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Prueba del Renault Grand Scénic 1.3 TCe 160 CV 2019

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24 de enero, 2019

Probamos la nueva motorización de 160 CV de gasolina del Renault Grand Scénic con la última puesta al día del modelo. Nos ha gustado el motor y el equipamiento, pero echamos de menos algunos detalles que sí tenían sus predecesores.

Renault acaba de implantar su nuevo motor de 1,3 litros de gasolina y 160 CV en la familia del Renault Scénic, así que hemos decidido someter a examen esta mecánica en la carrocería de 7 plazas de esta prueba del Renault Grand Scénic 1.3 TCe con cambio manual.

Aunque en un principio podamos pensar que un motor de sólo 1,3 litros es ridículo para mover un coche de más de 4,6 m de longitud y capaz de llevar a siete pasajeros, la sobrealimentación y los modernos sistemas de gestión de inyección permiten extraer una buena potencia específica, pero, sobre todo, unas buenas cifras de par, que es la característica de la que sacamos partido en el día a día cuando conducimos.

En concreto, este motor entrega un par de 270 Nm, más o menos lo mismo que un turbo diésel de dos litros de esos que nadie ponía en duda que eran más que suficientes para mover un monovolumen hace menos de 10 años.

Lo malo de estos motores es que suelen ser muy sensibles al tipo de uso: económicos en ciudad y a baja velocidad, pero muy glotones en cuanto cargamos el coche o llegan las cuestas. Afortunadamente, no es el caso de este Grand Scénic, que se ha mantenido contenido en cuanto a consumo durante la prueba y, aunque más glotón que un diésel, resulta mucho más agradable de utilizar, con un funcionamiento más fino y cómodo para viajar.

Renault Grand Scénic: el enemigo son los SUV

Hubo un tiempo de esplendor para los monovolúmenes, en parte fomentado por Renault, pionera en este concepto de coches que arrasó con el último “baby boom”. Sus indiscutibles cualidades prácticas eran su principal argumento de venta y deberían seguir siéndolo, pero no nos engañemos, por muy bueno o práctico que sea algo, si no entra por los ojos no lo compramos. El diseño sigue siendo lo que más valoramos al comprar un coche y los SUV están de moda y resultan más atractivos que los monovolúmenes, aunque el Grand Scénic ha logrado una imagen muy llamativa gracias al lápiz de Van den Acker, responsable de la línea de la actual generación del rombo.

Es por este motivo por el que considero que entre sus rivales, además del Grand C4 SpaceTourer (conocido anteriormente como Grand Picasso) que sí es un monovolumen, he incluido dos SUV: el 5008, verdadero superventas y, en mi opinión, su gran rival, y el Hyundai Santa Fe.

Frente a ellos, este Renault ofrece un mayor confort de viaje que el coreano, pero está algo por detrás en calidad de materiales y acabados frente al Santa Fe, que también es algo más caro. Contra el Peugeot, el Renault se queda por detrás al haber perdido las plazas traseras individuales, que hacen que sea mucho más versátil y cómodo para viajar tres adultos en la segunda fila. Respecto al Citroën, el Grand Scénic resulta más agradable de conducir, con un comportamiento más ágil, pero también pierde en el apartado de versatilidad.

Nuestra valoración: 6,8

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 6

Destacable

  • Detalles prácticos
  • Prestaciones
  • Diseño

Mejorable

  • Sin asientos individuales
  • Tamaño de las llantas
  • Climatización plazas traseras

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Un monovolumen crossoverizado

El diseño futurista del Grand Scénic es llamativo.

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La nueva motorización no ha venido acompañada de cambios estéticos apreciables en el diseño del Grand Scénic, así que no hay mucho que añadir en este apartado a lo ya descrito en esta prueba del Renault Grand Scénic con el motor diésel.

Van den Acker ha hecho un buen trabajo a la hora de perfilar un monovolumen que resulta atractivo y que llama la atención. El frontal es, tal vez, la parte más llamativa, con unos grandes faros como protagonistas y que, además de darle carácter, proporcionan una buena iluminación gracias a su tecnología full led adaptativa.

En la vista lateral son las nervaduras de la carrocería (que le dan un aspecto musculoso) y las enormes llantas de 20 pulgadas (con neumáticos de 195 mm de ancho y perfil 55) las que logran darle a esta carrocería de 4,6 metros de largo un toque sport pese a tratarse de un coche familiar.

Las grandes puertas y el enorme portón trasero dejan un cómodo acceso al interior, aunque, como suele ser habitual, para sentarse en la tercera fila de asientos hay que estar ágil.

Interior: Práctico pero menos que antes

Dentro echaremos de menos los asientos traseros individuales.

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La gran diferencia que me he encontrado en el interior de este Grand Scénic frente al probado anteriormente con mecánica diésel está en la configuración de las plazas de la segunda fila. Mientras que en el diésel probado en 2017 teníamos tres asientos individuales, aquí tenemos una banqueta con dos plazas y otra con una. Además, en la banqueta con dos plazas, la que ocupa la posición central carece de anclajes Isofix.

Esto es ya un inconveniente importante, pero lo es más todavía el hecho de no poder desplazar longitudinalmente cada una de las plazas. Un truco muy práctico para que tres pasajeros viajen más cómodos en estos coches es que, en los que tienen asientos individuales, corramos hacia delante la plaza central. De este modo no coinciden los hombros de los 3 pasajeros en el mismo plano, y se viaja más desahogado.

Esta posibilidad no la tenemos con la configuración de la unidad probada, en la que la plaza central es solidaria con la del lado derecho. Además, también perdemos la posibilidad de adaptar el espacio interior más a nuestras necesidades, por si necesitamos compartir el espacio entre pasajeros y carga.

Por lo demás, este Grand Scénic es idéntico el que ya conocíamos, con el asiento del copiloto plegable para transportar bultos largos, la peculiar guantera que se abre como un cajón, la consola central desplazable y la pantalla del sistema multimedia en formato vertical.

Motor: Viva el turbo

El motor está poco accesible.

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Llegamos al gran protagonista de esta prueba: el nuevo motor de sólo 1,3 litros de cilindrada y que logra 160 CV gracias a un afinado sistema de encendido y alimentación, además del trabajo de la sobrealimentación mediante turbocompresor.

Esta mecánica ha sido desarrollada en colaboración con Daimler, que también lo monta en algunas versiones del Mercedes Clase A y destaca por su elevada eficiencia energética. Para lograr un consumo mínimo y unas prestaciones elevadas pese a su compacidad, se han reducido al mínimo las pérdidas por rozamientos en el interior y también en el arrastre de periféricos como el alternador, la bomba de refrigerante o el compresor del climatizador.

Para minimizar los rozamientos internos, los cilindros se han recubierto con un tratamiento superficial idéntico al que se emplea en el Nissan GT-R, un motor casi de competición. Además, también los aros de hermeticidad de los pistones y los apoyos del cigüeñal se han optimizado.

Por supuesto, para llegar a rendir 270 Nm de par con sólo 1.330 cm3 de cilindrada ha sido necesario trabajar mucho en el sistema de encendido, en la inyección de gasolina y en la sobrealimentación del turbo.

Con la posibilidad de acoplarlo a la caja de cambios automatizada de Renault, en esta ocasión hemos contado con la versión manual de 6 marchas, que combina bien con la forma en la que entrega la potencia esta mecánica.

Lejos de buscar un motor rabioso, lo que se ha pretendido es ofrecer una curva casi plana de par, de modo que tengamos un rango de revoluciones muy amplio en el cual este motor empuja con eficiencia. Debido a que su par es casi constante entre las 2.000 y las 5.000 rpm, se ha elegido un escalonamiento del cambio muy abierto, con bastante salto de revoluciones entre cada marcha y unos desarrollos tirando a largos. De este modo, más que la potencia máxima, lo que sacamos es partido de su par motor.

Gracias a ello el motor trabaja a un régimen tranquilo con un bajo nivel sonoro. Es decir, se conduce como un diésel, pero sin sus vibraciones ni ruido.

Su respuesta es agradable y resulta fácil de conducir porque no nos obliga a estar demasiado pendientes de la caja de cambios.

Esta mecánica en este acabado se combina con el sistema Multi Sense de Renault que modifica la respuesta del acelerador (si fuese automático también varía la respuesta del cambio) para hacerlo menos sensible y reducir los consumos en el modo Eco, o mejorar las prestaciones, además de combinar otros elementos como la forma en la que se muestra la instrumentación, la iluminación ambiental, la climatización, etc.

Comportamiento: Fácil y cómodo

El comportamiento del Grand Scénic es mejor de lo esperable.

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Una de las ventajas de este motor 1.3 TCe es que es mucho más ligero que los diésel, algo que notaremos a la hora de conducirlo en una menor tendencia subviradora, con un eje delantero más obediente a lo que le pedimos con el volante.

Por lo demás, es el Grand Scénic que ya conocemos, en el que destaca el confort y la facilidad de conducción por delante de otras cualidades. Además, al ser menos ruidoso, resulta un coche más agradable para viajar.

En ciudad es muy fácil de llevar ya que, aunque sea de gasolina y con un motor pequeño, no es fácil calarlo en los semáforos. La visibilidad es buena y sólo la anchura y la “invisibilidad” de las esquinas del coche imponen un poco a la hora de movernos en el tráfico diario.

Las suspensiones filtran bien los baches e incluso las bandas reductoras de velocidad y tapas de alcantarillado, resultando un coche muy agradable de conducir y cómodo.

En carretera es más ágil de lo que nos pueda sugerir y las ruedas de 195 mm de ancho son un acierto. Aunque su diámetro es enorme, no está sobrecalzado y las reacciones son muy progresivas y nobles. No es un coche para rodar rápido por una carretera secundaria, pero no es torpe y esto, además, proporciona seguridad en caso de apuro al tener que hacer una esquiva o evitar algún accidente.

Para viajar por autopista es comodísimo y también da una agradable sensación de confianza. Me ha sorprendido que el viento lateral le afecta menos de lo esperable en un coche que ofrece tanta superficie lateral.

En esta ocasión no he podido rodar con él en el circuito de pruebas para verificar el comportamiento al límite y realizar las maniobras de esquiva y frenado de emergencia, pero las sensaciones durante la semana de pruebas han sido siempre buenas y nada hace entrever que pueda haber algún problema en esos ensayos.

En definitiva, el Grand Scénic es un coche agradable de conducir, cómodo para llevar a la familia y que difícilmente nos pondrá en aprietos, como debe ser.

Equipamiento: Muy Zen

El equipamiento de esta versión es tan generoso como su distancia entre ejes.

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El nivel de equipamiento en este acabado Zen es muy completo y no echaremos en falta grandes cosas, salvo unos asientos calefactados en un coche cuyo habitáculo es enorme y tarda en calentarse en invierno, sobre todo si no hemos tenido la precaución de dejar cerrada la cortinilla del enorme techo panorámico, por el cual se van muchos grados de temperatura en las noches de invierno.

Tampoco sobran las salidas de aire para las plazas traseras y las de la tercera fila, un detalle que en el Hyundai Santa Fe está mucho mejor resuelto, al ofrecer incluso la posibilidad de modificar la temperatura desde los dos asientos traseros.

En materia de ADAS (asistentes avanzados a la conducción) está bien servido y cuenta con alerta de colisión, asistente de mantenimiento en el carril, detector de fatiga del conductor, sensores de ángulo muerto y el asistente automático de aparcamiento que funciona muy bien y realiza la maniobra tanto en batería como en hilera.

En el apartado multimedia contamos con la última generación del R-Link que ha mejorado mucho su funcionamiento y la compatibilidad con diferentes smartphones.

Consumo: Sensible al peso y a la velocidad

Los consumos son razonables para su tamaño.

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Homologado ya bajo la normativa WLTP, los valores oficiales de este Grand Scénic y los medidos durante la prueba son muy similares, lo que deja claro que el nuevo método de homologación es más realista que el anterior NEDC.

En ciudad, el valor oficial de Renault para este 1.3 TCe de 160 CV es de 7,7 l/100 km, un valor que sólo ha variado en una décima frente al real medido en la prueba, que ha subido hasta los 7,8 l/100 km, una diferencia despreciable.

En carretera, el consumo oficial de 5,2 l/100 km también es fácil de obtener circulando de forma natural con cruceros entre 70 y 100 km/h, aunque si hay que realizar algún adelantamiento en tráfico normal, la cifra sube hasta los 5,6 l/100 km, también una diferencia aceptable.

En autopista y autovía a los máximos legales el consumo medio ha sido de 6,6 l/100 km, un valor muy bueno para un coche de este tamaño, aerodinámica y peso.

Con estos valores de consumo y un depósito de 53 litros de capacidad, la autonomía del Renault Grand Scénic 1.3 TCe ronda los 700 km sin demasiado esfuerzo.

Rivales: Rivales del Renault Scénic 1.3 TCe 160 CV 2019

Vehículo

Renault Grand Scénic 1.3 TCe GPF S&S Zen 117kW

Citroen Grand C4 Spacetourer 1.6 PureTech Shine EAT8 180

Peugeot 5008 1.6 PureTech S&S Allure 180 EAT8

Hyundai Santa Fe Tm 2.0CRDi Essence SR 4x2

Precio Desde
29.043 €
Desde
30.199 €
Desde
35.650 €
Desde
36.900 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Diesel
Cambio 6 marchas 8 marchas 8 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 160 180 180 150
Aceleración 0-100 km/h (s) - 8,7 11,9 10,3
Consumo Medio (l/100 km) 6,1 5,6 5,7 5,6
Emisiones CO2 (g/km) 139 130 131 147

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Comentarios

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  • jcl

    buena prueba ruben;si que coincido que estas atipas medidas de neumaticos le van mejor al grand scenic que a sus hermano menor que para mi gusto le quedan exageradas……por cierto ¿no lleva rueda de repuesto?; me parece que este motor va a dar que hablar en general por lo eficaz….y bueno..creía que el consumo urbano no bajaría con esta “mole” de 10 litros/100km….por cierto buenas fotos

    Un saludo

    • Rubén Fidalgo

      Hola, sí que me han sorprendido sus consumos, sobre todo si tenemos en cuenta que la semana siguiente tuve un Skoda Fabia Monte Carlo con el motor 1.0 de 110 CV y gastaba lo mismo, siendo un coche mucho más ligero y compacto. El hueco de la rueda de repuesto está ocupado por los asientos plegables de la tercera fila.
      Me alegro de que te gustasen las fotos, el coche no sale mal ante la cámara. Un abrazo y gracias por tus comentarios.

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