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Prueba del Opel Grandland X 130 CV gasolina Excellence

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06 de agosto, 2018

Hoy analizamos en profundidad el SUV más grande de Opel, el GrandlandX, con su motor tricilíndrico de gasolina turbo y con 130 CV de potencia en el acabado Excellence. Estas son sus bazas.

Antes de que el acuerdo entre PSA y General Motors por Opel se oficializase, la marca del rayo ya tenía prácticamente terminado el modelo que probamos hoy. No obstante, los de Rüsselsheim y Peugeot, probablemente a sabiendas de lo que acabaría pasando, decidieron llevar el proceso de desarrollo de forma conjunta. Se buscaba obtener más éxito que el poco logrado con el Antara apoyándose en la experiencia de los galos y en la gloria que esperaban alcanzar con la segunda generación del SUV 3008. Como iremos detallando durante esta prueba del Opel Grandland X 130 CV gasolina Excellence, en él se basa en gran medida el alemán. Ambos comparten la misma plataforma, casi las mismas proporciones y, por tanto, los dos gozan de un buen espacio interior. Sin embargo, en temas de diseño o materiales utilizados distan bastante uno y otro.

Prueba del Peugeot 3008 1.6 THP 165 CV GT Line 2017

¿Por qué este Opel Grandland X es una buena opción?

En cualquier caso, equilibrándolos en la balanza, cobran más fuerza los aspectos positivos que destacan en el SUV más grande que por el momento tiene la gama Opel. ¿Por qué es una buena alternativa a cualquier otro rival que compone la larga lista del segmento? Vale, es un SUV y los clientes demandan altura libre y bla bla bla (generalmente para nada.) El Grandland X no tiene demasiado -sólo está un centímetro y medio más despegado que un Octavia Scout-, pero a cambio ofrece un confort de marcha en viajes largos que sí se aprovechará como es debido.

El cliente también agradecerá su amplitud interior y la posibilidad de cargar abundantes bultos en el maletero, así como la facilidad de manejo y el buen precio a pagar por él. Todo ello hace que las sensaciones que nos deja después de una semana de pruebas sean buenas… pero, ¿pasamos a detallar más a fondo sus aptitudes?

Nuestra valoración: 7,5

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 8

Interior 8

Equipamiento 8

Consumos 7

Destacable

  • Espacio y confort interior
  • Precio competitivo
  • Diseño elegante

Mejorable

  • Sin tracción total
  • Algunos materiales interiores
  • Falta de ergonomía en algunos mandos

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Sin fuerza, pero elegante

Imágenes dinámicas del Opel Grandland X.

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Lo que busca un SUV con su estética normalmente es transmitir fortaleza, musculosidad y sensación de salir fuera del asfalto sin preocupaciones. El Grandland X no es precisamente lo que transmite a simple vista, pero esto no es malo. En Opel han sabido desmarcarse un poco de los rivales ofreciendo un aspecto algo más elegante e, incluso, en algunas partes, hasta deportivo. Puede que haya quien vea su exterior como algo sobrio, que no le diga gran cosa, pero lo cierto es que sus líneas son muy armoniosas y transmiten un mayor alma de viajante que de aventurero, que al fin y al cabo es para lo que se termina usando un SUV de estas características.

Pese a no encontrar unos pasos de ruedas cubiertos por una gran pieza de plástico (es más bien discretita), algo que le daría una imagen más fornida, sí encontramos otros aspectos propios de todocaminos por su carrocería: taloneras con plástico, paragolpes con defensas inferiores y simuladas entradas de refrigeración más elevadas, barras de techo opcionales y una leve pero suficiente distancia libre al suelo que permite salir a caminos de tierra sin pegar en los bajos. Eso sí, las llantas multirradio de 18 pulgadas (también opcionales), la carrocería bitono y el color Oro Maya (con un sobrecoste de 525 euros) delatan su preferencia por las vías asfaltadas.

Sus dimensiones no son pequeñas. Llega hasta los casi 4,5 metros de largo, sobrepasa los 1,85 metros de ancho y su altura es de 1,6 metros. Más o menos, tiene un tamaño similar al de su primo el 3008. A pesar de ello, con menos de 1,4 toneladas no es un coche muy pesado y eso se nota en su conducción, como veremos luego.

Esta unidad, aunque corresponde al acabado intermedio, que no trae de serie faros full led, los equipaba como extra y hay que decir que desempeñan un trabajo bastante bueno. Además, su función adaptativa ayuda mucho en conducción nocturna, tanto cuando circulamos en ciudad como cuando lo hacemos por una carretera muy revirada y oscura o en autovía, ya que cuenta con varios modos de iluminación para ofrecer la mejor visión posible en cada momento. Los pilotos traseros sí tienen tecnología led desde el nivel más básico. Están configurados en posición horizontal, como todas las nervaduras que encontramos en la zaga, para dar mayor énfasis a su anchura, y contribuyen a dar una cierta imagen dinámica a este Grandland X por su retaguardia.

Por último, cabe destacar que, en general, por fuera el conjunto da una sensación de buena calidad, con unas juntas entre las distintas piezas que componen la carrocería no muy separadas y bien enrasadas, con un buen tratamiento de la pintura y con piezas cromadas que abundan por diferentes zonas de su exterior. Quizá podríamos advertir a un futuro comprador que durante su uso cotidiano deberá tener cuidado con la cámara frontal, ya que se encuentra justo sobresaliendo de la parrilla, una zona bastante expuesta a golpes que puedan descolocarla o romperla. Los accesos a todas las plazas son realmente buenos; no cuesta entrar en el habitáculo y tampoco hay ningún peligro de darnos en la cabeza. El maletero, eso sí, deja una buena boca de carga, pero tiene el umbral un poquito elevado. En cualquier caso, el portón con apertura y cierre eléctrico facilitará las cosas, por lo que no resultará muy dificultoso cargar objetos siempre que no sean demasiado pesados.

Interior: Espacioso y muy confortable

El volante tiene unas dimensiones considerables y un tacto agradable.

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Lo primero que sorprende una vez que estamos dentro del Grandland X es su espacio y el clasicismo al que es fiel Opel desde hace bastantes años. La posición del conductor es elevada, como se exige en un SUV, pero cómoda. El volante de cuero tiene unas dimensiones considerables, un tacto excelente y unos mandos que son claramente identificables.

La instrumentación es una de esas partes que guarda mucha nostalgia; los números son muy estilizados y está protagonizada por dos grandes relojes analógicos, todo muy clásico. La parte moderna la pone una pantalla TFT de 3,5 pulgadas con varios modos de visualización e información de a bordo. De igual forma, la ruleta para activar la iluminación exterior sigue siendo redonda, como la que encontrábamos en los Kadett de los 80, algo que nos complace, pero ya no tanto el cambio de tacto que hay entre los materiales que están más a la vista y los que están, por ejemplo, bajo esta ruleta.

El salpicadero, no obstante, queda muy limpio (quizá algo sobrio) y el mullido es suave, blandito y muy agradable. La pantalla central táctil está ubicada en una posición elevada, cosa que mejora la seguridad, y su cartografía, respuesta y facilidad de manejo son bastante buenas. Esto se debe, en parte, a que nuestra unidad de pruebas equipa la pantalla de ocho pulgadas con el sistema Navi 5.0 IntelliLink, ambos opcionales. Otro punto que destacamos (y agradecemos) es que Opel no ha caído, al menos todavía, en la cruzada que ha declarado PSA contra los mandos de la climatización. Ojalá siga así…

Los asientos con tapicería mixta de tela y símil de cuero (AGR) son muy cómodos, sobre todo en viajes largos, y, aunque no sujetan a la perfección la espalda, logran reducir la fatiga. Eso sí, habrá que pagar 400 euros por ellos. El pomo de la palanca de cambios también tiene un buen tacto. Un poco menos perfeccionado está el botón del freno de estacionamiento. Parece algo endeble cuando le presionamos para iniciar la marcha y, en ocasiones, hay que accionarlo un par de veces para que se desactive, porque no reconoce la acción si lo apretamos demasiado rápido.

Los ocupantes traseros también se van a beneficiar de un espacio realmente bueno. Dos personas (incluso bastante altas que sobrepasen los 185 cm) van a viajar con un alto nivel de confort, pero hasta tres personas de menor talla podrán ir igual de cómodas (evidentemente, contando con que el pasajero del medio irá un poco más estrecho…). Para ellos hay una doble salida de aireación en la consola trasera y un reposabrazos en el respaldo de la plaza central.

El maletero cuenta con unas formas bastante aprovechables y cubica 514 litros. Si abatimos la segunda fila de asientos, obtendremos una capacidad de 1.652 litros. Bajo el suelo nos encontramos una gratificante y práctica rueda de repuesto.

Pese a que el interior del Grandland no es tan futurista y tecnológico como el del 3008, está bien organizado y tiene buenas terminaciones. Además, está también correctamente aislado de ruidos exteriores, tanto del motor como del aerodinámico y de rodadura, aunque aun así sigue pareciéndome un pelín más silencioso el modelo de Peugeot. De todos modos, a este respecto el  Opel no admite queja alguna.

Motor: Buenas prestaciones para el uso diario

La cámara de visión frontal está demasiado expuesta a golpes.

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Esta unidad monta un bloque de gasolina 1.2 Turbo de la familia PureTech (PSA) que desarrolla 130 CV de potencia a 5.500 rpm y 230 Nm de par a 1.750 rpm. Las prestaciones que ofrece este motor son buenas para alguien que pretenda hacer de él un uso diario en un entorno urbano o semiurbano y más que buenas para los viajes más o menos largos.

Pese a ser un tres cilindros, no produce el molesto y agudo ruido en recuperaciones o aceleraciones profundas típico de esos motores ni tampoco unas vibraciones excesivas o, al menos, no llegan tanto al habitáculo como sí percibimos en otros motores. Aun así, como decíamos antes, no llega a estar igual de insonorizado el interior que en el 3008, pero el trabajo en este aspecto es muy bueno. Su respuesta es muy gradual en todo el régimen, pero es quizá demás de lenta en bajas hasta que rebasamos las 2.500 vueltas. El turbo bien podría ayudar un poquito desde más abajo, para, sobre todo, no estar tan obligados a rodar a medio régimen cuando circulamos por un entorno más revirado.

Este motor está asociado a un cambio manual de seis marchas cuyos recorridos en la palanca son correctos y cuyos desarrollos tienden a ser largos, pensando en el ahorro de combustible y en el funcionamiento a bajas vueltas en velocidades de crucero en viajes. Eso sí, este hecho, junto a la remolona respuesta del motor hasta alcanzar las 3.000 vueltas, nos obligará a reducir para circular en marchas más cortas continuamente cuando vayamos por carreteras secundarias y a abusar de transiciones con la caja de cambios. Esto, por ende, afectará más en el consumo. Como decimos, no se echa en falta más potencia, sino algo más de rapidez en la respuesta en bajas.

Comportamiento: Cómodo y dócil

Imágenes dinámicas del Opel Grandland X.

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El comportamiento dinámico del Opel Grandland X está claramente orientado al confort. Tiene un tarado de suspensión bastante blandito que ofrece toda la comodidad a sus ocupantes en viajes largos, incluso filtra de manera genial cada bache que encontremos en el camino. Esto le hace balancear algo en carreteras con mucha curva cerrada y seguida, pero no implica demasiada dificultad para el conductor.

Además, cuando queramos entrar en algún camino o entorno de tierra, parecerá más bien que estamos surcando el océano, ya que no va a transferir con violencia el paso por las infinitas piedras al habitáculo. En estas circunstancias deberéis saber que no es posible asociarlo a un sistema de tracción total, por lo que habrá que ir con cuidado si la cosa se complica. Lo máximo a lo que optamos para mejorar la motricidad delantera en condiciones farragosas es el IntelliGrip (una especie de Grip Control con modos de conducción para diferentes superficies.)

La dirección es muy asistida y podría ser algo más precisa. Realmente transmite poco al conductor, pero es algo que ganamos en cuanto nos ponemos a maniobrar en ciudad. Eso sí, los casi 4,5 metros de longitud y su anchura considerable no serán los mejores aliados para circular por ningún núcleo urbano, sobre todo cuando de encontrar aparcamiento público se trate. No obstante, el confort seguirá presente al pasar por badenes, hacer rotondas o circular por las habituales calles en mal estado.

Como decíamos en el apartado de motor, no se echará en falta más potencia en este bloque. Sin embargo, notaremos un motor bastante más refinado en vías rápidas que en ciudad, ya que en bajas necesita algo más de alegría y tendremos que revolucionarlo más de la cuenta (algo que se traslada al consumo.)

Sus condiciones de todocamino, en todo caso, es mejor no comprobarlas fuera de un simple camino de tierra seca en buenas condiciones, porque algún lugar con más dificultad que eso no será terreno que agradezca el Grandland X. No es un coche pensado para campo y meterlo ahí sería desaprovechar todo el potencial que tiene para devorar kilómetros en asfalto. Además, el conductor encontraría innumerables dificultades.

Equipamiento: El necesario de serie, buena oferta en opciones

El modelo equipa el sistema Opel OnStar y el eCall de serie.

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Este coche se corresponde con el acabado Excellence, que de serie viene equipado con elementos tan destacados como Opel OnStar (aunque Opel ya ha puesto fecha de caducidad a este elemento), freno de estacionamiento eléctrico, pilotos de led, llantas de 18 pulgadas, climatizador automático, sensores de aparcamiento, acceso y arranque sin llave, alerta por cambio involuntario de carril o Pack Versatilidad (asientos abatibles y doble fondo en el maletero.)

Este acabado está disponible desde unos 24.300 euros, pero nuestra unidad contaba con algunos extras más. Así, el color Oro, el sistema de navegación 5.0 IntelliLink con pantalla de ocho pulgadas, la tapicería mixta en los asientos, la cámara de visión trasera, la iluminación full led, el techo en color negro, el paquete Plug&Play (cargador inalámbrico, alarma y tomas de 230 y 12 V) o los raíles de techo hacen que se acerque a los 27.500 euros, que no es una cifra alta para el equipamiento que lleva.

Sin embargo, la verdad es que por unos 500 euros más tenemos el tope de gama Ultimate, que añade unas llantas de 19 pulgadas, antinieblas, pedales deportivos y un par de detalles más y que puede resultar algo más atractivo para el comprador antes que romperse la cabeza para ver qué opciones le incorporas al acabado anterior. Además, el tope de gama también puede equiparse con numerosos extras más, como gancho para remolque, control de crucero adaptativo, tapicería de cuero… Eso sí, ya pasarás de los 30.000 euros fácilmente.

En cuanto al funcionamiento de los sistemas, la conectividad y la navegación hacen una buena labor, son rápidos y precisos; OnStar también tiene muchas particularidades positivas como ya conocemos (aunque sólo funcionará hasta fin de 2020, ya sabéis); la iluminación led es totalmente recomendable (1.000 euros); y, por el contrario, estaría bien poder elegir entre freno de mano o de estacionamiento eléctrico, pero me temo que desde el acceso a la gama tenemos esta última opción, que, como dijimos antes, es algo mejorable.

Consumo: Cifras aceptables

La instrumentación es demasiado clásica, pero la pantalla TFT ofrece buena información.

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El consumo medio que homologa Opel es de 5,1 litros a los 100. Si bien la cifra real es mucho más alta, no deja de ser un número aceptable para un coche con motor de gasolina y de estas dimensiones.

Durante la prueba hemos anotado que en autovía los consumos obtenidos se acercan a 7 l/100 km; en carreteras secundarias, a unos 7,5 l/100 km; y, en un entorno exclusivamente urbano, sobrepasa los 9 l/100 km. Esto supone una media de casi 8 l/100 km.

Teniendo en cuenta que su depósito tiene capacidad para 53 litros de combustible, podríamos hacer alrededor de 660 km entre repostaje y repostaje.

Rivales: Rivales del Opel Grandland X 130 CV gasolina Excellence

Vehículo

Opel Grandland X 1.2T S&S Excellence 130 (4.75) Euro 6.2

Peugeot 3008 1.2 S&S PureTech Allure EAT6 130

Ford Kuga 1.5 EcoB. Auto S&S Titanium 4x2 120

Honda HR-V 1.5 i-VTEC Elegance Navi CVT

Precio Desde
28.787 €
Desde
30.150 €
Desde
27.500 €
Desde
26.100 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 130 130 120 130
Aceleración 0-100 km/h (s) 11,1 10,5 12,6 11,2
Consumo Medio (l/100 km) 5,4 5,3 6,2 5,2
Emisiones CO2 (g/km) 121 120 143 120

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