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Prueba del nuevo BMW X3 2.0d Xdrive 2018

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12 de abril, 2018

BMW ha mejorado mucho el X3 y hay muchas más mejoras de lo que su continuista línea de diseño nos pueda hacer suponer. Es más amplio, va mejor en carretera, está mejor equipado y también resulta más atractivo, pero ¿hay algo en lo que haya empeorado? Sigue leyendo.

BMW ha llevado a cabo un buen trabajo con la renovación del BMW X3 y ha mejorado en todos los apartados, especialmente en lo referente a la calidad que se percibe y, sobre todo, en el espacio interior, algo que no es fácil de conseguir en un coche con el motor colocado en posición longitudinal. Con respecto a la anterior generación (que puedes ver en esta prueba del BMW X3), en esta prueba del nuevo BMW X3 2.0d xDrive me he encontrado con un coche mucho más confortable para viajar y agradable de conducir.

La unidad de pruebas cuenta con el acabado Luxury, que añade un buen puñado de extras y euros a la factura, pero que hace que el coche luzca con un aspecto impecable, hasta el punto de llegar a la conclusión de que se acerca demasiado al BWM X5, tanto en porte como en la calidad de rodadura percibida.

El nuevo BMW X3 frente a sus rivales

Los dos principales rivales del X3 son, obviamente, el Audi Q5 y el Mercedes GLC, y se posiciona en un nivel intermedio entre ellos. Es más ágil y agradable de conducir que el Audi, pero menos que el Mercedes. Sí, parece que se han dado la vuelta los roles de ambas marcas.

Antes, Mercedes tenía una puesta a punto más burguesa y mejores acabados y lujo, mientras que BMW jugaba la baza de la deportividad y el dinamismo. Sin embargo, tras haber probado el Mercedes GLC con una mecánica equivalente, el Mercedes es actualmente más dinámico, deportivo y con un interior algo menos cuidado que el del BMW, justo a la inversa.

Tampoco los consumos han sido tan buenos y sorprendentes como en otras ocasiones en las que el rendimiento de los motores de BMW me ha parecido excelente en este apartado. Con una media por encima de 7 l/100 km en autopista, no ha sido tan eficaz como en otras ocasiones.

En los elementos relacionados con esta prueba (justo debajo de este artículo) puedes ver las del Audi Q5 y Mercedes GLC y, además, la del Alfa Romeo Stelvio, que sería el tercero en discordia junto con el Jaguar E-Pace.

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 8

Interior 8

Equipamiento 6

Consumos 7

Destacable

  • Imagen de marca
  • Compromiso confort/eficacia
  • Más espacioso que antes

Mejorable

  • Precio de las opciones
  • Mecánica ruidosa
  • Llave recargable

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Cambios sutiles

El diseño del X3 es muy continuista.

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El BMW X3 de esta generación apenas crece 5 cm de largo frente a la anterior y se queda justo en los 4,7 metros de longitud. Si no vemos al precedente y al actual juntos, es posible que no los diferenciemos, pero, puestos uno contra el otro, las diferencias son palpables.

Las proporciones son similares, pero al modelo nuevo se le ha dado un aspecto más elegante y dinámico a base de lograr un efecto visual de una línea en cuña más marcada y un techo descendente en la zona trasera, gracias al recorte de la silueta de los cristales laterales.

El mayor tamaño de los pasos de rueda se tiene que llenar y han crecido sus llantas, que en el caso de la unidad de pruebas llegan a las 19 pulgadas (todavía las hay más grandes) y calzadas con neumáticos 245/50-19, una medida excesiva para las prestaciones de este coche, pero así son las modas.

El acabado Luxury logra ese toque de distinción, sobre todo con la elegante combinación de colores de esta unidad, con la carrocería en un atractivo tono marrón metalizado y el interior en beige.

El frontal adquiere unos faros más rasgados y que proporcionan una buena iluminación por la noche, aunque el asistente de luz de carretera adaptativa no funciona del todo bien y al final acabaremos por accionarlos manualmente para no molestar al resto del tráfico.

Tal vez la vista que más ha cambiado es la trasera, con unos grupos ópticos más alargados y que le dan un aspecto más moderno. Además de verse muy bien y ser más parecidos a los de los demás modelos de BMW, hacen que el X3 parezca más ancho y bajo.

Los acabados están a muy buen nivel y los materiales plásticos y el acabado de la pintura no admiten crítica. La calidad percibida es uno de los aspectos que más ha mejorado en esta nueva generación del X3 y se nota nada más acercarte a él, confirmándose al entrar y escuchar el sonido de las pesadas puertas al cerrarse y la buena insonorización que proporcionan.

Por desgracia, todo esto tiene un precio y es que el peso ha aumentado. Pese a que el monocasco es más ligero que en la generación anterior gracias a un mayor uso de aceros de alta resiliencia y aleaciones ligeras, este angelito se va hasta las 1,8 toneladas.

Interior: Clara mejora

El interior es lo que más ha mejorado en esta generación, tanto por espacio como por acabados.

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Sin lugar a dudas, éste es el apartado en el que más ha mejorado el BMW X3 con el cambio de generación, tanto en diseño como en calidad percibida y, sobre todo, en el espacio para las plazas traseras, que ahora es muy bueno.

El salpicadero sigue los trazos típicos de la marca, con una capilla para la instrumentación y una pantalla multimedia que no se molestan lo más mínimo en integrar con el resto del tablero, simplemente la plantan ahí en medio y listo.

El cuadro de instrumentos es completamente digital, pero tiene unas molduras imitando aluminio cepillado que condicionan el diseño de los gráficos que en ella se muestran y, aunque podemos elegir entre 3 modos de presentación diferentes, siempre parten del mismo punto: 2 diales circulares grandes para el velocímetro y el cuentavueltas (o el indicador de consumo de energía si elegimos el modo Eco) y otros dos más pequeños para el nivel de combustible y la temperatura del refrigerante. Sus rivales carecen de esos adornos en relieve sobre la pantalla y permiten, por ejemplo en el Audi, mostrar el navegador o diferentes formatos para mostrar la información.

La consola central cuenta con los mandos de la climatización, que en la guantera tiene el receptáculo donde se insertan los envases con las fragancias que ambientan el habitáculo. Se agradece poder controlar la climatización sin tener que recurrir a la pantalla táctil multimedia ni navegar en sus menús.

Los asientos son muy confortables y la postura de conducción ideal se logra en un periquete, con todos los mandos bien distribuidos y un volante de un tacto francamente bueno. En el caso de este BMW X3, el conductor puede controlar la velocidad y ver la información del navegador o lo que elijamos gracias a un head up display de gran calidad y nitidez que se proyecta sobre el parabrisas.

Las plazas traseras tienen un buen espacio para las piernas y también para las cabezas. Por fin pueden viajar cuatro adultos de más de 1,85 m de estatura con un gran confort en su interior. Cinco ya irán más incómodos, pues la anchura en las plazas traseras no sobra para que 3 adultos no se sientan un poco apretujados.

Los respaldos traseros se pueden regular en inclinación para lograr algo más de confort y adaptarlos mejor a nuestras preferencias. También en las plazas traseras la insonorización es buena y resulta agradable viajar en ellas.

El techo panorámico opcional es de los más amplios que hay en el mercado y llega casi hasta el portón trasero, por encima de las cabezas de los pasajeros de la segunda fila. La luminosidad y la sensación de amplitud que proporciona son sensacionales, pero también añade peso donde menos interesa y reduce algo la rigidez estructural del coche. Es un extra muy llamativo pero que aporta más inconvenientes que ventajas.

En cuanto al maletero, el nuevo X3 cuenta con un buen volumen de carga y con un acceso muy fácil gracias al amplio portón trasero. Si necesitamos más espacio, basta con tirar de una pequeña palanca en cada lado de la parte trasera (muy accesibles) y los respaldos se abaten dejando un suelo completamente plano.

Bajo la tablilla encontramos un doble fondo tabicado que no es demasiado práctico, pero al menos cuenta con unos amortiguadores que evitan que la tapa se nos caiga encima cuando intentamos meter o sacar algo de él.

En definitiva, el interior del BMW X3 ahora sí deja una muy buena impresión. Es atractivo y el tacto de todo lo que manejamos con más frecuencia es agradable y de calidad. Ahora sí, el BMW X3 está por delante del Q5 y del GLC en este apartado. También de Jaguar y Alfa Romeo.

Motor: Algo ruidoso

El motor sube a 190 CV y sus prestaciones son buenas, pero le falta finura.

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El motor 2.0 diésel sube hasta los 190 CV, aunque con el peso de este ejemplar no da para tirar cohetes, la verdad. Las versiones xDrive cuentan con un sistema de tracción total de reparto variable, aunque, siguiendo el estilo de BMW, siempre da un poco de preponderancia al eje trasero, transmitiendo más par al delantero sólo cuando las ruedas traseras se saturan.

La caja de cambios automática no me ha gustado demasiado. Las transiciones entre las marchas eran algo bruscas y se notaban demasiado. No me ha parecido normal y en otros modelos de la marca que he probado nunca he notado esto de manera tan acusada.

En la base del selector del cambio hay unas teclas que nos permiten elegir entre varios modos de funcionamiento:

  • Sport: busca las máximas prestaciones, haciendo los cambios más bruscos, estirando más las marchas y con un pedal del acelerador más sensible.
  • Adaptative: se amolda a nuestra forma de conducir, pero con una mayor predisposición hacia la conducción eficiente.
  • Eco Pro: busca siempre el desarrollo más largo y reduce la sensibilidad del pedal del acelerador para reducir los consumos. Además, activa el sistema de rueda libre cuando levantamos el pie del acelerador con suavidad.

Por supuesto, también se puede accionar de modo manual, ya sea con las levas o con la propia palanca selectora.

Junto a esta tecla nos encontramos con la que activa el sistema de control de velocidad de descenso.

En cuanto al sistema de tracción total, se agradece la predisposición del coche a tirar de atrás y su reparto de pesos del 50% sobre cada eje, así como el que monte las 4 ruedas con la misma medida y no con las traseras más anchas que las delanteras, una moda absurda en coches de motor delantero. Sin embargo, en conducción deportiva no trabaja bien el sistema y es algo lento de reacciones a la hora de repartir par cuando saturamos la adherencia de uno de los ejes.

Tampoco trabaja del todo bien fuera del asfalto, se nota que no es un sistema pensado para usarlo como un todocamino, sino más bien para proporcionar más seguridad en carretera cuando las condiciones climatológicas no son las ideales.

En este apartado, el X3 está por detrás del Q5 y del GLC.

Comportamiento: Más confortable y eficaz al mismo tiempo

El BMW X3 ha mejorado mucho su comportamiento en carretera.

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El BMW X3 ha mejorado más en el apartado de confort que en el de comportamiento dinámico, que tampoco es nada malo. El acabado Luxury pone el acento en la comodidad, el lujo y el estilo, así que es perfectamente coherente que este coche pretenda ser más cómodo que eficaz. Sin embargo, el Mercedes GLC que probamos en Autocasión lograba un confort similar con un tacto más seductor y eficaz que el de este X3.

En ciudad es una gozada gracias a lo bien aislados que estamos del resto del mundo, sin apenas ruido, en unos asientos muy confortables, unas suspensiones que filtran muy bien las irregularidades del terreno y el agradable funcionamiento del asistente de conducción en atascos.

Siempre que el tráfico se mueva por debajo de 30 km/h, pulsando una tecla, el coche se moverá al ritmo del resto del tráfico, se detendrá y avanzará a una distancia prudencial del coche que nos precede y nos mantendrá en el carril sin que tengamos que actuar sobre los pedales o el volante, pero sin dejar de prestar atención, porque no es infalible.

Gracias a su buen radio de giro y a la ayuda de las cámaras de visión en 360º (ideal para evitar rozar las preciosas llantas de 19 pulgadas contra los bordillos), el BMW X3 se desenvuelve mejor de lo esperado en el día a día en la ciudad, aunque sigue sin ser fácil encontrar hueco donde aparcar sus 4,7 metros de largo. El asistente automático de aparcamiento tampoco ayuda demasiado, pues necesita bastante margen de espacio para conseguir aparcar. Sigue sorprendiéndome que sea el asistente de Ford (que es de los más económicos del mercado) el que mejor funciona.

En carreteras secundarias, el BMW es muy fácil de conducir y todo sucede con suavidad, aunque se echa de menos algo más de precisión en el eje delantero, que es algo reacio a entrar en el giro, pese a que el reparto de pesos es del 50% sobre cada eje. Sin embargo, el chasis del X3 apunta maneras y la parte trasera nos ayuda cuando lo provocamos. Es muy probable que una dirección algo menos desmultiplicada y más directa mejore esa sensación. En parte, es el truco del Mercedes GLC, que tiene una de las direcciones más rápidas del mercado.

La suavidad de las suspensiones y todo nos pedirá que vayamos a un ritmo razonable y disfrutando del paisaje y el viaje. Si queremos avivar el ritmo, podemos hacerlo, pero rápidamente notaremos que ni el coche va a gusto ni nosotros disfrutamos ni el pasaje irá cómodo.

En autopistas y autovías se conduce como si fuésemos en una gran berlina de lujo. Nos sentimos muy aislados del asfalto, como flotando. Esto no es negativo, en absoluto, simplemente se confirma que es un coche para viajar cómodos. Eso sí, al pasar por las juntas de dilatación de los puentes o aunque nos encontremos con un badén en plena curva, el X3 mantiene bien su trayectoria y no se descompone, lo que confirma que el chasis trabaja bien.

El asistente de mantenimiento en el carril y el control de crucero adaptativo funcionan bien, con pocas falsas alarmas y manteniéndonos en el centro de nuestro carril sin brusquedades.

Fuera del asfalto no está nada cómodo. La altura libre no sobra, el faldón delantero queda muy expuesto a golpes y las llantas de 19 pulgadas de diámetro con neumáticos de perfil bajo no ayudan. En el fondo no es un defecto, estos coches no están pensados para hacer 4×4 con ellos. Lo máximo a lo que aspiran es a moverse por pistas de zahorra sin demasiados sobresaltos, y para eso vale de sobra.

En el circuito de pruebas se confirman las sensaciones iniciales. Las blandas suspensiones hacen que los tiempos de espera hasta que la carrocería se ha asentado en su postura sean largos. La zona de curvas enlazadas de la pista se le atraganta un poco al X3.

La maniobra de esquiva desde 80 km/h la salva gracias al trabajo del control de estabilidad, que frena bastante el coche, pero nos mantiene en una trayectoria estable y segura, que es de lo que se trata.

En cuanto a la frenada de emergencia, el BMW X3 obtiene unas distancias correctas. El tacto de los frenos es bueno y se dosifican bien, pero no son excepcionales en cuanto a su capacidad de retención, ni tampoco su aguante a la temperatura es superior a la media, notándose una pérdida de rendimiento evidente a partir del tercer intento en dicha maniobra.

En definitiva, el BMW X3 ha mejorado mucho en confort y es algo coherente con este acabado Luxury. Sin embargo, el Mercedes GLC logra un mayor dinamismo y agrado de conducción sin resultar más incómodo.

Equipamiento: Bueno si lo pagas

El equipamiento de esta unidad es muy completo… pero se paga caro.

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Con un precio de partida de casi 42.000 euros, la unidad probada añade más de un 50% más a base de extras como la pintura metalizada, el control de crucero adaptativo, las llantas opcionales de 19 pulgadas, el techo panorámico, los asientos de cuero con reglaje eléctrico…

Es cierto que los BMW actuales parten ya de un buen equipamiento de serie y no son como hace años, cuando hasta los elevalunas eléctricos se pagaban aparte, pero es que los rivales tampoco van descalzos y, cada vez más, equipan elementos que hasta ahora quedaban reservados a los topes de gama, como el asistente de mantenimiento en el carril, sin ir más lejos.

Uno de los elementos que más llama la atención de los BMW actuales es la llave inteligente. Ésta tiene una pantalla táctil y permite conocer algunos detalles del coche aunque no estemos en él, como saber si está abierto o cerrado, la autonomía restante, etc. Esta información se puede completar con las funciones que tenemos en el teléfono móvil gracias a las app de BMW Connect; esto hace que sea un poco absurdo tener que cargar con una llave que es voluminosa y de la que tendremos que estar pendiente para mantenerla siempre con carga, pues es la única manera de poder encender el coche.

El límite en el cual las nuevas tecnologías nos facilitan la vida o nos la complican es muy fino. Antes sólo teníamos que recargar el móvil una vez cada 4 o 5 días, ahora no sólo hay que cargarlo todas las noches, también el smartwatch, la llave…

El sistema multimedia del BMW X3 está bien diseñado y es fácil de manejar pese a la infinidad de funciones y menús disponibles. Algunas cosas se complican sin necesidad, por ejemplo el modo en el que podemos subir o bajar el volumen de la música. Podemos hacerlo con la clásica ruleta, con los pulsadores del volante o mediante el control gestual, que es muy molón, pero mucho menos práctico que usar el control de comandos de voz o directamente dando vueltas a la «ruletita» de toda la vida.

El equipo de audio tiene una gran calidad de sonido, pero la radio tiene poca potencia de antena y pierde las emisoras rápidamente.

Consumo: Algo mayor que antes

Los consumos han crecido en esta generación.

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El BMW X3 de esta prueba ha superado ampliamente los valores homologados de consumo. La extensa gama de accesorios que equipa tienen parte de culpa, con elementos como el techo panorámico o las ruedas opcionales de 19 pulgadas y 245 mm de ancho, que aumentan el peso, y los rozamientos, que penalizan los consumos. Aun así, las diferencias son abultadas.

BMW homologa un gasto en ciudad de sólo 5 l/100 km, una cifra imposible de conseguir pese al buen funcionamiento del start & stop. Lo normal es que nos movamos en el entorno de los 7,7 l/100 km, y eso sin salir de los semáforos como una posta.

La diferencia es todavía mayor en el consumo en carretera, donde el valor oficial de 3,7 l/100 km sólo es alcanzable sobre una superficie absolutamente plana, sin tráfico y con plumas sobre los pedales. El consumo normal que lograremos en carretera a ritmos tranquilos estará en el entorno de los 5,5 l/100 km.

En autovía y autopista, sin sobrepasar los límites legales, la media de consumo medida ha sido de 7 l/100 km, un valor que no es malo, pero peor de lo que esperaba.

Con estos consumos y un depósito de 60 litros, la autonomía del BMW X3 2.0d ronda los 900 km.

Rivales: Rivales del BMW X3 2.0d xDrive 2018

Vehículo

Bmw X3 xDrive 20dA

Audi Q5 2.0TDI Black line quattro-ultra S tronic 140kW

Mercedes-benz GLC 250d 4Matic Aut.

Jaguar E-Pace 2.0D I4 R-Dynamic S AWD 180

Precio Desde
51.550 €
Desde
57.642 €
Desde
51.149 €
Desde
51.350 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 8 marchas 7 marchas 9 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 190 190 204 180
Aceleración 0-100 km/h (s) 8,0 8,9 7,6 9,9
Consumo Medio (l/100 km) 5,3 5,1 5,0 5,8
Emisiones CO2 (g/km) 140 136 129 149

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Comentarios

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  • Joseba Endika

    A ver quien tiene el mejor motor de aluminio?

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