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Prueba del Mini Clubman Cooper D automático 2016

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08 de noviembre, 2016

El Mini Clubman Cooper D con el cambio automático puede considerarse como el Mini más versátil del mercado. Es el más amplio y utilizable, con un motor diésel de muy buenas prestaciones y consumos ajustados, un cambio automático que hace muy fácil su uso.

En esta prueba del Mini Clubman Cooper D automático 2016 he tenido ocasión de comprobar las bondades de su sensacional caja de cambios automática de 8 velocidades y las ventajas de contar con 27 cm más de longitud respecto al Mini de 5 puertas.

Un espacio interior algo más amplio (especialmente en las plazas traseras), un comportamiento en carretera más noble y confortable y una estética diferenciada son sus principales argumentos. Pese a que su habitáculo es el más utilizable de todos los Mini (sin irnos a los SUV), sigue sin ser un coche que destaque en este apartado, quedando en los puestos más rezagados si lo comparamos con otros compactos en el entorno de los 4,3 m de longitud.

Que no te confunda su carrocería alargada y su portón trasero de doble hoja. El Mini Clubman no es un coche práctico en ningún caso, pero sí es el más práctico de los Mini. No es fácil encontrar un rival para este modelo, cuya clasificación es poco evidente. Si lo vemos como un modelo en el que prima el diseño y la coquetería frente a otros factores, se podría enfrentar a un DS 4, pero también a un BMW 118d, con el que comparte algunos órganos mecánicos y posicionamiento en precio. Frente a ellos, el Mini derrocha en personalidad todo lo que le falta en amplitud.

En cuanto a la mecánica probada, la versión Cooper D ofrece unas prestaciones muy buenas, con unos consumos ajustados, y su cambio automático de 8 marchas es una verdadera delicia que hace que, pese a su sobreprecio de 2.000 euros, resulte una inversión muy recomendable.

Frente al Clubman de la generación anterior, el nuevo modelo tiene una estética más elaborada y la gran ventaja de contar con dos puertas en cada costado en lugar de la única puerta en un lateral y de apertura a contramarcha. Ahora es mucho más fácil acceder a las plazas traseras y éstas ofrecen mucho más espacio. Sólo por este detalle, este Mini da un gran paso adelante frente a su predecesor, pero vamos a verlo más en detalle.

 

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 8

Motor 8

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 6

Consumos 7

Destacable

  • Diseño personal
  • Personalizaciones disponibles
  • Consumos

Mejorable

  • Puertas poco prácticas
  • Maletero escaso
  • Precio

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Mini Clubman Cooper D: 6 puertas

El diseño del Mini es todo un filón.

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El Mini Clubman ha dado un importante paso adelante en esta nueva generación. Mantiene como principal seña de identidad su portón trasero de doble hoja, un guiño a los Mini Van que hicieron una labor tan práctica como vehículos de reparto urbano en su configuración original.

Sin embargo, en esta nueva etapa se ha renunciado a la poco práctica media puerta trasera en el lateral derecho a favor de una puerta convencional en ambos laterales. De este modo, es mucho más cómodo el acceso al interior y también queda mejor estéticamente, aunque pierde algo de originalidad.

Respecto al Mini de 5 puertas, el Clubman crece más de un cuarto de metro para dejar algo más de espacio interior y ganar unos centímetros de maletero. Los 10 cm más de distancia entre ejes permiten que la puerta trasera no quede tan ridícula como en su hermano pequeño y tenga unas dimensiones similares a las delanteras.

La parte trasera se caracteriza por la peculiar forma del portón trasero de doble hoja y los grandes pilotos traseros, que hacen que seamos muy visibles por la noche. Como éstos están integrados en las portezuelas, para mantener iluminada la parte trasera del coche cuando tenemos abierto el maletero, el Clubman cuenta con otros dos pilotos en el parachoques.

El tributo a pagar por esta singularidad en el acceso al espacio de carga es una visibilidad trasera reducida (hay un poste en mitad de la luneta trasera que hace que, por ejemplo, una moto que nos siga sea invisible por completo. Tampoco son muy prácticas para cargar y descargar el coche. Debido al espacio que ocupan abiertas, tendremos que tener al menos un metro de margen por detrás del Mini y, además, tendremos que cerrarlas para no quedarnos encajonados entre ellas y la pared del garaje, por ejemplo.

Por lo demás, el Clubman cuenta con todos los detalles estéticos que identifican a los modelos de Mini, con una línea de cintura alta y poco cristal, un marco del parabrisas muy vertical y formas redondeadas que contribuyen a darle al Mini un aspecto compacto y robusto.

Los acabados son buenos y la sensación que transmite es la de estar frente a un coche bien rematado y en el que se ha prestado atención a los detalles.

Interior: Acogedor y coqueto

Esta unidad cuenta con un interior personalizado con bastante gusto.

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Dentro de la gama Mini, el Clubman es el más práctico si no decidimos dar el paso al segmento SUV capitaneado por el Countryman. Los 10 cm extras de batalla hacen que las plazas traseras sean realmente utilizables en lugar de un simulacro, como sucede en sus hermanos menores. Los otros 17 cm más de longitud se destinan a un maletero algo más espacioso, pero que sigue sin alcanzar un volumen cercano al de otros compactos de 4,3 m de largo.

Las plazas delanteras y el salpicadero son idénticos a los de sus hermanos menores, con un diseño muy atractivo y personal en el que la practicidad ha pasado a un segundo plano.

La unidad de pruebas equipa la opción del interior en piel con un color berenjena que le sienta muy bien y en contraste con el blanco roto de la carrocería. La tapicería combina con las molduras que adornan el tablero de mandos, consola central y paneles de puerta, en los que también se incluyen piezas imitando fibra de carbono.

Dentro del pack de opciones que monta, este Mini también incorpora la iluminación interior en varios tonos, que van desde un rojo muy agresivo a un verde pálido muy relajante. Además del aro que ilumina el contorno del instrumento central, esta luz también adorna las molduras de puerta y los umbrales de los pies de una forma muy llamativa, como puedes comprobar en la galería de fotos.

Los asientos son cómodos y sujetan bien el cuerpo, con multitud de reglajes que nos permiten encontrar la postura perfecta para conducir. Es una pena que la instrumentación no nos ofrezca información sobre la temperatura del motor, salvo que se la preguntemos al ordenador de viaje.

Los mandos que tocamos con mayor frecuencia tienen un tacto agradable y transmiten una buena calidad percibida.

Las plazas traseras tienen un espacio para las piernas simplemente correcto. La anchura es algo escasa para que tres adultos puedan viajar sin apreturas.

El maletero tiene unas formas regulares y es bastante aprovechable. Los respaldos traseros se pueden abatir -lo que deja un suelo completamente plano- o bien colocar en dos posiciones para ganar algo de espacio. Es muy incómodo viajar con ellos tan verticales, pero para un apuro valen.

Motor: Un cambio estupendo

El motor de doble turbo casa a la perfección con el cambio automático de 8 marchas.

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La unidad probada cuenta con la mecánica de doble turbo que entrega 150 CV y está asociada a una caja de cambios automática de 8 marchas que tiene un funcionamiento muy agradable.

La tecnología de doble turbo permite que tengamos uno pequeño sin apenas inercia que nos entrega par de manera instantánea a bajo régimen, y uno grande que proporciona caudal suficiente como para mantener la presión en los cilindros en la parte alta del tacómetro. El resultado es un motor repleto de par en un margen de revoluciones muy amplio y que proporciona unas buenas aceleraciones.

Si a este motor le unimos una caja de cambios con 8 marchas, el resultado es que siempre tendremos la mecánica funcionando en la zona de máximo rendimiento, con bajos consumos y buenas reservas de potencia.

La transición entre cada marcha es imperceptible para los pasajeros del Mini, que cuenta con 3 personalidades:

  • Normal: la dirección tiene un tacto normal, lo mismo que el pedal del acelerador y la caja de cambios, que busca una buena suavidad de funcionamiento.
  • Eco: el pedal del acelerador es menos sensible y la caja de cambios busca el desarrollo más largo posible para reducir los consumos.
  • Sport: en este modo, el pedal del acelerador es más sensible y la caja de cambios selecciona la marcha en la que más reserva de par tengamos, además de mantener un buen freno motor al frenar.

Si movemos la palanca del selector del cambio hacia el conductor, pasamos al modo sport de la caja de cambios, que todavía bajará una o dos marchas más. También activamos en esta posición el modo manual, en el cual reducimos marchas empujando la palanca hacia delante y las subimos tirando de ella hacia atrás, como nos pide el cuerpo.

El conjunto es muy agradable de utilizar y, sobre todo, muy fácil para cualquiera.

Comportamiento: Mini Clubman Cooper D: el Mini más noble

El Mini Clubman se beneficia de una mayor distancia entre ejes.

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Los bastidores de Mini tienen un tacto muy particular, bastante reactivos y ágiles, pero muy incómodos y nerviosos en cuanto el asfalto no está como una alfombra.

En el caso de este Clubman, confieso que ha sido el que más agradable me ha resultado de conducir en el día a día. Su mayor distancia entre ejes lo hace mucho menos crítico, más noble, progresivo y confortable.

Para un uso urbano, este modelo tiene como principal incordio la mala visibilidad que impone el marco central de las portezuelas traseras. Por lo demás, es un coche con un grado de confort aceptable y que maniobra bastante bien en espacios reducidos gracias a una dirección con un buen radio de giro.

Las formas de su carrocería dejan bastantes ángulos ciegos, de modo que los sensores de aparcamiento se convierten en unos aliados muy recomendables.

La caja de cambios automática es definitiva para desestresarnos en la conducción urbana, pues podemos despreocuparnos por completo de la palanca y del pedal del embrague.

En carreteras viradas es un coche ágil. Su dirección es muy buena y rápida, de forma que parece que apenas subvira. El truco está en el buen tarado de su asistencia eléctrica y la desmultiplicación de la cremallera, que la hace muy directa. Pese a que en esta versión las suspensiones son más confortables que en otros modelos que he probado, no pierde precisión, al contrario, si el asfalto está rugoso incluso tenemos más agarre y el ABS trabaja mucho mejor.

Las ruedas 225/45-17 son algo excesivas para su potencia y peso y hacen que el morro sea algo nervioso y tienda a «husmear» cuando circulamos a alta velocidad por autovías por el carril derecho, que suele estar deformado por el peso de los camiones que circulan por él.

La iluminación es buena gracias a los brillantes LED de sus faros delanteros. Los antiniebla proporcionan muy buena luz en carreteras con curvas, haciendo un perfecto papel de faros cuneteros. Sin embargo, su luz es muy pálida y generan cierto autodeslumbramiento cuando realmente aparece la niebla.

En autovía se agradece contar con una mayor distancia entre ejes, que nos proporciona un mayor aplomo en curvas rápidas.

La prueba de esquiva a 80 km/h en el circuito se soluciona correctamente, sin necesidad de que trabaje el control de estabilidad con la pista seca, aunque con ella mojada sí tiene que intervenir para evitar que la parte trasera dé un latigazo.

La frenada de emergencia desde 100 km/h también la pasa con buena nota, con distancias cortas para detenernos y un buen aguante a la temperatura en sucesivas intentonas. Además, la trasera no tiende a zigzaguear cuando la descargamos de peso y clavamos el morro.

En definitiva, el Mini Clubman me ha parecido el Mini más agradable de conducir a diario, con unas reacciones más nobles y más fácil de llevar que sus hermanos más cortos.

Equipamiento: Una lista interminable

El Mini Clubman puede tener un equipamiento muy completo, pero a costa de una abultada factura.

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Todos los modelos de Mini destacan por los extensos catálogos de opciones y detalles para personalizar. La ventaja es que podremos hacernos un coche a medida, el problema es que podemos padecer un ataque de ansiedad buscando las opciones que queremos (el configurador de su web es realmente tedioso) y que la factura final terminará de apuntillar nuestro corazón.

Con un precio de partida de 28.500 euros para el Mini Clubman Cooper D, pasamos a los 30.450 € en el caso de elegir la transmisión automática (muy recomendable), una cifra que asciende bastante más en esta unidad de pruebas con elementos como la pintura blanca (200 euros, y la verdad es que no encuentro mucha justificación en este sobreprecio, pues no se trata de un color metalizado ni mucho menos) llantas de 17 pulgadas (casi 1.500 euros), tapicería de cuero (2.000 euros), pack wired con navegador, manos libres, pack Pepper… Todo esto hace que el Mini Clubman que puedes ver en la galería de imágenes se acerque peligrosamente a los 40.000 euros, una cifra de auténtico coche de capricho.

Lo cierto es que todos los Mini son coches claramente pensados para que uno se vuelva loco personalizándolo a su gusto: el color de las carcasas de los retrovisores, iluminación interior en varios tonos, tapicerías de cuero de buena calidad… el único límite es nuestro saldo.

La dotación de serie no es excesivamente generosa. En el entorno de los 30.000 euros hay en el mercado modelos compactos de gran calidad, con prestaciones similares, mucho mejor equipados con sistemas de asistencia a la conducción como las alertas de ángulo muerto, cámaras de visión periféricas, controles de crucero adaptativos… elementos que en este coche se pagan aparte.

En su defensa, es justo reconocer que la tapicería de piel de esta unidad tiene una buena calidad, que los acabados interiores (al menos en las piezas más visibles) son buenos, que el equipo de audio ofrece un buen sonido y que tenemos mil gadgets que nos diferenciarán del resto.

 

Consumo: Aprovechando cada gota

El Cooper D hace gala de una excelente relación entre consumo y prestaciones.

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Los consumos de esta versión diésel son bastante ajustados, aunque no tanto como puede pensarse viendo las cifras oficiales homologadas.

El consumo real en ciudad ha sido de 6 l/100 km frente a los 4,7 l/100 km que figuran en la ficha técnica, y eso que el tráfico no ha sido especialmente denso ni tampoco hemos hecho un uso intensivo del climatizador.

Mini homologa un consumo en carretera de 3,8 l/100 km, una cifra que sólo podremos lograr si no realizamos ningún adelantamiento y somos sumamente cuidadosos en nuestra conducción. Lo normal es que nos movamos en cifras entre los 4,2 y los 4,6 l/100 km, que es un valor bueno.

En autopista, el consumo que podemos obtener se queda en sólo 5 l/100 km si no usamos el control de crucero. En cuanto conectamos el cruise, el sistema de rueda libre de la caja de cambios se desactiva y los consumos a 120 km/h suben hasta los 5,3 l/100 km.

Con un depósito de 48 litros de capacidad, la autonomía teórica roza los 1.000 km si no abusamos demasiado del uso en ciudad.

Rivales

Vehículo

Mini Mini Clubman Cooper D Aut.

Ds DS4 2.0 BlueHDi S&S Style 150

Bmw 118d

Audi A3 2.0TDI S Line Edition 110kW

Precio Desde
31.100 €
Desde
28.630 €
Desde
28.600 €
Desde
31.656 €
Combustible Diésel Diésel Diésel Diésel
Cambio 8 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 150 150 150 150
Aceleración 0-100 km/h (s) 8,5 8,8 8,3 8,5
Consumo Medio (l/100 km) 4,1 3,9 4,0 4,2
Emisiones CO2 (g/km) 109 100 104 108

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