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Prueba del nuevo Citroën Berlingo XTR 2018

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10 de enero, 2019

La nueva generación del Berlingo quiere abrirse camino como una alternativa a los SUV y a los compactos, además de mantenerse como un pilar dentro del mercado de los vehículos industriales ligeros. Vamos a ver si esta versión es capaz de cumplir en el primer aspecto, el segundo ya se le presupone.

La nueva generación del Citroën Berlingo supone un enorme salto adelante en tres aspectos:

  • Diseño: no quiere conformarse con ser un coche de formas prácticas pensadas para un uso profesional, además, debe enamorar al ojo.
  • Tecnología: tradicionalmente, estos vehículos recurren a sistemas poco avanzados pero muy fiables y  su nivel de equipamiento suele ser básico. Fuera complejos con esta generación. ¿Por qué un vehículo de estas características tendría que prescindir de elementos como el climatizador bizona, el sistema de reconocimiento de señales, asistente de luz de carretera, navegador, cámara de marcha atrás, etc.?
  • Calidad percibida: ya no estamos en los tiempos de vehículos rudos, el nuevo Berlingo tiene un rodar similar al que podemos encontrar en modelos más lujosos de Citroën, por ejemplo, en un C4 SpaceTourer (con el que comparte plataforma). Tampoco el salpicadero o los guarnecidos de puerta tienen nada que ver con lo que estábamos acostumbrados.

El nuevo Berlingo: una alternativa a los SUV

Vistos estos antecedentes, la pregunta pertinente es si el nuevo Citroën Berlingo -en esta versión más equipada- es una alternativa real a un SUV o a un compacto en cuanto a diseño, confort de marcha, equipamiento, etc. La respuesta es que sí, pero.

En efecto, el rodar del Berlingo está a años luz del de su predecesor y conducirlo es tan gratificante como llevar un C4 SpaceTourer o un 308 SW. Su nivel de equipamiento no tiene el menor complejo en medirse con el de modelos más tradicionales y el diseño es tan agraciado o desgraciado (confieso que los SUV me aburren hasta la saciedad) como el de la plaga de crossovers que arrasa en el mercado.

Sin embargo, es una pena que tras todo este esfuerzo se haya quedado un poco a medias. Los asientos tienen un respaldo poco confortable, más propio de una furgoneta que de un turismo. La consola central es absurdamente ancha y roza con la rodilla del conductor, la toma de corriente de 220 V está ubicada en un lugar tan absurdo como junto al pie izquierdo del copiloto o te encuentras un tornillo que te clavas en la planta del pie en el reposapié del conductor.

Pese a estos inconvenientes, el balance es positivo y el Berlingo que hemos probado puede ser una compra muy inteligente si necesitamos un coche práctico y espacioso y tenemos la personalidad de un adulto sin complejos.

Nuestra valoración: 6,8

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 6

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Versatilidad
  • Calidad de rodadura
  • Relación precio/equipamiento

Mejorable

  • Detalles poco prácticos
  • Sin climatización atrás
  • Consola central absurda

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Más atrevido

El frontal ya empieza a ser reconocido como típico de los Citroën de este milenio.

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No queda mucho margen para los diseñadores cuando en el encargo les dejan claro que el coche tiene que tener, por encima de todo, un enorme volumen de carga en unas dimensiones que no pueden ser mayores que las de un coche compacto. El resultado es básicamente un cubo, sobre todo en la parte trasera, que habrá que adornar y disimular como se pueda.

En el caso del Citroën Berlingo lo que se ha hecho es trabajar en el frontal, molduras laterales y en detalles únicos en la categoría como las ventanillas convencionales descendentes en las puertas laterales correderas.

Precisamente el frontal es lo que define las diferencias entre los 3 mellizos (Opel Combo, Citroën Berlingo y Peugeot Rifter) y, aunque esto va en gustos, probablemente el Citroën sea el que cuenta con “una cara” más original.

Siguiendo los cánones de diseño establecidos tras el lanzamiento del último C4 Picasso (ahora rebautizado como C4 SpaceTourer), el Berlingo se caracteriza por un frontal con unos grandes faros divididos en 3 niveles bien diferenciados de arriba a abajo: luces diurnas led, faros principales y faros antiniebla. Ya que hablamos de sus faros, la iluminación es buena pese a que sean simplemente halógenos. No hay más trucos que un buen tamaño de las parábolas y un reglaje correcto de su altura y orientación.

El lateral deja clara la prioridad dada al aprovechamiento del espacio, con un habitáculo prácticamente cúbico. La altura del capó delantero hace que tengamos mucha chapa desde el hueco de las ruedas hasta el borde superior, lo que hace que, pese a que las llantas de esta unidad sean de 17 pulgadas, parezcan pequeñas en el conjunto.

La vista trasera casi no se diferencia de la de la generación anterior, aunque en éste destacan exquisiteces como unos pilotos que buscan crear una especie de efecto tridimensional al encenderse.

Las 5 puertas son enormes y permiten un acceso al interior excelente, especialmente las traseras de tipo corredero, que tienen la gran ventaja de poderse abrir hasta el tope aunque aparquemos en batería junto a otros coches o una pared.

Para permitir meter carga fácilmente en la parte trasera, el portón trasero (que es enorme y no se puede abrir si, por ejemplo, aparcamos a menos de un metro de una pared) permite abrir sólo la luneta, algo que sí tiene sentido en este coche.

Los ajustes son correctos y la calidad de la pintura y acabados no tienen nada que envidiar a los de algunos compactos equivalentes.

Interior: Más que volumen

El interior es práctico y con un diseño moderno, pero algunos detalles se pueden mejorar.

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Si por fuera no hay mucho margen para los diseñadores al estar condicionados por la necesidad de unas formas que aprovechen bien el espacio, en el interior hay algo más de libertad y han podido hacer un habitáculo bastante acogedor y con menos apariencia de furgoneta.

Lo primero que nos agrada es la enorme amplitud que se percibe, sobre todo en ejemplares con el techo panorámico como es el caso de este ejemplar. Algo que no entiendo muy bien en este elemento es por qué han añadido ese plafón que recorre toda la parte central del techo desde el retrovisor hasta la parte trasera y que no sirve para nada más que para acumular suciedad (con un acceso difícil para su limpieza) y que no podamos ver bien todo el diáfano techo panorámico. Tal vez hayan buscado dar la sensación de un techo más sofisticado y no tan desnudo, pero la verdad es que acaba pareciendo una especie de sala de espera de un consultorio médico.

El salpicadero tiene unas formas modernas y agujeros prácticos para dejar una bebida. Lo que no me ha gustado demasiado es el color verde del recubrimiento, la tira decorativa sobre la guantera (con un color y forma que no pega con nada del interior del Berlingo) o el hueco que hay tras la pantalla multimedia, tapado prácticamente por completo por ésta.

Las plazas delanteras son muy espaciosas y, al no tener una incómoda consola entre los asientos, podemos pasar de un lado a otro con facilidad, incluso pasar a las plazas traseras por el pasillo entre las delanteras. Lo que más incómodo me ha resultado a mí (mido 1,85 metros) es la parte del salpicadero de la que emerge la palanca de cambios. Es demasiado ancha y mi pierna derecha iba constantemente apoyada en ella, algo incómodo porque es de plástico rígido.

La postura de conducción es cómoda, aunque a los asientos no terminan de recoger bien la espalda, con demasiado apoyo lumbar que nos deja los hombros casi en el aire.

La instrumentación es completa y muy legible y los mandos están bien ubicados en su mayoría, pero otras cosas están desperdigadas de manera algo absurda, como la toma de corriente de 220 voltios que encontramos a los pies del copiloto. Ponerla ahí abajo sólo sirve para que le demos patadas involuntarias al enchufe que conectemos y, además, es la zona donde se acumula más humedad (entramos con los zapatos mojados o metemos un paraguas y el agua escurre siempre hacia esa zona).

Tampoco la toma de carga de 12 voltios está en una zona muy práctica, aunque al menos está en el centro y no en la zona de los pies del pasajero.

Una gran ventaja como coche familiar del Berlingo es su enorme anchura y que sus 5 asientos son idividuales. Esto permite que tres adultos viajen con holgura en las plazas traseras y, sobre todo, que también podamos fijar 3 sillitas infantiles, una en cada uno de los asientos traseros, algo que no es posible en la inmensa mayoría de los modelos que hay actualmente en el mercado. Las puertas correderas también hacen muy cómodo poder meter y sujetar a los más pequeños.

El maletero es un verdadero espectáculo por su capacidad. Lo único criticable en él es que, precisamente por su volumen, debería contar con más elementos a los que fijar la carga o para poder compartimentarlo y que no se nos desparrame por él lo que llevemos cuando no lo llenamos hasta los topes. Sólo 4 argollas en el suelo no bastan. No estaría de más algún gancho del que poder colgar las asas de las bolsas de la compra, por ejemplo.

En cuanto a versatilidad, también la nota es excelente. Los tres asientos traseros se pueden manipular de manera independiente de forma muy sencilla y podemos configurar un coche con 5 cómodas plazas y un maletero enorme o incluso un “monoplaza” en el que llevar objetos de más de 2 metros de largo, ya que el respaldo del copiloto también se puede abatir.

Motor: Un compañero eficaz

El motor diésel mueve bien el Berlingo, está bien insonorizado y gasta poco.

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Este ejemplar equipa el motor diésel BlueHDi de 1,6 litros de cilindrada y 130 CV asociado a una caja de cambios manual de 6 marchas. Cuenta con sistema de tratamiento de gases con catalizador SCR con AdBlue para reducir las emisiones de NOx y filtro anti partículas, superando las normativas más severas vigentes en la actualidad.

No hay mucho que comentar al respecto, ya que se trata de un grupo propulsor muy probado ya en otros modelos del grupo francés.

Su respuesta en el Berlingo es agradable, con un nivel de prestaciones más que suficiente para viajar con soltura aunque lo carguemos hasta los topes.

La dirección tiene un buen tacto y su radio de giro es bueno pese a que la anchura del Berlingo es generosa.

Lo que más me ha sorprendido es la calidad de rodadura del Berlingo, que no tiene nada que ver con lo que solemos esperar cuando conducimos un coche derivado de un industrial. El motivo es que el Berlingo no ha sido diseñado partiendo de un modelo industrial sino que su plataforma es la EMP2, la misma que monta desde un Peugeot 308 hasta un DS7 Crossback y su conducción se asemeja a la de ellos.

Comportamiento: Una plataforma estable

Gracias a su enorme ancho de vías es muy estable.

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En este apartado es en el que más me ha impresionado el nuevo Berlingo, especialmente por la calidad de rodadura.

Su centro de gravedad es algo más elevado que el de una berlina equivalente y similar al de un SUV, pero el Berlingo tiene una mayor anchura de vías, de modo que está asentado sobre una superficie más estable, con las ruedas más distanciadas entre sí. Es como si nosotros nos colocamos con los pies juntos o si los separamos, será mucho más difícil tirarnos al suelo en el segundo caso.

El mayor inconveniente a la hora de conducir el Berlingo lo tenemos en la ciudad hasta que nos acostumbramos a sus medidas y a la postura de conducción. Al ir sentados tan erguidos y con los montantes laterales tan verticales nos da la sensación de ir en un coche mucho más ancho y grande de lo que en realidad es.

Una vez le cogemos la medida se desenvuelve muy bien y el radio de giro es bueno. También sus suspensiones resultan confortables y absorben con suficiente eficacia las tapas de alcantarilla y los guardias tumbados sin que nos moleste demasiado en los riñones y cadera.

Lo que sí que nos estorbará es el grueso marco del parabrisas, que tapará a los peatones que estén en la acera esperando para cruzar en más ocasiones de lo deseable.

En carreteras secundarias se desenvuelve muy bien y nos veremos viajando de forma placentera y sin sobresaltos, incluso su respuesta es más ágil de lo esperado cuando avivamos el ritmo. Aunque es un coche claramente subvirador, no es de éstos que se niegan a entrar en la curva.

Cuando viajamos por autopista, su mayor enemigo (no existen los milagros) es el viento lateral. El Berlingo tiene mucha superficie lateral y se convierte en una vela cuando sopla el aire. En curvas rápidas transmite confianza y no notaremos malos gestos ni reacciones extrañas en los cambios de asfalto. Se nota que su plataforma es la de una buena berlina y no la de una furgoneta.

En el circuito de pruebas vuelve a confirmar que sus respuestas son siempre muy predecibles y seguras. La maniobra de esquiva a 80 km/h la solventa con la acción del control de estabilidad, pero de forma muy natural y sin provocar un subviraje excesivo.

La frenada de emergencia desde 120 km/h también la supera con holgura, con unas distancias correctas (sólo pude ensayarlas sobre suelo mojado) y suficiente aguante a la temperatura.

La conclusión es que el nuevo Berlingo tiene una conducción muy agradable, el interior está bien aislado y permite viajar con más confort y seguridad de lo esperado.

Equipamiento: Como un turismo

El techo panorámico es un lujo en este tipo de vehículos derivados de industriales.

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Si su rodar y el interior son un enorme salto adelante en materia de sofisticación frente a la idea preconcebida de un vehículo como éste, en el apartado de equipamiento todavía es más grande. Hace apenas dos años sería impensable que un Berlingo contase con un freno de estacionamiento eléctrico de accionamiento automático, asistente de luz de carretera, alerta de salida del carril… pero aquí los tenemos.

Entre los detalles de equipamiento que me han llamado la atención está su sistema de cámara de visión periférica. Debido a su anchura y al tamaño de los retrovisores, el Berlingo tiene muy expuestos a golpes estos elementos. Si además del mecanismo de plegado, calefacción y reglaje del espejo le añadimos una cámara, cada una de las “dos orejas” del Berlingo costaría un pastizal y estaríamos muy expuestos a tener que cambiarlos cada dos por tres. La solución que han tomado en Citroën es muy ingeniosa.

El coche sólo tiene una cámara (que va en la parte trasera) y un software se encarga de ir construyendo la imagen de todo lo que nos rodea a medida que vamos avanzando marcha atrás. Es decir, la cámara de marcha atrás hace como una especie de escáner a medida que avanza y genera una imagen de lo que nos rodea. El resultado es que vemos las lineas laterales de nuestra plaza de aparcamiento o el bordillo de la acera al aparcar sin necesidad de montar una cámara en cada retrovisor.

En el plano multimedia también está bien servido. Cuenta con una pantalla táctil de buen tamaño y respuesta correcta a nuestros dedos y su sistema es compatible con Apple Car Play y Android Auto. También se agradece que disponga de navegador en una época en la que muchos fabricantes empiezan a ahorrárselo para que usemos el del móvil y gastemos nuestros datos y la batería. Para evitar esto último, este Berlingo cuenta con un puerto de carga inalámbrico para el móvil, ubicado por delante del selector del cambio.

Un apartado que no está nada bien resuelto es el de la climatización. El habitáculo del Berlingo es muy amplio y necesita que las plazas traseras cuenten con sus propias salidas de aireación, algo que no tiene y resta mucho confort a los pasajeros.

Llantas de aleación de diseño atractivo, una gama de colores bien surtida y la posibilidad de personalizar el Berlingo con diferentes molduras decorativas hacen que sea fácil personalizarlo a nuestro gusto.

Consumo: Un viajero austero

Los consumos son ajustados, pero la aerodinámica pasa factura.

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Citroën homologa un consumo urbano de 4,8 l/100 km y de sólo 4 l/100 km en carretera para este Berlingo, unas cifras que son muy optimistas teniendo en cuenta los valores medidos durante la prueba, con los cuáles, los 55 litros de capacidad del depósito rondan los 800 km de autonomía máxima.

Frente a los 4,8 l/100 km oficiales, el consumo real en ciudad del Berlingo ha sido de 6,7 l/100 km, y eso que no ha hecho mucho calor (el climatizador no “tira” tanto del motor) ni el tráfico ha sido muy intenso durante la prueba.

En carretera se pueden obtener los 4 litros oficiales si se pudiera llevar en las condiciones de los enunciados de los exámenes de física: “supongamos que un objeto se mueve en el vacío y el rozamiento contra la superficie que se desliza es despreciable…”. La realidad es que a velocidades entre 70 y 100 km/h el Berlingo ronda los 5 l/100 km, una cifra que no es mala.

Las formas del Berlingo son tan aerodinámicas como suave es el tacto de una concertina. Esto nos pasará factura en autopistas y autovías, donde el consumo sube rápidamente con la velocidad. Circulando de manera sostenida a 12o km/h, el consumo medio ha sido de 6,6 l/100 km, claramente más elevado que cuando nos movemos por debajo de la barrera de los 100 km/h.

Rivales: Rivales del nuevo Citroën Berlingo XTR diésel 2018

Vehículo

Citroen Berlingo BlueHDi S&S Talla M Shine 130

Peugeot Rifter 1.5BlueHDi S&S Standard Allure 130

Renault Kangoo Combi 1.5dCi Energy S.L Limited N1-AF 81kW

Fiat Dobló Panorama 1.4 T-Jet GNC Lounge M1

Precio Desde
27.550 €
Desde
28.600 €
Desde
21.030 €
Desde
28.489 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Gas
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 130 131 110 120
Aceleración 0-100 km/h (s) - 11,4 12,3 -
Consumo Medio (l/100 km) 4,0 4,4 4,6 7,4
Emisiones CO2 (g/km) 112 113 119 173

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Comentarios

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  • Karmelo

    Muy buen articulo, solo un apunte.
    Las ventanillas laterales descendentes ya las lleva mi Ford Tourneo Connet de 2016, y si no recuerdo mal también la Kangoo las tenia en ese momento.
    Saludos

  • David Sempau

    Veo que Citroën sigue con la manía de pegar cosas en los laterales, al estilo de los colchones en el Cactus… ¡Vamos a la playa, oh, oh, oh, oh, oh, oh! No cuenten conmigo para estas horteradas.

  • Alberto

    Me parece una buena opción alternativa de coches SUV.

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