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Prueba del renovado BMW 218d Active Tourer 2019

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29 de enero, 2019

El Serie 2 Active Tourer ha sido sometido a un lavado de cara en el que se ha mejorado algo más que su imagen. Para conocer a fondo todas sus novedades lo hemos probado durante una semana y éste es nuestro veredicto.

BMW introdujo algunas mejoras en los BMW Serie 2 Active Tourer hace algunos meses y hemos decidido examinar sus principales novedades en esta prueba del BMW 218d Active Tourer equipado con la nueva caja de cambios automática de 8 marchas.

En un mercado en el que los monovolúmenes no paran de ceder terreno frente a los SUV, los principales rivales de este coche están en su propia familia, con el BMW X1 y el Mini Countryman como enemigos a batir y con los que comparte plataforma y mecánicas. El BMW X2, aunque también usa la misma base, tiene un enfoque más deportivo así que podría quedarse fuera de esta lucha fratricida, en la que también tenemos modelos como el Peugeot 3008, auténtico superventas del segmento, o el Volkswagen Tiguan, que pese a su aspecto SUV, esconde bajo su apariencia soluciones de auténtico monovolumen, como el 3008.

Frente a estos rivales, este Active Tourer cuenta con la baza de pertenecer a una marca a la que se le presupone un mayor caché y estatus que se percibe en la calidad de acabados y materiales que encontramos en su interior, pero que pagamos en exceso en la factura final.

En qué ha mejorado el BMW Serie 2 Active Tourer

Dos apartados en los que he encontrado una clara mejoría en esta actualización del Active Tourer son la iluminación y el confort de marcha. Los nuevos faros con tecnología full led ofrecen una excelente luz cuando viajamos por la noche e incluso los antinieblas delanteros ofrecen una buena luz iluminando las cunetas.

El confort de marcha ha mejorado gracias a unas suspensiones con un mejor compromiso entre confort y eficacia que ha suavizado los rebotes del eje trasero y una mejor insonorización del interior, algo a lo que también contribuye la nueva caja de cambios con ocho marchas, que permite bajar las revoluciones del motor al llanear por autopista.

Sin embargo, es una pena que no se haya aprovechado esta puesta al día para mejorar la eficacia de sistemas de asistencia avanzada a la conducción como el control de crucero adaptativo o la alerta de colisión, que siguen desactivándose ante la mínima pérdida de visibilidad de la cámara que los controla.

Nuestra valoración: 6,8

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 6

Interior 7

Equipamiento 6

Consumos 8

Destacable

  • Iluminación
  • Imagen de marca
  • Aprovechamiento del espacio

Mejorable

  • Sujección lateral de los asientos
  • Precio de las opciones
  • Rebotes del eje trasero

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Un leve lavado de cara

Los cambios estéticos son sutiles.

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Los cambios estéticos introducidos son muy sutiles y están en su mayoría en el frontal, donde se han modificado los riñones de BMW (ahora más anchos), los antiniebla (que ahora son LED), el faldón inferior y los nuevos faros, que ahora son full LED y adaptativos, aunque conservan idéntico marco, su esquema interior es nuevo.

En la parte trasera lo más llamativo es que ahora tenemos dos salidas de escape en lugar de una en los motores de cuatro cilindros, así como un difusor inferior con un aspecto más deportivo.

Todo lo demás es como siempre, con unas amplias puertas que permiten un cómodo acceso al interior, buenos acabados y ajustes y bastantes opciones de personalización gracias a la cantidad de colores, molduras y llantas que podemos elegir. Las elegidas para la unidad de pruebas tienen un diseño atractivo y son relativamente fáciles de limpiar, pero su medida es algo excesiva, calzadas con neumáticos 225/45-18.

Entre los detalles llamativos del diseño del Active Tourer está el limpialuneta trasero, oculto en el spoiler como en los Range Rover, probablemente un recurso tomado de los Range Rover mientras BMW fue propietaria de la compañía británica, antes de cedérsela a los de Ford.

Además de quedar bien estéticamente con un diseño más limpio, queda protegida de los «graciosos» que se dedican a levantar las escobillas, además de estar más protegida de la radiación solar, lo que alarga la duración del filo de goma.

En cuanto a los nuevos faros, su luz es mejor que antes, pero el asistente de luz de carretera sigue teniendo un funcionamiento poco eficaz, al detectar muy mal el tráfico que circula en sentido contrario. Si no queremos deslumbrar al resto y que nos estén dando ráfagas para que cambiemos a cruce, mejor usarlo en modo manual.

Interior: Práctico y cuidado

La postura de conducción es cómoda.

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En el interior las mejoras introducidas se centran en el selector del cambio, que cuenta con una nueva palanca, así como nuevas molduras y asientos, que mejoran algo el confort. También me ha parecido algo mejor insonorizado que antes.

La postura de conducción sigue siendo muy buena y los asientos son muy cómodos, pero se echa de menos algo más de apoyo lateral en el respaldo. Además de una instrumentación muy completa y fácil de leer, esta unidad contaba con la opción del head up display, que es como el de Mini (proyecta la información sobre una pantalla retráctil de plástico y no sobre el parabrisas). La información en ella es fácil de leer y los iconos son grandes.

Los pasajeros delanteros gozan de un buen espacio para viajar, con una buena visibilidad, todos los mandos a mano y una entorno cómodo.

En las plazas traseras destaca el generoso recorrido de la banqueta de los asientos, que podremos deslizar para mejorar el espacio para el maletero o para las piernas de los pasajeros traseros. Es una pena que los respaldos sean independientes pero no las banquetas, que se dividen en 60/40. Las tres plazas independientes atrás tendrían la ventaja de poder desplazar hacia delante la central, de forma que no coincidan los hombros de los tres pasajeros en el mismo plano, lo cual mejora la anchura disponible si viajan tres adultos atrás.

El maletero tiene unas formas regulares y un cómodo acceso gracias al amplio portón, pero se echan de menos más anclajes y soluciones para evitar que los objetos que llevemos en él se desparramen en las curvas.

Motor: Sin grandes cambios

El motor tiene unas buenas prestaciones y el cambio un tacto agradable.

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En el apartado mecánico la mayor novedad introducida es el nuevo cambio automático de 8 marchas con convertidor de par bloqueable. Además de una mayor suavidad de funcionamiento en las maniobras a baja velocidad, esta nueva transmisión es rápida de reacciones y tiene un modo autoadaptativo que se amolda a nuestra forma de conducir bastante eficaz.

Gracias al bloqueo del convertidor desaparecen las pérdidas por resbalamiento en cuanto el motor supera las 2.000 rpm. Esto, unido a la gestión que adapta la respuesta del cambio cuando activamos el modo Eco Pro (que buscará siempre la máxima economía de funcionamiento) y que tenemos una octava marcha que deja el motor a apenas 2.000 rpm a 120 km/h, hace que el BMW 218d obtenga unos buenos registros de consumos.

El motor del BMW 218d es el cuatro cilindros turbo diésel de 150 CV que también se monta en los Mini Countryman Cooper S diésel y en los BMW X1 y X2, modelos con los que este BMW Active Tourer comparte plataforma.

Su respuesta es agradable, con unas buenas aceleraciones y recuperaciones a la hora de realizar adelantamientos o incorporarnos a vías rápidas. Además, gracias al buen trabajo llevado a cabo en la insonorización, dentro apenas lo oiremos.

Comportamiento: El de un coche familiar

El comportamiento es algo torpe, pero no desentona en un coche de enfoque familiar.

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Aunque hace ya más de un año que probé el 225 XE, todavía tengo muy fresco en el recuerdo el incómodo tarado de sus suspensiones, absurdamente rígidas para un coche familiar como éste. Afortunadamente, este BMW 218d es infinitamente más cómodo gracias a unas suspensiones algo más suaves (y al menor peso en la parte trasera, que no necesita unas pesadas baterías ni el motor eléctrico en el eje trasero). Sin embargo, sigue siendo algo incómodo como coche familiar, con unos rebotes más secos del eje posterior que rivales como el Renault Scénic (cuyo recuerdo tenía muy fresco, pues lo probé justo la semana anterior a éste), claramente más cómodo sin perder en eficacia frente al BMW.

La dirección tiene un buen tacto y la suspensión más suave que antes no empeora el comportamiento del coche, más bien al contrario. Ahora las ruedas copian mejor la superficie del asfalto y las reacciones del coche son más progresivas y fáciles que las que tenía aquel 225 XE.

En ciudad resulta muy cómodo gracias a lo fácil que es conducir un coche con cambio automático y a la ayuda de asistentes como el de aparcamiento automático, bastante eficaz rastreando y maniobrando para aparcar el coche.

A la hora de afrontar un largo viaje, este coche prefiere las autopistas y autovías con buen firme, donde ofrece un buen confort, una baja rumorosidad, un rodar agradable y un buen aplomo en curvas rápidas.

En zonas más viradas y lentas sale a relucir un morro algo torpe al que le cuesta entrar en los giros. Claramente nos pide ir a un ritmo sosegado, acorde con lo que uno espera de un coche destinado a viajar en familia.

En el circuito de pruebas deja clara esta torpeza en la maniobra de esquiva, en la cual el control de estabilidad prácticamente para el coche por completo para mantenerlo en la trazada. No es una mala alternativa, en estos coches no interesa tanto la velocidad final de la maniobra como el hecho de que se mantenga el control y la seguridad durante la misma.

Los frenos han cumplido bien, con unas buenas distancias de detención en la frenada de emergencia y buen aguante tras varios intentos.

Concluyendo, estamos ante un coche familiar que resulta muy fácil de conducir y en el que el confort de marcha es correcto. Su apellido Sport debemos entenderlo más en la faceta estética que en la de prestaciones y comportamiento, algo que en mi opinión es lo correcto porque uno puede sentirse atraído por una imagen más juvenil sin necesitar un chasis radical o incómodo.

Equipamiento: Asistentes a la conducción muy limitados

El equipamiento puede ser muy completo, pero sale caro vestirlo.

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La unidad probada cuenta con el acabado Sport, que añade algunos elementos a su dotación de serie y le da un toque más juvenil con las molduras en negro en lugar de cromadas.

Como de costumbre en BMW, aunque el equipamiento de serie es suficiente, hay una enorme lista de opciones que hacen que el precio del coche se dispare. Sí, podemos configurarlo a nuestro gusto en cada detalle, pero a base de inflar considerablemente la factura final.

Entre las opciones incluidas en esta unidad nos econtramos con el control de crucero adaptativo. Este sistema trabaja en combinación con la alerta de colisión con función de frenado de emergencia y ambos se desactivan justo cuando más útiles serían.

Mientras que en otros rivales estos sistemas funcionan mediante sensores láser o radares, en BMW consideran que es suficiente con la información obtenida mediante la cámara que hay tras el retrovisor interior. El resultado es que, en cuanto las condiciones de visibilidad son malas o nos da el sol de cara, el sistema se desactiva y nos sale la alerta en el ordenador de viaje de que ni el control de crucero adaptativo ni el asistente anti colisión funcionan. Es decir, justo cuando el conductor no ve bien y más conveniente sería contar con un dispositivo que frenase en caso de haber un obstáculo, es cuando no contamos con su ayuda.

Asistente de aparcamiento automático, climatizador bizona, navegador, un buen equipo de sonido, compatibilidad con la mayoría de smartphones… no hay queja en cuanto al equipamiento, que puedes ver en detalle en la ficha adjunta.

Consumo: Tiramillas

Los consumos son ajustados para sus prestaciones y aerodinámica.

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Con 51 litros de capacidad, es fácil recorrer 800 km sin tener que parar a repostar con este BMW gracias a unos consumos que se mueven en el entorno de los 6,4 l/100 km a los máximos legales en autopista, una cifra que no está nada mal, aunque los consumos reales sean claramente superiores a los declarados oficialmente.

En ciudad, donde BMW registra un consumo de 5,2 l/100 km, el gasto real ha sido de 6,8 l/100 km durante la prueba.

En carretera, para conseguir los 4,1 l/100 km declarados por BMW hay que hilar muy fino, no tener nada de tráfico y una superficie completamente plana. Lo normal en carretera, sacando partido del modo Eco Pro es que nos movamos en el entorno de los 5 l/100 km.

Estos valores están dentro de la media del segmento de monovolúmenes de 5 plazas en este rango de potencias y con cambio automático.

Rivales: Rivales del BMW 218d Active Tourer 2019

Vehículo

Bmw 218d Active Tourer Business

Mini Mini Countryman Cooper D Aut.

Peugeot 3008 2.0BlueHDi GT LineS&S EAT8 180

Volkswagen Tiguan 2.0TDI Sport 4Motion DSG 176kW

Precio Desde
33.948 €
Desde
33.799 €
Desde
37.000 €
Desde
51.280 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 6 marchas 8 marchas 8 marchas 7 marchas
Potencia (CV) 150 150 180 240
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,0 8,8 - 6,5
Consumo Medio (l/100 km) 4,4 4,4 4,1 6,4
Emisiones CO2 (g/km) 114 115 129 162

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Comentarios

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  • jcl

    lo peor que veo a este vehiculo es que no tiene indicador de la temperatura del motor ó eso creo y si es así, me parece imperdonable.

    • Rubén Fidalgo

      No tiene reloj, pero en el ordenador de viaje puedes verificar la temperatura del refrigerante, además del consumo medio, velocidad, etc.

  • jcl

    ok, no lo sabia…un saludo

  • Javi

    En las fotos se ve un 218d con 2 colas de escape????? Es por que es el sport??? Es en la versión mas moderna??

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