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Prueba del Peugeot 208 GT line 130 CV automático 2020

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20 de marzo, 2020

El Peugeot 208 es uno de los últimos utilitarios en llegar al mercado y su estética es una de sus grandes bazas, pero no la única. ¿Es mejor este francés que sus rivales? Vamos a verlo.

Aunque a todos nos viene a la memoria el mítico 205, lo cierto es que Peugeot siempre ha destacado en sus modelos de mayor difusión de la serie «20X» y el Peugeot 208 tiene la difícil misión de mantener un listón muy alto. El diseño está siendo uno de los factores que más está gustando al público, que ve en el nuevo modelo un buen candidato, pero no es su única virtud, como iremos viendo en esta prueba.

También se ha dado un salto adelante importante en materia de seguridad, calidad de acabados, eficiencia de los motores y tecnología. Lo que es una lástima es que, con una población que cada vez es más alta, el espacio interior siga pareciendo una materia secundaria para los fabricantes. En el segmento del Peugeot 208 ya todos pasan de los 4 metros y, sin embargo, sus plazas traseras siguen siendo muy mejorables.

La versión probada en esta ocasión es la que equipa el motor PureTech de gasolina de 130 CV con el cambio automático EAT8 de ocho marchas y convertidor de par. Juntos forman una buena pareja y, además de unas buenas prestaciones y consumos, ofrecen una enorme facilidad de conducción.

¿Es mejor el Peugeot 208 que el Seat Ibiza, por ejemplo?

Ser el último en llegar tiene la ventaja de que puedes venir preparado para enfrentarte a todos tus rivales y conocer ya de antemano sus fortalezas y debilidades. En este sentido, el 208 es una cara nueva y llamativa, repleto de tecnología y bien equipado, pero su enemigo está en su propia casa y se llama 2008. Los modelos como el Peugeot 208 ya no sólo tienen que batirse el cobre con los de otras marcas, también entre hermanos y, sobre todo, contra las versiones «SUV», que son las que más demanda el mercado en la actualidad.

Como principales rivales del Peugeot 208 hemos elegido a su compatriota, el Renault Clio que, además de ser también un recién llegado, viene con unas prestaciones y esquema técnico muy similar. Frente a él, el Peugeot cuenta con una mayor calidad percibida en sus materiales y acabados, pero pierde en espacio en las plazas traseras.

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Otro gran rival es el amo de la categoría en nuestro país, el Seat Ibiza. Con unas prestaciones equivalentes, el modelo español hace un buen papel aunque es una cara más vista y ya con un año más de veteranía que el 208. En ese sentido, el francés tiene un diseño más vistoso, gadgets como el i-cockpit tridimensional, etc. Sin embargo el español dispone de sistemas de asistencia a la conducción más eficientes, como el mantenimiento en el carril, que funciona mejor en el Seat que en el Peugeot. En cuanto a espacio interior y prestaciones, ambos van muy parejos.

El tercero en discordia es el Ford Fiesta. También lleva más tiempo en el mercado y se nota en su diseño. Sin embargo, el del óvalo tiene un precio muy interesante, una mejor calidad percibida en el interior y un habitáculo mejor aprovechado.

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Diseño
  • Aire moderno
  • Iluminación

Mejorable

  • Plazas traseras
  • Precio
  • Detalles de acabado

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: De lo mejor

Los aletines en negro buscan darle un toque SUV y recordar al 205 GTi, pero hacen que las ruedas parezcan muy pequeñas.

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Pocos coches han despertado tanta expectación como el nuevo Peugeot 208, un modelo que la gente se queda mirando cuando lo ven pasar por la calle. Su diseño es una de sus grandes bazas y la verdad es que es muy llamativo, sobre todo con el acabado GT Line, que le da ese toque sport.

La vista frontal es rotunda gracias en gran medida a las luces de marcha diurna, que consiguen que parezca más ancho y, además, tienen un toque muy agresivo. La calandra con ese efecto tridimensional y el «208» plantado en el centro del capó también fomentan esa imagen de coche de más categoría.

Los faros en este nivel de acabado son de tecnología full led y tienen una buena iluminación, aunque hay algunas sombras en la huella de luz que acaban provocando cansancio al conducir por la noche, pero su alcance e intensidad son correctos.

Visto lateralmente llaman la atención los pasos de rueda en color negro. Son un guiño a los del 205 GTi, pero aquí también sirven para darle un toque «SUV» y que parezca algo más sobreelevado. Personalmente no me gustan demasiado porque hacen que las ruedas parezcan más pequeñas de lo que son y porque no tienen continuidad en el faldón que una el arco de rueda delantero con el trasero.

Las puertas tienen un buen tamaño y dejan un buen acceso al interior gracias a que abren un ángulo de casi 90º.

La parte trasera suele estar menos cuidada en los coches, sin embargo, la zaga del Peugeot 208 es también muy llamativa por la forma de los pilotos, su iluminación full led, la franja negra y el abultamiento del parachoques y caderas de la carrocería que le dan un aspecto de coche potente, ancho y pegado al asfalto.

El toque deportivo en la vista trasera lo ponen las dos salidas de escape y el spoiler sobre la luneta trasera.

Interior: Moderno, pero poco espacioso

El interior es moderno y tecnológico, pero saca poco partido al espacio.

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Al abrir las puertas del 208 uno se encuentra con un habitáculo de diseño muy moderno y que causa una excelente primera impresión, tanto por los materiales como por los acabados que uno ve a simple vista. El cuadro de instrumentos pone esa guinda de modernidad con la pantalla tridimensional y muestra suficiente información.

Para conseguir ese efecto 3D del i-Cockpit, lo que tenemos es una pantalla TFT en la parte trasera y una pantalla de policarbonato sobre la que se proyecta el reflejo de otra que está integrada en la visera de la capilla de instrumentos (ver detalle en la galería de fotos). El efecto es muy llamativo, pero es una pena que no se aprovechase para ofrecer más posibles formas de ver la información. Con la ruleta que tenemos en el radio izquierdo del volante podemos elegir entre varios diseños del cuadro de instrumentos, pero todos son muy parecidos, no aportan demasiado.

La postura de conducción es la que le ha funcionado tan bien a Peugeot y que se ha convertido en una de sus señas de identidad y argumento de venta, con el volante muy bajo para ver los instrumentos por encima del aro. Con esta posición y un volante muy pequeño, el conductor va con las manos más bajas y juntas de lo normal. Tiene su público, aunque en general, a los de tallas grandes como yo nos resulta algo incómodo.

Los asientos delanteros son excelentes en el acabado GT Line, sólo por ellos ya merece la pena pagar el plus que supone este acabado. Los mandos están bien distribuidos y se agradecen las teclas de acceso directo a las funciones del navegador, configuración del vehículo, sonido o climatización, en lugar de subyugarlo todo al uso de la pantalla táctil. Por cierto, ya que tenemos un interior con un diseño tan moderno, no estaría de más darle un repaso a la infografía que aparece en la pantalla, que es básicamente la misma que tenía la anterior generación hace casi una década.

Las plazas traseras tienen un acceso algo incómodo por la forma del hueco que deja la puerta y, una vez dentro, tampoco el espacio es para tirar cohetes. Si delante viaja un conductor de 1,8 m de estatura, detrás de él todo el que supere los 1,7 m irá con las piernas rozando el respaldo. Tampoco en anchura vamos nada sobrados y tres pasajeros irán muy apretados, aunque esto es un mal que tienen todos sus rivales e incluso en categorías superiores.

El maletero del nuevo Peugeot 208 tiene una buena capacidad y unas formas muy aprovechables, pero el umbral de acceso está mucho más alto que el fondo del maletero. Si necesitamos más espacio, los respaldos traseros se pueden abatir, aunque no dejan un suelo plano cuando esto se hace.

En definitiva, el diseño prevalece sobre detalles prácticos, pero la calidad percibida de los materiales y acabados es superior a la media en esta categoría.

Motor: Sin sorpresas

El motor de 130 CV ofrece unas prestaciones más que suficientes para divertirnos.

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La mecánica de este ejemplar pertenece a la familia PureTech de motores de gasolina de PSA. Se trata de un 3 cilindros de 1,2 litros de cilindrada que, gracias a la gestión de la inyección y el trabajo de un turbo muy compacto consigue llegar a los 130 CV y 230 Nm de par. Estas cifras proporcionan unas buenas prestaciones y, además, pese a ser un motor de 3 cilindros, destaca por su suavidad de funcionamiento.

En este caso, la mecánica va asociada a una caja de cambios EAT8 fabricada por el mayor fabricante de transmisiones automáticas del mundo, los japoneses de Aisin. Dispone de 8 marchas (más la reversa) y un convertidor de par con bloqueo que tiene menos desgaste que los de doble embrague y, además, es más suave en las maniobras a baja velocidad.

Cómo cuidar un cambio automático: errores que pueden romperlo

Gracias a que el convertidor se bloquea, se eliminan las pérdidas por resbalamiento típicas de este tipo de unión entre la caja de cambios y el motor, de modo que los consumos salen beneficiados.

El sistema dispone de 3 leyes de funcionamiento:

  • Eco: el pedal del acelerador se hace menos sensible, la caja de cambios busca ir siempre en la marcha más larga posible y se reduce la presión máxima de sobrealimentación, salvo que pisemos el acelerador a tope.
  • Normal: busca un compromiso entre prestaciones y consumo, con una función de autoaprendizaje que se acostumbra a nuestra forma de conducir.
  • Sport: el acelerador es más sensible, la caja de cambios trata de llevar el motor en su zona óptima de par y el bloqueo del convertidor es más brusco.

La combinación de este motor y esta caja de cambios es muy buena y ambos logran un excelente compromiso entre prestaciones y consumos, además de una enorme facilidad de uso.

Comportamiento: Más cómodo

El Peugeot 208 GT Line de 130 CV es muy fácil y de reacciones nobles.

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Puede que algunos clientes se sientan decepcionados con el comportamiento del Peugeot 208 GT Line y echen de menos unas suspensiones más duras en un modelo al que se le supone cierto carácter sport. En efecto, las suspensiones son bastante confortables y se nota un poco blando, pero esto no resta estabilidad ni adherencia al neumático y hace mucho más llevadero el día a día repleto de bandas reductoras de velocidad, pasos de cebra con escaleras, etc.

La dirección es para mi gusto lo que más se podría mejorar. El volante es muy pequeño y la asistencia muy elevada, de modo que nos solemos pasar girando y nos resta precisión a la hora de rodar rápido. Eso sí, en las maniobras es todo mucho más fácil. En apenas tres vueltas giramos las ruedas de tope a tope sin el menor esfuerzo.

En ciudad es donde más convence este coche. Su uso es muy fácil, quita mucho estrés al no tener que estar pendiente de la caja de cambios y la respuesta del motor y sus pequeñas medidas hacen que nos movamos con mucho desparpajo en el tráfico.

La visibilidad es correcta. Quedan lejos los coches con amplios ventanales y ahora casi todos tienen un pilar trasero muy grueso y un marco del parabrisas que provocan muchos ángulos muertos, pero tenemos sensores para paliar este problema.

A la hora de salir de viaje se agradece la alegría de la mecánica de 130 CV, que permite unos adelantamientos seguros y coronar los puertos sin tener que pisar demasiado el acelerador. En curvas rápidas sus reacciones son nobles y no hace cosas extrañas al pasar por las juntas de dilatación o cambios de asfalto, lo que deja claro que es un coche seguro para viajar.

Si nos movemos por carreteras secundarias y puertos de montaña, tampoco defrauda, aunque la suavidad de las suspensiones alarga un poco los tiempos de espera y hace que en zonas de giros enlazados sea un poco más torpe de lo deseable, pero siempre responde de forma segura y sin malos gestos.

Los frenos tienen un buen tacto y se dosifican bien, aunque se echa de menos un poco más de mordiente cuando realizamos frenadas bruscas a alta velocidad, con más metros de lo deseable para detenernos.

En esta ocasión no pude someter a la unidad de pruebas al ensayo en el circuito, pero las sensaciones en carretera, incluso a ritmos muy vivos, no me hacen pensar que deba temerme sorpresas desagradables.

Es un coche fácil de conducir, con unas reacciones seguras y pensada para un uso real frecuente, los que busquen más sensaciones tendrán que esperar al GTi.

Equipamiento: A la última

El equipamiento es completo en el GT Line.

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El acabado GT Line es, por ahora, el tope de gama, por encima del Allure y la verdad es que es muy completo, como puedes ver en la ficha técnica adjunta con todo detalle.

Faros full led con asistente de luz de carretera, el i-cockpit 3D, asientos deportivos, llantas de aleación en dos colores, volante de cuero, climatizador de doble zona, cámara de marcha atrás con asistente de aparcamiento, los aletines y carcasas de los retrovisores en negro satinado… desde el punto de vista estético y del confort no faltan elementos.

En el campo de las ayudas avanzadas a la conducción también está bien servido y dispone de alerta de ángulo muerto, alerta de colisión con frenado de emergencia, alerta de fatiga del conductor, asistente de mantenimiento en el carril… no hay queja. Eso sí, algunos elementos, como el asistente de mantenimiento en el carril, funcionan mejor en sus rivales. Aquí, en lugar de mantener el coche en el centro del carril, el asistente va como dando bandazos de línea a línea, no es tan preciso como en el Seat Ibiza, por ejemplo.

El otro gran bloque, el de la conectividad, lo salva con honor gracias al Apple Car Play/Android Auto, el buen funcionamiento de la pantalla táctil, el cargador inalámbrico (muy bien ubicado, por cierto) y la cantidad de conexiones USB y USB-C disponibles.

En cuanto al equipo de audio, su sonido es bueno, aunque se echa de menos poder regular independientemente las vías de graves, medios y agudos con mejor precisión.

Consumo: Aprovechando cada gota

Los consumos del Peugeot 208 son correctos.

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Aunque los consumos son buenos, no se han conseguido igualar las cifras oficiales y, además, es un coche muy sensible al uso. Si somos suaves podemos acercarnos mucho a los valores homologados, pero en cuanto lo cargamos un poco, la topografía se hace más en pendiente o nos pesa el pie derecho, los consumos se disparan.

En ciudad es donde más dispersión hay. Los 5,4 l/100 km están muy lejos de los 7 l/100 km que he medido durante la semana de pruebas en uso urbano.

En carretera, los 4 l/100 km exigen mucha concentración al conductor, que se moverá normalmente en los 5 l/100 km reales.

Si subimos nuestra velocidad hasta los 120 km/h en autopista, el consumo medio sube hasta los 6,4 l/100 km, no son malas cifras, pero claramente superiores a las declaradas.

En cuanto a la autonomía, con 44 litros de capacidad del depósito, se pueden recorrer alrededor de los 650 km sin problemas en este Peugeot 208.

Rivales: Rivales del Peugeot 208 GT line 130 CV automático 2020

Vehículo

Peugeot 208 1.2 Puretech S&S GT Line EAT8 130

Renault Clio TCe GPF RS Line EDC 96kW

Ford Fiesta 1.0 EcoBoost S/S ST Line Black Edition 140

Seat Ibiza 1.5 EcoTSI S&S FR 150

Precio Desde
24.600 €
Desde
22.980 €
Desde
21.295 €
Desde
20.950 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 8 marchas 7 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 130 130 140 150
Aceleración 0-100 km/h (s) 8,7 9,0 9,0 8,1
Consumo Medio (l/100 km) 4,5 5,2 4,5 5,1
Emisiones CO2 (g/km) 103 118 116 111

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Comentarios

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  • jcl

    Me da la sensacion que en conjunto por prestaciones-consumo y «agarre» es mejor el nuevo clio r-line edc 130 cv….por cierto ¿ te parece que los » colmillos» del paragolpes delantero estan expuestos a la rotura en los aparcamientos?

    Un saludo

    • Rubén Fidalgo

      HOla, los dientes de sable no están muy expuestos porque no están exactamente en la esquina ni quedan enrasados con el parachoques. Sobre las prestaciones, no he tenido el clio, sólo el captur con la misma potencia y van muy parejos.
      Un saludo y mucha salud 😉

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