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Prueba del Opel Insignia Sports Tourer gasolina 2017

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02 de enero, 2018

El Opel Insignia Sports Tourer nos ha dejado un buen sabor de boca. Buscando una silueta de aspecto deportivo ha perdido algunos centímetros de espacio en el maletero, pero no cabe duda de que han logrado una silueta que atrae las miradas. En cuanto a su motor 1.5 de gasolina, sus 165 CV y su generosa entrega de par hacen que se mueva con más soltura de la esperada, hasta el punto de llegar a la conclusión de que, tal vez, sea la mecánica más razonable para este modelo.

Opel ha seguido los pasos de otros rivales y ha querido incluir la palabra Sport en su versión “familiar”. Nada de Caravan, Variant, Station Wagon… parece que todo en esta vida tiene que ser Sport o Smart para molar. La verdad es que, con un diseño que me recuerda demasiado al del Mazda6 Wagon, el Opel Insignia Sports Tourer tiene una planta más atlética que la berlina de la que deriva y no le sienta mal el nombre de Sports Tourer. Tras una semana de convivencia con él, me ha quedado claro en esta prueba del Opel Insignia Sports Tourer gasolina 2017 que es un gran coche, pero es que sus rivales son también excelentes y entre ellos está el extraordinario Skoda Superb Combi, más espacioso y confortable que el alemán de pasaporte francés.

Aunque en principio pueda parecer algo escaso un motor de 1,5 litros de cilindrada para mover un coche de 4,99 metros de largo y con un generoso espacio de carga, gracias a la sobrealimentación y una moderna gestión electrónica, sus 165 CV mueven con suficiente soltura este Insignia y sus consumos, a velocidades legales, son bastante contenidos. Su silencio de marcha y sus buenas prestaciones hacen que sea una buena alternativa y una versión muy razonable.

¿Merece la pena el Insignia Sports Tourer frente a la berlina?

Con una diferencia de precio en el entorno de los 1.100 euros, esta silueta aporta un mayor espacio interior, pero tampoco demasiado. El maletero apenas gana 70 litros (560 en total) pese a ser 10 cm más largo que la berlina y rozar los 5 metros de longitud. Las cotas de habitabilidad de las plazas traseras son prácticamente idénticas y la versatililidad tampoco es muy superior a la del modelo normal, pues ambos cuentan con un amplio portón trasero que hace que sean coches realmente prácticos.

El decantarse por uno u otro en este caso depende más de gustos que de necesidades. Personalmente me seduce más esta versión, con una vista lateral muy estilizada y que hace que resulte más proporcionado que la berlina, dando la sensación de ir más pegado al asfalto y de mayor deportividad.

Nuestra valoración: 7,0

Diseño 7

Motor 6

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 8

Consumos 7

Destacable

  • Confort de marcha
  • Relación precio/producto
  • Iluminación

Mejorable

  • Finura de la mecánica
  • Start&Stop
  • Distribución de algunos mandos

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Más dinámico que la berlina

El Opel Insignia Sports Tourer tiene una imagen muy atractiva.

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El nuevo Opel Insignia tiene un diseño algo menos personal que el anterior. En su afán por ofrecer un aspecto más atractivo, los alemanes han estilizado sus líneas y le han dado un aire más deportivo, pero han hecho que recuerde, tal vez demasiado, al Mazda6 Wagon, sobre todo en las vistas frontal y trasera.

La parte delantera del Sports Tourer es idéntica a la de la berlina, con unos faros rasgados y con tecnología matrix led que funciona de maravilla… siempre que las condiciones de visibilidad sean perfectas. En cuanto caen cuatro gotas o hay algo de niebla, la cámara tras el parabrisas no es capaz de detectar el resto del tráfico y tendremos que ponerlos en modo manual para no deslumbrar a los demás.

La calandra tiene una forma más afilada que antes y, junto con sus “ojos alargados”, contribuye a ese parecido con el modelo de Mazda. La insignia de Opel está custodiada por dos alas que le dan más protagonismo, tal vez en un intento por diferenciarse más de sus rivales y dejar claro que es un Opel.

La silueta lateral es muy atractiva, con un techo que parece ir en claro descenso, pero es una ilusión óptica lograda por la forma de los cristales y la prolongación de la moldura cromada que se llega a extender incluso en el interior de los pilotos traseros, un detalle exquisito del mimo puesto en su diseño. Las llantas de aleación tienen un diseño algo sobrio y la cantidad de radios hace que su limpieza sea algo complicada, pero no le sientan nada mal y llenan con sus 18 pulgadas unos grandes pasos de rueda.

En la parte trasera nos encontramos con un portón que deja un umbral de carga muy bajo, enrasado con el paragolpes, para facilitar el acceso al maletero. También las otras 4 puertas son amplias y abren en un generoso ángulo para hacer más fácil entrar y salir de este gran coche.

Interior: Un gran espacio para viajar

El interior del Insignia ha mejorado mucho en aspecto y calidad.

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Opel ha hecho un gran esfuerzo en lograr un interior con una mejor imagen que en el anterior, que ya no era mala. El resultado es bueno y el Insignia deja una buena impresión al abrir las puertas y sentarse en unos asientos con el sello AGR que garantiza una ergonomía aprobada por especialistas.

Los materiales del salpicadero y los paneles de puerta son de buena calidad, así como los mandos que tocamos con más frecuencia (volante, pomo del cambio, palancas de intermitentes y limpiaparabrisas, etc.), pero la ubicación de algunos elementos no es la correcta y quedan ocultos o lejos del alcance del conductor. Por ejemplo, las teclas que están por delante del selector del cambio podrían estar por detrás de éste, así quedarían más a la vista y accesibles. El volante tapa las teclas que permiten ajustar la altura, información e iluminación del Head Up Display, y lo mismo sucede con los mandos de las luces, que obligan a apartar mucho la vista de la carretera para encender la luz de niebla. Cierto que sus pulsadores son de distinta forma y tacto para poderlos identificar palpando, pero es que tampoco quedan accesibles y para llegar a ellos separamos la espalda del asiento y tenemos que meter la mano por debajo del volante.

En cuanto al espacio que ofrece a sus pasajeros, el Insignia es generoso en distancia para las piernas y las cabezas. No podía ser de otra forma siendo el más largo de su categoría con prácticamente 5 metros de largo. La cota de anchura en las plazas traseras es simplemente correcta. Tres adultos caben en ellas, pero algo más apretados de lo que el tamaño del Insignia sugiere.

El maletero es amplio y tiene unas formas muy regulares y un hueco de acceso grande. Si necesitamos más espacio se pueden abatir los respaldos traseros y dejan un suelo completamente plano. Los raíles con fijaciones para la carga son muy prácticos y la apertura del portón cuenta con manos libres y un detalle muy práctico: cuando te acercas al coche se proyecta una luz en el suelo con la silueta de un coche con el portón abierto y, al pasar el pie sobre ella, se abre automáticamente el portón.

Motor: Acordes y desacuerdos

El motor 1.5 turbo mueve con suficiente soltura al Insignia.

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El motor 1.5 turbo de gasolina de este Insignia deja un buen sabor de boca por lo silencioso que es y la solvencia con la que mueve los 1.600 kg de peso en orden de marcha de este Opel. Sin embargo, la unidad de pruebas daba unos molestos tironcitos al acelerar entre las 2.000 y 3.000 rpm que son imperdonables en un coche moderno… y nuevo.

Al producirse en la zona de máximo par, pensé que tal vez se debiese a un problema de picado de biela por usar gasolina de 95 RON, ya que es en la zona de máxima presión de soplado del turbo cuando se produce esa molesta marcha. Sin embargo, agotado el depósito y llenado el siguiente con la de 98 RON, el problema permaneció.

Gracias al trabajo del turbo, el par motor alcanza los 250 Nm a sólo 2.000 rpm y lo mantiene constante hasta las 4.000, de modo que empuja con suficiente brío desde ese régimen y tampoco va nada mal por debajo de él. Pese a ser un motor de poca cilindrada y de gasolina, la potencia máxima la alcanza a las 4.500 rpm, un régimen más propio de una mecánica diésel.

Opel ha querido que el motor dé lo mejor de sí en el rango de revoluciones en el que se suele mover un conductor normalmente. Por este motivo, aunque el motor es capaz de girar a más de 6.000 rpm, no tiene mucho sentido insistir más allá de las 5.500 rpm, es mejor pasar a la siguiente marcha y aprovechar el empuje de su buen par motor.

El cambio manual de 6 marchas tiene unos desarrollos algo largos y un escalonamiento más bien abierto (hay bastante salto de revoluciones entre cada marcha), acorde con la forma en la que el 1.5 turbo entrega la potencia y el par. Su manejo es correcto en cuanto a la precisión y velocidad del cambio, pero el selector tiene un tacto poco agradable y unos recorridos más bien largos.

En definitiva, es una buena alternativa para mover al Insignia, lástima que esos titubeos entre las 2.000 y 3.000 rpm, justo en la zona de máximo par, enturbien una nota que debería haber sido más alta.

Comportamiento: Manda el confort

Dinamicamente, el Insignia está más enfocado al confort.

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El Opel Insignia Sports Tourer está claramente diseñado para viajar con mucho confort en su interior. Aunque en su nombre encontremos la palabra Sports, para nada lo es en comportamiento, sólo en aspecto. Esto no quiere decir que sea un coche torpe o lento, simplemente que su prioridad es hacer viajes cómodos y seguros y en eso cumple de maravilla.

Pese a su tamaño, en ciudad es un coche cómodo de conducir gracias a la buena respuesta del motor y lo bien aislados que vamos del ruido del tráfico. El único problema será encontrar hueco para sus 5 metros de largo y casi dos de ancho, pero es un mal común con sus rivales.

En autopista y autovía es donde más cómodo se siente este Opel, con un rodar muy confortable en el que las suspensiones absorben perfectamente los posibles baches, badenes, juntas de dilatación, etc. Su conducción es muy agradable y el paso por curvas rápidas transmite una sensación de seguridad absoluta, sin movimientos parásitos aunque pasemos por un badén en pleno apoyo.

En vías secundarias y puertos de montaña se nota pesado y con unas suspensiones demasiado blandas que hacen que sus tiempos de espera sean algo largos. Las zonas con curvas enlazadas no las lleva demasiado bien y nos encontramos con el coche recuperándose de la anterior y pidiéndole que entre en la siguiente. El chasis es rígido y pone de su parte, pero claramente no se siente cómodo en estas situaciones y pide viajar a ritmos sosegados, con la familia disfrutando del paisaje y del confort interior, como debe ser.

En la pista de pruebas se confirman estas reacciones y tienen sus consecuencias en la maniobra de esquiva a 80 km/h, en la cual interviene el ESP para mantener el control. Debido a los largos tiempos de espera de sus blandas suspensiones, el Insignia todavía está asentándose al primer golpe de volante cuando le pedimos que retorne a nuestro carril. Con las masas completamente descolocadas, la trasera quiere salirse de la trayectoria y el control de estabilidad actúa para mantener las cosas en su sitio.

Los frenos cumplen bien, con unas distancias correctas y aguantando bien a la temperatura, sin pérdidas de eficacia exageradas tras varios intentos de frenada de emergencia desde 120 km/h.

En resumen, este Opel Insignia es un coche muy cómodo en el que viajar con absoluta seguridad, pero que su apellido Sports no te engañe porque no se refiere a su comportamiento dinámico, sino a su apariencia y a su versatilidad.

Equipamiento: A la última

El sistema IntelliLux es una característica diferenciadora de Opel.

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El equipamiento de esta unidad de pruebas es muy generoso y añade algunos extras al nivel de acabado Excellence que hacen que la factura pase de los 33.458 euros a los 40.000 euros al añadir elementos como el pack Excellence Plus, los asientos de cuero ventilados, las llantas de 18 pulgadas, la pintura metalizada, etc. Aunque hay que desembolsar algo más de seis mil euros a mayores para contar con un coche tan equipado, sigue siendo un precio interesante y la mayoría de sus principales rivales salen más caros, especialmente el Volkswagen Passat Variant.

El sistema de faros matriciales led Intellilux es una gozada durante las noches con perfectas condiciones de visibilidad. Las transiciones de las luces largas para evitar deslumbrar al tráfico que detecta son muy suaves y no nos marean ni distraen y su luz es muy buena. Realmente funciona mucho mejor que el del Opel Astra y es un elemento de seguridad extraordinario. Por desgracia, en cuanto la noche tiene la más leve lluvia, el sistema deja de funcionar correctamente y deberemos desconectar el modo automático si no queremos ir deslumbrando a los demás conductores.

El Head Up Display se proyecta sobre el parabrisas en vez de una pantalla escamoteable. Esto hace que sea más visible y, además, en el Insignia podemos elegir varias opciones de cómo presenta los datos el HUD y con muy buena calidad.

Por supuesto, en sistemas de seguridad está a la última y contamos con asistente de mantenimiento en el carril, sensor de ángulo muerto, alerta de colisión con frenado automático… nada que reprochar en este aspecto.

En cuanto al sistema multimedia y conectividad, el Insignia cuenta con WiFi para cerrarle la boca al hijo del vecino y el sistema Intellilink que ha mejorado mucho en cuanto a velocidad de funcionamiento y compatibilidad con diferentes equipos, pero sigue teniendo unos menús poco intuitivos y que hay que aprenderse para sacarle todo el partido.

El equipo de sonido es de buena calidad y los viajes pueden ser muy placenteros disfrutando de buena música en un habitáculo poco ruidoso, y eso que las ventanillas laterales no son de cristal doble (hay que ahorrar peso y euros).

Consumo: Buena autonomía

El consumo del Insignia es contenido para su peso y prestaciones.

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Aunque no se han cumplido los datos oficiales ( 7 l/100 km en ciudad y 4 l/100 km en carretera) por bastante diferencia, los consumos de este Insignia no se pueden tachar de malos si tenemos en cuenta su tamaño, su peso (aunque ha adelgazado respecto al anterior, sigue siendo un coche que pasa de los 1.600 kg en orden de marcha) y calzado con unas ruedas gordas.

En concreto, el consumo real en ciudad de este Insignia ha sido de 9,2 l/100 km, un valor que no está nada mal y en el que he de confesar que he tenido bastante tiempo desconectado el start & stop por lo lento que es de reacciones. Aunque estuviese conectado, el consumo no bajaría más de medio litro, lo que significaría unos consumos reales superiores al homologado en más de 1,5 litros, una diferencia respetable.

Para conseguir los 4 l/100 km en carretera hay que tenerlo todo a favor y ser exquisito en nuestra conducción. En situaciones normales, y con cruceros entre 70 y 100 km/h, el consumo normal que veremos estará en el entorno de los 6 l/100 km.

Si subimos el ritmo hasta los 120 km/h reales en autopista, el consumo del Insignia sube hasta rozar los 7 l/100 km, una buena cifra que dice mucho de su buena aerodinámica.

Con estos datos de consumo y un depósito de 62 litros, es fácil lograr autonomías ligeramente por encima de los 700 km.

Rivales: Rivales del Opel Insignia Sports Tourer gasolina 2017

Vehículo

Opel Insignia ST 1.5 T XFT S&S Excellence 165

Ford Mondeo SB 1.5 EcoBoost ST-Line 160

Mazda Mazda6 W.2.5 Lux.+Prem.B.+Trav.+SR(Navi)

Skoda Superb Combi 1.8 TSI Ambition 132kW

Precio Desde
33.699 €
Desde
34.350 €
Desde
37.145 €
Desde
32.699 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 165 160 192 180
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,9 9,3 7,9 8,1
Consumo Medio (l/100 km) 6,1 5,9 6,4 6,0
Emisiones CO2 (g/km) 139 139 150 140

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