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Prueba ¡y videoprueba! del nuevo Citroën C4 Cactus de gasolina y 130 CV 2018

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09 de agosto, 2018

El Citroën C4 Cactus ha perdido algo de personalidad con el lavado de cara de este año. Ahora resulta más convencional y gustará a más gente que antes encontraba horribles sus prácticos airbumps. Lo más destacable es su excepcional suspensión, su confort, su bajo peso y unas buenas prestaciones. En el debe, algunos detalles de acabado y otros que veremos en profundidad en esta prueba.

Citroën ha reestructurado su gama. Tras el lanzamiento del Citroën C3 Aircross, dejaba de tener sentido un Citroën C4 Cactus enfocado al terreno de los SUV, porque ambos modelos comparten la plataforma del C3, sus dimensiones son similares y tendrían dos modelos prácticamente idénticos. Por este motivo, en la presentación del renovado Citroën C4 Cactus dejaron claro que este lavado de cara también servía para acercarlo más al concepto de berlina y, en este contexto, que el confort fuese su máxima principal. Para saber si lo han logrado, hemos decidido hacer esta prueba exhaustiva del nuevo Citroën C4 Cactus en su versión de gasolina de 130 CV.

Tras más de 2.000 km de ensayos, las conclusiones son positivas. Desde luego, si su principal objetivo era hacer un coche cómodo, lo han logrado, porque el Citroën C4 Cactus es el más confortable de su categoría sin lugar a dudas. Ha perdido algo de personalidad, pero es probable que ahora guste a más gente y su relación precio/producto sigue siendo muy favorable, como veremos más adelante.

La suspensión especial del Citroën C4 Cactus

Además de perder los airbumps en las puertas, el C4 Cactus se renueva con la gran noticia de incorporar unos amortiguadores que prometen resultados revolucionarios y que la marca denomina “amortiguadores con topes progresivos hidráulicos“. Sus resultados son muy buenos. Aunque no es cierto que podamos llevar una taza de café en el techo y que no se vierta al pasar por baches o bandas reductoras de velocidad, realmente logran un confort de marcha excelente.

Citroën siempre ha destacado en el apartado de suspensiones y aquí vuelve a demostrar por qué. Si buscas un coche confortable, compacto, pero que ofrezca un espacio interior correcto, que gaste poco, pero tenga unas buenas aceleraciones y recuperaciones para poder hacer adelantamientos seguros, deberías considerar este Citroën C4 Cactus entre tus candidatos. Además, su precio es muy competitivo.

Videoprueba de Autocasión del Citroën C4 Cactus 1.2 Puretech 2018

Fotos dinámicas y vídeo: Javier Martínez

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Nuestra valoración: 7,5

Diseño 7

Motor 8

Comportamiento 8

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 8

Destacable

  • Confort de suspensión
  • Relación precio/equipamiento
  • Espacio y maletero

Mejorable

  • Sin airbumps
  • Detalles de acabado
  • Ventanillas traseras de compás

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Adiós Airbumps

Al perder los airbumps ha perdido personalidad

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La nueva imagen del C4 Cactus tiene menos personalidad que antes, al haber perdido los airbumps que cubrían los costados de las puertas y las esquinas de los parachoques. Tal vez -esto es cuestión de gustos- ahora resulte más atractivo a más clientes, pero lo que es indiscutible es que ha perdido una seña de identidad y, además, una solución que era muy práctica y realmente protegía las partes del coche más expuestas a golpes y rozaduras.

Al haber perdido los airbumps, el Cactus también pierde posibilidades de personalización. Antes podías elegir entre varias combinaciones de colores de los airbumps y del resto de la carrocería. Ahora, las posibilidades de personalización se ciñen al color de los marcos de los faros de niebla y del embellecedor de la puerta del conductor, además de las llantas, la pintura y las barras del techo.

Eliminar los airbumps ha implicado que cambien por completo ambos parachoques y que el frontal y la trasera del Cactus sean completamente diferentes.

En el frontal destaca la nueva forma de la parrilla, la parte inferior del faldón, los marcos de los faros (con muy buena luz pese a no ser led ni xenón) y las falsas entradas de aire en los bordes laterales que le dan un aspecto más moderno al Cactus.

Para mi gusto, la parte que más ha ganado con el cambio es la trasera. Ahora cuenta con unos grandes grupos ópticos que tienen un diseño alargado y, además de ser más visibles, hacen que el Cactus parezca más ancho y bajo que antes.

En la vista lateral, lo más llamativo son, además de los mencionados airbumps, las llantas de aleación de 17 pulgadas que vienen de serie en el acabado Shine, pero que en esta unidad van lacadas en negro satinado de manera opcional.

Los acabados y ajustes de la carrocería del Cactus no son malos, pero son mejorables. Al abaratar los costes, se ha perdido el nombre de Cactus que antes iba en una moldura en el portón trasero y ahora se añade en un adhesivo en el pilar trasero. Este adhesivo tenía algunas arrugas en el montante del lado derecho. Tampoco las puertas están bien rematadas. Son amplias y dejan un buen acceso al habitáculo, pero no quedan bien alineadas ni enrasadas entre sí ni con los paneles de los pasos de rueda delanteros.

Interior: Más confortable todavía

El interior apenas ha cambiado, ya gustaba antes.

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Si bien es cierto que el exterior del Cactus era diferente y no gustó a todo el mundo, el interior también derrochaba personalidad, pero logró convencer a más gente, así que en este lavado de cara han decidido no cambiarlo demasiado. Las únicas diferencias llamativas que me he encontrado están en la forma de la palanca del freno de mano y del reposabrazos central de las plazas delanteras. El resto de detalles son más complicados de encontrar, como la forma de la goma que cubre el perímetro del tapizado del techo panorámico.

Las grandes butacas delanteras resultan muy cómodas y la instrumentación es muy clara y fácil de leer. Sólo muestra la velocidad, el nivel de gasolina, los distintos chivatos de alerta y, en la parte izquierda, la velocidad máxima de la vía por la que circulamos y la activación del control automático de la velocidad de crucero.

La consola central resulta práctica por los huecos que tiene y porque de ellos no se nos caerá nada. Los mandos se concentran en una pantalla táctil de tipo resistivo. Sus iconos son grandes y los menús, bastante intuitivos, pero es algo incómodo tener que cambiar de menú para cambiar de emisora o subir o bajar la temperatura del climatizador.

La postura de conducción es cómoda y los pasajeros delanteros tienen un buen espacio para viajar, lo mismo que los traseros, aunque en estas plazas, la anchura está bastante limitada y 3 adultos irán muy apretados.

En las plazas traseras nos encontramos con el detalle más criticado desde el lanzamiento del C4 Cactus: las ventanillas de tipo compás. Muchos clientes se han espantado al ver que los pasajeros traseros no pueden bajar los cristales, sólo abatirlos un poco. La verdad es que en un coche con aire acondicionado no es tampoco un pecado tan imperdonable y, a cambio, ahorramos peso, eliminamos averías y, además, ganamos un enorme espacio en el panel de puerta para llevar hasta dos botellas de dos litros de agua en cada puerta, por ejemplo.

El maletero tiene un buen tamaño y unas formas muy aprovechables, pero el umbral de carga queda unos 20 cm más alto que el suelo de éste, de modo que meter y sacar objetos de él nos obliga a librar este pontón, lo cual puede ser incómodo.

Los respaldos traseros se abaten fácilmente, pero no dejan un suelo plano. Bajo la tablilla sigue quedando espacio para una rueda de repuesto de buenas dimensiones.

Motor: Menudo empuje

El motor de 130 CV sorprende gracias al poco peso del Cactus.

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Con el diésel en caída libre de popularidad, los motores de gasolina vuelven a ser los preferidos incluso en España, donde la proporción de ventas de diésel y gasolina era de 75/25 hasta antes de ayer. Por eso, hemos decidido probar este coche con el motor PureTech de 1,2 litros de cilindrada y en su configuración con 130 CV y unos impresionantes 230 Nm de par.

Confieso que me he sorprendido de lo mucho que empuja esta mecánica. Sus aceleraciones son fulgurantes y las recuperaciones que tiene permiten hacer adelantamientos de forma muy segura. Su respuesta es muy agradable y resulta uno de los motores de 3 cilindros que menos vibra y suena del mercado.

Parte del truco para que este C4 Cactus casi parezca un GTi es que es el coche más ligero del mercado, y eso lo notaremos en su comportamiento, en sus consumos y en sus prestaciones.

La caja de cambios que monta es una manual de 6 marchas. Sus relaciones de cambio están bastante abiertas (hay mucho salto de rpm entre cada marcha) y sus desarrollos, largos. Me parece un acierto esta configuración, ya que, gracias a su poco peso y a que tenemos 230 Nm de par, el motor puede con ellos y nos permite viajar bajos de vueltas por autopista, con menos consumo y ruidos.

Lo que ya no me ha gustado tanto es el tacto del selector, muy pastoso e impreciso, además de quedar lejos del alcance del conductor, que tiene que estirar bastante el brazo para alcanzarlo.

En el apartado mecánico, la gran novedad son los aclamados amortiguadores con topes hidráulicos progresivos. Mientras que los amortiguadores convencionales tienen un tope de goma en los extremos del recorrido del amortiguador (tanto cuando se estiran a tope como cuando los comprimimos a tope), en éstos lo que hay es otro miniamortiguador hidráulico. Es decir, es como si en cada amortiguador tuviésemos tres: el central es más largo y se encarga, entre otras cosas, de absorber los baches más gordos y las compresiones y extensiones de la suspensión en las curvas; los otros dos están en los extremos de éste principal y se encargan de absorber más bien las vibraciones que los largos recorridos.

El resultado es sorprendente. Al circular por asfaltos agrietados y con baches o por una calle adoquinada, no te puedes creer lo cómodo que resulta, hasta el punto de estar casi al nivel de confort de berlinas de lujo con suspensión neumática (ojo, lee bien, digo neumática, no hidroneumática). Lo que no es capaz de hacer esta suspensión es lo que se ve en el anuncio de la tele: pasar por un guardia tumbado o un paso de cebra elevado sin inmutarse. Este tipo de baches siguen siendo claramente incómodos.

Luego analizaremos en el apartado de comportamiento cómo afectan este tipo de amortiguadores a las reacciones del coche, pero ya te anticipo que, en cuanto a confort, no hay rival.

Comportamiento: Los adoquines son como alfombras

El Cactus destaca sobre todo por su confort.

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Aunque los amortiguadores de topes hidráulicos progresivos no hacen los milagros que se ven en el anuncio de televisión, sí que son realmente eficaces y el C4 Cactus destaca como uno de los coches más confortables del mercado.

Su verdadera especialidad es hacer desaparecer los adoquines y las grietas de los asfaltos envejecidos, así como las tapas de alcantarilla de las calles.

La primera vez que te das una vuelta con el C4 Cactus tienes la sensación de ir en un coche con los amortiguadores gastados y una suspensión muy blanda, porque no se nota nada de lo que pisas. La gran ventaja es que, mientras que con unos amortiguadores gastados las ruedas rebotan y pierden el contacto con el asfalto, aquí se mantienen bien adheridas y las distancias de frenado siguen siendo buenas.

Lo que menos me ha gustado de esta suspensión es que sí se nota un mayor cabeceo cuando nos detenemos en un semáforo, por ejemplo, y al acelerar. También requiere cierto período de adaptación, porque la percibimos demasiado blanda, pero, como las ruedas se mantienen bien sujetas al asfalto, la verdad es que el coche sigue bien atado. Esta buena adherencia, unida a su poco peso, hace que su comportamiento en carretera sea mejor de lo esperado. En cuanto le coges confianza al peculiar tarado de la amortiguación, te das cuenta de que va francamente bien… y muy cómodo.

En ciudad, conducir el C4 Cactus es una auténtica gozada. Se acabó el sufrir al circular por calles con mil remiendos de las obras, las tapas de alcantarilla, etc. Su dirección tiene un radio de giro excelente y está muy asistida, de modo que maniobrar es cosa de niños y, además, es un coche bastante compacto, así que se desenvuelve muy bien en ciudad.

En carreteras secundarias también tiene una buena puntuación. Es una gozada conducir un coche ligero y éste pesa una media de 200 kg menos que la mayoría de sus rivales, lo que hace que sea más ágil y cómodo de lo que pueda parecernos. Con este motor, los frenos traseros son de disco en vez de tambores, de modo que también tenemos una ventaja a la hora de detenerlo.

En autopista a alta velocidad es donde menos confianza nos dará esta suspensión tan blanda, sobre todo a la hora de pasar por un badén o un cambio de asfalto en pleno apoyo, pero es más una sensación que una realidad, pues las ruedas siguen por donde marcamos.

En el circuito de pruebas salen a relucir algunos inconvenientes de esta amortiguación. El principal de ellos es que alarga un poco los tiempos de espera y esto hace que las curvas enlazadas no sean su fuerte. Cuando le pedimos que cambie de postura rápidamente, el coche tarda en asentarse. Esto se nota especialmente en la maniobra de esquiva a 80 km/h, que se salva sin problemas porque el ESP trabaja desde el principio y frena bastante el coche, pero no me importa, esto es una reacción segura. Prefiero que libre bien la maniobra aunque casi detenga el coche para hacerlo y que no ocurra como en otros rivales en los que o acabas en el carril contrario o casi con un trompo.

La frenada de emergencia era otra prueba que me preocupaba, pero las distancias son buenas y eso es porque la amortiguación es capaz de mantener las ruedas bien apoyadas en todo momento sobre el asfalto. Incluso frenando sobre adoquines, el ABS apenas entra, lo que demuestra que la amortiguación trabaja de manera eficaz conteniendo los rebotes.

En definitiva, aunque, cuando vas rápido con este Cactus, no da mucha confianza, se gana muchísimo más en confort de lo que se pierde en agilidad y no se pierde nada en seguridad. Teniendo en cuenta que este coche no pretende ser un deportivo, creo que es todo un acierto que hayan adoptado esta suspensión, que no te crees cómo filtra los baches hasta que la pruebas.

En mis recorridos de prueba habitual hay dos tramos de carretera especialmente rotos: la A52 desde Benavente hasta Puebla de Sanabria y la A66 desde Benavente hasta La Virgen del Camino, en ambos sentidos. En estas carreteras, el carril derecho está destrozado por el tráfico pesado que soportan y el Cactus es, con mucha diferencia, el coche con el que más cómodo he viajado por esos tramos.

Equipamiento: Tope de gama

El Cactus cuenta con un buen nivel de equipamiento para su precio.

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El acabado Shine probado es el tope de gama y su nivel de equipamiento es realmente completo. La unidad que puedes ver en el vídeo y en la galería fotográfica se queda por debajo de la barrera psicológica de los 20.000 euros, a cambio de los cuales tenemos un coche con climatizador, navegador, manos libres, volante multifunción, control y límite de velocidad de crucero, techo panorámico, llantas de aleación de 17 pulgadas (con neumáticos 205/50-17), llave inteligente, cámara de marcha atrás, sensores de aparcamiento…

En el apartado de ADAS (asistentes avanzados a la conducción) también va bien servido. Tenemos alerta de colisión, alerta de ángulo muerto, asistente de pérdida de carril (no actúa sobre la dirección, sólo suena una alerta)… No está nada mal por este precio.

En materia de conectividad se está empezando a quedar algo obsoleto. Es un tema en el que cada 6 meses salen novedades y es imposible estar a la última. Podemos conectar el móvil y manejar algunas de sus funciones desde la pantalla y disponer de algunas apps, pero hay rivales mejor dotados, sobre todo los de más reciente lanzamiento, como el SYNC 3 del Ford Fiesta, sin ir más lejos.

Consumo: Tan bajo como su peso

Los consumos son ajustados gracias al poco peso.

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Gracias a su poco peso, este C4 Cactus es el coche que he probado con este motor que menos consume y más corre de todos.

En ciudad, donde homologa 6,1 l/100 km, el consumo durante la prueba del Cactus ha sido de 7,5 l/100 km, una buena cifra en uso urbano. En carreteras, con cruceros entre 70 y 100 km/h, la media ha sido de sólo 5 litros con una conducción normal, no muy lejos de los 4,1 que homologa.

En vías rápidas, con cruceros de 120 km/h el consumo se queda en sólo 6 litros, un valor muy bueno.

Con estas cifras de consumo y un depósito de 50 litros, es fácil hacer más de 700 km sin repostar.

Rivales: Rivales del Citroën C4 Cactus PureTech 130 CV 2018

Vehículo

Citroen C4 Cactus 1.2 PureTech S&S Shine 130

Fiat 500L 1.4 T-Jet GLP Pop Star 120

Opel Crossland X 1.2T S&S Excellence 130

Kia Stonic 1.0 T-GDi Eco-Dynamic Business 120

Precio Desde
21.550 €
Desde
19.950 €
Desde
21.192 €
Desde
19.800 €
Combustible Gasolina Gas Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 130 120 130 120
Aceleración 0-100 km/h (s) 8,1 10,6 9,1 10,3
Consumo Medio (l/100 km) 5,0 6,9 4,7 5,0
Emisiones CO2 (g/km) 113 142 116 115

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Comentarios

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  • Román

    Buenas. Antes de comprar el c4 cactus 1.2 puretech 110 cv, su articulo fue uno de los que leí para al final decantarme por la compra de éste. Modelo del 2017 con 26.000km. Venía de un crossland x 1.2 81 cv tb comprado de segunda mano y con solo 8000km. El motivo de cambiar de coche es porque sólo va a circular por ciudad, una ciudad pequeña de unos 60000 habitantes para hacer recorridos cortos. Los consumos del Opel superaban los 10 litros a los 100, para ser sinceros era de 10,8 tras realizar unos 2000km sin salir de ciudad. Conducción muy, pero muy tranquila.
    Decidimos cambiar el coche por este motivo y buscábamos algo similar con algo de mayor potencia pero en gasolina. Leyendo artículos y también por estética del coche decidimos adquirir el cactus, viendo que en la mayoría de las pruebas los consumos en ciudad rondaban los 7 litros según ustedes. Pues bien, realizados unos 1000 km con el coche, únicamente por ciudad, siendo éste coche más ligero y con algo más de potencia, me sorprende que el consumo ya esté cerca de los 10 litros, en concreto actualmente está en 9,8 litros. No se en que condiciones serán sus pruebas, pero creo que no me acercaré jamás a los consumos que ustedes indican en sus pruebas y mucho menos a las que indican los fabricantes. Me siento engañado tanto por Citroen como por la mayoría de tester de coches que hay actualmente. Pensando de nuevo en poner el coche en venta y adquirir de nuevo un diesel. Tanta historia con la contaminación, la fabricación de coches con menor motor con filtro de particulas para contaminar menos, pero si al final lo que hacen es quemar más combustible, no entiendo que será realmente lo novedoso en estos motores tan apretados y tragones. Saludos

    • Rubén Fidalgo

      Hola Román, lamento que el coche no satisfaga sus necesidades. En cuanto a los consumos, en estos motores depende mucho de la carga del coche. En ciudad con una conducción tranquila como la que nos comenta y sólo con el conductor no debería superar los 8 l/100 km salvo que se trate de una ciudad con muchas calles en pendiente y desplazamientos muy cortos en los que el coche no tiene tiempo de coger su temperatura de servicio y ser realmente eficiente. En mi caso los pruebo siempre en los mismos recorridos urbanos, con un tráfico normal, el climatizador puesto y yo solo en el coche sin equipaje y las medias medidas durante esos itinerarios fue de 7,5 l/100 km. Sí que es cierto que estos motores turbo de gasolina y de poca cilindrada disparan mucho los consumos si el coche lo cargamos. Con 3 o 4 pasajeros en el mismo recorrido es fácil que se ponga en 9 l/100 km. Más barato que cambiar de coche le saldría reconvertirlo a GLP y ahorrará bastante dinero mientras el litro de gas siga estando a la mitad que el de gasolina o gasóleo. Un saludo y gracias por su comentario.

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