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Prueba del Range Rover PHEV 2019

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22 de mayo, 2019

El Range Rover PHEV es uno de esos coches que uno no espera ver en el catálogo de una marca como ésta de gran lujo, pero el mercado y las leyes obligan. Buenas prestaciones y una tecnología llamativa que debería lograr minimizar los consumos, pero...¿lo conseguirá?.

Land Rover se ha sumado a la oferta de modelos híbridos enchufables y planta cara a rivales como el Cayenne, Audi Q7 o BMW X5 con tecnologías híbridas con el modelo de Range Rover de esta prueba. Con una potencia total de 404 CV, el Ranger Rover PHEV consigue una etiqueta cero emisiones gracias a una autonomía en modo eléctrico superior a los 40 km que establece la legislación.

A una carrocería con un diseño que es claramente identificable con la marca británica y un interior muy lujoso y cuidado, se suma en esta versión la posibilidad de poder circular por zonas de acceso restringido para vehículos de bajas emisiones. Podría decirse que la etiqueta Cero de la DGT es la verdadera razón de ser de este vehículo, cuyos consumos siguen siendo elevados (y por lo tanto, sus emisiones). También puede ser un atractivo para aquellos clientes que buscan las tecnologías más modernas, pero sus ventajas reales no van mucho más allá, como nos ha dejado claro tras esta prueba.

Cuáles son los rivales de un Range Rover híbrido

El Range Rover PHEV cuenta con varios rivales en su mismo nivel de precio y caché. Audi Q7, BMW X5, Mercedes GLE, Porsche Cayenne, Volvo XC 90… todos cuentan con una versión híbrida enchufable en sus gamas, así que la competencia de este Range es muy dura.

Frente a los modelos alemanes, el Ranger Rover ofrece un interior de diseño más elegante, algo más de espacio y cuero de mejor calidad, pero no puede competir con ellos en comportamiento dinámico ni en la eficiencia de su sistema híbrido enchufable.

El modelo sueco está muy parejo al Range Rover en cuanto a la ergonomía y lo acogedor que es su habitáculo, superándolo en el aprovechamiento del espacio, de hecho, el Volvo es el más amplio de todos ellos. Donde el Range supera a sus rivales es en tradición y, tal vez, en cualidades off road, aunque con estas llantas y con una pintura tan exquisita es un crimen sacarlo fuera del asfalto.

Nuestra valoración: 6,7

Diseño 7

Motor 6

Comportamiento 6

Interior 8

Equipamiento 7

Consumos 6

Destacable

  • Imagen de marca
  • Tecnología
  • Diseño icónico

Mejorable

  • Consumos
  • Peso
  • Motor de 4 cilindros

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Lujo y estilo clásicos

El diseño del Range Rover PHEV es todo un acierto. Los responsables de su desarrollo han sido unos genios a la hora de realizar un modelo que rápidamente uno identifica con un Range Rover, pero muy moderno a la vez, aunando tradición y vanguardia de manera ejemplar.

Los cambios entre el PHEV y el resto de modelos de Range Rover no es muy apreciable. La toma de carga eléctrica se ha ubicado bien disimulada en la parrilla delantera. De este modo no se añade otra tapa en la carrocería, que suelen quedar muy anti estéticas.

El frontal tiene un aspecto rotundo, como un acorazado con una calandra muy vertical y unos faros de buenas dimensiones y con tecnología full led adaptativa de excelente iluminación.

En la vista lateral es donde más claro nos deja que es un Range Rover, con unas proporciones muy particulares que se conservan desde el lanzamiento del primer 4×4 de lujo de Land Rover hace ya varias décadas. Su enorme voladizo trasero, la forma de la caída del techo y los pilares… todo es muy «Range».

La vista trasera es también muy característica, con los grupos ópticos en formato vertical, como en el clásico, pero muy vanguardistas gracias a la tecnología led.

Los acabados y ajustes son buenos y el Range Rover PHEV da una muy buena primera impresión nada más verlo, sensación que se reafirma al abrir las puertas y cerrarlas, que es como hacerlo en una caja fuerte. Por cierto, el tamaño de las puertas es enorme y facilita mucho el acceso al interior. Además, éstas abren hasta el suelo y cubren el umbral de acceso, de modo que siempre está limpio y no nos mancharemos los pantalones al entrar y salir de él aunque hayamos circulado por zonas embarradas.

Interior: Entre los mejores

Por fuera tenemos un diseño que combina unas proporciones y guiños que nos recuerdan al clásico pero también detalles de vanguardia, exactamente lo mismo que cuando vemos su habitáculo. Las líneas rectas predominan y le dan un aire muy retro, pero las pantallas táctiles y móviles, los mandos digitales que lo controlan todo y la peculiar ruleta en lugar de la palanca de cambios dejan claro que es un coche de última generación.

Los asientos son formidables, al igual que la calidad del cuero que recubre casi todo, incluso los paneles de puerta. Ya que hablo de ellos, sigue sin gustarme que los mandos de los elevalunas vayan en el borde superior del mismo, muy expuestos a la lluvia y salpicaduras cada vez que abrimos la ventanilla, algo que no le viene nada bien a elementos electrónicos.

Las butacas delanteras son excelentes por confort y cuentan con multitud de reglajes que hacen que uno se acomode rápidamente a él y encuentre la postura perfecta para viajar. Frente al conductor se encuentra un cuadro de instrumentos TFT de alta resolución que puede mostrar la información en varios formatos. Todos los mandos tienen un buen tacto y uno se hace a ellos rápidamente.

No hay diferencias con el resto de Range Rover, salvo los menús del sistema de infoentretenimiento referidos al sistema híbrido y de recarga de las baterías y la tecla que nos permite activar el modo EV para circular sin emisiones, siempre que tengamos batería suficiente.

Las plazas traseras son muy amplias y también miman a sus pasajeros con reglajes de todo tipo. Es el típico coche que se disfruta tanto sentado en la segunda fila como en la primera, tanto por confort como por luminosidad.

El maletero se puede abre por mitades. La parte baja bascula hacia abajo y la otra mitad hacia arriba. Tiene su público, pero a mí me parece muy poco práctico por que el maletero es muy largo y, si encima tenemos que separarnos otros 50 cm de la longitud de la mitad del portón, para sacar los bultos que llevemos al fondo tendremos que meternos nosotros mismos en el coche, o usar una pértiga.

Resumiendo, lo más destacable del interior del Range Rover PHEV es la calidad de los materiales, especialmente del cuero, lo vistosos que son sus mandos digitales y la enorme amplitud de espacio que brinda a sus pasajeros, que viajarán en un salón con ruedas.

Motor: Menos refinado de lo que esperas

El sistema híbrido enchufable del Range Rover PHEV está formado por un motor de combustión de 4 cilindros sobrealimentado que rinde 300 CV y cuenta con una buena entrega de par. Sus prestaciones son buenas, pero su sonoridad desmerece en un coche de este porte, donde uno espera la finura de un 6 cilindros o la voz ronca de un V8 en lugar de un «vulgar» tetracilíndrico. Combinado con este motor está otro que es eléctrico y que ofrece 116 CV, ambos unidos a una caja de cambios automática y al sistema de tracción total con reparto inteligente.

Para alimentar este motor eléctrico y permitir que el Range Rover PHEV pueda recorrer entorno a 40 km en modo eléctrico hay unas baterías ubicadas en el suelo del maletero de 13,1 kWh y que necesitan casi 8 horas para cargarse en un enchufe doméstico o unas 2 horas y media si lo podemos enchufar en un «Wallbox».

Además de los clásicos modos de funcionamiento (Sport, Confort…), el Range Rover PHEV cuenta con dos adicionales que son:

EV: el coche funciona como 100% eléctrico hasta agotar las baterías. En el resto de modos, estamos ante un híbrido paralelo.

SAVE: lo que hará la gestión es que el motor de combustión vaya recargando las baterías para garantizar que dispondremos de energía eléctrica en ellas como para poder usar el coche en modo eléctrico donde lo necesitemos, por ejemplo, para entrar en el centro de la ciudad destino de nuestro viaje.

Por supuesto, el Range Rover PHEV cuenta con suspensión neumática de altura regulable y un complicado sistema de control de tracción y reparto de par que nos permitirá salir fuera del asfalto y obtener la máxima motricidad y capacidad de avance sobre distintos tipos de superficies (nieve, barro, rocas…).

Las prestaciones de toda esta complicación técnica son buenas, aunque las aceleraciones no son las que uno espera en un coche de más de 400 CV de potencia.

 

Comportamiento: Muy cómodo, aunque pesado

El Range Rover PHEV anuncia 404 CV pero está claramente pensado para ofrecer confort a sus pasajeros. Aunque disponemos de un modo Sport que endurece ligeramente el tacto del coche, por su peso, configuración y estilo, es un coche que se conduce mejor a ritmos normales disfrutando de la comodidad de su suspensión y asientos.

Un apartado a mejorar desde el punto de vista del confort sería la sonoridad. El motor de 4 cilindros se cuela con descaro en el habitáculo y, además de sonar, no tiene una voz digna para un coche como éste.

En carretera se nota muy pesado y el lastre en la parte trasera de las baterías colgadas muy abajo, pero por detrás del eje. Si el trazado se complica, al Range Rover le lleva su tiempo enlazar las curvas y sus inercias se hacen palpables. Tampoco los frenos están a la altura y, si conducimos de manera agresiva, es fácil agotarlos.

Los 404 CV no parecen tantos cuando toca realizar un adelantamiento y, aunque empuja con fuerza, se nota más reprise en el veterano diésel V8, que además consumía menos combustible que éste.

En autopista es como viajar en tren. En curvas rápidas la dirección resulta algo asistida en exceso y da cierta sensación de flotabilidad y notaremos algo el balanceo de la carrocería, pero uno se siente seguro a bordo de esta mole.

En ciudad es una gozada el silencio que se respira en el Range Rover PHEV y agradeceremos el poder usarlo en modo eléctrico sabiendo que estamos ahorrando bastante en cada kilómetro que recorremos. La conducción es muy sencilla y la visibilidad muy buena y sólo nos molestará su enorme tamaño cuando tengamos que aparcarlo.

Fuera del asfalto no me he atrevido a someterlo a mucha tortura. Los neumáticos de perfil bajo son propensos a sufrir cortes en las pistas y, además, tampoco he querido arriesgarme a rayar su preciosa pintura, así que poco más que una pista con un firme de zahorra. La motricidad es buena, pero también el peso y las inercias y, con unos neumáticos de asfalto puro y duro, mejor no aventurarse en zonas demasiado embarradas.

Equipamiento: Mucho, pero caro

El Range Rover PHEV ya cuenta de serie con un equipamiento muy completo. No podría ser de otra manera si tenemos en cuenta su precio de compra. A mayores, Land Rover ofrece un enorme catálogo de extras, accesorios y opciones de personalización que harán que podamos configurar exactamente el coche que queremos, eso sí, a costa de añadir un buen puñado de euros a la factura.

En el apartado de confort no hay reproche posible y disponemos de unos excelentes asientos de piel, regulación eléctrica para la columna de dirección, un climatizador muy eficaz multizona, un equipo de sonido que convierte al Range Rover en una sala de conciertos, etc.

A la hora de analizar la conectividad, el sistema multimedia está algo anticuado respecto al que podemos encontrar en sus rivales alemanes y echaremos de menos WiFi, asistentes de voz, etc, pero se agradece la calidad de la pantalla, muy nítida y protegida contra nuestras huellas dactilares.

El otro gran apartado, el de las ADAS (asistentes avanzados a la conducción), está bien servido y disponemos de alerta de fatiga, asistente de mantenimiento en el carril, cámaras periféricas, alerta de colisión con frenado de emergencia, asistente de luz de carretera, asistente de aparcamiento, lector de señales de tráfico, control de crucero adaptativo, head up display… en fin, como puedes ver en la ficha técnica adjunta, la lista es casi interminable.

Rivales: Rivales del Range Rover PHEV

Vehículo

Land-rover Range Rover 2.0 i4 PHEV SVAutobiography 4WD Aut.

Porsche Cayenne E-Hybrid Aut.

Audi Q7 60 TFSIe S line quattro-ultra tiptronic

Bmw X5 xDrive45e

Precio Desde
206.690 €
Desde
94.761 €
Desde
90.006 €
Desde
81.950 €
Combustible Híbrido Enchufable Híbrido Híbrido Enchufable Híbrido
Cambio 8 marchas 8 marchas 8 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 404 462 340 394
Aceleración 0-100 km/h (s) 6,8 5,0 5,7 6,6
Consumo Medio (l/100 km) 2,8 3,2 3,2 1,7
Emisiones CO2 (g/km) 75 74 64 38

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