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Prueba del Skoda Octavia Combi RS 230 CV

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28 de mayo, 2018

Skoda nos ofrece la posibilidad de disfrutar de un deportivo y al mismo tiempo ir cómodamente de viaje con cinco personas y todo su equipaje. Probamos la última versión del Octavia Combi RS 230 cv, ¿quieres conocer mas detalles del deportivo familiar?.

El modelo Octavia nació en 1959, pero no fue hasta el 1996, ya dentro del grupo Volkswagen, cuando se reutilizó el nombre Octavia y comenzó su éxito individual. Hasta la fecha, Skoda ha vendido más de 5 millones de su modelo Octavia en toda Europa, cifra que lo sitúa noveno en el ranking de ventas de los modelos más vendidos en el Viejo Continente.

En la prueba de hoy, nos encontramos con la segunda fase de la tercera generación en su versión familiar y deportiva Octavia Combi RS, es decir, un lavado de cara para afrontar su madurez con mejoras estéticas y con las últimas soluciones tecnológicas, porque ya sabemos que en informática y en tecnología lo de hoy ya es pasado.

Skoda Octavia Combi RS: práctico y rápido

Después de 17 años -recordemos que la versión RS comenzó su andadura en el año 2000-, el Skoda Octavia Combi RS sigue siendo una de las mejores opciones para aquellos que buscan espacio, deportividad y precio.

Al confort y a la habitabilidad, parte del ADN del Octavia, se le han sumado mejoras en la calidad percibida y su dinámico chasis. Además, se le incorpora a la deportividad de la versión RS el cambio DSG de 6 velocidades con distintos programas de conducción, y con un esquema Sport que te pone los pelos de punta.

Su atrayente estética consigue convertir un familiar en un interesante deportivo, incluso para aquellos que no buscan un familiar. Una vez puestos a sus mandos, el Octavia Combi RS ofrece muchísimos adelantos tecnológicos dignos de una clase superior, así como controles y ayudas a la conducción y un equipamiento lleno de detalles y soluciones para todos los ocupantes.

En la parte mecánica, su motor de 230 CV ligado al cambio DSG de seis velocidades con levas en el volante te harán sentir como un piloto a los mandos. Sí, parece mentira, pero, si miras por el retrovisor, no deja de ser un familiar, aunque acelerando y trazando curvas se te olvide.

Me ha encantado con qué facilidad se transforma en otro coche. Si vas a hacer la compra o llevas los niños al colegio, se muestra dócil, silencioso y muy confortable, pero, si accedes a los distintos programas o modos de conducción y seleccionas el modo Sport, las sensaciones son puramente deportivas, puede hacer sentir y vibrar al más experto con muchísima facilidad. Sigue leyendo, que, aparte de profundizar mas en esta trasformación, analizamos otros interesantes detalles…

Nuestra valoración: 7,3

Diseño 8

Motor 8

Comportamiento 9

Interior 6

Equipamiento 8

Consumos 5

Destacable

  • Comportamiento
  • Diseño exterior
  • Combinación familiar-deportividad

Mejorable

  • Interior soso
  • Falta de aceleración al salir de curvas
  • Depósito de combustible algo justo

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Nuevas ópticas y paragolpes

El Octavia Combi RS lleva luces full led

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A simple vista, comprobamos que el Skoda Octavia Combi RS no es solo un vehículo familiar, es un Octavia vitaminado con una estética que nos incita la deportividad, una versión prestacional.

Los mayores cambios respecto a la versión estándar corresponden a la mitad inferior del paragolpes delantero y a las luces antiniebla. El paragolpes delantero o, mejor dicho, las grandes parrillas inferiores del paragolpes, le aportan al Skoda Octavia RS mayor musculatura, protagonismo y carácter. Su diseño hace entrever las dimensiones del intercooler y ya nos adelantan que se trata de un motor más que sobrealimentado.

Los faros antiniebla, exclusivos para este modelo, rellenan el espacio existente entre los dos nervios del paragolpes y la parte más externa. El grosor de los mismos consigue ofrecer al Octavia robustez y fuerza. Por cierto, incorporan función de giro como en muchos de los modelos del grupo VW.

Respecto al anterior modelo combi RS, también han sido modificados los faros delanteros, tal y como también se han realizado en el modelo “estándar”. La iluminación que nos ofrece es muy buena, amplia y limpia de color blanco puro gracias a la tecnología led; también disponemos de la función de cambio entre luces de carretera y de cruce de forma automática.

En la parte trasera, pocos cambios existen entre el combi RS anterior y el actual, la imagen que ofrece es seria y deportiva. Además, encontramos detalles que nos hacen pensar en el minucioso trabajo que han realizado en Skoda: el paragolpes trasero lleva una pestañita en forma de ala localizada en el paso de ruedas trasero, para que la gravilla del asfalto levantada por el neumático no marque ni arañe la pintura. Las ópticas traseras tienen tecnología led y forman la emblemática C con las luces de posición encendidas.

Ciertamente Skoda nos proporciona un producto sin pretensiones ni engaños, es lo que es. Una carrocería amplia con un buen acceso desde cualquier puerta, bien montado y fabricado, que, aunque se le pueda echar en cara el uso de excesivos plásticos, logra abaratar costes y que el paso del tiempo sea fácil de soportar. Solo un pero: el roce y chasquido de los plásticos aparece relativamente rápido, nuestro modelo de prueba contaba ya con algo más de 10.00o kilómetros y el interior crujía un poco.

Existen ciertos elementos que le confieren mayor distinción al Octavia RS. No es sólo que la propia imagen del RS haya conseguido mayor empaque y seriedad, sino que además, con el azul race, opción de 345 euros, el añadido del techo panorámico y practicable que le aporta al Skoda un toque moderno y exclusivo, 1115 euros, las pinzas de freno de color rojo de serie y las bonitas llantas de 19 pulgadas, 520 euros, estéticamente el Octavia RS es muy atractivo, elegante y deportivo, sin olvidar que tiene carrocería familiar.

 

Interior: Muy similar a la versión estándar

El Octavia combi RS ofrece un alto nivel de confort y amplitud

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Las comparaciones son odiosas, pero, al entrar en el Skoda Octavia RS, se nota de lejos que es “muy del grupo VW”. Si, una vez sentados, miramos el salpicadero y alrededores, parece que estamos dentro de un Passat mas que de un Skoda. Y esto es un halago: la calidad percibida ha sido mejorada y han conseguido un espacio amplio y confortable.

Si el exterior nos evoca la deportividad, al ver los asientos nos damos cuenta de que no es solo cuestión estética.

El trabajo que han realizado me parece muy bueno. El tejido de los asientos de Alcantara le confiere una elevada calidad y suavidad exquisita, también añaden una sujeción muy buena. La deportividad de los reposacabezas integrados conjuntamente con los pespuntes de los guarnecidos en rojo y los detalles RS en el volante y asientos hacen resaltar el carácter de la versión RS.

Y, ya si nos sentamos, conseguimos una comodidad de alto nivel debido a las múltiples regulaciones, contamos con mecanismos eléctricos y hasta tres memorias en el asiento del conductor.

Pero, aun así, a mí particularmente me hubiera gustado encontrarme en una habitáculo algo más exclusivo, una versión algo más alejada de la convencional, yo diría que ésta se queda algo sosa.

Una vez sentado en el puesto de conducción, todo queda muy a mano y el uso de cualquier mando se puede hacer de una forma sencilla sin perder de vista la carretera. Y, sorprendentemente, la gran pantalla de infoentretenimiento no está encima del salpicadero (menos mal que la moda de unos no afecta a todos).

La practicidad de Skoda llevada por su slogan (“simplemente inteligente”) también está presente en el Octavia Combi RS, que incluye paraguas, rascador de hielo, linterna, papelera… pero no cuenta con amortiguadores en el capó delantero para facilitar su apertura. Sin embargo, en Skoda han tenido en cuenta las mil y una cosas que llevamos en los bolsillos y ofrece diferentes cofres y receptáculos. La típica guantera del lado del copiloto lleva incluso refrigeración con regulación de caudal de aire, aparte de incluir CD-DVD y lectura de tarjetas de memoria SD.

No me convence la ubicación del puerto USB y la conexión mini Jack, estéticamente ensucia la simetría y no cabe bien la mano al recoger el teléfono o cualquier objeto depositado en el hueco existente, incluso puedes arañarte la palma de la mano.

El ambiente moderno y actual que se respira, sobre todo por las luces ambientales que incluso pueden cambiar de color e intensidad, se ve reducido por las luces de cortesía del panel central. Son de incandescencia de color amarillo y la mezcla no me gusta. Pero lo que más me llamó la atención es que los espejos de cortesía situados bajo los parasoles no tenían luz.

La parte trasera tiene muy buenas dimensiones tanto en longitud como en altura, parece de una categoría superior. Caben perfectamente 3 adultos, aunque el del medio se encontrará con un asiento algo más duro que el resto. El otro punto fuerte es el maletero, con una capacidad impresionante de 610 litros ampliables a 1.740.

En general, creo que el interior del Skoda Octavia RS se queda algo soso. La denominación RS tiene muy poca repercusión en este apartado, tan solo los asientos, la tapicería y sus pespuntes en rojo muestran que estamos ante una versión verdaderamente deportiva y exclusiva.

Motor: Aceleración y respuesta muy deportivas

Los mayores cambios estéticos están en la parte delantera

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Llegamos a la joya más apreciada de un coche con pretensiones deportivas. Con solo decir que lleva el mismo bloque que el último Golf GTI, ya decimos mucho. Dos litros de cilindrada con cuatro cilindros turboalimentado que declaran 230 CV y 350 Nm de par máximo.

El Octavia Combi de esta prueba lleva una caja de cambios automática DSG de doble embrague con seis velocidades que entra como opción;  por algo más de 1.500 euros, podemos sentirnos y disfrutar como auténticos pilotos de carreras.

La impresión fue muy parecida a la que sentí cuando probé el Golf GTI, simplemente espectacular.  Eso sí, a priori pensé que sería algo más suave debido a su aspecto más familiar y mayor longitud, 4.689 mm frente a los 4.258 del Golf.

Da igual en qué régimen te encuentres, si aceleras, el motor responde a tu demanda con un brío y energía sorprendentes. Es cierto que existe cierto escalonamiento entre las diferentes velocidades, sobre todo desde la cuarta, quizá este detalle pueda deslucir el buen binomio bloque-cambio, pero, en el caso de que necesites el más alto potencial, solo tienes que dar un leve toque a la leva izquierda (ya puedes o podéis iros agarrando).

Quizá el cambio de siete velocidades que ofrece en opción, únicamente para la versión RS de 245 CV, puede tener menor caída de revoluciones por minuto al subir de marcha.

Cabe destacar que el cambio no nos deja apurar hasta el corte de cada velocidad en torno a las 6.200 rpm. No es fiel a nuestras indicaciones y, al llegar a la zona límite de revoluciones, se protege y él mismo cambia. Si justo en ese momento nosotros subimos de marcha, podemos cometer el error de subir dos velocidades de golpe, mal asunto si queremos o necesitamos toda la potencia.

Para un amante de la música como lo soy yo, el sonido del motor en el modo sport cautiva. Es muy diferente a los demás modos y, aunque parece algo artificial al principio, una vez acostumbrado a su voz bronca y profunda parece que estamos conduciendo un verdadero motor V8.

Tanta velocidad y potencia deben llevar un buen sistema de frenos, y así es. En ningún momento noté síntomas de fatiga o ineficacia, aunque también es cierto que no conduje por circuito. Seguramente que los neumáticos 225/35/19 opcionales intervinieron en la gran capacidad de frenado.

Comportamiento: La nobleza reina en la fiera

El Octavia combi RS incorpora apertura y arranque sin llave

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Para qué nos vamos a engañar: siempre que he visto un Octavia Combi me viene a la cabeza un coche familiar, sólido y espacioso. Pero esa imagen la modifiqué hace ya unos años cuando vi el primer Octavia Combi RS, no lo probé pero ya apuntaba maneras. Si uno de los puntos fuertes del Octavia era la habitabilidad, con la versión RS se le suma la deportividad.

El Skoda Octavia Combi RS tiene diferentes programas de conducción, el modo Eco, Confort, Normal, Sport e individual. Cada modo modifica diferentes parámetros: la dirección, la propulsión, luz de curva dinámica, climatización y el sonido del motor. Si incluimos el tren de rodaje adaptativo DCC, podremos también modificar los parámetros de la suspensión. En el modo individual somos nosotros mismos los que podemos configurar cada apartado como estimemos, la dirección confort, la propulsión sport, el clima eco, etc…

Pocas diferencias podemos encontrar entre los tres primeros modos, es más, yo diría que ninguna y quitaría del menu el modo confort o el normal dejando el eco, uno normal y el sport. Más bien los tres primeros modos están orientados para que la comodidad y la suavidad reinen en el habitáculo por cualquier asfalto, bien se circule por ciudad, que conlleva más rugosidades y desniveles en el asfalto, o bien por autopistas. En todos los trazados el confort y la comodidad están en muy buen nivel, a pesar de llevar neumáticos de perfil bajo.

Quizá el único inconveniente por la gran habitabilidad del Octavia Combi RS sea encontrar plaza de aparcamiento en las grandes ciudades, pero a cambio nos ofrece una gran visión por cualquier ángulo y su maniobrabilidad es muy buena.

Pero, ¿qué pasa si conectamos el modo Sport? El Octavia Combi RS se transforma completamente en otro coche. La diferencia que existe entre los demás modos y el modo Sport es la mayor que he notado hasta ahora entre todos los modelos probados.

Sorprendentemente nuestro silencioso motor de 4 cilindros pasa a simular un bronco y profundo V8, el cambio se gestiona de diferente manera y se muestra en la zona alta de las revoluciones con ganas llegar a la zona roja; el conjunto de la suspensión se endurece y los guardias tumbados quedan protagonizados de una forma dura y seca, y tanto el conjunto de la dirección como el de la gestión del acelerador se vuelven más activos, sensibles y con reacciones más rápidas.

En definitiva, estamos ante un coche preparado para entrar en un circuito, y esto yo no me lo esperaba.

Estuve circulando en modo Sport, pero en ningún momento desconecté los controles de tracción ni de estabilidad. Siempre que tenía una pérdida de motricidad, se activaban y, a no ser que seas un experto y ruedes en circuito, te recomiendo que no los desactives, la potencia que ofrece es seria.

La estabilidad es sobresaliente, el Octavia contaba con la opción del tren de rodaje adaptativo DCC y el coche ni se inmuta  frente al trazado de cualquier curva. No tiene ningún balanceo de carrocería, es firme y, con una dirección precisa, entra sin rechistar por la trazada mandada por el conductor, una conducción sin sustos, aunque sea a ritmo elevado.

Acelera de una forma endiablada con rapidez y decisión en cuanto rozas el acelerador hasta el corte de inyección por encima de las 6.000 vueltas. El cambio DSG es rapidísimo en actuar, pero, al salir de las curvas y solicitar potencia, no baja de marcha y el acelerador remolonea un poco hasta que el coche no está totalmente derecho.

Me hubiera encantado poder entrar en un circuito y disfrutar de todo lo que me ofrecía el Octavia Combi RS, incluso realizar diferentes maniobras como la de esquiva, por ejemplo, pero tendrá que ser en otra ocasión.

Equipamiento: Completísimo, pero la suma es elevada

El cambio DSG con levas en el volante tiene 6 velocidades

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Contamos con una de la versiones más ostentosas o vistosas del Octavia. En ella es evidente que Skoda quiere dejar bien claro lo que pueden llegar a hacer, así que tenemos un gran listado de elementos que forman parte del equipamiento de serie y un catálogo bastante extenso para poder equipar a nuestro gusto el Octavia Combi RS, evidentemente opcional y con sobrecoste.

A nivel exterior, observamos la pintura metalizada azul race, que de los colores que ofrece Skoda personalmente es el que más me gusta. Cuesta 345 euros, es el mismo precio para casi todos los colores metalizados disponibles. También observamos las llantas de aleación “Xtreme” de 19 pulgadas, que cuestan 520 euros, y podemos incluir los tornillos de seguridad por 35 euros.

Por otra parte, nos permite sin sobrecoste elegir entre rojo o gris las costuras del volante, palanca del cambio, asientos, etc. El rojo que llevaba nuestra unidad de prueba le ofrecía un toque algo más deportivo.

Tanto la cámara trasera como los cristales tintados, el arranque y apertura sin llave y el portón del maletero eléctrico se incluyen gratuitamente al ser versión RS. También dispone de la rueda de repuesto de tipo galleta.

Como las grandes berlinas, el Octavia Combi RS puede ofrecer calefacción en los asientos delanteros y en los traseros; por un coste de 375 euros los inviernos serán más placenteros.

Qué grata sorpresa me llevé al investigar la rueda de repuesto y encontrarme con el dispositivo de remolque. Por sólo 590 euros, y digo “sólo” porque he comprado alguno en centros comerciales de motor y comprobado el accesorio en otras marcas, podemos montar y desmontar la “bola de remolque” sin mayor problema.

Por el lado mecánico, el Octavia Combi RS de esta prueba tenía el cambio DSG automático de seis velocidades con levas en el volante y el tren de rodaje adaptativo que ya  he comentado en el apartado del comportamiento. El cambio tiene un precio de algo más de 1.500 euros y el tren de rodaje, 910 euros, pero incorpora el generador de sonido de alta potencia.

Incluye el control de velocidad adaptativo con sensor de mantenimiento de distancia, 605 euros. Lo probé en un tramo con bastante tráfico, donde la aceleración y la frenada eran constantes, y el resultado fue extraordinario, casi puede hacer una conducción autónoma, trabaja a la perfección y con plena seguridad, en ningún momento tuve que tocar ningún pedal, la única vez que pisé el acelerador fue porque se llegó a parar del todo.

En cuanto a tecnología, otro detalle que me impresionó bastante fue el “Jumbo box”, la consola central de las plazas traseras, que incluye dos puertos USB (50 euros) y un enchufe de 230 V (100 euros).

Canton es la marca encargada del sonido en el Skoda Octavia Combi RS, opción de 500 euros. Tiene un sonido equilibrado, definido y potente, y cabe mencionar que la buena calidad que ofrece la consigue con una arquitectura sonora a priori, menor. Cuenta únicamente con dos vías separadas tanto en la parte delantera como en la trasera, pero, al incluir un subwoofer en el maletero y un altavoz central en el salpicadero, suma un total de 10 altavoces y aumenta el rango de frecuencias, la potencia, y el sonido ambiental. De esta manera consigue diferentes ecualizaciones y modos de escucha, sonido sólo para el conductor, delante o todos.

Lo único que no me gustó del equipo de sonido es que el volumen del subwoofer no se reduce si se ecualiza sólo la parte delantera, el fader delantero; tenemos que meternos en el submenú del subwoofer y minimizar la pegada o directamente apagarlo, en pro de no molestar a los pasajeros de los asientos traseros.

Tiene capacidad para ajustar el volumen de cada componente de audio, por ejemplo las locuciones del navegador, el manejo por voz, las indicaciones acústicas de la proximidad con otros objetos al aparcar… Todo ello en conjunto con la música que llevemos puesta, es decir, los distintos planos sonoros que podemos tener cuando escuchamos la radio y se emiten las locuciones del navegador, una conversación telefónica o los avisadores acústicos de aproximación entre otros.

Consumo: No es muy tragón, pero como le pises...

Skoda tiene detalles inteligentes como este rascador para el hielo

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Después de todos los elogios al motor TSI y las prestaciones que ofrece, llega la hora de valorar si podemos usar el Octavia Combi RS a diario sin que se nos vaya el sueldo en las gasolineras.

Comentábamos anteriormente que el Octavia RS incorpora diferentes modos de conducción y, como la gestión del motor depende del modo que tengamos programado, utilicé el modo más eficiente y ahorrador para analizar el consumo, el modo ECO, aunque por curiosidad comprobé el gasto que realiza cuando realmente nos divertimos con el modo Sport.

Rodé por autopista en diferentes tramos y con dos velocidades distintas; con el control de velocidad a 90 km/h, el consumo que indicaba era de 5,7 litros, mientras que, al circular a 120 km/h, obtuve una cifra de 7,4 litros cada 100 kilómetros.

En ciudad, el consumo que obtuve fue de 8,9 litros, y cabe señalar que fui muy sutil con el acelerador. La media de circular por autopistas y por ciudad se quedaba en 7,3 litros, casi un litro por encima de lo homologado por Skoda, 6,6 l. Si llenamos su depósito de 50 litros, no sé si llegaríamos a rodar los 700 km, el deposito se queda algo justo.

Además, Skoda incorpora en el ordenador de viaje del Octavia Combi RS diferentes cifras poco usuales: consumo total del vehículo y consumo desde que se repostó por última vez. En este caso, la media del consumo total venía dada y no la reseteé, 9,4 litros, mientras que la cifra desde que se realizó el repostaje era de 9,2 l.

Por último, y a modo de curiosidad, programé el modo Sport y reseteé el ordenador de a bordo y conduje de una forma más bien ligera mientras jugaba con las levas del cambio DSG: el consumo subió a 19,1 litros, la diversión sale algo cara si la mantenemos mucho rato.

Rivales: Rivales del Skoda Octavia Combi RS 230 CV

Vehículo

Skoda Octavia Combi 2.0 TSI DSG RS 169kW

Ford Mondeo SB 2.0 EcoBoost ST-Line Aut. 240

Opel Insignia ST 2.0 T NFT S&S GSI 4x4 Aut. 260

Seat León ST 2.0 TSI S&S Cupra DSG 300

Precio Desde
35.410 €
Desde
39.850 €
Desde
46.700 €
Desde
37.620 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 8 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 230 240 260 300
Aceleración 0-100 km/h (s) 7,0 8,0 9,9 5,9
Consumo Medio (l/100 km) 6,6 7,5 8,7 6,8
Emisiones CO2 (g/km) 149 176 199 156

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