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Prueba del nuevo BMW X5 3.0d xDrive 2019

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19 de marzo, 2019

Pocas veces se puede apreciar tanto salto en calidad, equipamiento y tecnología de una generación a la siguiente. Después de una semana de pruebas, este coche nos ha dejado claro que el nuevo BMW X5 es un producto mucho mejor que su predecesor, aunque la competencia también ha mejorado.

BMW ha renovado por completo el BMW X5 y por fin hemos tenido la oportunidad de probarlo a fondo y en detalle y la conclusión es que ha mejorado una barbaridad respecto a su predecesor. Al menos esto es lo que nos ha demostrado este BMW X5 3.0d xDrive que hemos podido ensayar.

Además del salto adelante en materia de nuevas tecnologías, como los asistentes avanzados a la conducción o conectividad, en lo que más ha mejorado el BMW X5 es en la calidad percibida, tanto de materiales como de acabados, hasta el punto de estar claramente por delante de su eterno rival en este apartado: Mercedes-Benz.

Por suerte, todavía tenía bastante fresca en la memoria la prueba de la anterior generación del BMW X5, además con la misma mecánica equivalente y el cambio a mejor es más que evidente.

Dónde está el BMW X5 frente a sus rivales

La cantidad de rivales a los que tiene que hacer frente el BMW X5 es muy variada. Tenemos desde sus rivales de siempre en el Audi Q7 y el Mercedes GLE o el Porsche Cayenne a otros más «exóticos» como el Lexus RX 450h, el Tesla Model X, Range Rover Velar o el Volvo XC90. Frente a ellos, el BMW X5 está en una buena posición de equilibrio. Está mejor fabricado que el Tesla aunque es menos tecnológico; tiene más y mejor tecnología que el Lexus aunque no es tan cómodo y espacioso; su fiabilidad es mejor aunque no es tan elegante como el XC90… y es más moderno que el Audi Q7 (que se está quedando un poco anticuado pese a que no lleva más de 3 años en el mercado).

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En definitiva, el BMW X5 es un excelente candidato dentro de la categoría de los SUV de lujo que hay en el mercado actual y, aunque es caro, todos sus rivales lo son tanto o más que él, así que la decisión es más una cuestión de gustos y preferencias subjetivas que algo sujeto a la razón.

Nuestra valoración: 7,0

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 8

Interior 8

Equipamiento 6

Consumos 6

Destacable

  • Imagen de marca
  • Diseño interior
  • Posibilidades de personalización

Mejorable

  • Precio
  • Frenos escasos
  • Portón trasero en 2 partes

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Más estilizado y ligero

El diseño del X5 ha cambiado bastante en esta nueva generación, aunque manteniendo su identidad.

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Aunque el nuevo X5 ha cambiado por completo, como de costumbre en las marcas alemanas no se trata de un cambio radical y se mantiene un inconfundible aire de familia en él.

En la parte frontal llama la atención el aumento de la característica parrilla de BMW, que ya parecen dos hígados en vez de dos riñones. Si echas un vistazo a la galería de fotos verás que los faros cuentan con una decoración en color azul que delata que van equipados con tecnología láser para las luces de largo alcance, una tecnología en la que BMW y Audi son pioneras.

Un detalle que no me gusta del acabado del frontal es la cámara delantera, muy expuesta a golpes y mal disimulada en medio de la calandra cromada.

La mirada se nos va a clavar en las llantas cuando veamos el lateral del BMW X5. Son enormes, nada menos que 21 pulgadas, pero llegan incluso a parecer pequeñas en una carrocería tan voluminosa como ésta. Los acabados y ajustes son de gran calidad y nos encontramos con exquisiteces como el sistema de cierre asistido de las puertas, que las cierra por completo automáticamente aunque sólo las hayamos enclavado en el primer triquete al cerrarlas. Este ejemplar cuenta con unas estriberas que son un verdadero incordio para entrar y salir de él y que te recomiendo que te ahorres. No facilita el acceso, más bien al contrario, y encima añaden peso y quedan expuestos a golpes.

La vista trasera es tal vez la que más cambia porque los pilotos ya no tienen esa parte más alta en el borde de la carrocería como antes sino que son planos por la parte superior. Al igual que la iluminación delantera, es completamente LED y gracias a su tamaño se ven muy bien.

La calidad de acabados y ajustes de la carrocería no admite crítica y es mejor que en la generación anterior. Sobre su diseño, es cuestión de gustos. La verdad es que las fotos no le hacen justicia y en directo se ve más atractivo.

Interior: Mejor calidad y diseño

El interior es muy acogedor y con buenos materiales y acabados.

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Para mi gusto es en lo que más ha mejorado esta nueva generación del X5, de lo cual me alegro, ya que siempre pasamos más tiempo dentro del coche que mirándolo desde fuera. El confort es mejor, los acabados también y, sobre todo, la calidad percibida y los materiales también. De hecho, parece que se hayan invertido los papeles BMW y Mercedes, mejorando la primera más de lo que ha empeorado la segunda.

El diseño del salpicadero es completamente nuevo, con una pantalla multimedia mejor integrada y, por fin, ligeramente orientada hacia el conductor. La ergonomía es muy buena y todos los mandos están donde uno se espera. Un detalle muy destacable es que, pese al abundante equipamiento y la cantidad de sistemas que hay que manejar, uno se hace con el control de todo en un momento.

La instrumentación es completamente virtual y no me ha gustado demasiado la presentación. Demasiados iconos e información que llega a distraer en vez de informar.

Todos los mandos que tocamos con más frecuencia tienen un tacto excelente y sólo pondría un pero: la palanca del selector del cambio. No es que tenga mal tacto, pero sorprende que se hayan gastado un buen dinero en darle un aspecto como si fuese de cristal de swarovski, pero luego lo rodeas de plástico en vez de usar cuero u otro material de mayor categoría.

Los asientos son sencillamente perfectos gracias a la infinidad de reglajes que poseen, incluso podemos variar la forma en la que apoyan nuestros hombros y la parte alta de la espalda: formidables, así de claro. Tienen función de masaje, pero la verdad es que son tan cómodos que podemos pasar de esos masajes, iremos comodísimos en todo momento.

Las plazas delanteras son de auténtico gran lujo y pocos coches ofrecen un nivel semejante de confort.

Detrás también se respira un buen ambiente. Los asientos son muy cómodos, aunque no cuentan con tantos reglajes como los delanteros, y disponemos de suficiente espacio tanto a lo ancho como para las piernas. Desde atrás podemos controlar la temperatura del sistema de climatización, que funciona muy bien, y la iluminación ambiental hace que sea muy acogedor tanto por el día como por la noche.

El maletero tiene una buena capacidad y unas formas muy aprovechables, además de poder ampliar su volumen abatiendo los respaldos traseros, pero el acceso no es nada cómodo.

En el mercado americano encanta que el portón sea de dos hojas, una que abre hacia abajo y la luneta hacia arriba, pero yo no le encuentro la gracia. Al abrirlo, la parte de abajo que se abate hace que los bultos que tengamos al fondo del maletero estén otros 30 cm más lejos. Yo mido 1,85 m de estatura y con el portón abierto no llego hasta el borde de los respaldos traseros para coger los bultos por este motivo.

Además de esto, también se complica bastante el mecanismo de cierre, que debe sincronizar la tapa que bascula y la superior.

Resumiendo, aunque no me gusta mucho el acabado en madera tan sobrio, el diseño del nuevo interior es muy bueno, la calidad de materiales y acabados son de primera y el confort excelente.

Motor: Suavidad y prestaciones

El motor tiene unos buenos niveles de potencia, suena bien y gira fino.

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Técnicamente el X5 de nueva generación da un importante salto adelante, no sólo por la actualización de su motor de 6 cilindros con doble turbo y 265 CV asociado a la caja de cambios automática de 8 marchas (con función de rueda libre) y la tracción total sino por su eje trasero direccional, la posibilidad de montar faros con tecnología láser o los sistemas de asistencia a avanzada a la conducción de última generación.

La suspensión neumática cuenta con varias alturas que se pueden seleccionar manualmente, aunque en función de la velocidad él mismo se va adaptando. También podemos subir y bajar el coche para facilitar el acceso al habitáculo o al maletero según nuestras necesidades.

El sistema de tracción total varía el reparto de forma inteligente en función de las condiciones de adherencia y según algunos programas preconfigurados, por ejemplo, si elegimos el modo Eco-pro va a buscar reducir las pérdidas por arrastre, mientras que en modo Sport va a buscar la máxima motricidad con cierto predominio del eje trasero. Es rápido de reacción y su funcionamiento es correcto, aunque no lo he querido probar fuera del asfalto por temor a cortar un neumático con alguna piedra o bache.

La caja de cambios cuenta con varios programas de funcionamiento, que también modifican la sensibilidad del pedal del acelerador, la altura y dureza de la suspensión y las reacciones del control de tracción. Su accionamiento es agradable y se adapta muy bien a nuestra forma de conducir en modo automático, aunque para mejorar su respuesta a la hora de realizar un adelantamiento, es recomendable anticiparnos nosotros y bajar las marchas que sean necesarias para hacer la maniobra con toda la potencia disponible.

El eje trasero direccional funciona como en el Serie 5 y no es una novedad absoluta, aunque sí en el X5 y la verdad es que le sienta muy bien y hace que gane mucho en agilidad pese a su tamaño y peso. Al principio desconcierta un poco, pero en cuanto te haces a sus reacciones a las diferentes velocidades, es una gozada.

A baja velocidad (por debajo de 80 km/h) el eje trasero gira las ruedas en sentido contrario a las delanteras para reducir el radio de giro y enmascarar cierta tendencia al subviraje del eje delantero. A medida que vamos ganando velocidad reduce el ángulo de giro hasta que empieza a invertirlo por encima de los 100 km/h para que el coche en vez de hacer una guiñada al girar el volante, trate de desplazarse lateralmente, lo cual reduce el balanceo y mejora el confort y la seguridad en los cambios de carril a alta velocidad, por ejemplo para los adelantamientos en autopista.

 

Comportamiento: Sólo pecan los frenos

La suspensión neumática no responde bien en conducción deportiva.

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En este apartado también ha mejorado notablemente el BMW X5, sobre todo desde el punto de vista del confort y la sensación de calidad al rodar, mucho mayor que antes. A la hora de practicar una conducción dinámica tres van a ser los elementos que nos limiten:

  • El peso: aunque el coche tiene unas geometrías de suspensión buenas y un reparto de pesos bastante equilibrado, es muy pesado y las inercias son generosas.
  • El calzado desproporcionado: las llantas de 21 pulgadas con neumáticos 275 delante y 315 atrás pueden ser muy atractivas estéticamente, pero son un lastre enorme, desequilibran por completo el coche y llegan incluso a ser peligrosas con la calzada mojada al llevar unos flotadores mucho más grandes justo en el eje que menos peso soporta.
  • La suspensión neumática: en los apoyos fuertes hace topes con facilidad y el coche va dando botes en el apoyo en lugar de absorber las irregularidades.

En ciudad es un coche que se lleva muy fácilmente gracias al cambio automático y a que vamos completamente aislados del ruido del resto del tráfico. Aunque su tamaño es considerable, sobre todo en anchura, el reducido radio de giro que consigue su eje trasero direccional y los asistentes de aparcamiento automáticos hacen que maniobremos con él mejor incluso que con muchos coches compactos, pero por desgracia, no encogen el coche y esto es un problema, sobre todo a la hora de aparcar en batería. La anchura de las plazas de aparcamiento siguen siendo para coches del tamaño de un Seat 600, y el X5 tiene casi 2 metros de ancho, lo que hace que luego no podamos abrir las puertas para bajarnos o subir a él.

En autopista es una verdadera gozada viajar con él… siempre que no llueva. En el viaje de Madrid-Coruña del primer día de pruebas tocó aguantar un día de lluvia con bastante agua en la calzada, pero tampoco era un diluvio ni un temporal, agua abundante pero no exageradamente.

Circular a 120 km/h en estas condiciones era peligroso por culpa del absurdo tamaño de las ruedas. En la zona anterior a la entrada del túnel de Guadarrama, en la rampa del puerto de Manzanal y en Piedrafita, la pendiente y el peralte de las curvas tiende a generar mantas de agua que hacían flotar prematuramente la parte trasera del X5 (por culpa del excesivo ancho de las ruedas de este y su menor peso), llegando a dar un fuerte latigazo en una de las ocasiones. Este recorrido lo hago cada semana dos veces con coches de todo tipo y categoría y en condiciones mucho peores y nunca me había sentido tan «vendido».

El viaje de vuelta, ya sin lluvia, fue una experiencia completamente diferente. Los faros láser proporcionan una luz excelente (si las condiciones del tráfico permiten actuar la luz de largo alcance), el coche tiene un rodar fantástico y el confort es sobresaliente, todo un tragamillas.

A la hora de circular por carreteras secundarias el límite lo pone el generoso peso de esta mole. Las curvas cerradas y enlazadas las traga mejor de lo esperable gracias a la ayuda del eje trasero direccional, pero los frenos se agotan muy rápidamente (tampoco tienen mucho mordiente, la verdad) y la suspensión neumática no se lleva bien con los cambios de apoyo frecuentes, necesita tiempo para adaptarse a cada postura y asentarse.

En la pista de pruebas la maniobra de esquiva a 80 km/h la salvamos gracias al trabajo del control de estabilidad, que mantiene las cosas bajo control. A esa velocidad la dirección del eje trasero apenas vira las ruedas y no nos ayuda tanto como nos esperábamos a hacer los quiebros.

En cuanto a la frenada de emergencia desde 120 km/h, los resultados no son demasiado buenos. Las distancias son simplemente correctas, pero, además, después de la segunda intentona empieza a hacer mella el calor en ellos.

En definitiva, calzado con unos neumáticos en una medida más razonable, este coche ganaría muchos puntos. El chasis es bueno, las suspensiones no van mal para el tamaño y el peso que tiene, pero su calzado lo desequilibra demasiado. Ahórrate el extra de estas llantas y gástate el dinero en otras cosas más recomendables.

Equipamiento: Una lista interminable

Esta unidad equipa los faros con tecnología láser.

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Este ejemplar es una unidad perfecta para ver cómo son prácticamente todos los extras disponibles en el catálogo del X5, que es de los más abundantes del mercado. Pintura metalizada, llantas de 21 pulgadas, faros láser, suspensión neumática, equipo de audio de alta fidelidad, asistentes de aparcamiento, llave inteligente, tapicería de piel integral, techo panorámico… en fin, todo lo que uno se puede esperar del equipamiento Individual de BMW.

Esto dispara de manera considerable la factura final que se va de largo por encima de los 100.000 euros cuando el precio de partida está por debajo de los 70.000. Como puedes ver en la tabla de nuestra ficha técnica, prácticamente todos los extras son de más de 2.000 euros. Es un coche caro de vestir, pero no más que su competencia directa. De serie trae un equipamiento más que razonable y, como dice el anuncio de la lotería, no tenemos caprichos baratos.

De los extras que monta prescindiría claramente de algunos como el techo panorámico o las llantas de 21 pulgadas. Sin embargo, el interior personalizado en piel me parece muy recomendable (con él sí parece un coche de una categoría superior, además de ser muy cómodos para viajar) o el sistema de iluminación inteligente con tecnología láser, que hace que conducir por la noche sea mucho más relajado.

En cuanto a los sistemas de asistencia avanzada a la conducción no hay reproche posible y lleva de todo: asistente de cambio de carril, asistente de conducción en atascos, control de crucero adaptativo con stop & go… de todo. Entre sus sistemas de última generación destaca el uso de una cámara de infrarrojos que constantemente está mirando a nuestra cara para detectar gestos que evidencien nuestra fatiga o de falta de atención. Su funcionamiento es muy bueno porque, además de alertarnos, pone más en alerta a sus sistemas de asistencia a la conducción, por ejemplo el de pérdida de carril, que reacciona antes en cuanto nos desviamos de la trayectoria si dejamos de mirar hacia la carretera.

En materia de conectividad y multimedia ha mejorado mucho respecto a la generación anterior (que ya se había actualizado bastante en su última etapa), pero sigue estando un paso por detrás de Mercedes-Benz, verdadera referencia en este apartado gracias a su sistema MBUX, cuyo manejo por voz es casi mágico.

Consumo: Penalizado por el peso y el aire

Los consumos son correctos para sus prestaciones.

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Con un peso en orden de marcha de dos toneladas y calzado con unos neumáticos de 315 mm de ancho en el eje trasero, la eficiencia del motor diésel de este BMW X5 no puede obtener unos consumos muy contenidos, de hecho, se alejan bastante de los declarados por el fabricante.

Frente a los 6,8 l/100 km oficiales, el consumo real en ciudad del BMW X5 3.0d xDrive ha sido de 9,3 l/100 km, y eso que no ha habido unas condiciones de tráfico muy adversas ni tampoco demasiado calor como para que el climatizador haya tenido que trabajar más de la cuenta.

En carretera sí se pueden lograr los 5,6 l/100 km oficiales si somos muy cuidadosos en las aceleraciones, pero lo normal, aunque usemos el modo Eco-Pro, es que nos movamos en el entorno de los 6,2 l/100 km.

La aerodinámica queda claro que no es su fuerte y esa cifra sube hasta los 8,1 l/100 km si subimos la velocidad de crucero hasta 120 km/h en autopista.

Aunque los consumos no son excepcionalmente bajos, con un depósito de 80 litros de capacidad, el BMW X5 es capaz de llegar a los 1.000 km de autonomía con cierta facilidad.

Rivales: Rivales del nuevo BMW X5 3.0d xDrive 2019

Vehículo

Bmw X5 xDrive 30dA

Mercedes-benz GLE Coupé 350d 4Matic Aut.

Audi Q8 50 TDI quattro tiptronic

Lexus RX 450h Executive

Precio Desde
77.699 €
Desde
84.500 €
Desde
86.309 €
Desde
83.300 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Híbrido
Cambio 8 marchas 9 marchas 8 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 265 258 286 313
Aceleración 0-100 km/h (s) 6,5 7,0 6,3 7,7
Consumo Medio (l/100 km) 6,1 7,8 6,6 5,5
Emisiones CO2 (g/km) 159 205 175 127

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Comentarios

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  • jcl

    buen análisis y prueba como siempre, mi enhorabuena ruben; que » cachondo» con los riñones convertidos en higados…pues los del nuevo serie 7 ya son a todas luces desproporcionados e inclusos «feos» por su exagerado tamaño ( como el nuevo también x7…); por cierto..¿ que son esas barras y para que sirven en el motor en forma de «v» «tumbadas»..?…bonito coche aunque personalmente ya me parece un poco mastodonte con el x3 me valdría por tamaño ( sigo jugando al euromillon..); buenas fotos como siempre sacando detalles interesantes.

    • Rubén Fidalgo

      Hola jcl, esas barras son simplemente para sujetar piezas como la traviesa delantera donde van montados los radiadores y para dar algo de rigidez a la estructura. Gracias por tus comentarios, como siempre. Un saludo.

  • jcl

    ok, gracias.

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