Prueba del Subaru XV 2.0 diésel 201655

Prueba del Subaru XV 2.0 diésel 2016

19 Julio, 2016, modificada el 14 Octubre, 2016 por

El Subaru XV lleva casi 5 años en el mercado y ha sido sometido hace pocos meses a un ligero lavado de cara para rejuvenecerlo. Su veteranía se nota en la ausencia de asistentes a la conducción (frecuentes en rivales más actuales), pero sigue estando entre los mejores SUV de la categoría.

Nuestra valoración: 7,0 Bastante bueno

Diseño 7

Bastante bueno

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 8

Notable

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 6

Bueno

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Comportamiento dentro y fuera del asfalto
  • Habitabilidad interior
  • Calidad de fabricación

Mejorable

  • Sistemas de asistencia a la conducción
  • Interior austero
  • Sin rueda de repuesto

En pruebas anteriores del Subaru XV en Autocasion.com nos ha dejado con muy buen sabor de boca este SUV japonés por su comportamiento y por lo que ofrece frente a sus rivales: mayor exclusividad, la imagen de marca de Subaru y ese toque tan especial de los motores bóxer japoneses.

En esta ocasión, toca someter a examen al Subaru XV 2.0 diésel de 150 CV tras el lavado de cara recibido hace unos meses. En él se han mejorado su aspecto exterior -con ligeros retoques estéticos (nuevas ópticas LED en los pilotos traseros, calandra delantera rediseñada, nuevas llantas)- y la inevitable actualización de sus mecánicas para que superen la norma Euro6 anti contaminante. También el interior se ha mejorado con materiales de mejor aspecto y detalles de acabado más cuidados.

La unidad de pruebas cuenta, además, con el nuevo color “Hyper Blue” que le sienta francamente bien a este coche de líneas poco arriesgadas pero suficientemente atractivas, aunque, básicamente, ya sean conocidas desde hace casi 5 años.

La gran baza del Subaru XV frente a sus rivales es que es un verdadero Sport Utility Vehicle. Es uno de los coches más polivalentes que hay en el mercado, con un comportamiento en carretera superior al de sus rivales y también fuera de ella. Gracias al bajo centro de gravedad que permite su motor bóxer y al excelente bastidor del XV, es un coche que goza de una estabilidad y agilidad en curva sorprendentes pese a su elevada altura libre al suelo. Precisamente esta cota y su sistema de tracción total permanente son los que le permiten poner “tierra de por medio” frente a sus rivales cuando salimos del asfalto.

Sin embargo, no todo es de oro en este fantástico automóvil. Los años se notan en algunos elementos y, aunque se ha mejorado mucho su sistema multimedia, carece de los últimos sistemas de asistencia a la conducción, que han proliferado en los últimos 2 años y que están presentes en rivales como el Renault Kadjar, Nissan Qashqai, Mazda CX-5 o Seat Ateca, el más reciente en llegar.

Su ingeniería mecánica y su calidad de fabricación son superiores a la media, lo cual justifica en gran medida el precio a pagar por esta unidad, que asciende a los 28.850 euros en el caso de la unidad probada, con el acabado Executive Plus. Éste incluye faros de xenón, asientos de cuero con las costuras en color naranja, techo solar, llantas de 17 pulgadas (con neumáticos 225/55-17), sistema Subaru Starlink, asiento del conductor con reglajes eléctricos, etc.

Tras la prueba, el balance es muy positivo, especialmente en el apartado dinámico, mecánico y de habitabilidad. Es en el de equipamiento donde peor parado sale, al carecer de sistemas de última generación, algo que evidencia la veteranía real de este modelo pese a su puesta al día reciente. Para poder disponer de la tecnología más moderna, habrá que esperar a que se materialice el Subaru XV Concept que pudimos ver en Ginebra.

 

Prueba del Subaru XV 2.0 diésel 201655
Pocos cambios en el exterior, aparte de los nuevos colores más llamativos.

El color azul de la unidad de pruebas es, tal vez, la novedad más llamativa del reciente lavado de cara llevado a cabo en el Subaru XV, que sólo ha necesitado algunas molduras nuevas, un frontal actualizado, pilotos traseros LED y unas llantas de nuevo diseño (aunque muy similares a las precedentes).

Estéticamente el Subaru XV es un automóvil que no arriesga demasiado. Sus formas son sencillas y permiten sacar buen partido del espacio disponible. En Subaru tampoco han querido abusar de adornos que lo recarguen mucho; apenas los pasos de rueda en negro, las molduras imitando a cubrecárteres de aluminio en los paragolpes delantero y trasero y el spoiler rematado en negro satinado sobre la luneta trasera son sus únicas licencias en este apartado.

Ni siquiera cuando se presentó en 2011 era un coche atrevido. Tal vez por eso esté aguantando bastante bien el paso del tiempo, al no haber nacido siguiendo una moda concreta.

Personalmente me gusta el aspecto que le proporciona la pintura azul a esta unidad, aunque la luz grisácea del día de la jornada de fotos no le hace demasiada justicia y resulta mucho más llamativo en directo.

Los ajustes de los elementos de la carrocería son buenos y las formas del Subaru XV hacen que no debamos temer por esquinas que sobresalgan demasiado, faldones muy bajos que podamos estropear al aparcar en batería, etc.  Además, sus formas permiten unas puertas amplias que dejan un buen acceso al habitáculo.

Las ópticas traseras con tecnología LED son la mayor novedad que encontraremos en la vista trasera. Su iluminación es buena, pero actualmente ya no se llevan demasiado en este formato, con los LED independientes en lugar de en una tira de luz homogénea, que es la tendencia actual y que, además, se ven mejor por la noche.

En resumen, es un coche que está bien hecho y con un diseño más práctico que atractivo.

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Rubén Fidalgo

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