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Prueba del Renault Zoe Z.E. 40 Intens: un coche ideal para la ciudad

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06 de septiembre, 2018

Con 300 kilómetros reales de autonomía, el Renault Zoe Z.E. 40 cumple más que de sobra para cubrir los trayectos en coche de un usuario medio durante una semana o más. Desterrado el miedo a quedarnos tirados, el principal problema del coche eléctrico de Renault es su precio.

Aunque todavía marginales en el mercado español, las ventas de coches eléctricos están ganando poco a poco cuota de mercado. Aún queda mucho camino por recorrer, sí, pero los primeros pasos ya se están dando. Por un lado, los ayuntamientos de las grandes ciudades quieren y están poniendo coto a los vehículos de combustión. Por otro, los fabricantes están volcando sus esfuerzos e inversiones en la electrificación de sus gamas.

Estos dos factores -restricciones a la circulación y aumento de la oferta- están haciendo que el coche eléctrico empiece a vislumbrase como una alternativa real para algunos conductores. En este contexto, el Renault Zoe Z.E. 40 Intens de la prueba se coloca, junto al Nissan Leaf y el Kia Soul EV, como una de las opciones más realistas, lejos de los extraordinarios pero costosísimos modelos de Tesla o del Jaguar i-Pace.

Para la prueba del Renault Zoe Z.E., hemos contado con la última versión puesta en el mercado por la marca. Se trata de una revisión del Zoe lanzado al mercado en 2013 y su principal diferencia se encuentra en la capacidad de la batería, que pasa de 22 kWh a 41 kWh, lo que le otorga una autonomía real muy superior.

Tras las prueba del Renault Zoe Z.E. 40 Intens, podemos confirmar que es un coche ideal para moverse por la ciudad y su extrarradio, porque es pequeño, ágil, silencioso, cómodo, tiene unas buenas prestaciones y una autonomía más que suficiente para cubrir los trayectos diarios que realizan la gran mayoría de los conductores.

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Eso sí, a la hora de comprarse un Renault Zoe, y cualquier eléctrico, hay que tener en cuenta dos cosas: disponer de un garaje donde instalar un punto de carga y su consumo en vías rápidas. Bajo mi punto de vista, tener un punto de recarga propio es indispensable, ya que las recargas son lentas y las infraestructuras, escasas. Si disponemos de uno en nuestra plaza de garaje, será tan sencillo como, al igual que hacemos con el móvil, dejar el coche cargando por la noche.

En cuanto a su circulación por vías rápidas, los coches eléctricos consumen, a diferencia de los coches de combustión, mucho más “combustible” circulando por una autovía a 100 km/h que arrancando y parando en cada semáforo de la ciudad. Esto es muy importante tenerlo en cuenta, ya que los 300 kilómetros reales de autonomía del Renault Zoe disminuyen drásticamente, si lo utilizamos exclusivamente en este tipo de carreteras. Si, por ejemplo, vas a realizar una excursión al campo, tendrás que hacer bien los cálculos y procurar que el trayecto total de ida y vuelta no supere los 200 kilómetros.

Precio del Renault Zoe Z.E. 40 Intens: su talón de Aquiles

El precio del Renault Zoe, como el de todos los eléctricos, es uno de sus grandes inconvenientes. Si lo adquirimos con la batería en propiedad, su precio de partida se sitúa en más o menos 28.000 euros. Si nos decantamos por la opción de alquilar la batería, el precio de partida baja hasta aproximadamente 20.000 euros, teniendo que abonar un mínimo mensual de casi 70 euros en concepto de alquiler de la batería.

Un coche con motor de combustión de similares características, en cuanto a calidad de materiales y tamaño se refiere, cuesta bastante menos, por lo que será muy difícil, por no decir imposible, justificar el mayor desembolso inicial por el ahorro de combustible futuro. Y eso sin tener en cuenta que un coche tradicional no implica un cambio en tu forma de pensar y actuar ante el coche.

Nuestra valoración: 7,0

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 6

Equipamiento 7

Consumos 8

Destacable

  • 300 km reales de autonomía
  • Prestaciones y agilidad en ciudad

Mejorable

  • Precio
  • Calidad del interior

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Las dimensiones del Renault Zoe son parecidas a las del Clio

El color azul de la carrocería combina con los detalles en azul de los faros delanteros y traseros.

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Afortunadamente, los fabricantes empiezan a construir vehículos eléctricos que cuentan con un diseño similar al de cualquier otro turismo convencional. Es decir, han abandonado la idea de que un eléctrico tiene que ser diferente. Esa idea daba como resultado coches con una estética cuestionable que, para lo único que servía, era para que gente señalara el vehículo por la calle y dijera, con cierto desdén, “es un eléctrico”. La primera generación del Nissan Leaf es un claro ejemplo.

El Renault Zoe, sin embargo, ha optado desde el principio, a pesar de que comparte mucho con ese Leaf de primera generación, por un diseño agradable y que puede satisfacer a la gran mayaría del público, que, como mínimo, no podrá decir que es un coche feo.

Por sus dimensiones exteriores, el Renault Zoe se encuadra en el segmento B, y es que, con 4,08 metros de longitud y 1,7 metros de ancho, casi calca las medidas del Renault Clio. Eso sí, el Zoe es, con 1,56 metros, más alto.

En el frontal, tenemos unas ópticas de diseño muy rasgado y con tonos azules en su interior, el color elegido por Renault para identificar a su gama eléctrica. Los faros son halógenos y no hay opción de tecnología led, salvo en las luces de circulación diurna, que son de serie. Tampoco existe la posibilidad de incorporar unos faros antiniebla.

En la vista lateral, nos encontramos con unas llantas de 16 pulgadas que calzan unos neumáticos de baja resistencia a la rodadura de medidas 195/55 R16. En el acabado tope de gama, las llantas son de 17 pulgadas. En la zaga, lo más destacable es el dibujo interior, muy curioso y llamativo, de los pilotos.

En cuanto a su calidad constructiva, no es mala. Sin embargo, cualquier coche con un precio de partida de casi 30.000 euros ofrece mejores sensaciones.

Interior: El interior del Renault Zoe es sencillo

El interior cuenta con varios huecos para depositar los objetos que llevamos en los bolsillos.

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El interior del Renault Zoe Z.E. comparte numerosos elementos con el Clio y el Captur: consola central, salidas de aire, volante… A diferencia de estos dos modelos, todos los plásticos empleados son duros y no hay una sola superficie acolchada. Además, algunos ajustes podrían ser algo más finos.

La impresión general no es mala, pero tampoco destaca por calidad. En este sentido y al igual que sucedía en el exterior, cualquier coche con motor de combustión que roce los 30.000 euros de precio de partida emplea mejores materiales, está mucho mejor rematado y ofrece, en general, una sensación de calidad más elevada. La elección de estos materiales está motivada, en gran parte, por el ahorro de peso, algo fundamental en cualquier coche, pero más si cabe en un eléctrico.

Todos los asientos del Renault Zoe, que tienen un mullido bastante blando, están más altos que los del Renault Clio, lo que, en este aspecto, le hace parecer un SUV. La postura de conducción puede resultar algo antinatural para los conductores más altos, porque el asiento no tiene regulación en altura y el volante está bastante inclinado.

Por su parte, las plazas traseras son amplias por espacio para las piernas, pero escasas en altura para los pasajeros de estatura elevada. La plaza central, como es habitual en coche de su tamaño, no es suficiente para que un tercer pasajero viaje con comodidad. Por cierto, las dos plazas laterales cuentan con anclajes para las sillitas de los niños.

El maletero del Renault Zoe Z.E. tiene, con 338 litros, muy buena capacidad y, además, sus formas son cúbicas y facilitan la carga. La capacidad se pude aumentar hasta 1.225 litros, pero los respaldos se abaten en una sola pieza y el suelo de carga resultante deja un escalón pronunciado.

El panel de instrumentos del Renault Zoe es completamente diferente al del Clio. Está formado por un panel digital muy rectangular que puede variar sus gráficos, colores y la información que muestra, aunque siempre aparece la autonomía restante, la carga de la batería y el velocímetro. La información se muestra de forma clara y no hay brillos o reflejos que entorpezcan su correcta visualización.

Motor: Pensado para la ciudad

Los coches eléctricos emplean básicamente dos tipos de motores: síncronos y asíncronos. En este caso, Renault se ha decantado por un motor de tipo síncrono que ofrece 92 CV de potencia. La razón de esta elección se debe a que estos motores son más pequeños y ligeros que los asíncronos y a que su funcionamiento en las fases de arrancada y a velocidades no muy elevadas es superior, características ideales para un coche que está pensando fundamentalmente para moverse por ciudad.

El Renault Zoe acelera de 0 a 100 km/h en 13,2 segundos.

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En efecto, el Renault Zoe Z.E. 40 ofrece una respuesta inmediata y muy contundente desde parado, lo que lo convierte en un coche muy cómodo y ágil para circular en un entorno urbano y con tráfico denso. En este sentido, no hay comparación posible con un coche de similares características con motor de combustión.

En vías rápidas, la cosa cambia y el rendimiento del motor del Renautl Zoe Z.E. es sensiblemente peor, ya que su nivel de aceleración disminuye de forma notable. Si vamos, por ejemplo, circulando a 90 km/h y queremos ganar velocidad para un adelantamiento, veremos que el empuje ya no es tan espectacular como cuando salimos desde parado. Es algo a tener muy cuenta para no llevarnos sorpresas y, pensando en un empuje que no tenemos, quedarnos vendidos.

El Renault Zoe Z.E. 40 cuenta con un modo de conducción denominado ECO. Se activa presionando un botón que hay al lado de la palanca del cambio y actúa sobre la respuesta del acelerador y el sistema de climatización.

 

 

Comportamiento: Cómodo y fácil de conducir

El Renault Zoe resulta muy ágil y cómodo para moverse por la ciudad.

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El Renault Zoe Z.E es un coche pensado para moverse por la ciudad y para eso es perfecto. El cambio automático resulta muy cómodo, la suspensión de ajuste blando aísla bien el habitáculo de los baches, la dirección cuenta con el grado de asistencia correcto para facilitar las maniobras y las prestaciones desde parado son fantásticas. Además, el silencio en el habitáculo es total y sus dimensiones y visibilidad facilitan las maniobras más complicadas.

En carretera, sin embargo, los resultados no son tan satisfactorios. No es un mal coche, ni mucho menos, y su comportamiento dinámico es, en cierta medida, sorprendente: no balancea demasiado y se muestra muy entero en los pasos por curvas rápidas.

El problema es que dos de sus ventajas en ciudad quedan un poco limitadas en carretera. Por un lado, la insonorización no es del todo buena, ya que a una velocidad elevada se percibe más ruido aerodinámico y de rodadura. Por otro, las excelentes prestaciones no lo son tanto a velocidades elevadas, porque, aunque mantiene sin dificultad cruceros de 100 o 120 km/h, las recuperaciones son algo más lentas de lo esperado.

En cualquier caso, el Renault Zoe es un coche pensado para circular por la urbe y  carreteras de circunvalación y, en ese terreno, cumple a la perfección: es cómodo, agradable y fácil de conducir.

Equipamiento: Completo y cerrado

Panel de instrumentos del Renault Zoe Z.E 40.

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El Renault Zoe de la prueba estaba asociado al acabado intermedio Intens, que se sitúa un escalón por debajo del tope de gama, denominado Bose. Con esta acabado, el equipamiento de serie del Renault Zoe Z.E. 40 es bastante generoso. Entre lo más destacado, podemos citar los siguientes elementos: llantas de 16 pulgadas, sistema multimedia con navegación, control de crucero, sensor de lluvia y encendido automático de luces, retrovisores con reglaje eléctrico y abatibles eléctricamente, tarjeta manos libres de apertura y arranque y radar trasero para estacionamiento. La lista de opcionales es muy corta y se limita prácticamente a la pintura metalizada, que tiene un sobrecoste de aproximadamente 400 euros, y las llantas de aleación de 17 pulgadas, con un precio de 300 euros.

El sistema multimedia del Renault Zoe Z.E. es idéntico al que equipan otros modelos de la marca. Y se maneja a través de una pantalla táctil de siete pulgadas. El diseño de los menús hace que su manejo sea muy sencillo e intuitivo. Además, podemos configurar, en función de nuestras preferencias, qué deseamos que aparezca en el menú principal. Respecto al del Renault Clio o el Captur, el sistema multimedia del Zoe cuenta con varias pantallas específicas y relativas a su condición de eléctrico, como una en la que aparece un gráfico con el flujo de energía.

El navegador también ofrece información específica, mostrándonos, por ejemplo, un mapa con los puntos de recarga más cercanos o proponiéndonos la ruta más adecuada para ser lo más eficientes posibles en el gasto de la batería.

Consumo: Excelente en ciudad

La toma de carga está situda tras el logo de la marca en el frontal.

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Durante la semana de pruebas con el Renault Zoe Z.E. 40, he conseguido recorrer con una sola carga algo más de 300 kilómetros. Los trayectos fueron en su mayoría por ciudad y con el aire acondicionado conectado. El consumo fue de aproximadamente 13 kWh/100 kilómetros, lo que, con una batería de 41 kWh, nos daría una autonomía de 315 kilómetros.

Con una segunda carga de la batería, salí a circular por carretera a una velocidad media de 100 km/h. En estas circunstancias, el consumo se elevó de manera significativa hasta más o menos los 20 kWh/100 km, lo que reduciría la autonomía a los 200 kilómetros. En caso de que incrementáramos la velocidad a 120 km/h o abusáramos de demandas repentinas de aceleración, la autonomía quedaría incluso por debajo de esos mencionados 200 kilómetros.

En cuanto a los tiempos de carga, el Renault Zoe Z.E. 40 recarga la batería al 100%, en el mejor de los casos, en 2 horas y 40 minutos. La potencia máxima admitida es de 22 kW. En el peor de los casos, es decir, enchufando el coche con un cable convencional o Schuko (algo que la marca no recomienda), se tardaría más de un día entero en cargar la batería por completo. En definitiva, el tiempo de carga variará en función de la potencia que nos suministre el punto de carga.

De todas maneras, aquí hay que tener en cuenta una cosa: no es necesario llevar siempre la batería al completo, del mismo modo que no siempre se lleva el tanque de combustible hasta los topes. Además, esto es importante tenerlo en cuenta, porque, cuanto más cargada esté una batería, más se ralentiza la carga (el paso del 80 al 100% de carga es especialmente crítico).

De serie, el Renault Zoe incorpora un cable con dos terminales de tipo Mennekes. Lo más recomendable para tener siempre a disposición el coche es instalar un punto de carga propio que la marca denomina wall-box y que te ofrecerá, cobrándolo aparte, a la hora de comprar el coche.

Rivales: Rivales del Renault Zoe Z.E. 40

Vehículo

Renault Zoe Intens 40 R90

Hyundai Ioniq EV 88kW Style

Nissan Leaf 40 kWh N-Connecta

Kia Soul Eléctrico CHAdeMO

Precio Desde
35.130 €
Desde
40.175 €
Desde
35.900 €
Desde
36.764 €
Combustible Eléctrico Eléctrico Eléctrico Eléctrico
Cambio 1 marchas 1 marchas 1 marchas 1 marchas
Potencia (CV) 92 121 150 111
Aceleración 0-100 km/h (s) 13,5 10,2 7,9 11,3
Consumo Medio (l/100 km) - - - -
Emisiones CO2 (g/km) - - - -

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