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Prueba del Opel Crossland X 1.2 Turbo 130 CV 2018

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18 de septiembre, 2018

El modelo más pequeño de la gama X de Opel trata de combinar las virtudes de un monovolumen con la estética de un SUV. ¿Lo consigue? En la prueba del Opel Crossland X de gasolina, encontrarás la respuesta.

Uno de los principales damnificados de la moda SUV ha sido la carrocería de tipo monovolumen, que, lejos del esplendor vivido en la década de los 90 y principios del siglo XXI, ve cómo su cuota de mercado no para de descender año tras año. Aunque son prácticos, versátiles y muy cómodos, los monovolúmenes no pueden competir con la estética de los SUV, siendo este es uno de los aspectos que, junto al precio, más pesa en la decisión de compra de un coche.

En este contexto, la marca del rayo ha decidido sustituir el Meriva por el Opel Crossland X de la prueba, un vehículo que la firma cataloga como un crossover y que mezcla los conceptos SUV y monovolumen. Se trata, en definitiva, de acercarse a la categoría de moda, con una operación similar a la realizada por Renault en el último Scénic o por Peugeot, que directamente ha dejado a un lado los vehículos familiares con la nueva generación del 3008 y el 5008.

Fruto del acuerdo de colaboración entre PSA y Opel y la posterior adquisición de ésta por parte del grupo francés, el Opel Crossland X emplea la tecnología PSA tanto en su plataforma como en la gama de motores. De hecho, es primo hermano del Citroën C3 Aircross, y ambos se fabrican en la planta de Figueruelas, en Zaragoza.

Rivales del Opel Crossland X

Encuadrado en el segmento B, el Opel Crossland X milita en la misma categoría que el Opel Mokka X, pero el enfoque es distinto. El Crossland X cuenta con un interior más amplio y modulable y está pensado para usarlo siempre sobre asfalto. El Mokka, por su parte, cuenta con un precio de partida más elevado, la posibilidad de montar un sistema de tracción total y una gama mecánica diferente y más potente.

La lista de rivales del Opel Mokka X es muy amplia debido a la avalancha de nuevos modelos que ha llegado al mercado: Seat Arona, Kia Stonic, Hyundai Kona, Ford EcoSport, Renault Captur, Peugeot 2008, Mazda CX-3…

Tras la prueba del Opel Crossland X 1.2 Turbo 130 CV, los aspectos que más nos han gustado han sido la amplitud del habitáculo y las prestaciones del motor

Sigue leyendo la prueba del Opel Crossland X de gasolina, si quieres conocer más detalles.

Nuestra valoración: 6,8

Diseño 6

Motor 7

Comportamiento 6

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 8

Destacable

  • Plazas traseras y maletero
  • Motor

Mejorable

  • Detalles de acabado
  • Tacto de la palanca del cambio

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: El monovolumen que quería ser un SUV

El Crossland X se encuadra en el segmento B.

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El Opel Crossland X tiene unas dimensiones un tanto peculiares. Mide 4,2 metros de largo, 1,7 metros de ancho y 1,6 metros de alto, lo que significa que su carrocería es un tanto estrecha y alta para la longitud del vehículo, haciendo que sus proporciones se acerquen más a las de un monovolumen que a las de un todocamino. La inclinación del parabrisas (muy tendido y casi en línea con el capó) y el portón trasero en una posición muy vertical también son características habituales de los monovolúmenes.

La imagen SUV se consigue con los elementos habituales de la categoría, como los protectores en color plata en el parachoques delantero y trasero o el plástico negro que recorre todo el perímetro inferior de la carrocería.

En la parte frontal, nos encontramos con la ya característica parrilla alada que enlaza con las luces diurnas led, mientras que en la vista lateral destaca por el corto voladizo trasero, que deja la rueda casi en el extremo. De esta manera, se consigue una distancia entre ejes de 2,6 metros que, como veremos en el apartado interior, repercute positivamente en la habitabilidad.

Uno de los detalles más originales del Opel Crossland X es el efecto de “techo flotante” que se consigue con la pintura en dos colores (sin coste adicional) y la prolongación de la moldura cromada, que queda por encima de los pilotos traseros.

La unidad de pruebas del Opel Crossland X, que contaba con el acabado tope de gama Ultimate, montaba unas llantas de aleación de 17 pulgadas con neumáticos de medidas 215/50 R17.

El acceso al vehículo es cómodo por altura, pero no por el hueco que dejan las puertas al abrir, algo que puede resultar especialmente incómodo a las personas mayores o los padres que tengan que colocar a los hijos en las sillitas.

En cuanto a la calidad de los acabados, el Opel Crossland X podría mejorar en algunos detalles, como la unión de las puertas delanteras con la aleta (ver galería) o el hueco que queda por encima de los pilotos al abrir el portón, que tiene un aspecto poco fino y trabajado.

Interior: El espacio es su mejor baza

El interior del Opel Crossland X destaca sobre todo por amplitud.

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El diseño interior del Opel Crossland X es muy similar al del Opel Astra, con una disposición muy lógica de los mandos y buen número de huecos para dejar los distintos objetos que llevamos en los bolsillos, siendo especialmente útil, por grande, el que queda por delante de la palanca de cambios. Este último cuenta, además, con dos tomas USB y la posibilidad de montar un cargador inalámbrico para móviles.

La parte superior de la consola está presidida por la pantalla del sistema multimedia, que, en el caso de la unidad de pruebas, era de 8 pulgadas (hay otra de 7 pulgadas). Su funcionamiento es correcto, no produce reflejos y, además, el acceso a los distintos menús es muy sencillo gracias a los botones de acceso directo que tiene justo debajo.

El panel de instrumentos está formado por cuatro relojes analógicos y una pantalla central que ofrece la información de manera muy clara. Además, el paso entre las distintas pantallas de información se realiza de forma sencilla e intuitiva. En cuanto al diseño, es cuestión de gustos. A mí no me disgusta, pero hay quien puede considerarlo algo anticuado.

En lo que respecta a la calidad de los materiales y ajustes, una de cal y otra de arena. La única parte que emplea un plástico blando la encontramos en la zona superior del salpicadero; el resto es plástico duro y, por ejemplo, en las puertas no resulta demasiado agradable ni a la vista ni al tacto. En la unidad de pruebas, una de las tomas USB estaba hundida, lo que no sé si se debe a un defecto concreto de la unidad o a un problema de calidad general en el ensamblaje. La salida de aire central que está colocada en la parte superior del salpicadero tampoco estaba perfectamente enrasada (ver galería).

Los asientos del Opel Crossland X, al menos los de la unidad de pruebas con acabado Ultimate, son muy cómodos. Recogen muy bien la espalda y el mullido es lo suficientemente firme como para que no aparezca fatiga, tras unos cientos de kilómetros al volante. Además, cuenta con un detalle poco habitual en la categoría y que a mi particularmente me gusta mucho: la banqueta extensible.

Sin duda, uno de los puntos más positivos del habitáculo del Opel Crossland X es su amplitud. Las plazas traseras cuentan con espacio más que suficiente para las piernas y las rodillas, incluso para las personas que superen los 1,90 metros de estatura. Además, la banqueta cuenta con desplazamiento longitudinal (hasta 15 centímetros), lo que nos permite, en función de nuestras necesidades, ganar espacio en el maletero o para los pasajeros.

El maletero del Opel Crossland X es también una de sus grandes bazas a favor. Con los asientos en su posición más retrasada, cubica unos buenísimos 410 litros. Además, las formas son muy regulares y el piso del maletero se puede colocar en dos posiciones. En la más elevada, se deja un doble fondo y, cuando se pliegan los asientos, el suelo de carga queda totalmente plano.

En definitiva, el interior del Opel Crossland X destaca por su comodidad y amplitud, pero algunos detalles de acabado no son demasiado finos.

Motor: El motor de gasolina de 130 CV es muy recomendable

Con el motor de gasolina de 130 CV, el Crossland X acelera de 0 a 100 km/h en 9,1 segundos.

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La gama de motores del Opel Crossland X se compone de dos mecánicas diésel (1.6 de 99 CV y 1.6 de 120 CV) y tres de gasolina (1.2 de 81 CV, 1.2 Turbo de 110 CV y 1.2 Turbo de 130 CV). Además, Opel ofrece una variante propulsada por GLP que funciona con el motor de gasolina menos potente.

Para la prueba del Opel Crossland X, hemos contado con la mecánica de gasolina más potente, el 1.2 Turbo de 130 CV. Se trata de un bloque desarrollado por PSA que en los modelos de Citroën y Peugeot aparece bajo la denominación PureTech.

Las prestaciones de esta mecánica son más que correctas para mover los algo más de 1.200 kilogramos que pesa el vehículo. De hecho, gozamos de un nivel de aceleración muy bueno, con una respuesta contundente cuando pisamos el acelerador. Eso sí, hay un pequeño retraso en la respuesta del turbo, por lo que pasa un breve lapso de tiempo entre que pisamos el acelerador y la sobrealimentación empieza hacer efecto.

Por debajo de las 1.750 rpm, que es cuando se entregan los 230 Nm de par máximo, se muestra algo perezoso, le falta un poco de garra. A partir de ahí no hay problema, el motor empuja con fuerza y mantiene sin problemas cruceros de 120 km/h.

Lo mejor de este motor es la suavidad con la que funciona y que, a pesar de su condición de tricilíndrico, no se perciben vibraciones en el interior ni tiene tampoco un sonido desagradable.

Lo que no nos ha gustado tanto es el tacto del cambio, con unos recorridos largos de la palanca y poca precisión a la hora de insertar las marchas.

Comportamiento: Enfoque familiar

El Opel Crossland X no es un coche demasiado ágil, lo que invita a una conducción tranquila.

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El Opel Crossland X es un coche de orientación familiar y su puesta a punto está pensada para obtener el máximo confort de marcha posible y una conducción fácil y agradable. De esta manera, la suspensión cuenta con un tarado bastante blando y la dirección, bastante asistida, ofrece muy poca resistencia.

Con esta configuración, el Opel Crossland X resulta un coche muy cómodo para moverse por la ciudad, ya que la suspensión filtra bien las irregularidades y la suave dirección nos facilita mucho las maniobras. Además, el puesto de conducción elevado es cómodo y la visibilidad correcta desde todos los ángulos. La única pega a la hora de circular por la urbe es que el eje trasero resulta algo seco al pasar por los badanes o pasos elevados, provocando un rebote un tanto desagradable para los que viajan en las plazas traseras.

En vías rápidas, destaca por las buenas prestaciones del motor de gasolina de 130 CV, un habitáculo bien insonorizado y, en general, por un confort de marcha correcto. Eso sí, la dirección transmite más bien poco, dando esa sensación de estar como flotando.

Las carreteras secundarias de muchas curvas son lo que peor lleva el coche, si pretendemos practicar una conducción dinámica para la que no está pensado. La oscilación de la carrocería es significativa y la tendencia al subviraje, clara, lo que resta confianza y termina empujando al conductor a realizar una conducción relajada y suave.

En definitiva, el Opel Crossland X no es un coche ágil, pero cumple con su objetivo de ofrecer una conducción fácil y agradable, brindando un confort de marcha correcto.

Equipamiento: Dispositivos poco habituales en la categoría

El acabado Ultimate incluye el Head-up Display, un dispositivo poco habitual en el segmento B.

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El Opel Crossland X se ofrece actualmente con cuatro líneas de acabado: Edition, Design Line, Innovation y Ultimate. La unidad de pruebas contaba con el tope de gama Ultimate, que, en combinación con el motor 1.2 Turbo de 130 CV, tiene un precio de partida, sin descuentos, que supera holgadamente la barrera de los 20.000 euros.

A cambio, tenemos un equipamiento de serie bastante generoso que incluye, además, algunos elementos pocos comunes en la categoría, como el dispositivo Head-up Display, que proyecta información sobre una lámina de plástico que emerge por encima del salpicadero, un cargador inalámbrico para móviles o unos faros adaptativos con tecnología led que ofrecen una muy buena iluminación de la carretera. En este sentido, destaca también el climatizador bizona o el acceso y arranque sin llave.

Aunque, salvo si elegimos el color azul,  hay que pagar por la pintura, no hay sobrecoste, si queremos la opción bicolor, que le aporta un toque juvenil y moderno al Crossland X. El techo, por cierto, es, con este acabado, panorámico e inunda de luz el interior, pero no se puede abrir.

El sistema multimedia, que se maneja a través de una pantalla de 8 pulgadas, cuenta con un buen grado de conectividad, ya que incluye la compatibilidad con los protocolos de conexión Android Auto, Apple CarPlay y, por supuesto, Bluetooth.

En cuanto a sistemas de seguridad y asistentes a la conducción, a pesar de estar ante el tope de gama, tenemos que acudir a la lista de opciones para equipar elementos como los sensores de aparcamiento delanteros y traseros, la alerta de ángulo muerto o el sistema de frenada de emergencia automática con detección de peatones. De serie, incluye, entre otros, alerta de cambio involuntario de carril, control de crucero adaptativo, reconocimiento de señales y sensores traseros de ayuda al estacionamiento.

Consumo: Cifras contenidas

El Opel Crossland X tiene un depósito con capacidad para 45 litros.

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El Opel Crossland X 1.2 Turbo 130 CV homologa un consumo urbano de 5,9 l/100 km, extraurbano de 4,7 l/100 km y mixto de 5,1 l/100 km. Como es normal, la cifras reales de consumo difieren sensiblemente, pero aun así no están nada mal.

En ciudad, obtuvimos un registro de casi 8 litros, mientras que en vías rápidas y a la máxima velocidad permitida nos movimos en torno a los 6 l/100 km. Al final de la semana de prueba y con unos trayectos que han incluido más ciudad que carretera, el ordenador de a bordo marcaba 6,5 l/100 km.

Con un depósito con capacidad para 45 litros, la autonomía se sitúa en aproximadamente 700 kilómetros.

 

Rivales: Rivales del Opel Crossland X 1.2 Turbo 130 CV

Vehículo

Opel Crossland X 1.2T S&S Ultimate 130

Citroen C3 Aircross Puretech S&S Shine 130

Ford EcoSport 1.0 EcoBoost ST Line Black Edition 125

Hyundai Kona 1.0 TGDI Style Sky Red 4x2

Precio Desde
25.192 €
Desde
21.700 €
Desde
23.635 €
Desde
27.090 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 130 130 125 120
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,1 9,3 11,0 12,0
Consumo Medio (l/100 km) 4,7 5,3 5,5 5,2
Emisiones CO2 (g/km) 116 119 119 126

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