Prueba

Probamos el nuevo Subaru Forester híbrido, la nueva etapa de Subaru

65 fotos

Ampliar

25 de febrero, 2020

Nos dejó un buen sabor de boca en su debut y ahora por fin lo hemos podido probar a fondo para conocer bien sus fortalezas y debilidades. El Forester vuelve a demostrar que es un verdadero SUV, muy utilizable dentro y fuera del asfalto, pero, aunque sus consumos han mejorado, siguen siendo superiores a la media en su categoría.

Hay quien claudica y renuncia a sus señas de identidad, como ha hecho Citroën con la suspensión hidroneumática o BMW con la tracción trasera en sus modelos más vendidos, y otros que buscan la forma de adaptarse a los tiempos, como ha hecho Subaru con el nuevo Subaru Forester. En vez de renunciar a los motores bóxer (que van algo justos de par si no los dopas con un turbo) y a la tracción total permanente (más eficaz pero que penaliza los consumos), ha añadido un motor eléctrico para convertirlo en un híbrido y mitigar en parte esas dos desventajas. Además sale reforzado con un detalle que cada vez tiene más peso en la decisión de compra: la etiqueta Eco.

Eso sí, aunque Subaru ha tenido que recurrir a lo mismo que todas las marcas en la actualidad, a electrificar de un modo u otro sus gamas, lo ha hecho a su manera. No es un mild hybrid, pero tampoco un híbrido tradicional, está en un término medio. Sí, su motor eléctrico es lo bastante potente como para poder mover el coche por sí solo, a diferencia de los mild hybrid, pero el sistema eléctrico es de un voltaje tres veces menor que la media y también el motor tiene menos potencia de lo usual.

Más que un eléctrico que supla al motor de combustión para bajar los consumos en ciudad, aquí lo que han hecho es que asista al motor en las fases donde peor rendimiento tiene, es decir, al iniciar a rodar y al pisar el acelerador. De este modo se compensa ligeramente la falta de par del motor bóxer atmosférico y se reduce el consumo.

Cuáles son las ventajas del Forester híbrido frente a sus rivales

Como rivales para el Forester he elegido tres modelos bastante diferentes. El primero de ellos es el Corolla Trek. No es un SUV en el sentido estricto, pero es un híbrido, con una capacidad similar (algo más amplio el Forester) y con etiqueta Eco. No tiene tracción total pero sus consumos son mucho más ajustados y sus prestaciones superiores.

El otro rival es el culpable de que la categoría haya explotado y ahora todo el mundo quiera tener un SUV, el Qashqai en su versión diésel con tracción total. Sus consumos son menores y su capacidad interior similar, con un sistema de tracción total menos eficaz pero que tampoco echaremos en falta ahora que el Forester ya no es tan campero como antes. Por último, el tercero en discordia es el Seat Ateca con un motor de gasolina de potencia similar, pero que gracias al turbo tiene más par y una respuesta más agradable. Eso sí, ni el Qashqai ni el Ateca consiguen la etiqueta Eco.

Nuestra valoración: 7,0

Diseño 7

Motor 6

Comportamiento 8

Interior 7

Equipamiento 8

Consumos 6

Destacable

  • Verdadero SUV
  • Etiqueta Eco
  • Seguridad

Mejorable

  • Cambio de marchas
  • Consumos
  • Sin rueda de repuesto

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Más cambios de lo que parece

Hay más cambios de los que aparenta.

65 fotos

Ampliar

Aunque en la historia de Subaru han existido modelos en los que el diseño ha sido una de las prioridades (como el XT o el SVX), lo cierto es que siempre han tirado más porque la función haga la forma. Tampoco han sido muy amigos de cambios radicales entre generaciones y este nuevo Forester no varía apenas respecto al que conocíamos hasta ahora, al menos al primer golpe de vista.

El frontal es muy similar y apenas cambia la forma del faldón (lo más llamativo son los nuevos antinieblas) y también de las entradas de aire bajo la calandra.

En la vista lateral las proporciones son muy similares también, con unas proporciones muy cúbicas que permiten un interior espacioso y al que es muy cómodo acceder. A esto último también ayuda muchísimo que las puertas son enormes y abren 90 grados.

La única referencia que Subaru añade para dejar claro que se trata de un híbrido la vemos precisamente en el lateral, con unos pistones opuestos bajo los retrovisores con la inscripción e-boxer.

En la parte trasera encontramos una nueva configuración de los grupos ópticos y un anagrama añadido por la importadora española para remarcar su condición de híbrido con la leyenda «Eco/Hybrid».

Los acabados y ajustes son buenos y lo que me ha impresionado más es la excelente rigidez torsional de la carrocería. En mi recorrido habitual de pruebas off-road no he oído el menor lamento de la estructura e incluso con el coche detenido en un doloroso cruce de puentes las 4 puertas y el portón trasero abren y cierran con suavidad. Excelente.

Interior: Algo más alegre

El interior es acogedor, pero demasiado sobrio.

65 fotos

Ampliar

En el interior hay más cambios que fuera y el salpicadero cambia por completo, aunque la instrumentación es muy similar a la anterior, pero los paneles de puerta, consola central y mandos principales son de nuevo diseño.

Aunque se ha revisado la ergonomía y algunos mandos están mejor colocados y de mejor aspecto, como los interruptores de la calefacción de los asientos, algunos elementos tienen un manejo muy poco intuitivo y engorroso. En el cuadro de instrumentos hay información que se duplica en la pantalla sobre la consola central y moverse por el menú de información o resetear los datos es incómodo.

Además, algunas teclas están dispersas. Por ejemplo, no tiene mucho sentido que para anular el asistente de mantenimiento en el carril tengamos una tecla en el volante y otra en el plafón del techo, junto a los mandos para la luz de cortesía y la apertura del techo solar.

Las plazas delanteras son muy cómodas y amplias, con unos asientos confortables en los que la única crítica es que carecen de sujeción lateral.

También las plazas traseras son amplias, entre las mejores de la categoría y, aunque tres adultos no van muy holgados, también es de los más cómodos para llevar a tres pasajeros. Eso sí, el cinturón de la plaza central es algo incómodo al venir desde el techo y, cuando sólo van dos pasajeros, como la banqueta y el respaldo son planos, vamos de un lado a otro en las zonas de curvas.

El maletero tiene unas buenas dimensiones y formas muy aprovechables, pero el espacio que ocupan las baterías del sistema híbrido (refrigeradas por aire) hace que no se pueda contar con una rueda de repuesto. Este detalle puede ser más banal en algunos rivales, pero el Forester es un coche que ha enamorado a muchos clientes que sí sacan partido de su condición de SUV y fuera del asfalto tener una rueda de recambio es vital.

Si necesitamos más espacio podemos abatir los respaldos traseros, que dejan un suelo plano por completo y un espacio diáfano.

En resumen, el Subaru Forester híbrido tiene en su amplitud y en el confort que brinda a sus pasajeros sus principales bazas en el apartado interior.

Motor: Condicionado por la caja de cambios

El motor tiene poco par y la caja CVT una respuesta poco agradable.

65 fotos

Ampliar

Subaru tiene su propia manera de hacer las cosas y así ha sido también a la hora de desarrollar el sistema híbrido para integrarlo en un coche con motor bóxer longitudinal y tracción total. Se mantiene el motor de 2 litros y 4 cilindros de gasolina que rinde 150 CV. En él la única diferencia es que ahora, en vez de un alternador convencional, tenemos un ISG (integrated starter generator, es decir, una máquina reversible que funciona como alternador o motor según reciba movimiento o corriente y que, además de cargar las baterías, puede encender el motor de gasolina).

Como detalle curioso, en Subaru han instalado dos baterías de 12v en vez de una para reforzar el sistema eléctrico y garantizar siempre el arranque incluso en las peores condiciones imaginables.

A este motor se le une la ya tradicional caja de cambios de variador continuo que es una seña de identidad de Subaru desde hace algunos años. Se ha revisado su gestión para optimizar su respuesta y, además, que trabaje al unísono con el motor eléctrico integrado en la misma y que ofrece 16,7 CV, alimentado por unas baterías de ión de litio de sólo 118 V, cuando los híbridos normales trabajan entre 300 y 400 voltios.

Aunque este pequeño motor puede mover el coche por sí solo (en condiciones muy favorables, porque a la mínima pendiente en contra no puede con el peso), está más pensado para asistir al de gasolina en las condiciones en las que más se dispara el consumo, es decir, en al iniciar a rodar y al acelerar. Además, este motor eléctrico tiene la misión de enmascarar uno de los puntos débiles del motor bóxer atmosférico: la falta de par.

El motor eléctrico aporta par instantáneo (de 65 Nm) y mejora algo la respuesta al acelerador y debería hacer más agradable la conducción y que el cambio CVT no tuviese que poner tantas veces y durante tanto tiempo al bóxer a funcionar a altas rpm. La realidad es que esta entrega de par no se nota excesivamente y el Forester sigue pecando de ello. Sí, un turbo habría solucionado el problema del par, pero a costa de un mayor consumo y más penalización en las emisiones. Con este híbrido han mejorado algo en cuanto a respuesta, logran la etiqueta eco y los consumos también mejoran sensiblemente.

Por último, el Forester mantiene la tracción total permanente que siempre lo ha caracterizado y que aporta un plus de seguridad y de versatilidad al coche.

Junto al selector del cambio tenemos una ruleta que nos permite elegir entre 3 modos de funcionamiento. En modo normal se busca la eficiencia, y en los otros dos modos una mejor respuesta fuera del asfalto o sobre la nieve. En ellos el cambio mantiene una relación más constante y hace ligeramente de reductora, además de activar el control de velocidad de descenso.

Durante la jornada de pruebas estaba muy embarrado el circuito por las lluvias intensas de días anteriores y no me pareció excesivamente eficaz cómo gestiona el control de tracción en esos modos. De hecho, al final salí del atolladero en modo normal y anulando manualmente el control de estabilidad y tracción, mejor que con el modo Snow/Mud.

Además de la ruleta de modos junto al cambio, en el volante tenemos otra tecla que varía la respuesta del motor y el cambio entre un funcionamiento más sport o más enfocado al ahorro de combustible. Como no hay par, ni siquiera en modo Sport vamos a notar unas reacciones muy vivas y las diferencias entre uno y otro modo son mínimas.

Comportamiento: Perezoso pero muy estable

El comportamiento es bueno, pero fuera del asfalto es peor que otros Forester.

65 fotos

Ampliar

El motor bóxer y la arquitectura de los modelos de Subaru favorecen un centro de gravedad más bajo de lo normal. Esto permite que, incluso en modelos algo elevados como éste, su tendencia natural sea balancear muy poco en las curvas. Como no hay balanceos excesivos que corregir, las suspensiones pueden ser algo más suaves y también dar menos rigidez a las barras estabilizadoras. Esto favorece al confort y también a la motricidad.

En el caso del híbrido, las baterías van montadas sobre el eje trasero y, además de mantener un centro de gravedad bajo, contribuyen a equilibrar el reparto de pesos entre ambos ejes.

Una vez más la teoría se confirma en la práctica y este Forester hace gala de un comportamiento dinámico muy noble, seguro y bastante más confortable que la mayoría de sus rivales.

En ciudad es muy fácil de conducir, aunque a muchos puede que les «mosquee» que casi nunca sea capaz de funcionar exclusivamente en modo eléctrico. Como decía en el apartado de motor, este sistema híbrido está más pensado para asistir al motor de combustión y darle un «empujoncito» que para sustituirlo.

El cambio automático, la postura de conducción y unas formas muy cúbicas hacen que sea fácil moverse en el tráfico y maniobrar con él.

En carretera echaremos de menos un poco más de par que nos permita tener más reprís y poder hacer adelantamientos con algo más de margen. La  caja de cambios CVT no tiene más remedio que poner el motor muy alto de vueltas a la más leve insinuación sobre el pedal del acelerador, pero por suerte está mejor insonorizado que otros rivales con idéntica respuesta.

En zonas viradas es muy agradable, aunque el morro es algo torpe al inicio de los giros, típico de los coches en los que el motor cuelga por delante del eje. Se puede rodar ágil sin tener que pelearnos con él y también ir a ritmos tranquilos con un elevado nivel de confort y siempre con mucha seguridad.

En vías rápidas las suspensiones tragan muy bien los cambios de asfalto, juntas de dilatación y badenes aunque estemos en pleno apoyo, con una respuesta muy tranquilizadora en todo momento y una dirección que responde correctamente.

Fuera del asfalto es donde hay que reconocer que este Forester da un paso atrás frente a sus predecesores. El cambio CVT no es el mejor aliado y la asistencia del motor eléctrico tampoco ayuda nada, es más, nos pondrá en situaciones comprometidas. En muchas ocasiones, en conducción off-road necesitas tener una unión muy directa entre el motor y la rueda (imposible con un variador continuo) y mucho tacto con el acelerador. Aquí es imposible. Ejemplo típico: tienes que superar una zona con un obstáculo escarpado, por ejemplo una roca que sobresale en el suelo (recordad amiguitos, en un 4×4 las piedras y baches se pisan con las ruedas, nunca intentéis pasarlas por el centro del coche).

Si dispones de un todo terreno de verdad, puedes afrontarlo con algo de valentía, pero con un coche como éste hay que apoyar la rueda contra el obstáculo y pasarlo lentamente a base de acelerador. Aquí lo que pasa es que, si lo intentas, el coche no puede avanzar porque apenas hay fuerza. Aceleras un poco más y de repente el motor eléctrico llega con todo el par y, en lugar de pasar el obstáculo lentamente y bajo control, lo pasas de golpe y con el riesgo de atizarle a los bajos del coche.

Sobre superficies deslizantes tampoco ayuda nada de nada esa brusca entrega de par del motor eléctrico, lo único que hace es provocar pérdidas de motricidad y que el control de tracción nos acabe dejando tirados en medio del problema.

En un SUV convencional esto no sería demasiado criticable, pero el Forester es un SUV que tradicionalmente ha sido muy bien valorado precisamente porque sí se podía usar fuera del asfalto mejor que sus rivales. A muchos de sus clientes tradicionales esta versión les puede decepcionar en este aspecto.

En el circuito de pruebas sobre asfalto el Forester saca buena nota en todos los aspectos relacionados con la seguridad. La maniobra de esquiva a 80 km/h la supera sin problemas gracias a su reparto de pesos y la tracción integral, aunque el ESP actúa desde el primer golpe de volante.

En las partes más ratoneras de la pista sale a relucir ese peso en el morro que le resta agilidad a la entrada de los giros, aunque el chasis nos va a permitir jugar con las masas y modificar ligeramente esa tendencia. En cuanto a la motricidad, con este nivel de potencia y sobre asfalto no es fácil saturar la capacidad de los neumáticos.

La frenada de emergencia desde 140 km/h obtiene buena nota en cuanto a distancias y aguante al calor, pero el tacto de los frenos es mejorable, demasiado esponjoso y no muy fácil de dosificar cuando necesitamos modularlo.

En resumen, el Subaru Forester ofrece un comportamiento muy seguro, es fácil de conducir y también muy cómodo, pero ha perdido parte de sus cualidades fuera del asfalto.

Equipamiento: Con prioridad en la seguridad

El equipamiento en materia de seguridad es de lo mejor que hay en el mercado.

65 fotos

Ampliar

Subaru se ha dado cuenta de que la seguridad es un pilar que su clientela valora por encima de otros factores y a los que dan más importancia que en otras marcas, así que ha apostado claramente por potenciar todavía más esta virtud.

Este Forester sobresale en su categoría en materia de seguridad, tanto activa como pasiva. Su chasis ha respondido muy bien en todos los crash test en lo que respecta a la protección de sus ocupantes, con lesiones menores de lo normal, pero, sobre todo, destaca en materia de asistentes para evitar los accidentes.

Alerta de cambio de carril, asistente de luz de carretera con faros adaptativos, asistente de mantenimiento en el carril, alerta de colisión con sistema de frenado de emergencia, control de crucero adaptativo son stop & go, tracción total permanente… no está mal.

El sistema Eyesight con dos cámaras de alta resolución en la parte superior del salpicadero se ha afianzado como uno de los más eficaces del mercado y en esta generación se ve complementado con el nuevo sistema de alerta de fatiga. En la consola central, en la visera del ordenador de viaje, está integrada una cámara de infrarrojos que controla nuestra cara constantemente. Si dejamos de mirar a la carretera nos lo alertará con un aviso en el cuadro de instrumentos y, además, pondrá en prealerta a los sistemas y asistentes, que actuarán con más premura que si estamos mirando a donde debemos.

Además de detectar si miramos o no a la carretera, este sistema nos alerta de que estamos fatigados y perdiendo atención al darse cuenta de que parpadeamos más de lo normal o variamos nuestras rutinas al volante.

En materia de confort también está muy bien dotado: climatizador de doble zona, asientos calefactados con reglaje eléctrico, parasoles extensibles, acceso y arranque con llave inteligente… nada que objetar.

Si analizamos el sistema multimedia también hay buenas noticias y disponemos de Apple Car Play y Android auto para sacar partido de las aplicaciones de nuestro smartphone. También se ha cambiado la pantalla del sistema de infoentretenimiento, que tiene un buen tacto y es rápida de respuesta. Aquí sólo echaremos de menos un puerto de carga inalámbrico y un asistente virtual, elementos que ya empiezan a ser frecuentes en la categoría.

Consumo: Queda recorrido

Los consumos del Forester híbrido son peores que los de sus rivales. Compensa más el GLP.

65 fotos

Ampliar

El sistema híbrido del Forester no está suficientemente optimizado en el apartado de consumos y siguen siendo su punto débil. En principio, este sistema híbrido debería bajar las cifras casi un litro en ciudad y donde el modelo de 150 CV de gasolina sin hibridar homologaba 9 l/100 km en ciudad, ahora baja a 8,1 l/100 km.

Es cierto que el consumo real del anterior en ciudad era de 11 l/100 km, pero es que éste tampoco cumple con el homologado y se va hasta los 9,7 l/100 km, en el escenario en el que más ahorro debería lograr.

En carretera, el anterior consumo homologado sin el sistema híbrido era de 6,4 l/100 km y en éste se ha bajado a 5,5 l/100 km, pero también es una cifra muy difícil de cumplir. Sólo si nos proponemos ser excepcionalmente eficientes, renunciamos a adelantar a ningún camión, etc., podremos acercarnos a esos 5,5 l/100 km. En condiciones, normales (aunque siendo suaves), el consumo en carretera ha estado en los 6,1 l/100 km, cifra que sube hasta los 8,4 l/100 km en autopista y autovía. Sin duda la aerodinámica es un lastre para este modelo.

Concluyendo, los consumos han bajado respecto al modelo sin ser híbrido, pero no de forma tan significativa. Desde el punto de vista del ahorro en uso es más rentable una versión con GLP, que también obtiene los mismos beneficios de la etiqueta Eco, al menos por ahora.

Con estos consumos y un depósito de 60 litros, la autonomía del Forester híbrido ronda los 650 km.

Rivales: Rivales del nuevo Subaru Forester híbrido 2020

Vehículo

Subaru Forester 2.0i Hybrid Executive Plus CVT

Toyota Corolla Touring Sports 180H Trek

Nissan Qashqai 1.7dCI Q-Line 4x4-I

Seat Ateca 1.5 EcoTSI S&S FR 4Drive DSG

Precio Desde
39.150 €
Desde
32.100 €
Desde
34.850 €
Desde
37.080 €
Combustible Híbrido Híbrido Diesel Gasolina
Cambio 6 marchas 1 marchas 6 marchas 7 marchas
Potencia (CV) 150 184 150 150
Aceleración 0-100 km/h (s) 11,8 8,1 9,5 9,2
Consumo Medio (l/100 km) 6,5 3,9 5,2 6,5
Emisiones CO2 (g/km) 150 89 138 149

Comparte este artículo:

Comentarios

* He leído la Política de privacidad

  • Y0

    Me ha gustado esta prueba, el peor Forester para campo hasta el momento.

    La próxima vez que os montéis en el coche comprobar además si la altura al suelo es la anunciada… o se queda en 18 cm.

    https://j.gifs.com/oQNnKk.gif , cosa que también ocurre con el XV (en este caso 20 cm).

    • Rubén Fidalgo

      Hola, siempre somos muy honestos en las pruebas y destacamos tanto las virtudes como los inconvenientes. En este caso, si no fuese un Forester, te diría que en campo va de cine y es mejor que la mayoría de sus rivales, pero es que Forester ha seducido a muchos clientes que sí sacaban partido del coche fuera del asfalto y a esos sí puede desencantarles un poco esta versión.

Síguenos en las redes

Aquí está tu coche