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Prueba del Suzuki Swift Sport 2018

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24 de octubre, 2018

El Suzuki Swift Sport es uno de esos coches que al principio miras con cierto recelo pero que acaban por enamorarte. Su motor tiene mucha alegría y su dinamismo te saca una sonrisa. Un verdadero GTi en formato mini.

Menos mal que nos queda Japón. Es curioso ver como conceptos inventados en Europa como el de los ligeros y ágiles GTi o los deportivos tradicionales de tracción trasera sólo sobreviven en marcas japonesas, como este Suzuki Swift Sport o el Toyobaru GT-BRZ.

Por fortuna, Suzuki se ha mantenido fiel al concepto original y, aunque este Swift Sport pesa un cuarto de tonelada más que el mítico Swift GTi  de hace 3 décadas o que el primer VW Golf GTi (que tenía unas dimensiones similares a las del modelo del que estamos hablando), es uno de los deportivos más ligeros del mercado con sólo 1.045 kg en la báscula.

El resultado es que sus 140 CV oficiales cunden una barbaridad y que su comportamiento dinámico es una verdadera delicia. Mucho más ligero que un Polo, un Ibiza, un Fiesta o un Peugeot 208, este Suzuki Swift se ríe de ellos en tramos virados con unas inercias mínimas, unas reacciones ágiles, unos frenos que no se ponen a sudar a la mínima y, encima, con unos consumos ridículos.

Suzuki Swift Sport: entre los mejores GTi del mercado

Con un precio que se queda por debajo de los 19.000 euros, Suzuki te da un coche con unas prestaciones excelentes, un equipamiento muy completo y una imagen atractiva, aunque personalmente encuentro demasiado limón el color amarillo de la unidad probada.

Muchos puede que duden sobre la calidad de unos plásticos interiores de aspecto algo pobre o por el ruido de la piñonería de la caja de cambios, pero una cosa es la calidad real y otra la aparente y la verdad es que los Suzuki envejecen bastante bien… y hablo con conocimiento de causa, pues en mi familia contamos con un Swift GTi del 95 que ya ha pasado la barrera de los 500.000 km y en todo este tiempo sólo ha pedido cambios de aceite, filtros, pastillas de freno y neumáticos.

Nuestra valoración: 7,3

Diseño 7

Motor 8

Comportamiento 8

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Prestaciones
  • Comportamiento dinámico
  • Equipamiento completo

Mejorable

  • Postura de conducción elevada
  • Ruido de la transmisión
  • Poca autonomía

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Con un toque de pimienta

El Sport añade algunos detalles aerodinámicos y unas llamativas llantas de 17 pulgadas al coqueto diseño del Swift.

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La versión Sport es bastante discreta pese al color amarillo de esta unidad de pruebas. Las diferencias con el resto de Swift son mínimas. En el frontal lo que más llama la atención es el diseño del faldón (en el que se incorpora el radar que mide la distancia de seguridad del control de crucero adaptativo) y el labio inferior en plástico negro con una textura que imita a la fibra de carbono.

En el lateral lo único reseñable son las llantas específicas de 17 pulgadas con neumáticos de 195 mm de ancho y decoradas en dos tonos. Unas taloneras de plástico negro prolongan el kit aerodinámico del faldón delantero hacia la parte trasera, en la cual nos encontramos con dos rotundas salidas de escape y unos enormes pilotos que hacen que el Swift parezca más estrecho y alto de lo que es.

La calidad de acabados es buena, las piezas ajustan correctamente y el único pero lo podremos encontrar en el tacto de las puertas al abrir y cerrar. Se sienten muy ligeras y la gente tiende a pensar que una puerta pesada es mejor.

Ya que hablamos de puertas, son de buenas dimensiones y, como el Swift es más bien alto, el acceso al interior resulta muy cómodo.

El diseño del Swift es muy japonés, con unas proporciones que recuerdan a los Kei Cars, coches de longitud muy contenida y más bien estrechos para su altura. En el caso de este modelo, el enorme tamaño de los faros (por cierto, full led los delanteros y con asistente de luz de carretera automático) y de los grupos ópticos traseros, hacen que parezca todavía más estrecho y alto de lo que en realidad es.

Interior: Más confortable que en el anterior

El interior es acogedor, pero demasiado sobrio.

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También en el interior nos encontramos diferencias entre el Sport y el resto de modelos de Swift. Lo que más nos llamará la atención son sus formidables asientos delanteros, que sujetan de maravilla el cuerpo, aunque la banqueta es un pelín corta. Volante tapizado en piel perforada con los pespuntes en rojo, molduras de colores llamativos, la obligada pantalla táctil en la consola central y los logos de Sport cosidos en los respaldos terminan de crear esa atmósfera deportiva.

Todo este ambiente Racing se desvanece en cuanto te sientas a sus mandos y, aunque pongas el asiento en la posición más baja, te encuentras sentado muy alto y como en una silla, una postura más propia de un monovolumen que de un modelo deportivo. Esta altura de la banqueta hace que los pies trabajen en un ángulo algo incómodo con los pedales y tampoco la palanca de cambios está bien posicionada, al quedar muy baja y algo retrasada (por cierto, el tacto del selector tampoco es para tirar cohetes).

Delante del volante nos encontramos con un cuadro de instrumentos muy completo y legible en el que podemos consultar muchos datos gracias a la variedad de información que puede mostrar su display digital.

Los mandos tienen buen tacto y se manejan bien, las plazas delanteras son confortables, las traseras están dentro de lo razonable en este segmento  y el maletero es suficientemente espacioso. La verdad es que el Swift ofrece una vida a bordo bastante bien resuelta, con huecos donde dejar cosas, unos asientos cómodos y un espacio más que razonable para el tamaño del coche.

Además de la postura demasiado erguida, lo que menos me ha gustado del interior de este Swift es el aislamiento acústico. Para aligerar el coche se ha eliminado bastante material fonoabsorbente y el resultado es que se oye claramente el gruñido característico de la piñonería dela caja de cambios y también el ruido de los elevalunas en las puertas, lo que hace que nos dé la sensación de estar en un coche peor rematado de lo que en realidad está este Swift.

Motor: Un buen rendimiento

El motor del Sport es una maravilla.

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El corazón de este modelo es su motor 1.4 turbo de gasolina que entrega 140 CV oficiales y que en esta unidad me parecen bastantes más por cómo empuja. Lo que está claro es que Suzuki tiene perfectamente dominado el desarrollo de mecánicas pequeñas y de alto rendimiento.

En este caso, al ser sobrealimentado, el Swift Sport destaca especialmente en la zona intermedia de revoluciones, aunque sus bajos también son muy buenos y mantiene un buen punch hasta pasadas las 5.500 rpm, momento en el que interesa cambiar de marcha porque el corte de encendido es muy brusco apenas 500 vueltas más arriba.

La respuesta al acelerador es muy agradable y el motor es muy lineal con una entrega de potencia constante, aunque al llegar a las 3.500 tiene un pico de par que recuerda a los primeros motores atmosféricos con admisión variable, en los que en el momento del cambio de fase de los conductos de admisión resultaban en un drástico cambio de la respuesta del motor y hasta del sonido. Desde casi las 4.000 rpm tenemos 1.500 vueltas más en las que el empuje es una gozada.

El cambio tiene unos desarrollos algo largos, pero no están del todo mal porque el generoso par motor disponible puede con ellos.

Lo que ya no me ha gustado tanto de la transmisión es el selector. Yo mido 1,85 metros y al colocar el asiento para que mis piernas y brazos vayan en la posición correcta, el pomo queda muy a desmano. Además, tampoco los movimientos y el tacto al insertar las diferentes marchas resultan demasiado agradable, y es extraño, porque los japoneses son unos artistas en cuanto a las timonerías de sus selectores.

Otro elemento mecánico destacable es el control de tracción y de estabilidad. En este momento, parece que sólo los coreanos y japoneses confían de verdad en el comportamiento dinámico natural de sus coches y permiten desconectar las asistencias por completo. En el circuito no está mal poder hacerlo, pero en carretera lo mejor es llevarlo siempre activo porque en el Swift no es nada intrusivo y el control de tracción no nos corta gas a la mínima, sino que frena la rueda que pierde motricidad, casi como si de un diferencial vectorial se tratase.

Con el poco peso de este coche y la generosa entrega de par de su motor turbo, el control de tracción es una herramienta vital y que está perfectamente afinada. Buen trabajo.

Los frenos, de disco en las 4 ruedas, también son muy buenos. Gran parte del misterio está, una vez más, en que tienen que lidiar con muy poco peso, de modo que no necesitamos unos discos como paellas para que sean capaces de disipar todo el calor generado parando el coche.

Comportamiento: Diversión asegurada

El Swift es un verdadero GTi, noble, divertido y muy seguro.

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No hay grandes trucos para conseguir que este coche vaya francamente bien. Para empezar, pesa alrededor de 150 kg menos que un Seat Ibiza FR en orden de marcha. Esto hace que tenga muy pocas inercias y que, para contenerlas, no sean necesarias unas suspensiones duras como una tabla ni estabilizadoras demasiado rígidas que comprometan la motricidad.

El resultado es que en ciudad es un coche bastante más confortable que la mayoría de sus rivales y en el que los pasos de cebra elevados, las bandas reductoras de velocidad o los baches y tapas de alcantarilla ni los notamos en los riñones ni hacen saltar el coche y que pierda la trayectoria.

Al ser un coche relativamente alto, la visibilidad es buena, algo a lo que también ayudan unos pilares del parabrisas muy verticales que reducen los ángulos muertos. El sistema Start & Stop funciona muy bien y el par motor y sus compactas dimensiones hacen que con el Swift te muevas con mucha agilidad en el tráfico urbano.

En autopista y vías rápidas es donde a priori peor debería ir el Swift por sus proporciones, pero este pequeñín también va muy bien en ellas, con un paso por curva rápida y con unas suspensiones que, al no ser demasiado duras, trabajan y se comen los badenes y cambios de asfalto o juntas de dilatación sin que interfieran en la trayectoria.

Eso sí, lo que no le gustan mucho son los vientos laterales, que lo menean bastante.

En carreteras secundarias y puertos de montaña es una verdadera delicia. El eje delantero es muy obediente y pronto te reconcilias con el mal tacto de su asistencia porque es rápida y porque es precisa: apuntas y el Swift llega a donde le ordenas.

El eje trasero también es ejemplar y te regala unas derivas muy progresivas, perfectamente predecibles y fáciles de provocar cuando necesitamos algo de ayuda para redondear los giros. Basta con levantar el pie del acelerador o una caricia con el pie izquierdo y el Swift obedece sin malos gestos, una gozada.

Otro detalle importante en un coche que tiene poco peso sobre el eje directriz, tracción delantera y mucho par que, además, llega de forma contundente, es conseguir que, al abrir gas sin contemplaciones, el morro del coche no tienda a zigzaguear como un perro cuando está husmeando buscando un rastro. Este fenómeno se conoce como “torque steer” y en el Swift está perfectamente controlado y no ensucia nada nuestro trabajo con el volante cuando aceleramos sin compasión.

En el circuito de pruebas se confirman todas estas sensaciones llevándolo al extremo. La maniobra de esquiva a 80 km/h la salva con absoluta seguridad y confianza, la frenada de emergencia desde 120 km/h tampoco supone el menor problema y rodando en la zona lenta es una gozada su agilidad y, sobre todo, su progresividad y la naturalidad y facilidad con la que lo hace todo.

En resumen, el Swift Sport convence en cuanto a comportamiento dinámico y es un coche divertido, ágil y seguro.

 

Equipamiento: Está bien de serie

El equipamiento del Sport es muy completo.

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El Sport es el tope de gama y su equipamiento es muy completo. Además, al tratarse de un modelo de última generación nos encontramos con muchos sistemas que hasta no hace mucho estaban sólo disponibles para vehículos de categorías superiores, especialmente en materia de asistentes avanzados a la conducción y seguridad activa.

De este modo, en el Suzuki Swift Sport nos encontramos con: control de crucero adaptativo, sistema de alerta de colisión (algo “exagerado”, por cierto), asistente de luz de carretera, unos faros led con muy buena iluminación, alerta de pérdida de carril que actúa sobre  la dirección… de todo.

En materia de confort también va bien servido y tenemos unos buenos asientos deportivos con buena ergonomía y calefactados, volante y pomo del cambio forrados en cuero, climatizador automático (monozona, un bizona en un coche con un habitáculo tan compacto sería absurdo), etc.

El apartado multimedia tampoco va mal servido y tenemos una pantalla táctil capacitiva bastante decente y con unos menús fáciles de manejar, manos libres, compatible con Apple Car Play y Android Auto, navegador… no está nada mal.

En definitiva, por lo que cuesta este Swift Sport tenemos un buen coche, un deportivo divertido y, además, bien equipado.

Consumo: Mejor rendimiento

Gracias a su eficiente motor y el poco peso, los consumos son ajustados.

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Aunque sus consumos son ajustados, el pequeño depósito del Suzuki Swift nos obligará a parar con más frecuencia de lo deseable, pues sus 37 litros apenas dan para 500 km de autonomía y eso que los consumos en carretera son muy bajos y en ciudad tampoco se disparan mucho.

En concreto, el Swift Sport homologa 6,8 l/100 km en ciudad, muy cerca de los 7 l/100 km reales que he medido en la urbe con él.

En autopista la aerodinámica no es para tirar cohetes y las medias de consumo se van hasta los 6,4 l/100 km, que sigue siendo poco, pero que sube bastante respecto a los 4,8 l/100 km que se obtienen en carreteras secundarias a ritmos entre los 70 y 100 km/h.

Lo mejor es que, aunque practiquemos una conducción deportiva, es muy difícil llegar a los 10 l/100 km salvo que los midamos en una subida a un puerto con el cuchillo entre los dientes.

No hay trucos para estos buenos consumos, una vez más, el ajustado peso del Swift Sport es la clave para sacar buena nota en este apartado.

Rivales: Rivales del Suzuki Swift Sport 2018

Vehículo

Suzuki Swift 1.4T Sport

Seat Ibiza 1.5 EcoTSI S&S FR 150

Ford Fiesta 1.0 EcoBoost S/S ST Line 140

Abarth Abarth 595C 1.4T-Jet 107kW

Precio Desde
21.283 €
Desde
20.950 €
Desde
19.345 €
Desde
23.000 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 5 marchas
Potencia (CV) 140 150 140 145
Aceleración 0-100 km/h (s) 8,1 8,1 9,0 7,9
Consumo Medio (l/100 km) 5,6 5,1 4,5 6,0
Emisiones CO2 (g/km) 125 111 113 156

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