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Prueba del Mitsubishi Outlander 200 MPI 2WD CVT, la opción racional

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14 de marzo, 2018

Nos ponemos a los mandos del Mitsubishi Outlander con motor de gasolina, tracción delantera y siete plazas. Se trata de la versión de acceso al modelo y resulta muy recomendable por su confort de marcha, espacio interior y, sobre todo, un precio muy competitivo frente a sus rivales.

La tercera generación del Mitsubishi Outlander llegó al mercado en 2013 y fue actualizada en 2015 y en 2016, cuando adoptó el nuevo lenguaje de diseño de la marca; también se efectuaron hasta cien mejoras encaminadas a aumentar la sensación de calidad percibida y el confort de marcha. Además, añadió un motor de gasolina de 150 CV a su gama mecánica, compuesta hasta entonces de un propulsor diésel de 150 CV y una variante híbrida enchufable.

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En un principio, la opción de gasolina solo estaba disponible con cinco plazas. Tras el éxito cosechado (se sobrepasó el 40% del mix total de ventas), la marca decidió ampliar la gama y ofrecer también este propulsor con la variante de las siete plazas. Esa es, precisamente, la que hemos tenido ocasión de probar en Autocasión.

Tras la prueba del Mitsubishi Outlander 200 MPI 2WD CVT, las sensaciones han sido francamente buenas. Se trata de un modelo que te va gustando más según pasan los días; a medida que recorres kilómetros, aprecias más su comodidad, lo suave que rueda y el espacio del que dispones. Las únicas pegas la encontramos es la caja de cambios automática a la que está asociado de forma obligada y en los consumos, algo elevados.

El precio del Mitsubishi Outlander es muy competitivo

A las buenas cualidades del modelo, se le suma un precio más que atractivo: por 23.895 euros (1.000 euros más el siete plazas) te llevas a casa un coche grande, ideal para viajar en familia y muy bien equipado.

Si quieres conocer a fondo la versión de acceso al SUV de Mitsubishi, el Outlander 200 MPI 2WD CVT, sigue leyendo la prueba.

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 7

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 8

Equipamiento 8

Consumos 6

Destacable

  • Confort de marcha
  • Espacio interior
  • Precio

Mejorable

  • Cambio CVT
  • Consumo
  • Acceso a la tercera fila

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Un lenguaje estético llamado "Dynamic Shield"

Los pilotos con tecnología led son de serie.

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El Mitsubishi Outlander fue, en 2015, el encargado de inaugurar el nuevo lenguaje de diseño de la marca que, denominado Dynamic Shield, cogió el testigo de la línea Jet Fighter empleada antes del restyling.

Usado también en el nuevo Eclipse Cross, este nuevo diseño se distingue principalmente por las molduras cromadas que arrancan en los faros y van hasta los antiniebla, envolviendo la parte central de paragolpes que está pintada en negro brillante. Además, los faros cuentan con unas líneas afiladas y agresivas que resultan muy atractivas.

De perfil, destacan las llantas de 18 pulgadas con acabado bicolor, que forman parte del equipamiento de serie y sirven para calzar los neumáticos de medidas 255/55 de la firma japonesa Toyo. La zaga, por su parte, cuenta con unos pilotos de gran tamaño que incorporan tecnología led desde el acabado más básico.

En cuanto a dimensiones, el Mitsubishi Outlander mide 4,69 metros de largo, 1,81 metros de ancho, 1,68 metros de alto, con una distancia entre ejes de 2,67 metros.

Interior: Funcional y muy amplio

No es el interior más atractivo, pero está bien fabricado y es funcional.

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Con el restyling, el Mitsubishi Outlander mantuvo el diseño del salpicadero, pero aumentó la calidad de los materiales empleados y la precisión en los ajustes. No es ni mucho menos un coche lujoso, pero sí está bien rematado y nos transmite una sensación de calidad acorde a su precio. La única pega es el plástico negro brillante empleado en el salpicadero, alrededor de la palanca del cambio y en el volante, ya que este material es un imán para el polvo y nos costará tenerlo limpio.

Si por algo destaca el habitáculo del Mitsubishi Outlander, es por amplitud. Los pasajeros delanteros viajan muy cómodos gracias al generoso tamaño de los asientos; los de la banqueta trasera, que no disponen de salidas de aire, también cuentan con espacio más que suficiente para las piernas, la cabeza y los hombros. Como es habitual el pasajero de la plaza central irá algo más incómodo, pero no es alarmante.

Además, se puede regular la inclinación de los respaldos y desplazar longitudinalmente la banqueta para ganar espacio en el maletero. En cuanto a la tercera fila de asientos, el acceso no es fácil y el espacio disponible solo es apto para niños o adultos de muy poca estatura.

El maletero del Mitsubishi Outlander 200 MPI 2WD también goza de un espacio de carga amplio, ya que cubica 519 litros a los que habría que añadir los 73 litros extras del práctico compartimento que hay bajo el piso. Con todos los asientos abatidos, la capacidad se incrementa hasta los 1.625 litros, mientras que con las tres filas en uso se reduce hasta 145 litros. Además, cuenta con una rueda de repuesto de emergencia, que siempre será más útil que el kit antipinchazos. Una de las cosas a tener en cuenta del maletero del Outlander es que el umbral de carga está situado bastante arriba.

En definitiva, si estás buscando un coche con mucho espacio, que sea cómodo para entrar y salir y que esté bien fabricado, el Outlander debería estar entre tus candidatos.

Motor: Dichoso CVT…

El motor de gasolina de 150 CV solo está disponible asociado a un cambio automático.

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El Mitsubishi Outlander 200 MPI 2WD CVT, que supone la versión de acceso al modelo, cuenta con un motor de gasolina de dos litros de cilindrada que desarrolla 150 CV a 6.000 rpm y entrega un par máximo de 195 Nm a 4.200 rpm. Con esta mecánica, el Outlander acelera de 0 a 100 km/h en 11,7 segundos y alcanza una velocidad máxima de 192 km/h, lo que supone que sus prestaciones son similares a las de la variante diésel de idéntico número de caballos.

La potencia del motor es más que suficiente para rodar con soltura por cualquier tipo de vía, moviendo con agilidad los aproximadamente 1.500 kilogramos que pesa. Esta mecánica ofrece lo mejor de sí a partir de las 4.000 rpm y destaca por su suavidad y baja rumorosidad. Estas virtudes desaparecen cuando exigimos potencia de forma repentina, ya que el cambio de variador continuo (CVT) pone al motor a girar a régimen máximo, pero el empuje del coche no sube de igual manera.

No es un problema concreto del Mitsubishi Outlander, sino algo habitual en este tipo de transmisión. Es justo señalar también que, una vez ganada la velocidad adecuada, el motor y el cambio se muestran solventes para mantener el ritmo con suavidad.

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El cambio permite su manejo secuencial a través de unas levas, metálicas y de muy buena calidad, ancladas a la columna de la dirección, por lo que no giran solidarias con el volante. Pese a que la mayoría de las veces son un reclamo más que algo que se vaya utilizar normalmente, en el Mitsubishi Outlander sí son muy útiles.

El cambio, buscando la mayor eficiencia posible, tiende a llevar el motor en torno a los 2.000 rpm, pero a veces necesitaremos un poco más de punch. Por ejemplo, en un carril de aceleración es recomendable bajar un par de relaciones (simuladas, ya que no existen como tal), obligando al coche a responder con mayor rapidez.

Comportamiento: Ideal para viajar

La dirección del Mitsubishi Outlander es muy blanda, lo que facilita las maniobras de aparcamiento.

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Si se sabe lo que se compra, el Mitsubishi Outlander resultará muy satisfactorio a sus futuros propietarios, ya que cumple a la perfección con su cometido de viajar con el mayor confort de marcha posible. En este sentido, el SUV de Mitsubishi es un coche realmente agradable de conducir, con una suspensión y dirección suaves y un silencio de marcha notable.

En ciudad, pese a sus 4,69 metros de longitud, nos desenvolvemos bien gracias a su buena visibilidad, lo blanda que resulta su dirección para girar y maniobrar y la suavidad de marcha del propulsor, que, además, ofrece una muy buena salida desde parado.

En autovía y autopista, el Outlander se revela como el compañero ideal de viaje, ya que muestra un rodar muy fino, con un confort de marcha elevadísimo que consigue que sea muy agradable de conducir. Solo ante demandas repentinas de aceleración, se verá enturbiada está sensación debido al cambio.

Pese a que las vías rápidas es donde muestra su mejor cara, tampoco desmerece su comportamiento en un tramo de curvas por vía secundaria. Obviamente no se trata de un deportivo, pero puede mantener un buen ritmo sin que tengamos la sensación de estar perdiendo seguridad. Obviamente, el peso, dimensiones y centro de gravedad son los que son y tampoco conviene pasarse con el pedal derecho, pero el comportamiento es, en general, más que correcto.

Equipamiento: Cerrado, pero abundante

El navegador está incluido en el equipamiento de serie del Mitsubishi Outlander de gasolina.

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El Mitsubishi Outlander 200 MPI 2WD CVT de la prueba, que es el modelo de acceso a la gama, solo está disponible con el acabado Motion, el más básico, y las posibilidades de añadir equipamiento a base de extras se limitan prácticamente a la pintura metalizada.

Aun así, el equipamiento de serie del Mitsubishi Outlander es bastante generoso, ya que incorpora todo lo imprescindible y algo más. De esta manera, contamos con llantas de aleación de 18 pulgadas, pilotos traseros con tecnología led, sistema multimedia con pantalla de siete pulgadas y navegador, conectividad con los smartphones, cámara de visión trasera, climatizador bizona, sistema de acceso sin llave, control de crucero…

El precio de este modelo es de 28.900 euros, pero, gracias a los descuentos que ofrece la marca, el precio final se queda, actualmente, en 24.895 euros, que, en caso de optar por la variante de 5 plazas, se reduce en 1.000 euros.

Si miramos a su competencia y tenemos en cuenta la calidad general que ofrece el Outlander, así como el equipamiento disponible, nos daremos cuenta de que el precio es una de sus grandes bazas.

 

Consumo: Más sediento de lo que nos gustaría

La gestión del cambio busca la máxima eficiencia posible.

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Mitsubishi homologa un consumo medio de de 6,3 l/100 km, una cifra que se antoja demasiado optimista, ya que, tras una semana de prueba, el ordenador de a bordo indicaba un gasto de combustible de 9 l/100 km.

En ciudad es fácil moverse en cifras superiores a los 10 litros y, en carretera y a una velocidad de 120 km/h, nos estaremos moviendo en torno a los a los 7,5/8 litros.

Con un depósito con capacidad para 63 litros, la autonomía ronda los 700 kilómetros.

Rivales: Rivales del Mitsubishi Outlander 200 MPI 2WD CVT

Vehículo

Mitsubishi Outlander 200 MPI Motion 2WD 7pl. CVT

Nissan X-Trail 1.6 DIG-T N-Connecta 4x2 7 pl.

Peugeot 5008 1.6 THP S&S GT Line EAT6 165

Skoda Kodiaq 1.4 TSI ACT Ambition 4x2 DSG 110kW

Precio Desde
29.250 €
Desde
31.950 €
Desde
35.550 €
Desde
32.310 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 150 163 165 150
Aceleración 0-100 km/h (s) 11,7 9,7 8,9 9,4
Consumo Medio (l/100 km) 6,3 6,4 5,8 6,1
Emisiones CO2 (g/km) 146 149 133 143

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