Prueba del Subaru XV 2.0 diésel 2016

Prueba del Subaru XV 2.0 diésel 2016

El Subaru XV lleva casi 5 años en el mercado y ha sido sometido hace pocos meses a un ligero lavado de cara para rejuvenecerlo. Su veteranía se nota en la ausencia de asistentes a la conducción (frecuentes en rivales más actuales), pero sigue estando entre los mejores SUV de la categoría.

Nuestra valoración: 7,0 Bastante bueno

Diseño 7

Bastante bueno

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 8

Notable

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 6

Bueno

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Comportamiento dentro y fuera del asfalto
  • Habitabilidad interior
  • Calidad de fabricación

Mejorable

  • Sistemas de asistencia a la conducción
  • Interior austero
  • Sin rueda de repuesto

En pruebas anteriores del Subaru XV en Autocasion.com nos ha dejado con muy buen sabor de boca este SUV japonés por su comportamiento y por lo que ofrece frente a sus rivales: mayor exclusividad, la imagen de marca de Subaru y ese toque tan especial de los motores bóxer japoneses.

En esta ocasión, toca someter a examen al Subaru XV 2.0 diésel de 150 CV tras el lavado de cara recibido hace unos meses. En él se han mejorado su aspecto exterior -con ligeros retoques estéticos (nuevas ópticas LED en los pilotos traseros, calandra delantera rediseñada, nuevas llantas)- y la inevitable actualización de sus mecánicas para que superen la norma Euro6 anti contaminante. También el interior se ha mejorado con materiales de mejor aspecto y detalles de acabado más cuidados.

La unidad de pruebas cuenta, además, con el nuevo color “Hyper Blue” que le sienta francamente bien a este coche de líneas poco arriesgadas pero suficientemente atractivas, aunque, básicamente, ya sean conocidas desde hace casi 5 años.

La gran baza del Subaru XV frente a sus rivales es que es un verdadero Sport Utility Vehicle. Es uno de los coches más polivalentes que hay en el mercado, con un comportamiento en carretera superior al de sus rivales y también fuera de ella. Gracias al bajo centro de gravedad que permite su motor bóxer y al excelente bastidor del XV, es un coche que goza de una estabilidad y agilidad en curva sorprendentes pese a su elevada altura libre al suelo. Precisamente esta cota y su sistema de tracción total permanente son los que le permiten poner “tierra de por medio” frente a sus rivales cuando salimos del asfalto.

Sin embargo, no todo es de oro en este fantástico automóvil. Los años se notan en algunos elementos y, aunque se ha mejorado mucho su sistema multimedia, carece de los últimos sistemas de asistencia a la conducción, que han proliferado en los últimos 2 años y que están presentes en rivales como el Renault Kadjar, Nissan Qashqai, Mazda CX-5 o Seat Ateca, el más reciente en llegar.

Su ingeniería mecánica y su calidad de fabricación son superiores a la media, lo cual justifica en gran medida el precio a pagar por esta unidad, que asciende a los 28.850 euros en el caso de la unidad probada, con el acabado Executive Plus. Éste incluye faros de xenón, asientos de cuero con las costuras en color naranja, techo solar, llantas de 17 pulgadas (con neumáticos 225/55-17), sistema Subaru Starlink, asiento del conductor con reglajes eléctricos, etc.

Tras la prueba, el balance es muy positivo, especialmente en el apartado dinámico, mecánico y de habitabilidad. Es en el de equipamiento donde peor parado sale, al carecer de sistemas de última generación, algo que evidencia la veteranía real de este modelo pese a su puesta al día reciente. Para poder disponer de la tecnología más moderna, habrá que esperar a que se materialice el Subaru XV Concept que pudimos ver en Ginebra.

 

Diseño Subaru XV 2016: con otro color

Prueba del Subaru XV 2.0 diésel 2016
Pocos cambios en el exterior, aparte de los nuevos colores más llamativos.
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El color azul de la unidad de pruebas es, tal vez, la novedad más llamativa del reciente lavado de cara llevado a cabo en el Subaru XV, que sólo ha necesitado algunas molduras nuevas, un frontal actualizado, pilotos traseros LED y unas llantas de nuevo diseño (aunque muy similares a las precedentes).

Estéticamente el Subaru XV es un automóvil que no arriesga demasiado. Sus formas son sencillas y permiten sacar buen partido del espacio disponible. En Subaru tampoco han querido abusar de adornos que lo recarguen mucho; apenas los pasos de rueda en negro, las molduras imitando a cubrecárteres de aluminio en los paragolpes delantero y trasero y el spoiler rematado en negro satinado sobre la luneta trasera son sus únicas licencias en este apartado.

Ni siquiera cuando se presentó en 2011 era un coche atrevido. Tal vez por eso esté aguantando bastante bien el paso del tiempo, al no haber nacido siguiendo una moda concreta.

Personalmente me gusta el aspecto que le proporciona la pintura azul a esta unidad, aunque la luz grisácea del día de la jornada de fotos no le hace demasiada justicia y resulta mucho más llamativo en directo.

Los ajustes de los elementos de la carrocería son buenos y las formas del Subaru XV hacen que no debamos temer por esquinas que sobresalgan demasiado, faldones muy bajos que podamos estropear al aparcar en batería, etc.  Además, sus formas permiten unas puertas amplias que dejan un buen acceso al habitáculo.

Las ópticas traseras con tecnología LED son la mayor novedad que encontraremos en la vista trasera. Su iluminación es buena, pero actualmente ya no se llevan demasiado en este formato, con los LED independientes en lugar de en una tira de luz homogénea, que es la tendencia actual y que, además, se ven mejor por la noche.

En resumen, es un coche que está bien hecho y con un diseño más práctico que atractivo.

Interior Subaru XV: amplio y práctico

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El interior del XV es austero, pero está bien rematado y es de buena calidad.
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Si por fuera no hay muchas diferencias, los cambios en el interior tampoco han sido muy severos. Lo más llamativo está en la consola central: el nuevo Subaru Starlink que la preside. Este sistema multimedia tiene una pantalla táctil de 7 pulgadas con un buen funcionamiento y un aspecto excelente gracias a la calidad del plástico del que está hecha y la forma de sus teclas y ruletas de control.

También los asientos de cuero con los pespuntes en color naranja (también presentes en el volante) aportan una nota diferente al habitáculo del XV 2016.

Por lo demás, sigue siendo el mismo coche, con un interior amplio, una buena postura de conducción, un salpicadero de buenos materiales (aunque el plástico de la mitad inferior bajo la columna de dirección es mejorable) y una instrumentación legible, aunque con la imperdonable ausencia de un termómetro de refrigerante.

La información que ofrece el ordenador de a bordo es muy completa y se muestra en dos pantallas: el pequeño display entre los relojes de la instrumentación (donde podremos ver poco más que la velocidad a la que circulamos en formato digital) y otra sobre  el centro del salpicadero, muy visible. Aunque su información es buena, su manejo es muy engorroso, con una tecla bajo el pulsador de las luces de emergencia para movernos por el menú y un pulsador de reseteado que está en la capilla de los relojes, muy incómodo de acceder a él y poco intuitivo.

Las plazas delanteras son amplias y los asientos confortables, aunque yo echo de menos algo más de profundidad en el respaldo para llevar la espalda más sujeta. El volante tiene un tacto y dimensiones perfectos, con unos mandos que se manejan con facilidad en cuanto te acostumbras a ellos.

Respecto a las plazas traseras, su acceso es cómodo – al igual que las delanteras- gracias a las amplias puertas y a la altura a la que se encuentra la banqueta, ni demasiado alta ni muy baja. Hay suficiente espacio para las piernas aunque viajemos cuatro tipos de más de 1,85 m de estatura, también para las cabezas. El problema vendrá por el quinto pasajero, al que le estorbará bastante el túnel de transmisión y la forma en la que se ancla el cinturón de la plaza central trasera, que viene desde la esquina del maletero (ver galería fotográfica). Tampoco la anchura es buena para que viajen 3 adultos atrás, aunque esto es un mal endémico en esta categoría.

El maletero tiene una capacidad correcta, con formas muy aprovechables y un volumen que podremos ampliar abatiendo los respaldos traseros. Bajo la tablilla no tendremos rueda de repuesto, un inconveniente importante en un coche que sí se puede aventurar a hacer excursiones fuera del asfalto.

Motor Subaru XV: diésel con tacto de gasolina

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El motor 2.0 diésel de Subaru es de los más agradables del mercado.
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Una de las señas de identidad, tal vez la más destacable, de todo Subaru es su motor bóxer, una configuración que, en la actualidad, sólo mantienen Porsche y Subaru. Pese a su cara construcción y su complejidad, el motor bóxer tiene las grandes ventajas de:

  1. Su bajísimo centro de gravedad.
  2. Suavidad de funcionamiento, ya que los pistones se equilibran uno al otro al moverse de manera simétrica uno frente al otro.

En el caso de esta mecánica diésel, Subaru ha modificado su gestión electrónica para poder cumplir la Euro6 sin perder en prestaciones y con el mismo valor de potencia: 150 CV y 350 Nm de par.

Su tacto es muy agradable y es increíble lo rápido que sube de vueltas, hasta el hecho de que las dos primeras veces que haces un doble embrague te pasas y das más gas del necesario. El motivo está en que, pese a ser un motor diésel, su carrera (la distancia que recorre el pistón en el cilindro) es muy corta, lo cual reduce la velocidad lineal de los pistones y lo hace más ágil, a costa de perder algo de par.

Precisamente esta característica provoca un efecto poco deseable y es que es un motor fácil de calar, con un tacto similar al de las mecánicas de gasolina. Esto exige que demos un ligero toque de acelerador al soltar el embrague para no calar el coche al iniciar la marcha.

La caja de cambios de 6 velocidades tiene un tacto poco agradecido. Los recorridos no son largos, pero son poco precisos y los desarrollos del cambio se abren demasiado en la quinta y sexta, pensadas para reducir el consumo y el ruido en los viajes por autovía.

Con 1.475 kg en orden de marcha, el Subaru XV es uno de los SUV de tracción total más ligeros del mercado. Parte del peso parecen haberlo ahorrado en material aislante, ya que el ruido de la mecánica se cuela con descaro en el interior, aunque en su defensa hay que aclarar que es de los motores diésel de 4 cilindros con un sonido más bonito que hay en la actualidad.

Comportamiento Subaru XV: realmente es un Sport Utility Vehicle

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El Subaru XV tiene un comportamiento muy bueno tanto en el asfalto como fuera de él.
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Gracias a las ventajas de su planteamiento técnico, con el motor bóxer longitudinal, la tracción total permanente, las suspensiones independientes en las 4 ruedas, un bastidor rígido… el Subaru XV está por encima de la media en este apartado.

Su motor permite un centro de gravedad bajo pese a que la altura de su carrocería respecto al suelo sea elevada. El resultado es un SUV que puede meterse por caminos donde sus rivales irían pegando golpetazos con los bajos y que en carretera los deja atrás en cuanto empiezan las curvas o si tenemos que hacer una maniobra de emergencia, como la esquiva, que el XV supera sin el menor atisbo de inestabilidad o riesgo de vuelco, algo que no puede decirse de muchos otros modelos de su categoría, que necesitan de la ayuda del ESP para evitar problemas en esta situación.

En ciudad se hace algo incómoda su tendencia a calarse al salir de los semáforos, pero por lo demás es un coche muy agradable de utilizar. Como su centro de gravedad es bajo, no necesita unas suspensiones duras como piedras para garantizar un comportamiento en carretera excelente, el resultado es un coche más confortable que rivales como el CX-5  pese a ser más eficaz en curva. Por ponerle un pero, la amortiguación trasera debería contener algo más la extensión de los muelles para evitar un pequeño bote que se produce al pisar zonas rugosas, pero, como digo, esto es ya para optar al sobresaliente, porque tal y como está va de cine.

La visibilidad es buena y la dirección tiene un buen tacto, suficientemente asistida y directa, aunque su radio de giro es algo limitado, debido a que el motor bóxer ocupa mucho espacio a lo ancho y no deja sitio para unos huecos mayores en los pasos de rueda. Esto nos limita un poco en las maniobras en espacios reducidos.

En autovía y autopista es sorprendente el paso por curvas rápidas pese a la altura a la que vamos sentados, no balancea demasiado y en todo momento nos sentiremos seguros.

Si decidimos dar rienda suelta en un tramo virado, el XV sorprende por lo fácil que es de conducir. Es increíble lo noble que es. Los neumáticos tienen bastante balón y se nota la deriva, pero mantienen el coche atado al asfalto y transmitiendo en todo momento al conductor información de lo que está pasando.

En el circuito de pruebas se revela que es un coche pensado para amantes de la conducción. Aunque las suspensiones son más bien blandas y tenemos unos neumáticos de bastante perfil (factores que favorecen un aumento en los tiempos de espera y unas reacciones poco ágiles), el XV se deja llevar con los pedales y es muy reactivo, pasando de subvirar a ayudarnos con un leve sobreviraje si lo provocamos. Lo mejor es que todo esto sucede con unas transiciones muy suaves, sin brusquedades y avisando en todo momento de lo que está sucediendo y va a suceder. Es una verdadera gozada.

Los frenos aguantaron bien el esfuerzo y no se quejaron demasiado en la prueba, ventajas de tener un peso razonable para los estándares actuales.

Provocando las cosas para hacer actuar el ESP, éste demuestra estar bien configurado y tener buenas herramientas para trabajar. El excelente chasis del Subaru XV le pone las cosas fáciles y es capaz de corregir nuestra trayectoria con progresividad y sin malos gestos.

En el apartado de equipamiento, decía que al Subaru XV le faltan asistentes a la conducción, pero, si te gusta conducir, no los echarás en falta y el formidable comportamiento (natural, sin adulterar por los asistentes) del XV te pondrá una sonrisa en los labios.

Fuera del asfalto la tracción total tiene un comportamiento ejemplar y el control de tracción hace que no echemos de menos poder bloquear los diferenciales. El único pero viene de la carencia de reductora o de control de velocidad de descenso, pero el coche pasa por sitios realmente complicados si tenemos algo de maña.

Otro factor decisivo que permite un excelente comportamiento en carretera y en el campo es la rigidez de su carrocería monocasco. Pese a colocar el coche en una postura tan incómoda (completamente retorcido, con la rueda delantera izquierda casi un metro más arriba que la derecha), las puertas abren y cierran con absoluta suavidad, una demostración evidente de que su estructura no se retuerce apenas.

Vídeo de la rigidez del chasis del Subaru XV

Equipamiento Subaru XV: faltan asistentes

Prueba del Subaru XV 2.0 diésel 2016
El equipamiento del Subaru XV es correcto.
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Donde más se le notan los años al XV es precisamente en este apartado. No es que esté mal equipado, al contrario, su dotación incluye todo lo necesario y algo más, pero sus rivales más recientes vienen cargados con toda una legión de sistemas de asistencia a la conducción de última generación que no están disponibles en el XV, como los sensores de ángulo muerto, el control de crucero adaptativo, la alerta de pérdida de carril

En este apartado, el detalle “más moderno” es el sistema multimedia Subaru Starlink con navegador, manos libres, función mirror-link (se convierte en un espejo de nuestro teléfono móvil, mostrando todas aquellas aplicaciones que sean seguras de utilizar mientras conducimos… es decir, ninguna). Su manejo es sencillo y bastante intuitivo, con una pantalla de calidad.

Climatizador bi-zona, control de crucero, asiento del conductor con reglaje eléctrico, asientos delanteros calefactables, llantas de aleación, volante y asientos de cuero, techo solar eléctrico, encendido automático de luces, faros de xenón (sólo en la luz de cruce), pilotos traseros LED… no echaremos nada de lo imprescindible en falta y, además, contaremos con algo de lo que carecen sus rivales: el motor bóxer y la tracción total permanente.

A diferencia de la mayoría de los SUV, el Subaru XV siempre tiene tracción en las 4 ruedas, mientras que sus rivales son de tracción delantera con el eje trasero acoplable en caso de pérdida de motricidad. Esto hace que los consumos sean algo superiores en el XV, pero el coche es también más eficaz. Eso sí, si me permites un consejo, cambia los 4 neumáticos simultáneamente para evitar llevar un eje con ellos nuevos y el otro con ellos desgastados. Esto somete a mucho trabajo al diferencial central del sistema de tracción total de Subaru y puede provocar un envejecimiento prematuro del mismo.

Seguridad

Equipamiento de Serie

  • Inmovilizador electrónico
  • Anclajes ISO-FIX para silla infantil
  • Airbags frontales SRS*7
  • Airbags de cortina SRS*7 (frontal y trasero)
  • Vehicle Dynamic Control system VDC
  • Sistema de asistencia de frenada
  • ABS
  • Faros antiniebla
  • Cinturones con pretensores
  • Reposacabezas activos
  • Airbags laterales frontales SRS*7
  • Airbags de rodilla SRS*7
  • Sistema de arranque en cuesta
  • Luces diurnas
  • Encendido automático de luces

Confort

Equipamiento de Serie

  • 2 tomas de 12V
  • Asientos delanteros térmicos
  • Cerradura centralizada mando a distancia
  • Luneta térmica trasera
  • Control de crucero
  • Llantas aleación 17´´
  • Tapicería de tela
  • Kit reparación pinchazos
  • Retrovisores plegables eléctricamente
  • Volante y palanca de cuero
  • Sensor de lluvia
  • Asiento posterior partido 60/40
  • Retrovisores eléctricos
  • Asiento conductor de altura regulable
  • Elevalunas eléctricos delanteros y traseros
  • Climatizador Dual
  • Dirección asistida eléctrica

Equipamiento Opcional

  • 400.07 €Outdoor Pack
  • 369.48 €Pintura metalizada

Multimedia y Audio

Equipamiento de Serie

  • Conexión Bluetooth para teléfono móvil
  • Radio CD
  • Ordenador multifunción
  • Conexión USB/iPod

Consumo Subaru XV: en la media

Prueba del Subaru XV 2.0 diésel 2016
Los consumos del Subaru XV son acordes a su peso y prestaciones.
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Los consumos oficiales del Subaru XV son de 5,4 l/100 km de media, un valor bastante optimista si tenemos en cuenta que los valores que he obtenido durante la prueba han sido claramente superiores en uso urbano y en autopista.

En concreto, el consumo real del Subaru XV en ciudad ha sido de 6,7 l/100 km, sin start & stop y con el climatizador funcionando permamentemente debido al calor de estos días.

En carretera, sí se pueden obtener los valores oficiales, incluso menos, si nos movemos en cruceros de 70-100 km/h y no abusamos del acelerador ni nos dejamos llevar por el excelente bastidor del XV. De todos modos, en una conducción natural es fácil ver cifras en el entorno de los 4,7 l/100 km, un valor muy bueno en un coche de tracción total permanente.

En autopista, con el control de crucero a 120 km/h el consumo medio sube hasta los 6,4 l/100 km, lo que deja claro que la aerodinámica del Subaru XV no es muy eficaz.  En su defensa he de aclarar que la unidad de pruebas estaba casi recién desprecintada, con apenas 600 km en el marcador, y el consumo bajó algo cuando lo entregué, con 2.000 km más.

Con estos valores y un depósito de 60 litros de capacidad, es fácil acercarse a los 1.000 km de autonomía con el Subaru XV.

Rivales

Subaru XV 2.0TD Sport

Desde
27.775 €

Diesel


6 marchas

147

9,3

5,6

146

Mazda CX-5 2.2DE Black Tech Edition 2WD 150

Desde
31.470 €

Diesel


6 marchas

150

9,2

4,5

119

Toyota RAV-4 150 Advance AWD

Desde
30.549 €

Gasolina


6 marchas

151

9,9

6,8

155

Mitsubishi ASX 200DI-D Kaiteki 4WD

Desde
31.800 €

Diesel


6 marchas

150

10,0

5,7

149

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