Prueba

Prueba del nuevo VW T-Roc gasolina automático de 190 CV 2018

50 fotos

Ampliar

27 de marzo, 2018

El Volkswagen T-Roc juega entre dos aguas. Por su tamaño y precio podría considerarse que está en el segmento C, pero en realidad se presenta como un SUV pequeño con un enfoque premium. Hemos probado la versión que, según la propia marca, acumulará la mayoría de los pedidos.

Volkswagen se mete de lleno en el segmento de moda de los SUV -B con la llegada del Volkswagen T-Roc, un modelo que no cuenta con demasiados rivales, porque los que se le acercan por tamaño no llegan por prestaciones y precio. Realmente, el que está más cerca del T-Roc (aparte de su primo el Audi Q2) es el coreano que puedes ver en esta prueba del Hyundai Kona con la mecánica más potente y la tracción total.

Con un precio que supera holgadamente los 36.000 euros, el protagonista de esta prueba pone el listón muy alto en el nivel de exigencia. Por esta suma hay que tener muy claro que nos interesa este coche en lugar de otros rivales, pues 36.000 euros son un abanico enorme en el que caben desde un BMW Serie 3 hasta un Mercedes GLA.

T-Roc: entre el Polo, el Golf y el Tiguan

El T-Roc se posiciona teóricamente entre el Polo y el Golf, pero sólo por su tamaño: lo que Volkswagen quiere es que la gama T-Roc esté un peldaño por encima también del Golf. En realidad, es un producto que parece nacido de cruzar genéticamente un Polo (del que hereda gran parte de su interior), un Golf y un Tiguan.

Mientras que el Polo utiliza la plataforma MQB-A0, el T-Roc emplea la misma MQB del Audi Q2. Por eso puede permitirse el lujo de contar con suspensión trasera independiente en las versiones de tracción total, que no están disponibles ni en el Ibiza, ni en el Polo ni en el Arona.

Volkswagen tiene claro que el público al que dirige este modelo tiene unas expectativas elevadas y espera que la mayoría de sus ventas se concentren en las versiones de gama media-alta, como este Sport con el motor más potente.

Nuestra valoración: 6,8

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 8

Interior 6

Equipamiento 6

Consumos 7

Destacable

  • Comportamiento dinámico
  • Imagen de marca
  • Versatilidad

Mejorable

  • Precio elevado
  • Plásticos duros
  • Umbral del maletero

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Parece más de lo que es

El T-Roc juega con las formas para dar una imagen de deportividad y robustez.

50 fotos

Ampliar

Tomando como punto de partida el mismo esqueleto que el del Audi Q2, el T-Roc apuesta por unas formas con unas nervaduras más marcadas y unos grupos ópticos de mayores dimensiones. El resultado es atractivo y hace que parezcan coches completamente diferentes.

El T-Roc da la sensación de ser un coche de mayores dimensiones, más corpulento y robusto. La parte frontal, con unos grupos ópticos muy rasgados y una parrilla muy «horizontal», hace que parezca más ancho y bajo que el Audi. La enorme entrada de aire del faldón y la forma de las rejillas de los laterales enmarcadas por las luces de marcha diurna, que también hacen la función de indicadores de dirección, refuerzan esa imagen deportiva del T-Roc.

En la vista lateral la atención se centra en los marcados pasos de rueda y en una línea de cintura muy alta, con muy poca proporción acristalada que le da un aire muy macizo.

La parte trasera es algo recargada, con unas falsas salidas de escape en los laterales que tienen otras falsas salidas de aire sobre ellas y un difusor inferior copiando las formas del hueco de la matrícula… Demasiado repetitivo.

Los acabados son correctos y las puertas ajustan bien, además de tener un buen tamaño para dar un acceso bastante cómodo al habitáculo.

En cuanto a la iluminación, este T-Roc cuenta con luces full led y su cantidad de luz es buena. También los antiniebla (que son halógenos) proporcionan una buena luz, con un haz ancho que ilumina bien los arcenes. Además, hacen la función de luz de curva.

Interior: Sobriedad práctica

El interior tiene un diseño atractivo, pero los plásticos duros no encajan en un coche de este precio.

50 fotos

Ampliar

No hay muchas sorpresas al abrir las puertas del T-Roc, momento en el que nos da la bienvenida el típico diseño de los modelos del grupo Volkswagen: bien resuelto, con una buena ergonomía y acabados, pero sin riesgos ni alardes. Los ajustes de las diferentes piezas que conforman el habitáculo son correctos y los materiales tienen buen aspecto, pero el tacto es otra cosa.

En un coche de este precio, lo mínimo que uno espera es que el salpicadero no sea de plástico duro. Su diseño es muy similar al del Polo, pero su precio está más de 10.000 euros por encima.

Los asientos son cómodos y las plazas delanteras gozan de un buen espacio para viajar. El tejido es atractivo y sujeta mejor el cuerpo que el cuero. Detrás es otro cantar. No me gusta que a los pasajeros traseros se les brinde menos atención que a los delanteros y en el T-Roc claramente hay dos clases. Mientras que delante tienen unos paneles de puerta bien rematados, con unas molduras decorativas de gran calidad e incluso con un fileteado iluminado con leds, atrás las molduras son diferentes (parece como si fuesen de otro coche) y nada de iluminación… justo donde menos luz tiene el coche y donde más falta hace crear un entorno más acogedor.

El espacio tampoco sobra, aunque es mejor que el del Hyundai Kona. Si delante viajan adultos de 1,8 metros, atrás rozarán con las piernas en los respaldos.

Hay varias opciones de personalización con molduras de diferentes acabados y colores. La unidad probada las equipa en un color gris que resulta elegante, pero, tal vez, demasiado sobrio.

Lo más llamativo del interior del T-Roc es el el Digital Cockpit. Los relojes de la instrumentación se sustituyen por una pantalla de alta definición en la que podemos mostrar toda la información que queramos, de la forma que queramos y con el diseño que más nos guste. Su calidad de imagen es muy buena y podemos tener bajo control todos los parámetros del coche, del navegador, del teléfono, del sistema multimedia, etc.

El maletero tiene un volumen correcto. Se echa de menos un doble fondo, pues espacio tiene para él. El umbral de carga queda algo alto, pero al menos está enrasado con el borde del parachoques y el suelo del maletero es completamente plano, incluso cuando abatimos los respaldos traseros si necesitamos más espacio.

En general, la sensación es positiva y la nota sería más elevada si no fuese porque, por el precio del T-Roc, uno se merece mejores materiales, que a los de las plazas traseras no se les considere viajeros de tercera y, en definitiva, que no nos parezca claramente mejor acabado un Golf que éste, cuando cuesta bastante más.

Motor: En la cumbre de su categoría

El motor de 190 CV y la tracción total proporcionan unas buenas prestaciones.

50 fotos

Ampliar

Esta versión equipa el motor de 2 litros con 4 cilindros y turbo que tan buen resultado da en varios modelos del grupo y con diferentes niveles de potencia. En este caso, el dinamómetro se para en los 190 CV y éstos se reparten al asfalto a través de una caja de cambios DSG de 7 marchas y tracción total.

En realidad, este T-Roc es un tracción delantera que envía parte del par (hasta el 50%) al eje trasero en caso de que las ruedas delanteras no den abasto para transmitir todo el par.

Mediante una ruleta en la consola central podemos ajustar los parámetros del sistema de tracción y también del comportamiento de la mecánica. Girando el mando, variamos la respuesta del sistema de tracción y del control electrónico para que el coche se adapte mejor a la conducción sobre asfalto, hielo, barro, etc.

En el centro del mando hay un pulsador que actúa sobre la respuesta de la caja de cambios, la asistencia de la dirección y la sensibilidad del pedal del acelerador, el clásico «Drive Mode Select».

Cuando seleccionamos el modo Eco, activamos la función de rueda libre en la caja de cambios. Cuando levantemos el pie del acelerador con suavidad, el coche rodará por inercia como si fuésemos en punto muerto. Si levantamos muy bruscamente, la unidad de mando interpreta que queremos reducir la velocidad y la caja de cambios mantiene cierto nivel de freno motor.

La caja de cambios DSG de 7 marchas funciona correctamente, aunque en los últimos modelos que estoy probando del grupo me da la sensación de ser algo más lenta de reacciones que en generaciones anteriores. Sin un cronómetro con el que poder asegurarlo, podría ser que uno ya se haya acostumbrado a este tipo de cambios y ya no le impresionen tanto como antes, pero casi apostaría a que, efectivamente, se ha suavizado su respuesta, tal vez buscando un mayor confort de marcha y fiabilidad.

Comportamiento: Entre los mejores del segmento

El T-Roc hace gala de un comportamiento dinámico ejemplar.

50 fotos

Ampliar

Tal vez sea este el apartado en el que más me ha sorprendido el T-Roc. No tiene nada que ver ni con el Polo ni con el Arona e incluso me ha gustado más que el Audi Q2. Pese a su altura respecto al suelo y a que va sobrecalzado, su comportamiento dinámico es realmente bueno y te hace disfrutar bastante hasta en conducción deportiva.

Conducirlo en ciudad es agradable, porque tiene unas dimensiones más bien compactas y la caja de cambios automática y el motor hacen que sea muy fácil de conducir. Las maniobras no se le atragantan y, como vamos sentados algo elevados, controlamos bien el resto del tráfico y las dimensiones del T-Roc.

Las suspensiones no son muy secas y no se hace incómodo pasar por los baches, bandas reductoras de velocidad  o tapas de alcantarillado, tan típicas de las ciudades. No le vendría mal un poco más de suavidad en la extensión de los amortiguadores traseros, que tienden a rebotar ligeramente al pasar por los típicos guardias tumbados.

En autopista, se sujeta muy bien y en curvas rápidas se conduce como si fuese un coche más grande, con un buen aplomo y con pocos cabeceos ni gestos raros al pasar por badenes, ni siquiera en pleno apoyo.

En carreteras secundarias es sorprendente su agilidad y cómo se deja hacer. La dirección tiene un tacto excelente. Es precisa, suficientemente rápida y su nivel de asistencia, muy agradable. El eje delantero es muy obediente y no es para nada morrón (no tiende a irse de delante). Gracias a lo bien guiada que va la parte delantera, si necesitamos ayuda de la parte trasera, bastará quitarle algo de peso a ésta levantando el pie del acelerador o rozando el freno y el T-Roc redondeará los giros de forma muy noble y progresiva. La verdad es que es de los mejores SUV que he probado en este tipo de vías. Es cómodo y muy eficaz. Tal vez el que más cerca esté del T-Roc sea el Hyundai Kona, también ejemplar en este apartado.

En el circuito de pruebas se corroboran estas impresiones iniciales. Los tiempos de espera son más bien cortos para un coche que es algo alto y con suspensiones de recorridos largos. Esto le proporciona mucha agilidad y hace que la maniobra de esquiva la solucione sin el menor atisbo de inestabilidad o riesgo, con una sensación de control en todo momento.

Las reacciones son muy progresivas y esto no es fácil en un coche con unas ruedas 235/40-19, lo que dice mucho y bueno de su bastidor.

En cuanto a la frenada de emergencia, claramente este coche se merece más freno. Las distancias son correctas en la primera pasada, pero se alargan demasiado en los sucesivos intentos y, además, esta versión de 190 CV corre mucho… y también hay que frenarla. No le vendría nada mal algo más de freno y, sobre todo, más aguante a la temperatura.

Conclusión: el T-Roc está entre los mejores del segmento en este apartado. Es más agradable, noble y divertido que un Countryman, un GLA o un X1 y, sobre todo, es fácil para cualquier tipo de conductor, con unas reacciones muy seguras y predecibles en todo momento.

Equipamiento: Es un coche caro

El equipamiento es completo, pero lo pagas.

50 fotos

Ampliar

Pagando lo que cuesta este coche, uno espera encontrarse con un equipamiento de primer nivel y, en cierto modo, así es. En el apartado de ADAS (asistentes avanzados a la conducción) no hay reproche posible. Tenemos control de crucero adaptativo, alerta de colisión con sistema de frenado de emergencia, alerta de pérdida de carril con sistema de mantenimiento activo, sensores de ángulo muerto… Prácticamente lo trae todo y, además, funcionan razonablemente bien, sin demasiadas falsas alarmas.

En cuanto al sistema multimedia, también está a la última y es compatible con todos los sistemas actuales (Android Auto, Apple Car, Mirror-Link). Su funcionamiento es bueno y los menús son muy intuitivos y fáciles de manejar. En Volkswagen no se han subido al carro de muchos de sus rivales, que ya consideran prescindible el incorporar navegador y prefieren emplear el del propio móvil.

El sistema de audio (firmado por Beats) tiene una buena calidad de sonido y se puede disfrutar a bordo del T-Roc de buena música. Otro punto a su favor para este menester es el hecho de que su motor de gasolina apenas suena ni vibra, de modo que nada distorsiona el buen sonido de sus altavoces.

En realidad, la pantalla táctil de la consola central y el sistema multimedia son los mismos que encontramos en el Golf o el nuevo Polo. Se agradece que los mandos de la climatización se mantengan independientes del sistema multimedia y que tengamos acceso directo a ellos en todo momento sin necesidad de tener que bucear en varios menús.

Climatizador bizona, llantas de 19 pulgadas (con neumáticos 235/40-19) en dos tonos, techo panorámico, volante multifunción, portón trasero con apertura eléctrica… No echaremos nada en falta, pero es que, en rivales como un Jeep Compass, tendremos el mismo equipamiento por menos dinero y, además, más espacio en las plazas traseras. Realmente el T-Roc no ha nacido con vocación de «coche del pueblo» (que es lo que significa Volkswagen), sino que apunta más alto y en ese terreno ya hay alternativas con más caché, como BMW, Mercedes, Mini o incluso Lexus e Inifiniti.

Consumo: Muy bueno para sus prestaciones

A velocidades legales, los consumos del T-Roc son razonables.

50 fotos

Ampliar

Para tratarse de un coche de 190 CV de potencia, con una silueta poco aerodinámica y unas ruedas de 19 pulgadas de 235 mm de ancho, los consumos no son nada exagerados, aunque no cumplen con los datos declarados.

Frente a los 8 l/100 km oficiales en uso urbano, el consumo en ciudad de este T-Roc ha sido de 10,2 l/100 km. En su defensa, esta unidad cuenta con elementos opcionales que suman bastantes kilos a la báscula, lo cual penaliza especialmente este apartado de consumos en un uso con constantes arrancadas y paradas.

En carretera, Volkswagen declara 6 l/100 km y los podremos conseguir si no hay nadie más en la carretera y sacamos todo el partido de su caja de cambios de 7 marchas y de la rueda libre, pero lo normal es que nos movamos en el entorno de los 6,6 l/100 km.

En autopista o autovía, a los máximos legales el consumo del T-Roc ha sido de 7,5 l/100 km.

Con estos datos de consumo y un depósito de 55 litros, la autonomía del T-Roc ronda los 700 km.

Rivales: Rivales del VW T-Roc 2.0 TSi DSG7 2018

Vehículo

Volkswagen T-Roc 2.0 TSI Sport 4Motion DSG7

Hyundai Kona 1.6 TGDI Style Sky Red DT 4x4

Audi Q2 2.0 TFSI #untaggable edition Q. S tronic 140kW

Mini Mini Countryman Cooper SD Aut.

Precio Desde
35.596 €
Desde
31.890 €
Desde
48.096 €
Desde
35.950 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Diesel
Cambio 7 marchas 7 marchas 7 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 190 176 190 190
Aceleración 0-100 km/h (s) 7,2 7,9 6,5 7,7
Consumo Medio (l/100 km) 6,6 6,7 6,4 4,6
Emisiones CO2 (g/km) 151 153 146 121

Comparte este artículo:

Comentarios

* He leído la Política de privacidad

Síguenos en las redes

Aquí está tu coche