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Prueba del Skoda Rapid TDi 90 CV DSG

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22 de junio, 2015

El Skoda Rapid no es de esos coches que enamoran al primer vistazo, pero, a medida que pasas tiempo con él, empiezas a apreciar todo lo que te ofrece. Es amplio, práctico, funciona bien y su relación precio/producto es francamente buena. Aquí tienes la prueba exhaustiva de este modelo.

En esta prueba del Skoda Rapid 1.6 TDi 90 CV DSG de 7 velocidades, se reafirma la sensación que ha dejado el modelo checo en otras pruebas realizadas en Autocasion.com del Skoda Rapid: es un coche práctico, con una excelente relación precio/producto y que, aunque no enamora a primera vista, convence sin dudas en el día a día.

En este caso, la caja de cambios automática aporta algo más y se convierte en una interesante alternativa para los que necesitan de este tipo de transmisiones, ya sea por algún tipo de minusvalía o, simplemente, porque eso de tener que cambiar de marcha les parece algo del siglo pasado.

Aunque el precio de partida del Skoda Rapid es realmente asequible, esta versión con el motor diésel de 90 CV y el cambio de doble embrague y 7 velocidades arranca en los 22.950 €, ascendiendo hasta los 25.895 € (sin descuentos) en el caso concreto de la unidad de pruebas, que cuenta con varios opcionales.

¿Merece la pena desembolsar esta cantidad frente a su competencia? La respuesta sería un rotundo sí, entre otras cosas porque no hay muchos competidores que ofrezcan el espacio interior y las cualidades del Rapid por ese precio, pero es que hay un rival muy duro que es prácticamente un clon y que tiene un precio de partida casi un 10% menor, el Seat Toledo, así que decidirse entre uno u otro es más un tema de imagen y de ofertas que de razón, porque básicamente se trata del mismo coche, aunque el Skoda se “marca un tanto” gracias a las soluciones Simply Clever típicas de la marca de la flecha alada.

Nuestra valoración: 6,8

7

7

6

7

7

7

Destacable

  • Capacidad del maletero.
  • Utilidad real.
  • Imagen robusta.

Mejorable

  • Cambio brusco en maniobras.
  • Plazas traseras pequeñas.
  • Suspensiones blandas.

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Skoda Rapid 1.6 TDi 90 CV DSG: como un Octavia

El Rapid tiene un diseño muy similar al del Octavia.

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Está claro que el Rapid es un coche que no busca ser un flechazo a primera vista. Su diseño es bueno y tiene detalles llamativos como su frontal, que destaca con unos enormes faros y una coraza que le dan el aspecto de un modelo premium, pero no hay mucha sofisticación en sus líneas.

Sus formas cumplen una función práctica: lograr el máximo espacio interior con unas dimensiones compactas y que, además, recuerden su procedencia, y eso lo han bordado los checos. Nada más verlo, cuesta saber si es un Rapid o un Octavia, pero está claro que es un Skoda y, en cuanto abres las puertas, te das cuenta de que han aprovechado al máximo sus 4,48 m de largo.

Su diseño, a medio camino entre un hatchback y un sedán 3 volúmenes, permite tener un portón trasero enorme que deja un acceso al maletero inmejorable, aunque luego no tiene ni la gracia de uno ni la elegancia del otro a la vista.

El color azul metalizado de la unidad de pruebas creo que es todo un acierto y dota al Skoda Rapid de cierta vistosidad, algo que no le viene mal, además de hacer que parezca un coche algo más grande de lo que en realidad es.

También sus faros delanteros elipsoidales (la unidad equipa faros de xenón) contribuyen a darle una imagen moderna y de “más coche” que al Seat Toledo, por poner de ejemplo a su primo-hermano.

Interior: Skoda Rapid 1.6 TDi 90 CV DSG: un maletero "platónico"

En el Skoda Rapid ha primado lograr un maletero enorme frente a unas plazas traseras amplias.

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Está claro que la prioridad a la hora de aprovechar el espacio del Rapid ha sido el maletero frente a las plazas traseras. No hay muchos modelos en el mercado de menos de 4,5 m de longitud con la capacidad de carga del Rapid. Su volumen es tan grande que, si Platón hubiese tenido uno, la alegoría de la caverna se conocería hoy en día como el “Mito del Maletero”. Además, sus formas completamente cúbicas y su enorme portón hacen que sea una gozada “echar las maletas” ahí dentro sin jugar al tetris para que quepan.

Por supuesto, los respaldos traseros se pueden abatir para ampliar el maletero, aunque es una lástima que no dejen un suelo plano ni se pueda abatir el respaldo del copiloto para llevar bultos largos, lo cual añadiría aún más versatilidad al Rapid.

En cuanto al habitáculo, las plazas delanteras son buenas, con un amplio espacio y una buena postura de conducción. Los materiales son correctos, nada intenta ser lo que no es, y el resultado es un interior sobrio pero honesto. La parte menos favorecida es el espacio para las plazas traseras. En ellas sólo irán medianamente cómodos dos pasajeros (siempre que no tengan las piernas muy largas), pero tres irán apretados. Además, el de la plaza central no tendrá dónde colocar los pies, porque el túnel central es excesivamente abultado y no deja espacio.

Los asientos tienen un mullido correcto y sujetan bien el cuerpo, además de no fatigarnos demasiado, lo cual es importante en un coche capaz de hacer 1.000 km sin parar a repostar.

Afortunadamente esta versión es automática, porque el reposabrazos entre los asientos delanteros molesta bastante a la hora de mover el selector y el freno de mano, un detalle que no está nada bien resuelto en cuanto a ergonomía.

Motor: Skoda Rapid 1.6 TDi 90 CV DSG: brusco en las maniobras

El cambio DSG de 7 velocidades resulta muy brusco al maniobrar a baja velocidad.

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El motor TDi de 90 CV tiene una buena respuesta al acelerador y está pletórico de par pese a su cilindrada, por lo que su utilización resulta muy agradable. En contra de lo que pueda parecer inicialmente, sus 90 CV mueven con alegría al Rapid aunque saquemos partido de su enorme capacidad de carga. El truco está en una cifra de par muy generosa de 230 Nm entre las 1.700 y 3.000 rpm aproximadamente. Como tenemos una caja de cambios de 7 marchas, es fácil llevar siempre el motor en la zona óptima de par.

El cambio automático DSG de 7 velocidades tiene un buen rendimiento gracias a su velocidad de respuesta y al correcto escalonamiento de sus desarrollos, pero resulta muy brusco en las maniobras a baja velocidad, especialmente cuando tenemos que aparcar en una pendiente. Aquí, los cambios automáticos tradicionales con convertidor de par siguen teniendo una clara ventaja frente a los embragues robotizados.

En modo manual el grupo VW insiste en que el selector se aleje del conductor (hay que desplazar la palanca a la derecha) y se bajen marchas tirando de ella y se suban empujando, en contra de lo que pide el cuerpo cuando uno conduce, pero supongo que saben bien a qué público destinan sus productos, aunque a mí personalmente no me gusta este accionamiento poco natural.

Comportamiento: Skoda Rapid 1.6 TDi 90 CV DSG: demasiado blando

El Skoda Rapid es un coche enfocado claramente hacia el confort.

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Las suspensiones del Rapid son perfectamente coherentes con el estilo del coche que estoy probando (aunque su nombre pueda hacer pensar lo contrario), una berlina para viajar cómodo y “tirar millas”, así que no podemos esperar un comportamiento dinámico demasiado ágil, no es lo suyo.

Las inercias se notan y es claramente subvirador, también balancea y el enorme maletero hace que tenga bastante voladizo trasero, de forma que cabecea claramente al pasar por los badenes. Esto no quiere decir que tenga un mal comportamiento en carretera, al contrario; teniendo en cuenta el punto de partida, el Skoda Rapid sorprende por lo fácil que es de conducir y lo noble que resulta en todo momento.

En ciudad tiene buena visibilidad y las suspensiones digieren bien las bandas reductoras de velocidad, tapas de alcantarilla, etc.

En autovía destaca lo silencioso que resulta. Pese a que no se trata de una berlina de lujo, apenas se oye el rumor de la mecánica en su interior.

A la hora de movernos por zonas viradas sale a relucir su talante de coche tranquilo y familiar. Aunque no se siente cómodo si avivamos el ritmo, tampoco hace cosas extrañas y es noble y progresivo en todo momento.

En el circuito de pruebas, apurando las cosas para comprobar las reacciones del chasis y el tarado de elementos como el control de estabilidad, se confirman esas sensaciones iniciales. Afortunadamente esta versión cuenta con frenos de disco en lugar de tambores en el eje trasero, de forma que el ESP tiene mejores herramientas para corregir nuestros errores cuando los hay.

La maniobra de esquiva hace saltar el control de estabilidad incluso en seco, debido a lo blandas que son las suspensiones, lo que provoca un rebote bastante brusco cuando cambiamos de sentido bruscamente las inercias, lo cual provoca una pérdida de adherencia que el control de estabilidad corrige al instante.

En la frenada de emergencia las distancias son correctas y sin que la zaga haga el más mínimo amago. Además, aguantan bastante bien el trabajo duro tras rodar unas cuantas vueltas al límite.

Tras este duro examen, me queda claro que el Rapid también es eficaz en este apartado. Logra unos buenos resultados partiendo de unos principios muy simples. En economía y en ingeniería existe una teoría que se conoce como la regla del 80/20. Es algo complicada pero su esencia es fácil de explicar: para sacar un 8 sobre 10 en un examen necesitarás exprimir tu sesera un 20%, pero lograr esos 2 puntos adicionales para alcanzar el 100%, requerirá el 80% restante de tu esfuerzo.

Este coche cumple a la perfección con esta regla, logrando una puntuación muy buena sin necesidad de alardes ni invertir en temas superficiales.

Equipamiento: Skoda Rapid 1.6 TDi 90 CV DSG: no hace falta nada más

El equipamiento de esta unidad es muy completo para su precio.

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Aunque el precio de partida de la versión probada es de casi 23.000 € (sin ofertas), esta unidad concreta añade otros 3.000 euros adicionales en elementos como la pintura Azul Race -que le sienta francamente bien- las llantas de aleación de 17 pulgadas, el navegador (nada menos que 620 euros), los sensores de aparcamiento… elementos bastante prescindibles en mi opinión, salvo los faros de xenón con función de luz de curva que tienen un precio de 500 € y me parecen casi obligatorios, pues su precio no es excesivo en comparación con el aumento de la seguridad que proporcionan a la hora de viajar cuando no hay luz.

El equipamiento que trae de serie ya es suficientemente completo y por un precio muy competitivo en el que su único rival es el Toledo, frente al que ofrece las típicas soluciones “Simply Clever” de Skoda, como el rascador de hielo en la tapa de combustible, las redecillas portaobjetos en los laterales de los asientos (puedes verlas en la galería de fotos), la papelera que se acopla en la gaveta de la puerta, la alfombra reversible del maletero… son detalles que pueden parecer “nimiedades” pero que en el día a día nos resultarán muy útiles.

En definitiva, el Skoda Rapid tiene una excelente relación precio/producto, especialmente con las campañas promocionales que siempre hay en vigor y que pueden suponer un ahorro de hasta 5.000 euros en el caso de la unidad de pruebas, cuyo precio final con promociones y plan PIVE se queda en 20.610 €.

Consumo: Skoda Rapid 1.6 TDi 90 CV DSG: gota a gota

Los consumos son buenos en esta versión del Rapid.

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Las cifras oficiales de Skoda son, como de costumbre, bastante optimistas, con apenas 3,8 l/100 km de consumo medio, lo que significaría que se podrían realizar 1.440 km con un único depósito de combustible (55 litros) suficientes como para olvidarse de dónde está el tapón de llenado. Sin embargo, la cifra real es algo mayor, lo que hace difícil llegar a los 1.000 km de autonomía.

Para llegar a esa media de 3,8 l/100 km, Skoda homologa una media en ciudad de 4,2 l/100 km y 3,6 l/100 km en carretera, pero, durante la prueba, bajar de los 6 l/100 km en ciudad exige bastante esfuerzo y alguna que otra pitada en los semáforos. Los 3,6 l/100 km en carretera sí son alcanzables con cruceros entre 70 y 90 km/h si vamos sin prisa, pero lo normal es que nos movamos en el entorno de los 4 l/100 km.

En autopista a 120 km/h con el control de crucero conectado y 3 puertos de montaña, el consumo medio es de 4,8 l/100 km, unas cifras que no están nada mal, en absoluto, pero que distan bastante de las oficiales.

Rivales

Vehículo

Skoda Spaceback 1.6TDI CR Elegance DSG 66kW

Renault Fluence 1.5dCi Limited 110 auto EDC

Nissan Note 1.5dCi N-Tec

Seat Toledo 1.6TDI CR Style DSG 90

Precio Desde
22.760 €
Desde
25.500 €
Desde
20.225 €
Desde
23.140 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 7 marchas 6 marchas 5 marchas 7 marchas
Potencia (CV) 90 110 90 90
Aceleración 0-100 km/h (s) 12,2 11,9 11,9 -
Consumo Medio (l/100 km) 4,5 4,4 3,5 4,4
Emisiones CO2 (g/km) 119 114 93 118

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Comentarios

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  • Andrescalamaro

    ¿Estamos locos. 25.895€ por un coche low cost con plataforma de Ibiza y un 1.6 de 90cv?
    ¿Se creen que es un Mazda 6?

  • Rubén Fidalgo

    Hola Andrescalamaro, ten en cuenta que es el precio sin ofertas. No me gusta poner precios con ofertas incluidas, plan pive ni cosas así porque pueden variar con el tiempo. Un Mazda 6 por ese precio se puede sacar, efectivamente, pero a base de la oferta de lanzamiento, más la financiación, más el Pive, etc… de todos modos tienes razón en que está algo desposicionado, sobre todo si tenemos en cuenta que existe el Toledo por un 10% menos de precio. Un saludo y gracias una vez más por tus comentarios.

  • jcl

    yo personalmente tanto por dentro como por fuera prefiero al Toledo 1000 veces antes…..uno de sus competidores seria el poco laureado Renault fluence 1.5 dci con el EDC ( creo que ya no se comercializa en España esta combinación…) que personalmente con el ultimo restyling es muy bonito…al menos mas que el skoda ( eso si, con unos 30 litros menos que este último según revistas del sector).un saludo.

  • Álvaro Ruiz

    A mí estéticamente me gusta más el Toledo que el Rapid, aunque tampoco es que estemos hablando de un Bugatti y un Delahaye, precisamente.

    Respecto al tema del precio, por 25.000 euros te puedes comprar un Mazda 6… pero bastante menos equipado. Y también te puedes comprar un Maserati Quattroporte del 2004 o 2005. Todo depende de lo que estés buscando. Y catalogar un Rapid como low-cost pues bueno, es como catalogar de premium a un Jaguar XE, me monté en uno en el concesionario la semana pasada y tiene unas holguras de acabados en determinadas partes indignas hasta de un Dacia Sandero.

    Cada uno que se gaste el dinero en lo que quiera.

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