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Prueba del Mitsubishi Montero Kaiteki

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03 de mayo, 2018

El Mitsubishi Montero es todo un clásico, uno de los modelos más veteranos en el mercado y de los poquísimos verdaderos 4x4 que existen. Su carrocería monocasco y sus suspensiones de 4 ruedas independientes lo convierten en uno de los mejor adaptados en carretera, pero sin renunciar a unas excelentes cualidades en campo.

El Mitsubishi Montero es uno de los modelos más veteranos que hay actualmente en el mercado. La generación actual (la cuarta) lleva aquí desde 2006, pero es que básicamente era idéntica a la tercera, salvo por detalles estéticos, un interior mejorado y la introducción de los airbags, control de estabilidad, etc. Podría decirse que este 4×4 llegó en 2001, así que 17 años de historia, casi nada. Con un relevo más que probable en fechas próximas, hemos decidido hacerle un homenaje a este clásico con esta prueba del Mitsubishi Montero Kaiteki en su carrocería de 5 puertas.

Mitsubishi logró abrirse su hueco en el mundo de los verdaderos 4×4 con el Montero y ha logrado mantenerse mientras han ido pasando por su puerta los cadáveres de algunos de sus rivales, como el Nissan Patrol, sin continuidad en nuestro mercado desde hace casi una década, o el mítico Land Rover Defender.

El Mitsubishi Montero Kaiteki frente a sus rivales

Pese a que su concepción tiene casi 3 lustros, el Montero sacaba una buena delantera a sus rivales gracias a su carrocería autoportante y su suspensión independiente en las 4 ruedas frente a los chasis por largueros y ejes rígidos traseros de los Land Cruiser, Jeep Wrangler, etc. Esto le permite mantener el tipo en cuanto a comportamiento en carretera y en campo, las limitaciones que imponen sus suspensiones de corto recorrido se salvan con un eficacísimo sistema de control de tracción que nos sacará de muchos apuros cuando tengamos dos o tres ruedas prácticamente en el aire.

Donde más se le notan los años a este coche es en el apartado de la ergonomía (su puesto de mando es incómodo), los consumos (realmente elevados) y su falta de refinamiento (es ruidoso, una caja de cambios automática muy desfasada, etc.).

De los 39.200 euros de partida de la versión básica, el Kaiteki probado llega a rozar los 50.000, una suma elevada pero 10.000 euros más económica que un Land Cruiser equivalente.

Nuestra valoración: 6,0

Diseño 6

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 6

Equipamiento 6

Consumos 4

Destacable

  • Verdadero 4x4
  • Robustez constructiva
  • Suspensión independiente

Mejorable

  • Asientos delanteros
  • Ruido de la mecánica
  • Consumos elevados

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Manteniendo el tipo

El diseño del Montero ha mantenido bien el tipo, pero se le notan los años.

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Aunque recientemente se han introducido cambios en el frontal (un nuevo diseño de la calandra, los faros y la integración de las luces diurnas led) y ligeros retoques en cuanto a los colores disponibles, el Montero apenas ha variado en más de una década. Su imagen mantiene bien el tipo y, sobre todo en este nivel de acabado, tiene su atractivo.

Las formas rectas predominan y permiten unos laterales muy verticales y cristales casi planos que mejoran la visibilidad cuando uno está maniobrando en el campo. Lo malo de esta silueta es que no se lleva muy bien con el aire, y en cuanto superamos los 100 km/h la factura de combustible se dispara.

Los acabados son correctos y la pintura de esta unidad en color verde metalizado hacen que parezca un gran coche. Hay elementos poco prácticos como:

  • Las estriberas: son demasiado pequeñas para usarlas como peldaños pero lo bastante voluminosas como para quitarnos centímetros de altura libre al suelo, una cota fundamental en un 4×4 para evitar quedar empanzados.
  • El portón trasero: abre lateralmente y, además, contra el lado derecho, lo que imposibilita acceder a él desde la acera.
  • La rueda de repuesto colgada del portón: lo bueno de llevarla ahí es que está muy a mano y permite dejar espacio para la tercera fila de asientos, pero sobresale demasiado y estorba en las maniobras de aparcamiento. Además, la cámara de marcha atrás está por debajo de ella y en algunas ocasiones estaremos golpeando con la carcasa que la protege (y que integra la luz de niebla) mientras según lo que vemos en la cámara todavía faltan varios centímetros para hacer tope con la defensa trasera.

La altura de la carrocería hace que para acceder a él haya que subirse, lo cual no es demasiado cómodo. El conductor tiene que tener cuidado con la columna de dirección, porque es fácil golpearse en la rodilla derecha con ella al saltar al asiento.

En resumen, su estética todavía aguanta el paso del tiempo, pero ya hay soluciones más prácticas en el mercado.

Interior: Buen espacio, mala ergonomía

El Kaiteki tiene un interior de buen aspecto y amplio, pero una mala ergonomía.

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El interior de este Montero causa una muy buena primera impresión cuando abrimos las puertas. El acabado Kaiteki incluye unos asientos tapizados en cuero de muy buen aspecto y, aunque el color claro de la tapicería en un todo terreno no es muy buena idea, las partes más expuestas a la suciedad son negras y el cuero y los paneles de puerta son sencillos de limpiar al no ser textiles.

El salpicadero acusa su veteranía con un diseño algo anticuado y una ergonomía mejorable. Los mandos están un poco desperdigados y hay huecos inútiles por su pequeño tamaño en la consola central, bajo los mandos de la climatización.

El cuadro de mandos es muy legible y con buena información, que se complementa con un ordenador de viaje sobre la consola central, completo en cuanto a datos, pero de cristal líquido, como hace dos décadas.

La postura de conducción es incómoda. El volante no tiene ajuste en profundidad y cuando lo ajustamos en altura varía mucho de inclinación. La banqueta está muy alta incluso en la posición más baja y el respaldo del asiento es muy bajo, dejando los hombros sin apoyo. Otro punto negativo es que vamos sentados muy pegados a la puerta, de hecho, los mandos del reglaje de los asientos quedan poco accesibles para meter la mano si la puerta está cerrada.

Las tres plazas de la segunda fila tienen muy buen espacio y los asientos cuentan con generosos reglajes en inclinación. Son claramente más cómodas que las delanteras. Su abatimiento y manejo para dar acceso a la tercera fila de asientos es algo angosto y necesitaremos accionar dos palancas para hacerlo.

La tercera fila no va mal de espacio, pero la banqueta es poco cómoda. Con las tres filas de asientos desplegadas el maletero es testimonial, pero con 5 plazas, la capacidad de carga es enorme.

Los acabados y materiales del interior no están mal y el sistema de climatización es excelente, con multitud de salidas de aireación en todas las plazas. Es una pena que un coche tan amplio no resulte más cómodo para viajar. El ruido, la postura de conducción y su ruda marcha tienen la culpa.

Motor: Un percherón irrompible

La mecánica del Montero es robusta, pero poco refinada.

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El Montero sólo está disponible con un único motor de 4 cilindros turbo diésel de 3,2 litros de cilindrada. Sus enormes pucheros son ruidosos y dejan claro que estamos ante una mecánica que parece de un vehículo industrial, irrompible, pero rudo.

Sus 190 CV mueven con cierta soltura un conjunto que pasa de las 2 toneladas en orden de marcha y eso que la caja de cambios automática de sólo 5 marchas no pone nada de su parte para que así sea. Se trata de un cambio de convertidor de par con una puesta a punto muy del gusto asiático. Cuando aceleramos, el convertidor coge presión y arrastra la transmisión, pero al levantar el pie del acelerador el cambio mete la relación más larga y baja la presión del convertidor. El resultado es similar a una especie de rueda libre: el coche marcha casi como si fuese en punto muerto, con mucha inercia.

Esto debería bajar el consumo en carretera cuando llaneamos, pero no resulta muy eficiente, es incómodo y, lo peor: apenas tenemos freno motor aunque llevemos la reductora, un fallo grave en un coche que puede hacer frente a pendientes que asustan.

Sus suspensiones independientes le otorgan un buen comportamiento en carretera, pero sus recorridos son algo cortos y es fácil entrar en cruce de puentes con el Montero. Por fortuna tenemos un formidable control de tracción que rápidamente frenará la rueda sin motricidad para arrastrar a la que sí está mordiendo el suelo.

Su sistema de tracción total es excelente y permite usar el Montero con todas las configuraciones posibles:

  • Tracción trasera 2H: en este modo ahorraremos algo de combustible al reducir los arrastres. También es práctico en algunas situaciones en conducción off-road en la que podremos frenar las ruedas delanteras y hacer patinar las traseras para girar algo la carrocería del coche casi sobre su propio eje.
  • Tracción 4×4 en carretera 4H: gracias a que tenemos diferencial central, el Montero se puede conducir como un 4×4 de tracción integral en carretera, muy recomendable cuando el asfalto está húmedo.
  • Tracción 4×4 con bloqueo 4HLc: en esta posición se anula el efecto del diferencial central y el par motor se reparte al 50% sobre cada eje. Ideal para circular sobre superficies con muy poca adherencia (nieve, hielo, hierba húmeda, barro…).
  • Tracción 4×4 con reductora 4LLc: en este modo el diferencial central está anulado y al conectar las marchas cortas se desconectan el ABS y el control de estabilidad, algo muy de agradecer.

A mayores, con este nivel de acabado tenemos un diferencial trasero con bloqueo de accionamiento neumático. Podremos accionarlo con la palanca de la tracción en modo 4HLc o 4LLc y también anula el ABS y el control de estabilidad cuando lo accionamos.

Vale, no tiene funciones tan molonas como «gravel, snow, sand» y cosas de ésas, pero es que si sabes para qué sirve cada una de las funciones del sistema de tracción total no necesitas que le pongan nombres super fashion.

Realmente, el Montero tiene un buen armamento para superar terrenos complicados, lo malo es su caja de cambios automática. El resbalamiento del convertidor al inicio de la arrancada hace que no podamos atacar algunos obstáculos y tampoco tranquiliza mucho descender una fuerte pendiente con un convertidor que «desembraga» demasiado el motor de las ruedas.

Comportamiento: Mejor de lo esperado

El Montero acusa el peso y su alto centro de gravedad, pero va mejor de lo esperado.

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El tamaño, el peso y su altura condicionan el comportamiento dinámico del Montero. Sin embargo, su suspensión independiente hace que sea más cómodo y agradable de conducir que otros rivales con eje rígido trasero, por ejemplo, en ciudad, donde los pasos de cebra elevados y los guardias tumbados no hacen botar la parte trasera del coche.

La dirección está demasiado desmultiplicada y hace que maniobrar en ciudad sea algo incómodo. Para trazar una rotonda necesitaremos casi 3/4 de vuelta de volante. Esto hace que también de la sensación de ser más torpe de lo que en realidad es.

La visibilidad es muy buena, una de las ventajas de ir sentado en una atalaya. A la hora de aparcar, no es más largo que un VW Passat, aunque lo parezca, de modo que es menos difícil de encontrarle un hueco de lo que nos pensamos.

En carreteras secundarias se nota el peso y que su centro de gravedad es alto. Calzado con unas ruedas demasiado anchas el agarre al asfalto está garantizado, pero habrá que tener precaución y no pasarnos de optimistas cuando el trazado se retuerce. El Montero pesa más de dos toneladas y sus inercias son enormes.

Los frenos cumplen bien y las distancias de frenado son correctas, pero en las bajadas de los puertos tenemos poco freno motor (dichoso cambio automático) y los someteremos a bastante esfuerzo… y calor.

Las suspensiones son buenas y su nivel de confort es bueno. Lástima que los asientos no se parezcan más a la forma del cuerpo humano, sería un coche muy cómodo para viajar.

En autopista sorprende el bajo nivel sonoro de la rodadura pese a sus anchísimas ruedas y su mala aerodinámica, pero no estoy muy seguro de si es que esos apartados son realmente silenciosos o es que los 4 calderos de 3,2 litros de cilindrada hacen tanto ruido que acallan todo lo demás.

Las prestaciones del motor son buenas y podemos hacer adelantamientos con seguridad.

En el circuito de pruebas queda claro que el control de estabilidad sabe que tiene que lidiar con un coche muy pesado. Actúa a la mínima, antes de que las inercias empiecen a desmadrarse. Gracias a ello ( y a que las suspensiones trabajan bien), nuestros errores se corrigen y no es fácil meterse en situaciones de riesgo.

La maniobra de esquiva a 80 km/h acaba con el Montero casi parado por completo debido a lo pronto que el ESP empieza a echar el ancla, pero al menos lo hacemos con una trayectoria segura.

La frenada de emergencia la supera bien, sin que el eje trasero se levante demasiado y con una trayectoria sin zigzagueos. En cuanto al aguante al calor, a partir de la cuarta intentona empiezan a notarse los efectos del calor, algo razonable teniendo en cuenta lo que pesa este angelito.

A la hora de probarlo en campo, el sistema de tracción convence, pero los neumáticos no son los ideales y, sobre todo, el cambio automático no ayuda mucho a superar obstáculos complicados. A veces debemos salir con brío desde parado para superar algún problema y con el resbalamiento inicial del convertidor no podremos hacerlo.

Además, se dosifica muy mal cuando queremos ser precisos. Iniciamos dando gas, apenas hay empuje porque el convertidor resbala, aceleramos un poco y, al coger presión, embraga de golpe con el motor muy alto de vueltas y salimos de un empellón. En definitiva, es difícil salir con brusquedad cuando hace falta y dosificar con precisión cuando lo necesitamos, pero lo peor es el poco freno motor que tenemos en los descensos pronunciados.

En terrenos escarpados y zonas un poco trialeras deberemos tener cuidado con las protecciones de plástico que van por delante de las ruedas delanteras y con los estribos, que se posan en los obstáculos antes de lo deseable.

En definitiva, en carretera va mejor que rivales como el Land Cruiser, pero en campo, su cambio automático hace que pierda puntos.

Equipamiento: Faltan ADAS

Los paisajes no vienen de serie.

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El acabado Kaiteki es el más alto de la gama y su dotación es generosa. Eso sí, no podemos esperar en un coche diseñado hace más de 10 años el contar con sistemas de última generación como el asistente de cambio de carril, los sensores de ángulo muerto, control de crucero adaptativo, etc.

Sí que tenemos un eficaz sistema de climatización con mandos independientes para las plazas traseras, un moderno sistema multimedia con pantalla táctil, navegador, control de crucero, tapicería de cuero, asientos con reglaje eléctrico y calefacción, cámara de marcha atrás, 7 plazas, sensor de lluvia y luz, faros de xenón (de excelente iluminación, por cierto), llantas de aleación de 18 pulgadas con neumáticos 265/60-18, pintura metalizada…

El equipo de sonido es muy bueno, con unos altavoces bien repartidos por el interior y un subwoofer en el maletero de suficiente potencia para llenar el enorme habitáculo y está firmado por Rockford.

No está mal, pero le faltan elementos de última generación en materia de seguridad preventiva.

Consumo: Se paga el lastre

Los consumos del Montero son elevados.

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La aerodinámica, el peso y unos neumáticos enormes y de mucho balón pasan factura a la hora de repostar y los 88 litros del depósito apenas dan para recorrer 600 km en el Montero. Además, sus consumos difieren mucho de los declarados.

Mientras que Mitsubishi homologa un gasto urbano de 10,5 litros, la realidad es un 50% más elevada y será más fácil ver consumos de 15 l/100 km.

En carretera, el valor oficial es de 9,3 l/100 km. Para llegar a ese registro hay que circular sin tráfico y con pendiente a favor. Lo normal es estar en 10,5 l/100 km.

En autopista, a 120 km/h reales el consumo medio ha sido de 13 l/100 km, a todas luces excesivo. Aquí es donde más se notan los años en la concepción del Montero.

Rivales: Rivales del Mitsubishi Montero Kaiteki 5 puertas

Vehículo

Mitsubishi Montero 3.2DI-D Kaiteki 5AT 190

Toyota Land Cruiser D-4D Limited Aut.

Land-rover Discovery 2.0TD4 S Aut.

Ssangyong Rexton D22DTR Limited 4x4 Aut.

Precio Desde
52.000 €
Desde
71.399 €
Desde
57.600 €
Desde
47.900 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 5 marchas 6 marchas 8 marchas 7 marchas
Potencia (CV) 190 177 180 181
Aceleración 0-100 km/h (s) 11,1 12,7 10,5 -
Consumo Medio (l/100 km) 9,3 7,4 6,2 8,4
Emisiones CO2 (g/km) 245 194 163 217

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Comentarios

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  • Daniel Vicente

    Curiosa la mala adaptación de la caja de cambios automática cuando, a priori, la gente que más quiere usarlo por el monte, lo valora positivamente al evitar maltrato a un hipotético embrague y una caja manual. ¿No tiene bloqueos de1ª y 2ª para tales situaciones?

    • Rubén Fidalgo

      No, el funcionamiento del convertidor de par es un verdadero inconveniente para usar este coche en zonas escarpadas.

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