Prueba del nuevo Ford Fiesta Titanium diésel 120 CV 201750

Prueba del nuevo Ford Fiesta Titanium diésel 120 CV 2017

22 Agosto, 2017, modificada el 24 Agosto, 2017 por

Viendo su exterior no te imaginas todo lo que ha cambiado este coche. Al abrir las puertas empiezas a ser consciente del enorme salto adelante que ha dado el Ford Fiesta, algo que se reafirma en cuanto lo pones en marcha. Sin duda queda Fiesta para rato, listo para luchar por el puesto de honor en su segmento.

Nuestra valoración: 7,5 Notable

Diseño 6

Bueno

Motor 8

Notable

Comportamiento 8

Notable

Interior 9

Sobresaliente

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Interior
  • Prestaciones
  • Rodar de calidad

Mejorable

  • Diseño continuista
  • Acceso a plazas traseras
  • Grillos interiores

De las cuatro personalidades que Ford ha creado para su nueva generación del Ford Fiesta (ST Line, Titanium/Trend, Vignale y Active), elegimos la más tradicional para esta prueba, con el acabado Titanium y el motor diésel 1.5 TDCi con start & stop que destaca por ser el más potente de la categoría gracias a sus 120 CV.

El diseño del nuevo modelo es demasiado conservador respecto a las anteriores generaciones del Ford Fiesta. Las mayores diferencias estéticas las encontraremos en la parte trasera. Sin embargo, en el interior nos encontramos con la agradable sorpresa de que todo ha mejorado muchísimo respecto a sus antecesores y se posiciona entre los mejores del segmento en este apartado.

Dinámicamente, esta versión sorprende por el salto adelante en cuanto a calidad de rodadura. Dentro hay menos ruidos y todo está mejor filtrado sin que por ello sea más torpe, manteniendo el dinamismo que ha caracterizado a los últimos modelos de Fiesta.

En cuanto a prestaciones y consumos, el motor 1.5 TDCi destaca en ambos apartados y resulta muy agradable de conducir en toda circunstancia. Además, gracias a su potencia se puede salir a carretera con un elevado nivel de seguridad a la hora de realizar adelantamientos o incorporaciones.

Con todo ello, este Ford Fiesta se posiciona como una de las mejores alternativas del mercado en un segmento que se está renovando por completo, aunque sus ventas se han estancado y parte de ellas se derivan a las variantes SUV-B.

El Fiesta es atractivo, pero su estética es lo que menos ha evolucionado.50
El Fiesta es atractivo, pero su estética es lo que menos ha evolucionado.

Es una pena que Ford no haya hecho en el exterior lo mismo que en el interior del nuevo Fiesta. No es que no sea atractivo, es que es una pena que hayan cambiado tantas cosas y siga pareciendo el mismo, especialmente en la vista delantera, en la cual no hay ni un tornillo idéntico al de la generación anterior, pero, salvo que los veas uno junto al otro, no sabrás en qué se distinguen.

En el caso del acabado Titanium como el de la prueba, la parrilla frontal tiene una rejilla cromada de lamas horizontales que le da un aspecto elegante, pero tal vez demasiado serio. Los faros son más rasgados que en la generación anterior y su contorno hace las funciones de luz diurna led muy llamativa. La unidad de pruebas monta lámparas halógenas y su iluminación por la noche no es muy buena, ni tampoco el funcionamiento del asistente de luz de carretera, que no baja a cortas la mayoría de las veces que sí tenemos tráfico por delante y luego tarda en poner las largas de nuevo al dejar de haberlo.

En la vista lateral tampoco hay muchos cambios evidentes aunque es todo nuevo. El Fiesta 2017 es más elegante que el anterior y tiene unos perfiles más marcados que le dan un aspecto más musculoso y de ser un coche más sólido. Sus proporciones apenas varían, con unos voladizos muy cortos y un parabrisas muy tendido que casi le da una silueta de monovolumen.

Los retrovisores tienen poca superficie aunque sobresalen mucho de la carrocería, de modo que al final tenemos un elemento muy expuesto a golpes y que, sin embargo, no proporciona demasiada visibilidad hacia atrás, aunque su diseño es muy bonito.

La vista trasera es la que más cambia. Se abandonan los pilotos que “trepaban” por el pilar trasero y ahora su disposición es horizontal. De este modo el Fiesta parece más ancho y se parece más a algunos de sus hermanos mayores. Son led y su diseño y luminosidad son buenos.

Las puertas son amplias y cuentan son sutilezas como los protectores de los cantos escamoteables, realmente prácticos, pero no dejan un cómodo acceso a las plazas traseras en esta carrocería de 3 puertas. El portón trasero es amplio y sí facilita mucho la carga y descarga del maletero.

Los ajustes de la carrocería son correctos, así como la calidad de la pintura, en la que no se aprecian demasiadas variaciones de tono entre las piezas plásticas y las metálicas.

La primera impresión que causa este Fiesta al acercarte a él es realmente buena y uno tiene la sensación de estar ante un coche bien hecho. Poco a poco los modelos del segmento B se están poniendo las pilas en este apartado y cada vez sus acabados y calidad de fabricación son mayores.

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Rubén Fidalgo

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