo que las cosas dejan de ser ecológicas en el momento que pasan por un proceso industrial y requieren de más procesos industriales para su funcionamiento. La ecología es algo más que tener un coche eléctrico. Lo que sí tengo claro es que, si no te gustan los coches eléctricos, es mejor que te vayas acostumbrando, porque, ya sean con pilas de combustible, por inducción o filoguiados, son el futuro.

Futuro, eso es precisamente lo que menos me ha gustado de este Tesla, ya que le ha pasado lo mismo que a todos los coches que han nacido anticipándose a su tiempo. En este automóvil uno siente que ha habido más preocupación por incorporar multitud de gadgets, sistemas pioneros, crear tendencias… que de meditar sobre su producción. Esto hace que muestre algunos fallos de juventud en calidad (ajuste de piezas, gomas, montaje…), soluciones poco meditadas (un parabrisas panorámico sin cortinilla y con unos aireadores para la climatización ridículos para un coche con semejante volumen interior…).

Hay un proverbio chino que dice que el clavo que sobresale recibe un martillazo, y este coche sobresale mucho y algún martillazo seguro que le cae, pero la mayoría son por pura envidia.

Vídeo prueba del Tesla Model X P100D

El Model X carece del estilo proporcionado y elegante del Model S.77
El Model X carece del estilo proporcionado y elegante del Model S.

El Model X es algo así como “el SUV del Model S” o al menos así es como muchos lo denominan. A su lado veo cualquier cosa menos un SUV y me recuerda más a una especie de monovolumen galáctico, lo que no es ni mejor ni peor que parecer un SUV. Con 5,04 metros de largo, casi 1,7 de alto y más de 2 metros de ancho, el Tesla Model X es un coche muy grande y es difícil disimular su tamaño.

Para ofrecer al cliente capacidad hasta para 7 pasajeros, hay dos alternativas: hacer un coche de formas muy cúbicas o hacerlo muy, muy largo. En Tesla han querido ser originales también en esto y salirse del camino marcado, lo que ha llevado a este diseño que logra darle cierto aspecto deportivo al coche, con una línea de cintura muy alta y un techo muy tendido en la parte trasera, estilo fastback.

En el frontal llama la atención la casi total ausencia de parrilla delantera. Al no tener un motor de combustión tras ella, las necesidades de refrigeración (y “respiración”) son mínimas, de modo que se puede hacer un morro muy aerodinámico y con unos faros (full led, por supuesto) rasgados que le dan un toque sport.

El resultado es bueno y el Tesla Model X se puede considerar proporcionado y atractivo, lo cual no es nada fácil con estas dimensiones y teniendo que dejar espacio para 7 pasajeros. Para darle un toque más espectacular y tecnológico, los diseñadores de Tesla se han complicado la vida con las puertas traseras, que denominan “falcon wings” (alas de halcón) y que son una complejidad que se paga muy cara, tanto a nivel productivo como funcional.

Las puertas traseras se han convertido en la seña de identidad del Tesla Model X, para bien y para mal. Son espectaculares hasta el punto de que los dentistas infantiles deberían utilizarlas; es imposible que un crío se quede con la boca más abierta que cuando ve cómo se despliegan las puertas del Model X. Hacerlas ha requerido del desarrollo de multitud de patentes, integrar decenas de sensores y calculadores para que se abran y cierren correctamente… Son un auténtico espectáculo, pero constituyen más un reclamo que una ventaja real.

Para poder hacer unas puertas que ocupan alrededor del 30% de la estructura del coche, el Tesla Model X está prácticamente partido en 3 trozos. Tenemos una carlinga delantera que se acaba justo en la espalda del conductor. Tras su cabeza, hay un enorme arco que forma un anillo hasta el suelo. A ese arco se ata un grueso larguero que es lo que une la estructura delantera a la trasera, que empieza por delante del eje trasero. Entre esas dos estructuras están las enormes puertas articuladas y motorizadas.

Podría decirse que el Tesla Model X es básicamente un coche targa, sólo que el techo abrible está sobre las cabezas de los pasajeros traseros y no de los delanteros.

Las puertas del Tesla son tan complicadas que su ajuste no las deja completamente enrasadas.77
Las puertas del Tesla son tan complicadas que su ajuste no las deja completamente enrasadas.

Si un deportivo (ligero y mucho más compacto) ya padece muchísimas torsiones cuando le cortamos el techo y lo dejamos con un simple puntal central, imagínate una mole de 5 metros, que tiene un suelo en el que van alojadas unas baterías que pesan casi una tonelada y encima haces que tiren de él más de 600 caballos, como es el caso del P100D. Cuando aceleras a fondo en este coche, llegas a oír cómo se retuerce la estructura… y es normal si ves cómo es.

¿Qué ventaja aportan estas puertas? Pues que puedes entrar y salir del coche de pie y que dejan un acceso enorme. Para mí esto no es una diferencia muy positiva, porque hay monovolúmenes con puertas correderas que permiten un acceso al interior más cómodo y diáfano, incluso que se pueden adaptar para que  entren personas con movilidad reducida y sillas de ruedas. Para mí la gran ventaja de estas puertas es que puedes estar abrochando el cinturón de tu hijo o la silla infantil mientras diluvia sin mojarte.

Para todo lo demás, estas puertas sólo tienen inconvenientes. Son caras, pesadas, con el coche con una rueda subida a la acera (lo cual retuerce la estructura) a veces no cierran correctamente y se quedan entalladas, tienen una hermeticidad muy complicada con multitud de gomas que habrá que ver cómo envejecen y se desgastan… En fin, son un escaparate caro y poco práctico, pero no cabe duda de que son todo un reclamo.

Mientras que el Tesla Model S me causa una excelente impresión al verlo desde fuera, el Model X me decepciona un poco. Las mastodónticas puertas son una pesadilla para su ajuste y no quedan bien enrasadas ni en el techo ni en los laterales, lo mismo que la ranura que deja el portón trasero con los costados laterales.

Hay tres puntos clave para que un coche nos parezca que está bien fabricado y que es de calidad:

  1. Superficies: que los distintos paneles queden perfectamente enrasados
  2. Juegos: que las ranuras de las puertas, capós, parachoques… sean lo más finas y paralelas posible
  3. Aspecto:  que la pintura tenga un tono homogéneo y sensación de volumen

Salvo la pintura (que sí tiene un aspecto impecable), el Tesla Model X pincha en las otras dos, por lo que no me ha causado una buena impresión, aunque reconozco que tiene detalles estéticos muy elegantes y cuidados, como la base de los retrovisores, el logo de Tesla que hace de repetidor de los indicadores de dirección tras los pasos de rueda delanteros, etc.

Al releer este texto, reconozco que la imagen mental que me hago es la de un coche mal acabado, cuando realmente no es así. Hay coches en el mercado en los que las puertas no ajustan al milímetro, las molduras no quedan perfectamente enrasadas o el portón trasero y el capó delantero dejan ranuras de mayores dimensiones, pero es que ninguno cuesta 185.000 euros como éste, y el rasero debe ser otro.

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Rubén Fidalgo

1 Comentario

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