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Mini Cooper S cabrio 2019: el sol por bandera

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04 de junio, 2019

Empiezan los días soleados y lo que más apetece es sacar un cabrio a la calle. De entre todos ellos, uno de los más coquetos es el Mini Cabrio que ha sido sometido a una buena puesta al día hace pocos meses. Vamos a ver en qué ha mejorado este clásico moderno.

Mini es una de las pocas marcas que ofrece un modelo descapotable en su catálogo y ahora que empieza el buen tiempo pero todavía no quema el sol es el momento ideal para disfrutar de un modelo como este Mini Cabrio. Además, hacía tiempo que hicimos la prueba del Mini Cooper S 5 puertas y desde entonces han introducido ligeros cambios en este modelo, así que vamos a ver cuánto ha mejorado el Mini en esta prueba.

Los cambios estéticos son un acierto y hacen que el coche sea todavía más vistoso y que llame más la atención, sobre todo con el detalle de los pilotos traseros rememorando la bandera británica. Por cierto, además de muy llamativos son muy visibles, que es para lo que están diseñados.

Sin embargo, lo que más me ha gustado es la mejora en la puesta a punto del chasis y los nuevos tarados de la amortiguación algo más suaves que antes. Además de ganar en confort también se ha mejorado el comportamiento en carreteras reales.

Cuáles son los rivales del Mini Cabrio

La verdad es que no estamos en el mejor momento para los descapotables. Hace pocos años teníamos modelos para despeinarnos incluso en las categorías de los utilitarios, pero ya no es así y, salvo el Mazda MX-5, los descapotables que hay ahora en el mercado están en categorías superiores y a precios claramente por encima de los 40.000 euros.

Precisamente es el Mazda MX-5 (o el Abarth 124 Spider) uno de los principales rivales del Mini Cabrio y, en mi opinión, mejor alternativa. Se disfruta más a sus mandos que a los del Mini, su precio es menor y, aunque carece de las plazas traseras del Mini Cabrio, tampoco es que éstas sean muy utilizables.

El otro rival que me viene a la mente, este sí con 4 plazas, es el Abarth 595c, pero tiene un inconveniente frente al Mini y es que más que un descapotable de verdad es un coche con un techo de lona enrollable, pero mantiene unos marcos sobre nuestras cabezas que hacen que uno no se sienta tan libre como en un cabrio de verdad.

Algo similar sucede con el Smart Cabrio, que además es todavía más pequeño que el Mini y con unas prestaciones más modestas.

El Mini tiene la ventaja de ofrecerse en una gama mucho más variada y con una mayor cantidad de posibilidades de personalización que ninguno de sus rivales. Además, su estética es todo un acierto y dispone de 4 plazas, las traseras poco útiles, pero al menos están ahí.

Nuestra valoración: 7,3

Diseño 8

Motor 8

Comportamiento 7

Interior 8

Equipamiento 6

Consumos 7

Destacable

  • Diseño atractivo
  • Personalización total
  • Prestaciones

Mejorable

  • Tacto de la dirección
  • Cambio errático
  • Complejidad de la capota

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Coquetería retro

El Mini Cabrio es uno de los descapotables más coquetos del mercado.

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El diseño del Mini es todo un acierto desde su primera generación y hace girar muchas cabezas cuando pasa uno. Tras el último lavado de cara llevado a cabo hace unos meses se han modificado algunos detalles para hacerlo más llamativo, como los pilotos traseros con la luz de posición formando los trazos de la bandera británica, nuevas llantas, etc.

Si por algo destaca el Mini es por la infinidad de posibilidades de personalización que ofrece. La unidad de pruebas cuenta con varios accesorios como las franjas sobre el capó, las llantas de 18 pulgadas (con neumáticos de anchura razonable en medida 205/40-18) en dos tonos, la pintura metalizada, el techo de lona con la bandera británica en contraste… su aspecto es de lo más coqueto y seductor.

El Cooper S tiene un frontal intimidante con un faldón muy agresivo y repleto de entradas de aire, que son de verdad, no como la que está en medio del capó que es puro atrezzo. Los grandes faros con tecnología matrix led proporcionan muy buena luz y su función adaptativa es bastante eficaz. También los faros de niebla proporcionan una buena iluminación y están bien ubicados, pero su luz led es demasiado blanca y produce bastante autodeslumbramiento cuando la niebla es espesa.

En la vista trasera lo más llamativo está en la forma de las luces imitando la bandera británica, además de la doble salida de escape, que tiene un sonido que de verdad enamora.

La capota está bien resuelta y cierra bien y tiene una función para facilitar el acceso al maletero que permite elevar un poco la parte baja de la luna trasera. No es del todo cómodo porque no queda fija cuando la levantamos (tenemos que hacer bastante fuerza de hecho para mantenerla arriba) y la boca sigue siendo pequeña.

El mecanismo de apertura de la capota es muy complicado. El tercio delantero de la misma se abre como si se tratase de un techo corredizo, maniobra que podemos hacer en marcha a cualquier velocidad. Lo malo de esta posición es que parte de la lona se repliega y hace como una especie de cuña que empuja el aire de la marcha directamente sobre nuestra cabeza, de modo que es bastante incómodo ir con él abierto en esta postura en cuanto superamos los 80 km/h.

Si queremos abrir el techo por completo deberemos volver a tirar de la palanca sobre el retrovisor y esperar unos 15 segundos más a que termine la maniobra por completo. Para cerrarla no es necesario hacer dos maniobras independientes.

Con la capota abierta la visibilidad hacia atrás no es muy buena porque queda plegada por encima de la línea de cintura del coche, de hecho su vista no es muy agraciada y la capota no queda bien escamoteada como sí sucede en otros cabrios.

La hermeticidad de la capota es buena frente al agua, pero no tanto frente al ruido, hasta el punto de que siempre que llevemos a alguien en el coche va a mirar hacia atrás para comprobar si llevamos una ventanilla trasera abierta. Lo bueno de esto es que el escape ronca tan bien, que nos gustará escucharlo nítidamente en el interior.

Los ajustes y acabados son buenos y gracias a la infinidad de opciones de personalización es fácil configurar un Mini Cabrio que nos enamore por completo, a costa de bastantes euros, eso sí.

Interior: Personalizable en cada detalle

El interior es muy personalizable, las calidades buenas y cómodo, pero las plazas traseras son poco operativas.

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Las posibilidades de personalización son casi más en el interior que en el exterior y la verdad es que la unidad probada es preciosa con esos formidables asientos de cuero con costuras en diamante y ese color tabaco, que combina de maravilla con el verde de la carrocería.

Las plazas delanteras son muy cómodas y el cuero tiene un tacto muy bueno. La postura de conducción perfecta se consigue rápidamente y el reposabrazos no nos molesta demasiado porque es automático y no tendremos que cambiar de marcha.

El acceso son el techo cerrado es cómodo porque la puerta es amplia, pero para entrar a las plazas traseras el problema va a ser otro… entrar en ellas. Con el asiento del conductor en mi postura (mido 1,85 metros), el espacio detrás de mí para las piernas apenas llega a los 15 cm. Bueno, al menos tenemos dos plazas que podemos usar para un apuro o para llevar a dos peques.

Si por fuera hay cambios en este último lavado de cara, también hay alguna novedad en el interior, como la posibilidad de tener la bandera británica iluminada en la moldura frente al copiloto, nuevas posibilidades de personalización y un detalle que me parece todo un acierto: el nuevo formato del indicador de nivel de combustible, más atractivo y fácil de interpretar que el anterior.

La instrumentación es muy completa gracias a la información que podemos consultar en el display del ordenador de viaje y también a la que podemos ver proyectada sobre el Head Up Display. Si seleccionamos el modo Sport, también habrá más datos sobre la mecánica que podemos conocer a través de la pantalla del sistema multimedia en la parte central del salpicadero.

El maletero no tiene un mal tamaño para el tipo de coche de que se trata, pero lo peor es que sus formas son muy irregulares y es difícil acomodar los bultos en él.

Motor: De lo mejor del coche

El Cooper S tiene un motor de excelentes prestaciones.

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Pocos cambios bajo el capó delantero, que sigue teniendo el conocido 4 cilindros de dos litros de cilindrada sobrealimentado por dos turbos, uno pequeño de poca inercia para que cargue rápidamente y reducir el tiempo de respuesta, y otro más grande capaz de mantener la sobrepresión cuando el motor demanda un mayor caudal de aire en la admisión.

Su respuesta es muy agradable, empuja con decisión y corre una barbaridad, pero la caja de cambios de 7 marchas automática no me ha gustado demasiado. Tenemos tres modos de conducción: Sport, Normal y Eco. Con ellos se modifica la respuesta del acelerador y de la caja de cambios, que, además, dispone de un modo Sport y de accionamiento manual/secuencial.

El problema de este cambio es que duda bastante en algunas ocasiones y, además, tiene demasiado salto entre segunda y tercera. Ya que se dispone de 7 marchas lo razonable habría sido escalonar las 6 primeras marchas correctamente y dejar una séptima como “supermarcha” para bajar las rpm cuando llaneamos y bajar los consumos a velocidad constante. Sin embargo, hay mucho salto entre algunas de las 4 primeras marchas.

Cuando hacemos una conducción deportiva y en alguna ocasión queremos bajar dos marchas de golpe, se queda como en punto muerto y nos deja colgados cuando más necesitamos apoyarnos en ella. En modo manual tampoco tiene una respuesta demasiado obediente y es más reticente en las reducciones de lo que nos gustaría.

Menos mal que el motor tiene una entrega de par tan plana y empuja con tantas ganas que enmascara gran parte de los defectos del cambio.

Comportamiento: Mejora abismal

El comportamiento ha mejorado mucho en el último lavado de cara del modelo.

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Confieso que nunca me ha enamorado el comportamiento de los Mini Cooper S ni de los JCW. El motivo es que siempre que los he catado me ha parecido que sus suspensiones eran demasiado duras y sólo son eficaces cuando la carretera está como una alfombra de terciopelo, pero en cuanto hay irregularidades, el coche acaba resbalando por las crestas de éstas y sus reacciones son malas e imprecisas.

Me ha sorprendido ver que no es el caso de esta unidad probada, con un tarado de suspensión más suave y que hace que sus reacciones inspiren mucha más confianza y que haya mucha más adherencia.

Conducir por ciudad este Mini es también más agradable gracias a esa suspensión más suave. Nuestros riñones y vértebras la agradecen cada vez que pasamos por un bache, paso de cebra elevado, alcantarilla…

Esto no significa que sea un coche cómodo, sigue siendo más bien “durito”, pero al menos no es un potro de tortura como antes.

La caja de cambios automática y las compactas medidas de este Mini Cooper S hacen que sea fácil moverse por la ciudad. El único punto débil lo tenemos en unas llantas con tan poco perfil de goma que es muy fácil rozarlas con los bordillos de las aceras y estropearlas.

En autopista es eficaz y tiene más aplomo en curva rápida de lo que podamos pensar al ver su corta distancia entre ejes. Con la capota cerrada es cómodo y si decidimos abrirlo y disfrutar al aire libre, hay quien prefiere usar el cortavientos trasero y reducir así el rebufo aerodinámico y rodar con más confort. Es eficaz, pero personalmente prefiero disfrutar un cabrio sin estos inventos. Si me molestase tanto el viento no veo para qué me habría de comprar un descapotable.

En carreteras secundarias las mejoras en las suspensiones se notan y es más cómodo y eficaz que antes en zonas viradas. La dirección es bastante rápida con apenas dos vueltas entre topes, pero su tacto no es ninguna maravilla si te gusta disfrutar de la conducción, transmitiendo muy poca información en los dedos sobre lo que está pasando entre las ruedas y el asfalto.

El eje delantero es ágil pero no tanto como el trasero, que nos ayudará en los giros si lo provocamos un poco descargándolo de peso al cortar gas o frenando un poco con el coche apoyado. Las reacciones son más progresivas de lo que se espera uno en un coche de batalla más bien corta.

Si somos unos entusiastas de los cabrios, el Mini es un buen partido porque tiene un detalle que es una enorme ventaja frente a la mayoría de los descapotables: el marco del parabrisas está muy desplazado hacia delante. Durante años disfruté y realicé centenas de miles de kilómetros con un precioso Saab 900 preGM cabrio y cada vez que pruebo un descapotable moderno me pone malo ver que el marco del parabrisas está normalmente encima de mi cabeza.

Esto hace que parte de la sensación de ir en un coche abierto se desvanezca y que eche mucho más de menos aquella maravilla sueca descapotable. En el Mini el marco del parabrisas está mucho más adelante y sí tenemos la sensación de ir en un verdadero descapotable.

Por desgracia, en esta ocasión no fue posible disponer del circuito de pruebas para llevar al Mini Cabrio al límite y ver sus reacciones en esas situaciones, pero, salvo los frenos (que sí llegaron a quejarse algo, sobre todo en la sesión de fotos dinámicas), nada en el comportamiento del Mini me hace pensar que pueda haber “gato encerrado”.

En resumen, el Mini cabrio es un descapotable con el que se puede disfrutar mucho de la conducción al aire libre, con un sonido precioso del escape o del excelente equipo de sonido Harman Kardon y con un chasis que puede ser muy divertido si se lo pedimos.

Equipamiento: Un capricho caro

Las posibilidades de personalización son casi infinitas, pero se pagan caras.

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El equipamiento del Mini Cabrio es muy completo, casi tanto como podamos permitirnos, ya que cuenta con una lista de opciones casi interminable.

En lo que más se le notan los años es en materia de conectividad y multimedia, donde se echa en falta que disponga de elementos como los modernos asistentes de voz y aplicaciones de control desde el móvil que ya empiezan a ser frecuentes y que están disponibles en BMW, con la que tiene parentesco.

En cuanto a asistencias avanzadas a la conducción me ha gustado su control de crucero adaptativo porque tiene la posibilidad de desactivar su función de adaptación y dejarlo como un control de crucero convencional. Alerta de colisión con frenada de emergencia, alerta de fatiga del conductor… no está nada mal en el apartado de seguridad activa.

El equipo de sonido firmado por Harman Kardon nos permitirá disfrutar de nuestra música preferida mientras nos relajamos por una carretera descapotados y disfrutando de la luz, los olores y el paisaje como sólo un cabrio lo permite.

Asientos calefactados, volante multifunción, navegador, sensores de aparcamiento, capota eléctrica, faros matrix led, luces traseras led, llave inteligente, proyectores de luz bajo los retrovisores, espejos fotosensibles… el equipamiento es muy completo, aunque gran parte de él hay que pagarlo como extra. De los poco más de 34.000 euros de partida del Mini Cabrio Cooper S, el ejemplar que ves en esta prueba se va hasta rozar los 50.000 euros, casi un 50% más.

Consumo: En la línea

Los consumos son correctos.

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Aunque los consumos se pueden considerar como bastante buenos para un coche de gasolina que ronda los 200 CV, distan bastante de las cifras homologadas y el pequeño depósito de 44 litros nos hará parar más veces de lo que nos gustaría. Su autonomía apenas da para hacer 500 km antes de que la luz de reserva empiece a ponernos nerviosos, con una autonomía que roza los 600 km.

El consumo homologado en ciudad es de 7,1 l/100 km mientras que el real medido durante la prueba ha sido de 8,6 l/100 km.

En carretera podremos lograr los 4,8 l/100 km si elegimos el modo eco y usamos nosotros el cambio en modo manual con precisión, pero lo normal es que nos movamos en el entorno de los 5,5 l/100 km a cruceros entre 70 y 100 km/h.

En autopista, con la capota cerrada el consumo a los máximos legales es de 6,8 l/100 km, cifra que sube hasta los 7,1 l/100 km si descapotamos.

Rivales: Rivales del Mini Cooper S cabrio 2019

Vehículo

Mini Mini Cabrio Cooper S Aut.

Mazda MX-5 2.0 Skyactiv-G i-Stop i-Eloop Zenith Sport ST

Abarth Abarth 695C 1.4T-Jet Rivale 175 Aniversario Aut. 132kW

Smart Fortwo Cabrio 66 Perfect Aut.

Precio Desde
36.250 €
Desde
32.120 €
Desde
35.620 €
Desde
21.089 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 5 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 192 184 180 90
Aceleración 0-100 km/h (s) 7,1 7,3 6,7 10,7
Consumo Medio (l/100 km) 5,6 6,9 6,0 5,3
Emisiones CO2 (g/km) 154 156 139 122

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