Prueba del Renault Mégane 1.2 TCe 130 CV Zen Energy

Prueba del Renault Mégane 1.2 TCe 130 CV Zen Energy

13 septiembre, 2016

En esta ocasión, ponemos bajo la lupa la variante gasolina del compacto francés. Para la prueba, hemos dispuesto del Renault Mégane1.2 TCe 130 CV Zen Energy, que cuenta con un nivel de equipamiento intermedio y algunos extras que ayudan a que el vehículo se presente en el mercado con una relación calidad/precio muy interesante.

Nuestra valoración: 7,5 Notable

Diseño 8

Notable

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 7

Bastante bueno

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 8

Notable

Consumos 8

Notable

Destacable

  • Diseño
  • Equipamiento
  • Confort de marcha

Mejorable

  • Ajustes del exterior
  • Plazas traseras
  • Ubicación de la cámara de marcha atrás

Pese a la creciente demanda de vehículos de tipo SUV, el segmento compacto sigue siendo la categoría que más ventas acumula en nuestro país y la segunda en Europa, por lo que casi todas las marcas cuentan con uno en su catálogo. En este sentido, la batalla por liderar el segmento, algo a lo que aspira Renault con el nuevo Mégane, es dura, muy dura.

Además, los fabricantes afinan cada vez más sus productos, por lo que destacar frente a los rivales no se convierte en tarea fácil. La principal ventaja del compacto francés reside en su juventud, ya que, salvo el Opel Astra, el resto de modelos a los que tiene que hacer frente llevan más de tres años en el mercado. Precisamente, el ser un coche completamente nuevo se nota, fundamentalmente, en el llamativo y atractivo diseño exterior, una de sus principales bazas.

La primera generación del Renault Mégane vio la luz en 1996, la segunda apareció en 2002 y la tercera hizo lo propio en 2008. Ahora, la recién estrenada cuarta generación quiere seguir la estela de sus predecesores y alcanzar el buen nivel de ventas que obtuvieron. En la prueba del Renault Mégane 1.2 TCe hemos podido comprobar que argumentos no le faltan, ya que cuenta con todo lo necesario para convertirse en un superventas: diseño atractivo, un interior a buen nivel, confort de marcha y un equipamiento más que suficiente, al menos en este acabado.

Precio del Renault Mégane 1.2 TCe 130 CV Zen Energy

Además, el precio, que en el caso de la unidad probada es de 20.630 euros sin descuentos, está muy ajustado teniendo en cuenta lo que ofrece, si bien es cierto que la mecánica de gasolina no será la más demandada.

En el lado negativo, encontramos algunos detalles del acabado exterior que no están bien resueltos y unas plazas traseras algo más justas que las de sus rivales.

Por cierto, el Renault Mégane se fabrica en la factoría que la marca tiene en Palencia.

Diseño Prueba del Renault Mégane 1.2 TCe: entra por los ojos

Prueba del Renault Megane 1.2 TCe 130CV (30)

Si algo destaca en el diseño exterior del nuevo Renault Mégane, son sus ópticas tanto delanteras como traseras. En la parte posterior, a mi juicio la más atractiva del vehículo y me atrevería a decir que del segmento, nos encontramos con unos pilotos de grandes dimensiones que cuentan con un efecto 3D en su dibujo y tecnología LED. Su diseño es parecido al del Renault Talisman y le otorgan una fuerte personalidad, ya que hacen reconocible al vehículo a kilómetros de distancia, sobre todo circulando de noche, que es cuando más destacan las tiras de LED de ambos pilotos, que casi se unen en el centro. Además, nos hacen mucho más visibles para el resto del tráfico.

Por su parte, el frontal es algo más continuista, aunque adopta las características luces de circulación diurna en forma de C de los últimos modelos de la marca francesa. Al igual que en el último restyling sufrido por la generación anterior, el logo de la marca es de gran tamaño para, según el diseñador, remarcar el orgullo de pertenencia a la marca.

La unidad de pruebas del Renault Mégane llevaba aparejado el acabado ZEN que incluye de serie unas llantas de aleación de 16 pulgadas con neumáticos de medidas 205/55 R16. Es de agradecer que los franceses no se hayan vuelto locos respecto al tamaño de las llantas y neumáticos y, de esta manera, podamos acceder a un nivel de equipamiento muy completo, pero sin tener que “tragar” obligatoriamente con unas ruedas de tamaño excesivo que son más caras a la hora de cambiarlas y que, habitualmente, restan confort a los pasajeros.

El lado más negativo en este apartado tiene que ver con los ajustes entre las distintas piezas que conforman la carrocería. A pesar de que la sensación de robustez y calidad al, por ejemplo, abrir y cerrar las puertas es buena, ciertos acabados son francamente mejorables. Las puertas delanteras no están perfectamente enrasadas con las aletas; lo mismo sucede con el parachoques y el paso de rueda, con la tapa del depósito y con las piezas decorativas situadas sobre la luna del portón trasero. Puede que estos defectos sean propios de las primeras unidades y, con el tiempo, se vayan mejorando.

Otro de los elementos que no me ha gustado en la prueba del Renault Mégane 1.2 TCe es la ubicación de la cámara de marcha atrás. Está situada en medio del rombo, lo que estéticamente es cuestionable, pero es que, además, esa colocación la hace estar más expuesta a posibles golpes y salpicaduras que resten visibilidad al sistema.

Por último, el Renault Mégane mide 4,36 metros de largo, 1,82 metros de ancho y 1,45 metros de alto, lo que supone aumentar las cotas de longitud y anchura respecto al modelo al que sustituye.

Interior El Renault Mégane cuenta con un interior acogedor

Prueba del Renault Megane 1.2 TCe 130CV (11)

Los asientos delanteros del Renault Mégane son cómodos, cuentan con el mullido adecuado y sujetan bien el cuerpo. En el caso de la unidad de pruebas, la tapicería combinaba el terciopelo negro con la piel. No me ha gustado demasiado este mix, ya que las partes de terciopelo, las más abundantes, parecen atraer más la suciedad. Otro de los elementos que no termina de convencerme es el sistema escogido para la regulación del respaldo. Renault ha sustituido la ruleta por una palanca, menos precisa y más incomoda de manejar.

En cuanto a las plazas traseras, el Renault Mégane no puede presumir de espacio. Las cotas de anchura y altura no son malas, pero en lo que respecta a espacio para las piernas se queda corto, si lo comparamos con la competencia. En cuanto a la plaza central, queda restringida a momentos puntuales, ya que el espacio no es suficiente para que tres personas viajen con comodidad, algo que, por otra parte, es norma en la categoría. Gracias al acabado Zen, contamos con salidas de aire y una toma de corriente de 12 voltios, aunque están situadas es una consola que sobresale demasiado y resta espacio.

El diseño del salpicadero es atractivo y la situación de los mandos es la correcta para un manejo rápido e intuitivo. Sin embargo, para algunos controles de la pantalla multimedia se han empleado botones táctiles que, bajo mi punto de vista, son más incómodos de manejar, ya que obligan a separar la vista de la carretera. Por cierto, la unidad de pruebas contaba con una pantalla de 7″ dispuesta de forma horizontal. Resulta suficientemente grande para leer con total claridad las indicaciones de, por ejemplo, el navegador. La pantalla vertical de 8,7″ forma parte, en este acabado, del equipamiento opcional. Incluida dentro del sistema multimedia R-Link2, es la que incorporaba el Renault Mégane 1.5 dCi 110 CV Bose que probamos hace unas semanas. El precio es de tan sólo 300 euros, pero no encuentro una diferencia tan grande como para decantarme por ella.

Por su parte, el panel de instrumentos se divide en tres. En los extremos, nos encontramos el aforador del combustible y el indicador de temperatura y, en el centro, un panel totalmente digital y configurable en cuatro estilos a través del botón Multi Sense situado junto al freno de mano eléctrico. Aunque resulta legible y claro, me parece que no están bien aprovechadas las posibilidades que ofrece un panel digital. En los modelos del grupo VAG, el ordenador de a bordo es mucho más claro y ofrece mucha más información.

El maletero cubica 384 litros, lo que sitúa al Mégane entre los más capaces del segmento. Las formas son regulares, pero, al abatir los asientos, no contamos con un suelo de carga plano. Bajo el piso del maletero, nos encontramos con una rueda de repuesto de tamaño normal.

En cuanto a los huecos disponibles en el habitáculo, no hay queja posible: disponemos de uno de generoso tamaño tras el selector del cambio, las bolsas de las puertas son grandes y el espacio, tanto en la guantera como en el hueco que queda debajo del reposabrazos, cuenta con una buena capacidad.

Finalmente, uno de los elementos a destacar del interior del Renault Mégane es el sistema de iluminación ambiental. Permite elegir entre cinco colores y la intensidad es regulable. De serie en este acabado, aporta un toque de calidad y distinción al habitáculo.

Motor Renautl Megane 1.2 TCe 130 CV: silencio y buenas prestaciones

Prueba del Renault Megane 1.2 TCe 130CV (13)

Los años de la dieselización han pasado factura en los hábitos de consumo, y las mecánicas de gasóleo son las absolutas dominadoras del mercado. No hace mucho tiempo, comprarte un vehículo con motor de gasolina era poco menos que una temeridad, un acto de locura reservado a las mentes más retorcidas. Afortunadamente, parece que la tendencia está cambiando y, aunque de forma muy lenta, las mecánicas de gasolina están recuperado el terreno perdido.

Los fabricantes, que durante mucho tiempo dejaron de lado la evolución de sus motores de gasolina, están ofreciendo en la actualidad alternativas muy interesantes a los diésel. Este es el caso del motor con el que contaba la unidad de pruebas del Renault Mégane. Se trata de un bloque de cuatro cilindros y 1,2 litros de cubicaje que desarrolla 130 CV de potencia de máxima. Pese a su escasa cilindrada, entrega una buena cifra de par, 205 Nm, algo que consigue recurriendo al turbo, que, por cierto, cuenta con una respuesta inmediata y no se nota su entrada en acción.

La notas principales de esta mecánica son su silencio y suavidad de funcionamiento. Además, los 132 CV son suficientes para mover con agilidad los escasos 1.200 kilogramos que pesa el vehículo.

La prueba del Renault Mégane 1.2 TCe se ha realizado con el cambio manual de seis marchas que cuenta con un selector algo impreciso y de recorridos largos del que no me gusta el tacto. No es que Renault no sepa hacerlo de otra manera, pero piensa que en un coche dirigido al gran público es más acertado este tipo de accionamiento que uno de corte más deportivo en el que sientes como engranan las marchas.

Comportamiento El Renault Mégane prima el confort frente a la eficacia

Prueba del Renault Megane 1.2 TCe 130CV (23)

El Renault Mégane 1.2 TCe de la prueba está claramente orientado al confort, por lo que el equilibrio entre comodidad y eficacia cae claramente del lado del primero. No es en absoluto un coche torpe, pero en un tramo de curvas se siente menos ágil que, por ejemplo, un Mazda3 o un Ford Focus, ya que necesita más tiempo para digerir adecuadamente los cambios de apoyo. Esto no tiene por qué ser malo, ya que cada fabricante escoge, como comentábamos con el accionamiento del cambio, sus prioridades y su público.

Precisamente, el optar por un tarado de la suspensión más blando convierte al Mégane en el aliado perfecto para circular por la ciudad, donde los badenes y baches son cada vez más numerosos. Este esquema, unido a unos neumáticos de generoso balón, hace que el vehículo filtre a la perfección las irregularidades del terreno y que el confort de los pasajeros sea absoluto. Además, la visibilidad desde todos los ángulos es correcta.

El Renault Mégane 1.2 TCe 130 CV Zen Energy es un coche muy confortable

Circulando por autovía resulta un coche muy agradable. El aislamiento acústico es muy bueno, algo a lo que contribuye en gran medida el silencioso funcionamiento de la mecánica, y solo percibiremos ciertos ruidos aerodinámicos, ya que el silencio de rodadura también es notable. Lo único negativo en este apartado es la disposición de la parte baja de la consola. Al realizar viajes largos, la pierna derecha tiende a apoyarse sobre la consola y, en este caso, debido a la altura, será la rodilla la parte que apoye sobre el plástico duro. Tras unos pocos kilómetros, la sensación es muy molesta.

Gracias al sistema Multi Sense de Renault, el conductor puede elegir entre cuatro modos de conducción: Eco, Neutral, Comfort y Sport. Hay uno más, denominado Perso, que permite configurar de forma individual los parámetros disponibles, que son: dirección (Comfort, Neutral y Sport), respuesta del motor (Eco, Neutral y Sport), sistema de climatización (Eco y Neutral) y sonido del motor (Off, Comfort y Sport). Además de estos ajustes, cada programa cuenta con un diseño específico para el panel de instrumentos y un color concreto para la iluminación ambiental.

En definitiva, el Renault Mégane es un coche de corte familiar, fácil de conducir, cómodo y que cumplirá sobradamente con las expectativas de todos aquellos que no busquen sensaciones deportivas.

Equipamiento El Renault Mégane con acabado Zen es muy completo.

Prueba del Renault Megane 1.2 TCe 130CV (40)

El acabado Zen de la unidad de pruebas se sitúa justo en el medio de la gama ofrecida por Renault, que se compone de las siguientes líneas de equipamiento: Life, Intens, Zen, GT-Line y GT.

Con el equipamiento de serie, no echaremos nada en falta, ya que incluye todo lo necesario y algo más: climatizador automático bi-zona, apertura y arranque sin llave, faros antiniebla, encendido automático de luces y sensor de lluvia, Bluetooth, sensores de aparcamiento trasero, sistema de iluminación ambiental y modos de conducción…

Además, este acabado incorpora el sistema multimedia con pantalla táctil de 7” que incluye el navegador de, por cierto, buen funcionamiento. Queda, como opción, la pantalla vertical de 8,7”, pero creo que con la que viene de serie es más que suficiente.

La unidad de pruebas contaba con varios elementos opcionales de los que destacaría dos principalmente: los faros Full LED y el freno de parking asistido. El sistema de alumbrado mediante LED nos proporciona un haz de luz un 20% más intenso que los tradicionales faros halógenos, lo que le convierten en un extra casi obligatorio. Por su parte, el freno de mano asistido resulta muy interesante, ya que se conecta automáticamente cuando detecta que el vehículo está parado. Puede parecer una tontería, pero son muchos los que se han bajado del coche y han olvidado activar el bloqueo.

El Pack Easy Parking es otro de los extras que incorporaba el vehículo y que incluye: sensores de estacionamiento delantero, cámara de marcha atrás, aparcamiento automático y detector de ángulo muerto. Gracias a este pack, el coche es capaz de aparcar solo tanto en línea como en batería. El conductor solo tiene que manejar el cambio. Aunque el sistema funciona bastante bien, el asistente de Ford sigue siendo la referencia en este campo.

Seguridad

Equipamiento de Serie

  • Sistema de control de la presión de los neumáticos
  • Alerta por cambio involuntario de carril
  • Airbags frontales de conductor y pasajero (airbag pasajero desconectable)
  • Airbags de cortina (cabeza) en plazas delanteras y traseras
  • Cambio automático de las luces de carretera/cruce
  • Control de la presión de los neumáticos
  • Faros antiniebla
  • Sistema de fijación Isofix en las plazas laterales traseras
  • Alerta por exceso de velocidad con reconocimiento de la señales de tráfico (con R-Link)
  • Airbags laterales cadera / tórax conductor y pasajero delantero
  • Control dinámico de trayectoria ESC y ABS con sistema de ayuda a la frenada de emergencia (SAFE)
  • Reposacabezas delanteros / traseros regulables en altura
  • Luces de día delanteras LED y forma de C

Equipamiento Opcional

  • 600 €Pack Safety
  • 700 €Faros Full Led
  • 600 €Pack Easy Parking

Confort

Equipamiento de Serie

  • Dirección asistida
  • Kit reparación neumáticos
  • Climatización automática bi-zona
  • Tarjeta Renault Manos Libres
  • Elevalunas traseros eléctricos impulsionales
  • Renault Multi-Sense (personaliza tu modo de conducción)
  • Banqueta trasera abatible 1/3-2/3
  • Asiento del conductor con reglaje lumbar
  • Volante cuero regulable en altura y profundidad
  • Elevalunas delanteros eléctricos impulsionales
  • Llantas aleación 16´´
  • Asiento conductor regulable altura
  • Retrovisores exteriores abatibles eléctricamente
  • Sensor de lluvia y luminosidad
  • Ayuda al arranque en cuesta
  • Retrovisores exteriores con función antiescarcha y regulación eléctrica
  • Tapicería mixta TEP/terciopelo negro

Equipamiento Opcional

  • 479.99 €Negro brillante
  • 450 €Pack Look 18´´
  • 479.99 €Beige Duna
  • 680 €Rojo Deseo
  • 479.99 €Azul Cosmos
  • 99.99 €Rueda de repuesto
  • 200 €Tapicería mixta textil-tercipelo negro
  • 479.99 €Marrón Capuccino
  • 400 €Pack Look 17´´
  • 479.99 €Gris Platino
  • 479.99 €Gris Titanium
  • 680 €Blanco Nacarado
  • 479.99 €Azul Berlín
  • 1300 €Pack Asientos
  • 1300 €Tapicería mixta cuero/Tep oscuro

Multimedia y Audio

Equipamiento Opcional

  • 200 €Freno de parking asistido
  • 300 €R Link 2 con pantalla vertical de 8,7´´
  • 350 €Head-up display

Otros

Equipamiento de Serie

  • Cuadro de instrumentos con pantalla TFT 7´´ en color
  • Compatibilidad con Android Auto y Apple Carplay

Equipamiento Opcional

  • 900 €Pack Vision

    Consumo Buenas cifras para el Renault Mégane

    Prueba del Renault Megane 1.2 TCe 130CV (27)

    La marca francesa anuncia las siguientes cifras de consumo para su motor de gasolina TCe de 130 CV: 6,8 l/100 km en ciudad, 4,5 l/100 km en carretera y 5,3 l/100 km en uso mixto. Como es habitual, alcanzar las cifras homologadas por el fabricante es imposible. Sin embargo, se acercan bastante a la realidad.

    En ciudad y tratando de conducir de una forma más o menos eficiente, nos hemos movido en torno a los 7 l/100 km. En autovía y con el control de crucero fijado en los 120 km/h, el ordenador de a bordo marcó un consumo medio de 5,7 l/100 km. Si bajábamos nuestra velocidad hasta los 100 km/h, el gasto de combustible se reducía considerablemente y quedaba fijado en 5 litros.

    A través de la pantalla del sistema multimedia, Renault ofrece una serie de datos y puntúa lo eficiente que es nuestra forma de conducir en base a tres parámetros: anticipación, cambio de marchas y aceleración. Si nos fijamos en los datos que ofrece el sistema y tratamos de mejorar allí donde nuestra puntuación ha sido más baja, conseguiremos reducir el gasto de combustible.

    Finalmente, hay que señalar que el Renault Megane 1.2 TCe es muy sensible al estilo de conducción. Las cifras mencionadas anteriormente se han conseguido practicando una conducción suave, sin sobresaltos o aceleraciones bruscas y aprovechando las inercias del vehículo. De lo contrario, el gasto de combustible habría sido muy superior.

    Con un depósito de 47 litros de capacidad, la autonomía de este Mégane de gasolina alcanza, aproximadamente, los 700 kilómetros.

    Rivales

    Renault Mégane 1.2 TCe Energy Zen 97kW

    Desde
    22.960 €

    Gasolina

    Manual
    6 marchas

    130

    10,6

    5,3

    119

    Opel Astra 1.4T S/S Excellence 125

    Desde
    23.425 €

    Gasolina

    Manual
    6 marchas

    125

    9,5

    5,1

    117

    Peugeot 308 1.2 PureTech S&S Style 130

    Desde
    22.400 €

    Gasolina

    Manual
    6 marchas

    130

    9,6

    4,5

    104

    Ford Focus 1.0 Ecoboost Black&Red Edition 125

    Desde
    23.725 €

    Gasolina

    Manual
    6 marchas

    125

    11,0

    4,7

    108

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    j l 16 septiembre, 2016

    bueno.por fin alguien prueba este motor tan interesante….buena prueba y un coche precioso, es de mis preferidos.Un saludo.

    Marcos Diego 26 septiembre, 2016

    Hola JL:

    Desde luego, esta mecánica de Renault, y las PureTech del grupo PSA, se han convertido en alternativas muy interesantes a los tradiconales diésel.

    Gracias por tu comentario. Un saludo.

    Richard 26 noviembre, 2017

    700 kilómetros por depósito ni de coña, lo tengo hago una conducción muy suave y no paso de 560 km por depósito.

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